Historia y Arqueología Marítima

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HK THOR VS HMS (AMC) CARNARVON CASTLE

(5 de diciembre de 1940)

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

HK “Thor”

Por  ENRIQUE BURBAQUIS BRUM   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

Casi un año después de ocurrida la Batalla del Río de la Plata, el 7 de Diciembre de 1940 arribó al Puerto de Montevideo el crucero auxiliar británico HMS (AMC) Carnarvon Castle, severamente dañado luego de un  combate con el corsario alemán HK Thor, ocurrido  dos días antes, en el Océano Atlántico, a  unas 200 millas náuticas de nuestras costas.

Permaneció 72 horas en nuestro puerto, siendo reparado precariamente, utilizando planchas de acero recuperadas del pecio del buque alemán Admiral Graf Spee. Partió el 10 de Diciembre, con destino al puerto de Durban, para su completa reparación. Los trabajos pertinentes insumieron diez meses de intensa actividad.

Observamos un interesante paralelismo con el acontecimiento precedente, sólo que en  esta segunda oportunidad es un buque inglés el que busca refugio en Montevideo. 

SITUACION

Al inicio del Siglo XX, la Gran Bretaña detentaba un inmenso poder económico, alimentado por el control de casi la mitad del comercio internacional y del transporte marítimo. En consecuencia, su mayor vulnerabilidad era su flota mercante, que comprendía más de 20.000 navíos. Para protegerla de sus potenciales adversarios, Gran Bretaña utilizó su riqueza para crear y mantener la mayor armada del mundo.

            Mientras confiaba en sus flotas de combate, apostadas en las Islas Británicas y en el Mediterráneo, para enfrentar amenazas directas a su supremacía naval, sus escuadrones de cruceros constituían la columna vertebral de la protección de su comercio exterior.

            La marina imperial alemana reconoció la  vulnerabilidad del comercio ultramarino británico, y ya en 1895 comenzó a experimentar la  conversión de  grandes navíos de pasajeros, en buques corsarios auxiliares. Consideraban que los grandes transatlánticos eran ideales para ello, y desarrollaron planes para convertir una amplia  

variedad de buques civiles en “Hilfskruizer” o cruceros auxiliares en caso necesario.

            El súbito comienzo de la guerra en Agosto de 1914, la tomó de sorpresa, y las únicas fuerzas inicialmente disponibles eran los cruceros del Vice Almirante Graf Spee en el extremo oriente, y los cruceros independientes: Karlsruhe en el Caribe, y Koenisberg  en Africa Oriental Alemana.

            Esas unidades disfrutaron de un breve período de éxito en los primeros meses de la contienda, durante el cual los cruceros Emden (destacado de la fuerza del Almirante Graf Spee) y Karlsruhe hundieron 40 buques mercantes aliados, totalizando 142.000 toneladas.

            Varios transatláncos fueron convertidos en cruceros auxiliares: Kronprinz Wilhelm, Kaiser Wilhelm der Grosse, Prinz  Eitel Friedrich, Berlín, Cap Trafalgar, Cap Polonio. Aunque dos de ellos fueron hundidos por cruceros británicos antes que pudieran tener éxito, el Kronprinz Wilhelm permaneció en el mar durante 251 días y destruyó 15 buques aliados. La  marina imperial fue particularmente exitosa en implementar un sistema de reabastecimiento en el mar, utilizando  barcos mercantes alemanes que operaban desde puertos neutrales. No obstante, con la excepción del Kronprinz Wilhelm, todos las otras unidades habían sido neutralizada para Noviembre de 1914, y la Armada Real estimaba que la amenaza al tráfico marítimo había sido derrotada.  En realidad, sólo se trataba del primer round. 

HMC (AMC) “Carmania” vs. SMS “Cap Trafalgar” 

            El fracaso le enseñó valiosas lecciones a la marina imperial acerca de la guerra de corso.  En particular, aprendieron que la autonomía, era más importante que la velocidad o el poder de fuego.  Más aún, el utilizar como corsarios a transatlánticos bien conocidos, los privaba de las ventajas del anonimato y la sorpresa.

            Para mediados de 1915, el bloqueo británico en el Mar del Norte era tan estrecho, que resultaba virtualmente imposible que un corsario se abriese paso. Por tanto los alemanes debían recurrir al engaño y al disimulo.

            Un oficial subalterno, el Teniente de Navío Theodor Wolff, elevó un memorando en Agosto de 1915, sugiriendo que buques mercantes con gran capacidad de almacenamiento de carbón y armamento oculto, serían ideales como corsarios. Sus ideas fueron bien recibidas  y se convirtieron  en la base de la doctrina alemana para la guerra al  tráfico comercial, en las dos guerras mundiales.

            Basados en este concepto, un mercante común y corriente fue equipado como corsario e inició su campaña de corso el 29 de diciembre de 1915, como el SMS Möwe. El primero del nuevo tipo de corsarios traspasó fácilmente el bloqueo británico alrededor de las Islas Faroes, y condujo una exitosa incursión de tres meses en el  Atlántico Sur, retornando luego a Alemania. Cuatro corsarios partieron en 1916, y dos de ellos (de nuevo el SMS Möwe y el SMS Wolf) lograron salir al Atlántico y entre ambos hundir 74 buques totalizando 307.519 toneladas, antes de retornar a Alemania.

SMS “Möwe”

SMS “Wolf” 

El Wolf que tenía una capacidad de almacenamiento de carbón suficiente para navegar  32.000 millas sin repostar, rodeó el Cabo de Buena Esperanza, capturando seis buques en el Indico y cinco en el Pacífico. Otro corsario notable fue el  Seeadler, comandado por Feliz von Lückner.  

Súbitamente, el Almirantazgo Británico se dio cuenta que la amenaza al comercio marítimo no estaba restringida al Atlántico. En agosto de 1914, la Armada Real disponía de 108 cruceros, pero la mitad eran anticuados, y sólo algunas decenas eran adecuados para la misión de protección del comercio marítimo. Por tanto, se decidió convertir un buen número de buques mercantes en Cruceros Mercantes Armados (AMC) para lograr una mayor presencia en las rutas marítimas.

El Almirantazgo prefirió emplear los grandes y rápidos buques de pasajeros y fueron armados con cañones sobrantes de 4.7 y  6 pulgadas de calibre. La mayoría de estas  unidades fueron utilizadas para patrullar el Mar del Norte y el Atlántico Norte. Las restantes fueron enviadas a patrullar cerca de puertos neutrales u otros fondeaderos en lugares apartados donde se creía que los corsarios podrían ser reabastecidos.

            Estas tácticas funcionaron bien en 1914, pero no fueron exitosas en 1916, dado que los nuevos corsarios no necesitaban disponer de una red de apoyo logístico. Cuando los británicos avistaban un barco sospechoso, los disfraces de los corsarios alemanes eran tan efectivos que a menudo conseguían engañar a sus perseguidores.

            Cuando los corsarios fueron identificados, probaron ser muy peligrosos. En la mañana  del  29 de Febrero de 1916, el AMC HMS Alcántara encontró al corsario Greif (disfrazado como mercante noruego) cerca de las islas Shetland. El Alcántara se acerco imprudentemente hasta unos 1.800 metros para controlar la identidad del navío, cuando súbitamente el Greif abrió fuego con sus cañones de 150 mm y lanzó un torpedo que dio en el blanco. El Alcántara resultó mortalmente herido pero antes de hundirse sus cañones de 6 pulgadas incendiaron el Greif, y sus tripulantes tuvieron que abandonarlo.

            Entre 1914 y 1917, la marina alemana desplegó como corsarios 12 unidades, que lograron hundir o capturar más 357.000 toneladas de embarcaciones aliadas. La marina real logró hundir seis corsarios, cuatro por cruceros regulares y dos por cruceros mercantes armados. Si bien el resultado puede considerarse como un empate, los británicos asumieron  que sus métodos fueron exitosos

            Los convoyes, protegidos por suficientes cruceros fueron considerados como la respuesta adecuada para enfrentar tanto a los submarinos como a los corsarios. Asimismo, comenzaron a construir cruceros más grandes, más rápidos y con mayor autonomía, específicamente diseñados para la protección del transporte comercial ultramarino.

            Cada bando sacó diferentes conclusiones de la Primera Guerra Mundial. Los alemanes se dieron cuenta que las principales cualidades de un buque apto para corsario eran: radio de acción y una apariencia indescriptible, que permitiera hacerse pasar como mercante neutral o amigo.

            La armada real por su parte, consideró que los AMC eran adecuados para la misión y que lo más importante era implementar un estrecho bloqueo, aéreo y marítimo, del Mar del Norte. Si algún corsario burlaba el bloqueo, las unidades británicas en ultramar se encargarían de neutralizarlo.

            En base a su experiencia en la primera guerra mundial, el almirantazgo consideró que necesitaba 70 cruceros exclusivamente para la misión de protección del tráfico marítimo. Cuando estalló la guerra en 1939, disponía sólo de 58 cruceros en servicio. De ellos 18 eran cruceros pesados, los restantes ligeros.  

El Almirantazgo implementó la conversión en CMA de 51 buques británicos, 2 australianos y un neocelandés.  A diferencia de la Primera Guerra Mundial, el Almirantazgo implementó inmediatamente el sistema de convoyes, que comenzó  a mediados de Setiembre.

Cuando el Admiral Graf Spee comenzó a operar en el Atlántico Sur en Octubre de 1939, de inmediato se enviaron grupos de caza aliados en su persecución.   Luego de la Batalla del Río de la Plata, el Almirantazgo consideró que la principal a amenaza al tráfico marítimo comercial provendría de los buques de guerra alemanes.  Para el verano de 1940, Gran Bretaña contaba ya con el sistema de convoyes y confiaba en que disponía del número adecuado de cruceros para hacer frente a la amenaza alemana.

            Para los alemanes, el estallido de la guerra con Gran Bretaña en 1939 provocó un gran shock. El Alto Mando Naval alemán había planeado contar con una flota balanceada para 1945, pero ante lo imprevisto,  la única estrategia naval a su alcance era la guerra naval comercial. No obstante, en ese momento, sólo contaban con dos acorazados de bolsillo operativos y 23 submarinos.

Enfrentados a esta realidad, pusieron en marcha un plan para enviar un buen número de corsarios para atacar al tráfico comercial británico.  Para ello, dispusieron enviar una oleada de seis corsarios, seguida de otra similar a los seis meses. Siete pudieron zarpar en 1940,  mientras otros buques eran convertidos para futuras campañas.

            La marina alemana no había olvidado los éxitos de los corsarios alemanes en la Primera Guerra Mundial, y el  Contralmirante Karl August Nerger, quien fuera Capitán del  corsario Wolf, aún integraba el Estado Mayor Naval en  los primeros años de la década de 1930.

En 1936, el SKL le solicitó a Nerger que compilara un informe acerca de las lecciones aprendidas en las operaciones de corso en la guerra anterior. El informe de Nerger, incluía las experiencias del Conde Nikolaus Dohna en el Moewe. Nerger señalaba la importancia de la autonomía en los buques corsarios y la necesidad de contar con hidroaviones para extender su capacidad de búsqueda. Dohna enfatizaba que los corsarios debían ser capaces de sembrar minas, pues una mina sembrada por el Moewe había hundido el acorazado  HMS King Edward VII, el 16 de enero de 1916, un ejemplo elocuente de lo que llamaríamos “guerra asimétrica”.

            Sobre la base del informe Nerger, la Kriegsmarine comenzó a otorgar subsidios encubiertos  a varias líneas mercantes para que sus barcos pudieran ser utilizados como corsarios. En Enero de 1938 ya incluían dentro de los planes de movilización a seis buques mercantes como potenciales corsarios y cuando comienza la guerra,  se pone en acción el plan de movilización de seis cruceros auxiliares. Entre ellos, el segundo más pequeño fue el Thor

EL CORSARIO  THOR

            Fue construido en el astillero Deustche Werft de Hamburgo,  para la empresa Oldenburg-Portugueisiche DG y botado el 16 de marzo de 1938, como buque carguero bananero con el nombre Santa Cruz.  De 122 metros de eslora, 16.7m de manga, 8.1 de puntal, y 3.862 toneladas de desplazamiento. Estaba propulsado por un motor diesel AEG con turbinas de vapor de 6.500 caballos de fuerza, con un único eje.   

Su conversión en corsario comenzó en la primavera de 1939 en el mismo astillero donde fuera construido, y entró en servicio en la armada alemana el 15 de Marzo de 1940. Luego de su conversión su velocidad máxima era de 17 nudos, con una autonomía de 36.000 millas a 12 nudos. Su armamento principal eran seis cañones de 150 mm L/45 C/13, Artillería antiaérea: 2 cañones antiaéreos de 37 mm L/83  C/30 y cuatro de 20mm L/65 C/30. Cuatro tubos lanzatorpedos de 553mm, dos por banda. 1 Hidroavión Arado Ar196. Si bien los cañones de 150mm no eran nuevos, tampoco eran obsoletos. Se habían fabricado en la década de 1920, para rearmar los seis acorazados pre-dreadnaught que el Tratado de Versailles había permitido conservar. 

Como su comandante fue designado el Capitán de Navío Otto Kähler de 45 años. Destacado hombre de mar y navegante, sus anteriores destinos fueron  en submarinos en la Primera Guerra Mundial, oficial de derrota en el Crucero Karlsruhe y capitán de los buques escuela Albert Leo Schlageter y Gorch Fock. Seleccionó y entrenó 15 oficiales, cuatro Oficiales de Presa, 326 suboficiales, clases y marineros, todos voluntarios.  

Entró en servicio en la Kriegsmarine el 15 de Marzo de 1940. El 6 de Junio entró en operaciones, zarpando del puerto de Kiel. Bordeó la costa noruega, surcó el estrecho de Dinamarca,  siguió la costa de Groenlandia  y penetró en el Océano Atlántico.  El 1 de  Julio cruzó el Ecuador. Disfrazado de carguero yugoeslavo capturó al  carguero holandés Kertosono de 9.300 toneladas, cargado de maquinaria agrícola y asfalto, que fue enviado a Lorient en Francia, llegando allí sin novedad.

            En su trayecto hacia el Atlántico Sur a la altura de las Azores sus vigías habían observado a lo lejos lo que parecía un crucero auxiliar británico del que pudo afortunadamente alejarse sin llamar su atención.

            El 7 de julio hunde al buque inglés Delambre de 7.000 toneladas, con un cargamento de algodón que tenía como destino Liverpool. El 9 de julio hunde al vapor belga Bruges con 6.750 toneladas de blenda[2] y el 14 al inglés Gracefield que transportaba el mismo mineral.  El 16 de Julio hundió al buque británico Wendover que, transportaba 7.250 toneladas de carbón y que iba armado con dos cañones. El ataque fue llevado a cabo de inmediato y sin previo aviso para evitar una reacción que podía poner en peligro al corsario alemán y causar su eventual hundimiento o serias averías. El Thor tuvo que continuar cañoneando al buque inglés hasta conseguir silenciar su radio ya que éste comenzó a mandar señales de socorro, señal que cesó al declararse un incendio a bordo. Durante la operación resultaron desaparecidos dos tripulantes del Wendover y heridos de gravedad otros dos que posteriormente fallecerían a bordo del corsario.  Un día después el buque Hela de pabellón holandés sus predecesores.

            El 28 de julio el Thor tendría el primero de los serios enfrentamientos contra cruceros auxiliares enemigos. Ese día al sudeste de la isla de Trinidad avistó un buque y se dirigió hacia él, pero el Capitán  Kähler al ver que se trataba de un crucero auxiliar

británico fuertemente armado viró en redondo y comenzó a alejarse. El comandante del  Crucero  Mercante Armado  HMS Alcántara, J.P.G. Ingham, observó algo raro en la actitud de aquel buque y pensando que podía tratarse de algún barco alemán ordenó de inmediato que se procediera a su persecución. 

AMC HMS “Alcántara” 

            El AMC HMS Alcántara de 22.200 toneladas disponía de 8 cañones de 152 mm. Puso rumbo a toda máquina hacia el buque que huía y aunque la distancia era larga y la diferencia de velocidad pequeña esa distancia iba acortándose. Kähler viendo que difícilmente iba a escapar, decidió presentar combate y de un modo inmediato cambio de rumbo izó su bandera de guerra y cuando estaba a menos de 15.000 metros comenzó a abrir fuego sobre su enemigo.  Con el sorprendente ataque el Thor logró en breve espacio de tiempo tres impactos sobre su oponente; el primero destrozó su antena de radio, el segundo alcanzó la dirección de tiro y el tercero dio justo en la línea de flotación, perforando su casco en la zona de máquinas, ocasionando la inundación de éstas y provocando que el Alcántara disminuyera su velocidad.

            La respuesta no se hizo esperar, en un minuto el Alcántara respondía al fuego enemigo sin fortuna, sus disparos quedaron demasiado cortos. En su segunda andanada el Thor acertó otra serie de impactos, tres de ellos de nuevo en la línea de flotación  y varios más en  la superestructura y cubierta de botes, provocando incendios y causando averías en los circuitos eléctricos que dejaron al buque inglés sin corriente, a oscuras y sin dirección de tiro. Un impacto del Alcántara penetró en el Thor y por fortuna no explotó,  pero dejó inútil de un modo transitorio su ascensor de municiones de proa y cortó varios cables de la dirección de tiro, por lo que dos cañones del buque alemán dejaron de  disparar. Otro proyectil inglés explotó en la cubierta de botes averiando un afuste de tubos lanzatorpedos hiriendo además a 3 hombres y resultando muertos otros 3.

            Kähler se dio cuenta  que su enemigo tenía serios problemas y que no sería capaz de alcanzarle por lo que se alejó para proceder a la reparación del ascensor averiado decidiendo posteriormente alejarse de un modo definitivo.  El Thor lanzó a sus muertos por la borda, según la costumbre naval, y se dirigió hacia un lugar seguro para proceder a una reparación más minuciosa de sus averías y aprovechar para cambiar de identidad.

            A finales de julio operó entre Montevideo y el cabo de Buena Esperanza sin éxito. El 25 de agosto repostó combustible del petrolero alemán Rekum, el 8 de septiembre detiene y registra a un vapor yugoslavo, el 12 del mismo mes su avión descubre al ballenero noruego Kosmos de 17800 toneladas al que hunde cogiendo prisionera a su tripulación y agravando el problema de espacio y seguridad que ya tenía con los prisioneros que había tomado de otros barcos. Permanece doce días en zona tropical limpiando sus calderas.

El 8 de Octubre, operando dentro de la Zona Neutral Panamericana, localiza y hunde al frigorífico inglés de 8.700 toneladas de nombre Natia, en lastre, proveniente de Londres, hacia Buenos Aires. Toman más prisioneros con lo que la situación es ya extrema con 368 en total. Pide a Berlín solución y le envían al Río Grande que se hace cargo de dichos prisioneros, situación que alivia la tensión en el Thor pues estaban muy nerviosos los cautivos por causa de los encierros cada vez que se daba zafarrancho de combate ante el temor de un hundimiento del corsario con el consiguiente riesgo de perecer.

            El Thor continuó su singladura en el Atlántico Sur entre el cabo de Buena Esperanza y la costa oriental sudamericana. Durante el desplazamiento recibió un radio desde Berlín que le alertaba de la presencia de buques de combate de la Royal Navy en ambas costas, entre ellos el acorazado Resolution además de los cruceros pesados y ligeros Camberra, Cornwall, Dorsetshire, Devonshire, Dragón, Vindictive y Delhi en las costas de África, mientras en las americanas se encontraban los cruceros Hawkins y Enterprise además de varios cruceros auxiliares (mercantes armados).

 EL COMBATE CON EL CARNARVON CASTLE

            En la madrugada del 5 de diciembre mientras navegaba a la altura de Porto Alegre (Brasil) y a más de 450 millas de Río de Janeiro, entre la neblina matinal y a más de 17 kilómetros apareció un gran buque que Kähler reconoció como crucero auxiliar británico.  Ordenó el inmediato cambio de rumbo para evitar ser descubierto, pero ya era tarde pues el supuesto crucero ya había puesto proa hacia él al sospechar que algo raro había en la actitud evasiva del Thor.

            KÄhler pidió a máquinas la máxima velocidad (unos 16 nudos) y Hardy comandante del crucero inglés Carnarvon Castle de 20.000 toneladas de desplazamiento hizo lo propio y  tomó una velocidad de 18 nudos.  Con 8 cañones de 152 mm. y 2 de 75 el buque inglés era un serio contratiempo para Kähler y su barco. Hardy envió un mensaje al Thor en el que pedía la identificación y el cese de la huída, mensaje que fue ignorado por el corsario alemán. La persecución continuó durante algo más de una hora y cuando la distancia que separaba a ambos barcos llegó a los 13 kilómetros, el crucero inglés comenzó a disparar.

HMS AMC “Carnarvon Castle”

            En el Thor la artillería abrió fuego a una distancia de 12.900 metros. Kähler ordenó de inmediato rumbo este ante la posibilidad de que próximos a la costa se encontraran navegando más buques enemigos que pudieran salir en apoyo del Carnarvon Castle, pero además su rumbo obedecía a una táctica preconcebida por la cual mientras los telemetristas del Thor no eran molestados por el sol los del buque inglés recibían a éste de cara, por lo que las dificultades para apuntar y medir las distancias eran evidentes, y ello aportaba al corsario alemán una considerable ventaja que anulaba la del superior armamento del crucero inglés.

            Comenzó el combate y el Carnarvon Castle puso a disparar cuatro de sus ocho cañones de 152 y 2 de 75. La puntería  era sumamente difícil porque el barco alemán se movía constantemente y se cubría con humo. El crucero inglés maniobraba con precaución por si el Thor soltaba alguna mina. Cuando la distancia se hizo adecuada el alemán lanzó un par de torpedos que los ingleses evitaron con facilidad.

 

HMS AMC “Carnarvon Castle” 

El buque teutón comenzó a centrar su tiro cuando entre los dos buques había una distancia inferior a los 7.500 metros. Comenzó a acertar repetidamente averiando uno de los cañones de 152 del crucero inglés. Otro impacto alcanzó su costado inundando el pañol de municiones de los antiaéreos. Chimenea, cubierta de botes y superestructura fueron alcanzados en repetidas ocasiones y los impactos causaron averías en los circuitos eléctricos de modo que sus sistemas de puntería quedaron fuera de servicio.

            Tras una hora y cuarto de intercambio de disparos el Thor había acertado 27 impactos y de ellos seis estaban cerca de la línea de flotación, mientras que su adversario no había acertado una sola vez. Con su barco transformado en un gran caos, con 6 muertos y 37 heridos, sin comunicaciones, las tuberías contraincendios destrozadas, fuego a bordo, algunos compartimentos inundados y la superestructura como un colador, Hardy decidió que lo mejor sería alejarse del temible corsario y Kähler consideró con buen criterio que debía alejarse por si aparecía otro buque que lo pusiera en apuros.

            El Carnarvon Castle puso rumbo a Montevideo donde reparó las averías y el casco de un modo provisional usando para ello planchas rescatadas precisamente del Admiral Graff Spee. Posteriormente se dirigió a Ciudad del Cabo para hacer reparaciones más a fondo tarea que llevó 6 meses de trabajo para dejarlo totalmente listo.

            El Thor escaso de municiones y combustible puso rumbo al sureste para avituallarse en una cita de varios corsarios con buques de suministro y petroleros, recargando además de petróleo y munición, los tanques de agua potable y la despensa de víveres. Posteriormente daría escolta al petrolero Spicheren mientras suministraba combustible a los balleneros capturados por el Pingüin y a continuación, a los pocos días, descubría al transporte Britannia al cual tras una laboriosa persecución hundió a cañonazos, alejándose con rapidez del lugar al saber que un crucero británico se dirigía a la zona después de recibir un mensaje de socorro.  En el mismo día al atardecer el Thor hundía al vapor sueco Trolleholm de 5.000 toneladas que transportaba una carga de carbón con destino a Port Said. 

Bote del HK “Thor” en busca de los prisioneros del HMS AMC “Voltaire” 

            Entre los días 30 de marzo a 4 de abril, el Thor estuvo limpiando sus calderas al suroeste de las islas Cabo Verde.  El mismo 4 de abril divisó una columna de humo negro hacia el suroeste y lo que en principio Kähler pensó que se trataba de un buque neutral, resultó ser otro crucero auxiliar, era el cuarto que durante una singladura repleta de incidentes se cruzaba en su camino. Kähler repitió la maniobra que tan buenos resultados le había dado contra los otros cruceros, haciendo como en las anteriores ocasiones que sus apuntadores y artilleros tuvieran el sol a la espalda y obligando al crucero enemigo a estar de frente al sol.

Cuando el  AMC HMS Voltaire, de 13.245 toneladas, al mando del capitán de navío Blackburn se encontraba a algo más de 9.000 metros Kähler ordenó sustituir la bandera griega que llevaba su buque por la alemana al tiempo que mandaba abrir fuego.  De poco sirvió al buque inglés su superioridad artillera. En breves instantes recibió un aluvión de impactos que le hicieron arder por todos lados, a cambio de solo un impacto en el buque alemán que destrozó su antena de radio. Con el timón fuera de servicio y el buque hecho un amasijo de hierros retorcidos, con más de 60 muertos y casi otros tantos heridos y cuando el Thor se disponía a dar el golpe de gracia, desde el Voltaire izaron bandera blanca y Kähler ordenó la inmediata puesta en el agua de los botes salvavidas para rescatar a los náufragos del crucero inglés, salvándose a 197 hombres entre ellos el comandante Blackburn y dándose por desaparecidos 72.

En una posterior cita con el petrolero alemán ILL transbordó (excepto a Blackburn, algunos de sus oficiales y hombres y a 33 heridos graves) a 140 de esos 197 prisioneros junto a otros 30 capturados de otros buques. De los heridos graves 3 fallecieron posteriormente.

            El Thor entonces tomó rumbo a Alemania, hundiendo durante el regreso al buque sueco Ernest Cassel de 7.750 toneladas.  Por fin llegó a Hamburgo el 30 de abril de 1941 después de 328 días en el mar,  y el hundimiento o apresamiento de 12 buques con un desplazamiento total de 96.602 toneladas.


 

[1] HK: Hilfkreuzers  (cruceros auxiliares) o Corsarios

   AMC: Armed Merchant Cruisers (Cruceros Mercantes Armados)

 

 

[2]  La blenda es el mineral del que se obtiene además de cinc, hierro y en menor cantidad manganeso y cadmio.

 

  

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