Historia y Arqueología Marítima

HOME PLAN CAUCHO (INVASION DE EEUU A BRASIL, 1942) Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Plan Alemán de posible invasión a América

Por  FRANCISCO VALIÑAS   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

En diciembre de 1941, al entrar en la Segunda Guerra Mundial, EEUU sintió amenazado su control del Océano Atlántico por una posible ocupación alemana de los aeródromos del Nordeste de Brasil. En la casi convicción de que el gobierno brasileño simpatizaba con Alemania, se planificó una operación de ocupación de esas pistas aéreas, el “Plan Caucho - Captura y Ocupación del Noreste de Brasil”, mientras que por vías diplomáticas se trabajó para revertir la situación. 

LA SITUACION PROBLEMA

El 22 de febrero de 1942, dos meses y medio  después del ataque japonés a Pearl Harbour, EEUU invadió y ocupó el Nordeste de Brasil.  Tras doce días de navegación desde Hampton Roads, Virginia, la Fuerza Anfibia de la Flota del Atlántico, integrada por el Acorazado Texas (BB-35), el Crucero Nashville (CL-43), el Portaviones Ranger (CV-4) portando el Grupo Aéreo 11º de la Infantería de Marina (F4F Wildcat), cuatro destructores, doce transportes de personal con la fuerza de desembarco compuesta de la 1º División IM (Infantería de Marina) y de las 9º y 45º Divisiones de Infantería del Ejército, más un conjunto de buques logísticos, arribó antes del amanecer frente a la ciudad de Natal, extremo nororiental de Brasil.

            Mientras los transportes se estacionaron a 9 millas de la costa, la fuerza anfibia bajó al agua sus lanchas de desembarco de personal (LCP) Higgins Eureka de madera, 36 pies de eslora, embarcando los Batallones 1º y 3º de Infantería de Marina, conformando la primera ola de asalto anfibio.

            Mientras las LCP completaban el dispositivo de ataque y se dirigían a la línea de partida, los buques de combate descargaron fuego naval de apoyo sobre tres playas muy  angostas pero libres de la barrera de restingas características de esa costa, las: Praia do Meio, Praia da Areia Preta y Praia dos Banhos (para los Infantes de Marina, Playas Roja, Negra y Azul respectivamente). A las 05.30 (hora local) se suspendió el cañoneo y 16 aviones Wildcat bombardearon baterías costeras y otras instalaciones defensivas.

            A la hora H, las LCP iniciaron la primera ola de desembarco, como vanguardia de una operación de asalto anfibio de la Segunda Guerra Mundial llamada en código “Plan Caucho, Captura y Ocupación del Noreste de Brasil” (Rubber Plan – Seizure and Occupation of North-Eastern Brazil).

Este escenario teórico está basado en el concepto de las operaciones un plan desarrollado con urgencia por planificadores de la Armada, el Ejército y la Infantería de Marina de EEUU entre diciembre de 1941 y enero de 1942, dentro del llamado Plan Básico Conjunto para la Ocupación de Brasil JB-325 Serie 737, del 21 de diciembre de 1941.

El desembarco en el área de Natal, que incluía Fortaleza y Recife, sería seguido por otros tres desembarcos en punto estratégicos importantes de Brasil: San Salvador (Bahía), Belén (Pará) y la isla Fernando de Noronha (225 millas al NE de Natal).  Por su posición geográfica y por el importante aeropuerto Campo Parnamerim, Natal fue considerada “el área más decisiva”, y por ello estaba primera en la prioridad de ejecución de las operaciones.   

LA SITUACION ESTRATEGICA

¿Porqué Brasil, tradicionalmente una república amiga, sería el primer blanco de la guerra?  La respuesta yace en un documento secreto manejado por el entonces presidente de EEUU, Franklin Delano Roosevelt (FDR).

Desde los planes de guerra conjunto “Arcoiris” I al V (este último de 1941), los estrategas consideraron que la seguridad militar de EEUU dependía del control de extremo Noreste de Brasil como un elemento vital para la conducción de una guerra global.  Los puertos y aeropuertos de Natal y Recife estaban a menos de 1.750 millas de Freetown, Sierra Leona, África, permitiendo a los aviones de largo alcance del Cuerpo Aéreo del Ejército cruzar el Atlántico desde esas pistas y mantener un corredor logístico de abastecimiento de personal y material a todo el Norte de África, y desde allí a Medio Oriente, India, Indochina, China y Filipinas.

Pero la inteligencia disponible en Washington a fines de 1941 indicaba que el Nordeste de Brasil no estaba bajo un control militar seguro, porque los oficiales brasileños de las tropas estacionadas en la zona eran considerados pro-nazis.  Además, el gobierno central en Río de Janeiro se resistía a permitir el estacionamiento de tropas estadounidenses para la prevención del ataque a los aeródromos del área por parte de fuerzas alemanas operando desde colonias africanas de la Francia de Vichy, así como de posibles actos de sabotaje por simpatizantes brasileños del Eje.

Para el gobierno de EEUU, Brasil era un problema doble, porque:

1)    No era una república amiga sino una dictadura que había derrocado un gobierno amigo, gobernada por Getulio Dornelles Vargas, quien asumió la primera magistratura tras una revolución en 1937 proclamando el Nuevo Estado (Estado Nóvo), un sistema de corte fascista que no admitía el funcionamiento libre de la legislatura ni los partidos políticos.

2)    En Washington existía la convicción que el Ejército de Brasil, sin cuyo apoyo Getulio Vargas no podría gobernar, era decididamente pro-nazi.

3)     Mientras las tropas de Hitler se aproximaban a Moscú, en noviembre de 1941,  los cuadros pro-nazis del Ejército de Brasil, más el millón y medio de emigrantes alemanes radicados en los estados sureños de Río Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina, comenzaron a hacer presiones sobre el gobierno por una definición más clara a favor de Alemania. Una medida visible de ello fue cuando el Jefe de Estado Mayor del Ejército, General Pedro Aurelio de Gois Monteiro hizo declara “persona no grata” al Jefe de la Misión Militar de EEUU en Brasil, General Lehman Miller.  

El 17 de diciembre William J. Donovan, Coordinador de Inteligencia de EEUU (oficina que luego cambiará a Office of Stategic Sevices, OSS), reportó directamente al presidente Roosevelt que si el presidente de Brasil, Getulio Vargas, adoptara una política anti alemana, probablemente sería derrocado por un golpe de estado militar.  Al día siguiente envió una nota a FDR diciendo; “… El comandante militar de Natal, reconocido pro nazi, en un reciente discurso a sus tropas alertó sobre la amenaza estadounidense, reiterando que en territorio brasileño no se permitiría ondear otra bandera que la de Brasil …”.  En el mismo documento, informó que el Ayudante del Ministro de Guerra (General Eurico Gaspar Dutra), Comandante Felinto von Strubling Müller y el Jefe del Estado Mayor del Ejército, General Pedro Aurelio de Gois Monteiro “… con estrechas vinculaciones en Berlín, son mantenidos en sus puestos como un seguro para el caso que Alemania gane la guerra …”

El 14 de enero Donovan informó a FDR que según el presidente de la compañía petrolera estatal brasileña, mientras la Armada y la Fuerza Aérea se sentían profundamente identificados con los Aliados, el Ejército se identificaba con el Eje Roma-Berlín-Tokio.  “… los altos oficiales del Ejército está infectados de ideología nazi y se estima que el 70% de los oficiales son pro Eje …”

Para el Gabinete Conjunto de Guerra de EEUU, integrado en 1941 por los Secretarios de Guerra (Henry Stimson) y de Marina (Frank Knox), el Jefe del Estado Mayor General del Ejército (Gral. George Marshall) y el Comandante de Operaciones Navales (Alm. Harold Stark) la principal preocupación respecto a Brasil era estacionar tropas para asegurar el camino aéreo del Atlántico Sur del Hemisferio Occidental.  Para ello, en el otoño boreal de 1941 el Gabinete recomendó al Presidente que a través del Departamento de Estado se convenciera a Getulio Vargas de “invitar” a EEUU a estacionar tropas en Brasil.

El Secretario de Estado Cordell Hull acudió al Ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Oswaldo Euclydes de Souza Aranha (de conocida simpatía hacia EEUU), quien le trasmitió de parte de Getulio Vargas que Brasil no percibía amenazas externas a su territorio, que una intromisión estadounidense quizá serviría de escusa a los Generales para volcarse aún más hacia el Eje, y que la forma de conquistar la simpatía del Ejército era proporcionando armas modernas, no estacionando tropas.

Pero el Gabinete Conjunto se negó a la entrega de armamentos a Brasil, aduciendo que:

1)            Las armas solas no eran una garantía de seguridad de los aeropuertos contra el ataque de una quinta columna interna o de fuerzas alemanas del exterior, y no se creía que en caso que esto último ocurriera Brasil pediría la intervención de ayuda de EEUU.

2)            Si finalmente, EEUU tuviera que entrar por la fuerza a Brasil, no era deseable que se usaran esas armas en su contra.

El Subsecretario de Estado, Sumner Welles, pidió calma al Gabinete, aduciendo que “… en vista de lo delicado de la situación, sería poco inteligente presionar hoy presentando requerimientos …”, alertando que un paso en falso podría provocar un golpe militar contra Getulio Vargas.  Pero el Gabinete estaba ya corto de paciencia.  Ese mismo día el Jefe de Planes Estratégicos del Ejército, Brigadier General Leonard Gerow, y el Jefe de la Oficina de Especialistas en América Latina, Teniente Coronel Mathew Ridway, presentaron una declaración diciendo: “… Es imperativo que estacionemos fuerzas terrestres en la región de Natal-Recife sin demora …”.

El temor militar por la vulnerabilidad del Nordeste de Brasil fue confirmado al más alto nivel político diez días después, durante una reunión entre Franklin Roosevelt y el Primer Ministro británico, Winston Churchill, cuando este último apreció que “… El fracaso alemán en obtener sus objetivos inmediatos en Rusia podría empujarlos a invadir España, Portugal y las colonias francesas de África para restaurar el balance de poder …”.  Una base germana en Dakar amenazaría directamente a Natal y Recife. Y si bien la invasión preventiva de una nación soberana y neutral no era del total agrado del Gabinete como primera operación ofensiva de la guerra, enviar una fuerza expedicionaria al Nordeste de Brasil comenzaba a cobrar más sentido que antes.  

LOS PLANES MILITARES

El 21 de diciembre, el Gabinete Conjunto dio su aprobación final para el Plan Básico Conjunto para la Ocupación de Brasil, JB-325, Serie 737.  Después de considerar la posibilidad de sabotajes por elementos brasileños pro-nazis, el plan ofreció una justificación adicional para su ejecución inmediata. Un ataque aéreo alemán lanzado desde Dakar (nueve horas de vuelo a Natal), coordinado con acciones subversivas en tierra, correctamente ejecutado, daría la posesión de los vitales aeródromos. Con ellos, el arribo a Natal de una fuerza expedicionaria germana desde África sería cuestión de una semana, mientras que una eventual intervención estadounidense requería al menos  de doce días de navegación solamente.

El comando de la Fuerza Expedicionaria Conjunta fue asignado al Almirante Royal Ingersoll, Comandante de la Flota del Atlántico. El Mayor General IM Holland Smith, Comandante de la Fuerza Anfibia de la Flota del Atlántico, comandaría la fuerza de desembarco, integrada por la 1º División de Infantería de Marina, mientras que el Brigadier General Rene de Russy Hoyle comandaría la 9º División (Reforzada) de Infantería del Ejército, destinada a relevar la 1º División IM luego de la ocupación del terreno, y la 45º División de Infantería del Ejército que sería mantenida como reserva. El 26 de diciembre de 1941 el Almirante Stark comunicó a Ingersoll que “… Las fuerzas expedicionarias deberán zarpar de EEUU dentro de los diez días de la orden presidencial de ejecutar el plan …”

El Anexo de Inteligencia del Plan Caucho brindaba información detallada de la región Nordeste de Brasil, la hidrografía, las playas, la topografía, las ciudades y pueblos, transporte y comunicaciones y el despliegue militar brasileño. De este último, se esperaba encontrar en Natal:

16º Regimiento de Infantería                                         1.305

                  29º Batallón de Infantería                                                500

                  1 Compañía de Infantería de Ceremonia y Protocolo        225

                  1 Batería de Artillería Motorizada                                    150

                  1 Compañía de Ingenieros                                              200

                  1 Regimiento de Policía Militar de Infantería                  1.040

                  1 Compañía de Policía Militar de Caballería                       95

                  1 Sección de Servicios                                                    15

                  TOTAL                                                                         3.530

Este sería el número máximo de fuerza de oposición, pero dotadas con equipamiento obsoleto, escasas de movilidad, pobremente adiestradas y bajo conducción mediocre, se les consideró “probablemente insuficientes” para defender las áreas vitales.  Tropas de Ejército mejor equipadas y entrenadas podrían ser trasladadas por tierra o mar desde otros Estados de Brasil, pero no arribarían antes de 8 a 12 días, lo que permitiría reforzar la defensa y mantener el terreno conquistado por los estadounidenses.

Las fuerzas navales de Brasil, con base mayormente en el Sur, se componían de: dos viejos acorazados y dos viejos cruceros (modelos británicos de la Primera Guerra Mundial), nueve destructores (diseño autóctono de un modelo británico), tres submarinos y un conjunto misceláneo de bajeles menores. No se esperaba oposición seria de ninguno de ellos.

Las fuerzas aéreas de Brasil, si bien podrían concentrarse rápidamente en el Nordeste, fueron descartadas por razones de obsolescencia. Estas eran:

                  Cazas (Boeing 256)                                                       12

                  Bombarderos (Vultee, V-11, NA-44 y Fairly)                   56

                  Aviones varios artillados                                              46

                  Aviones de servicio                                                     101

                  Aviones de Adiestramiento                                          113

                  TOTAL                                                                      328

La presencia o ausencia de artillería de costa parece no haber preocupado a los planificadores de la operación. Se sabía que Brasil contaba con piezas móviles de 12 y 6 pulgadas, que bien podían ser instaladas en las playas de desembarco, pero eran de alcances inferiores a la artillería de los buques. Además, se esperaba contar con inteligencia oportuna sobre sus emplazamientos para el ataque de los F4F, a través del Destacamento de Observadores Navales de EEUU, que operaba un PBY-5 Catalina del Escuadrón Naval de Patrulla VP-52, estacionado en Natal. [1]

El Plan Caucho plateaba neutralizar un área costera de 4.500 yardas de frente por 200 yardas en profundidad mediante fuego naval de apoyo y ataque aéreo de baja altura. Una vez que la primera ola asegurara las cabezas de playa, el ingreso al interior sería rápido, porque lo favorecía un terreno llano cruzado por carreteras, caminos y senderos que asegurarían un rápido acceso al Aeropuerto Campo Panamerim.  El problema en Natal no era llegar de la playa al aeropuerto, sino de los buques a la playa.

Excepto por seis estrechos lugares, toda la costa de Natal estaba protegida por una barra de arena y piedra, oculta en marea alta y expuesta en baja marea. Y esas seis pequeñas playas se ubicaban todas al Sur del puerto y la ciudad. La más norteña era Praia do Meio (200 yardas de frente, 75 de profundidad); a 1.500 yardas yacía Praia da Areia Preta (600 yardas de frente, 50 de profundidad); y a una milla Praia de Banhos (1.800 yardas de frente, 100 de profundidad).  Después, dos millas más al Sur había tres franjas de arena (600, 600 y 2.000 yardas de frente  respectivamente).  Sería entonces responsabilidad de los timoneles y contramaestres de las LCP varar sus embarcaciones en las playas asignadas.

El Plan Caucho no es claro sobre las operaciones en Fortaleza (270 millas al Noroeste de Natal, con 2.890 efectivos brasileños estacionados) o en Recife (167 millas al Sur, 5.540 efectivos estacionados).  Ambos lugares debían ser ocupados como parte de la operación sobre Natal.  Fortaleza estaba protegida por restingas y en su espacio costero interior predominaban los terrenos blandos, pantanosos y surcados de canales, dificultando los movimientos terrestres. Recife presentaba un panorama similar, restingas de arena y piedra y terreno pantanoso, pero acentuadas las dificultades por la presencia de muchas pequeñas lagunas.  El plan da a entender que ambos objetivos serían atacados por la 9º División, por tierra, desde Natal.

Los otros dos sitios de desembarco a ser capturados eran Sâo Salvador, Bahía, (500 millas al Sur de Natal, 3.450 efectivos brasileños estacionados), y Belén, Pará, (1.040 millas al Noroeste de Natal, 1.330 efectivos estacionados).

Sâo Salvador era el paraíso para los planificadores del desembarco. Playas suaves dentro de una bahía sin oleaje, suelo de arena firme y rápido acceso a rutas y caminos pavimentados para el acceso a la ciudad, puerto y aeropuerto.

Pero Belén era un problema serio. Situada 70 millas tierra adentro por el estuario de Marajó (desembocadura de los caudalosos ríos Pará y Tocatins), el terreno circundante era de origen aluvional, suelo fangoso y densamente forestado, inadecuado para operaciones militares de larga escala. Los buques con calado de 26 pies o más solo podían remontar la ría hasta 8 millas antes de la ciudad, y desde allí, para los bajeles menores, el tramo final sería de alto riesgo por tratarse de un canal estrecho, con meandros y riberas altas favorables para las operaciones de defensa. A causa de ello, el plan consideró desechar el desembarco para pasar a la captura directa del aeropuerto con el 2º Batallón Paracaidista de Infantería de Marina, volando 895 millas desde Guayana Holandesa en aviones Martin PBM.

El cuarto y último desembarco del Plan Caucho era la Isla Fernando de Noronha.  Situada en el Océano Atlántico 225 millas al Noreste de Natal, servía de colonia carcelaria habitada por 628 prisioneros, 65 guardias y 960 habitantes que vivían de la producción alimentaria (granja y cerdos y aves de corral) que vendían al penal. Un buque mensual proveía de combustibles líquidos, medicamentos y otros suministros.

La isla tenía importancia estratégica porque años atrás la aerolínea italiana Ala Littoria había aclarando un terreno plano de 1.800 por 500 yardas y construido una pista pavimentada de 2.970 pies de extensión (891 metros) por 62 pies de ancho (18,6 metros).  Quien tuviera el control de esta isla dominaría el tráfico aéreo del espacio Natal – Dakar.

La particularidad de Fernando de Noronha era que el desembarco sería posible en un solo punto, una pequeña playa de 200 yardas situada en el extremo Norte de la isla, pero rodeada de costas altas y escarpadas que favorecían las acciones de defensa. Las operaciones normales de abastecimiento se realizaban por embarcaciones menores desde el buque fondeado frente a esta playa.  Informes de inteligencia indicaban que la Marina de Brasil había ocupado recientemente la isla, estableciendo puestos de artillería a ambos lados del lugar de desembarco, pero no se consideró esto como una dificultad mayor, ya que podían ser neutralizados con fuego naval de apoyo, paracaidistas o ataques aéreos. 

LA PREPARACION

Entre el 12 y el 19 de enero de 1942 el General IM Holland Smith condujo un ejercicio conjunto de desembarco con parte de las fuerzas asignadas al Plan Caucho, en Cabo Henry, Virginia, una zona parecida a Natal, con playas identificadas A, B, C y D, que se inició con fuego naval de apoyo y ataque aéreo (simulados) para introducir una cuota de realismo en la operación. El resultado del desembarco fue un desastre:

1)     El 1º Batallón IM desembarcó en la playa asignada (D)

2)    El 3º Batallón IM, que debía desembarcar en Playa C, se dividió. Una parte arribó a Playa D, otra a B-2 y la restante a B-1, en un frente de 2 millas de ancho que rompió su integridad táctica.

3)    El 1º Batallón de 9º División de Ejército, que debía desembarcar en Playa B-2 lo hizo en B-1.

4)    El 2º Batallón de 9º División de Ejército, ordenado a B-1, tocó tierra en la  Playa C.

5)    Los suministros de necesidad inmediata (munición, evacuación médica) arribaron a puntos que no coincidían con los de sus unidades asignadas. El caos fue total.

En su informe al Almirante Royal Ingersoll, el General Smith concluyó que la fuerza estaba “inapropiadamente adiestrada” para una operación de asalto anfibio real, que el eslabón de debilidad mayor eran los timoneles y contramaestres de los LCP, y que “… es dudoso que esta Fuerza de Ataque Naval tenga oportunidad de capacitarse para la operación en el tiempo remanente …”.  Como consecuencia inmediata, se armó un programa intensivo de adiestramiento para las dotaciones de las LCP involucradas en el plan.

Pero el Plan Caucho enfrentaba otros problemas. La 1º División IM, encargada de capturar y asegurar las cabeceras de playa para permitirle al Ejército la progresión de las operaciones, debía contar con diez unidades completas, con artillería 105 mm, morteros 60 mm y antitanques 37 mm. Pero en febrero de 1942 contaba con ocho unidades de infantería tradicional (fusileros) y cuatro de artillería ligera, y si bien poseía las armas pesadas nunca tuvo munición para ellas y en consecuencia se carecía de adiestramiento en su operación.  Por otra parte, las Divisiones 9º y 45º de Infantería del Ejército (con excepción de los Batallones 1º y 2º de la 9º División) nunca había adiestrado en asaltos anfibios conjuntos, y era de preverse que la ejecución de las operaciones contendrían una cuota importante de descoordinación, con los consecuentes desorden y caos, lo que obviamente significaría bajas innecesarias. 

LAS ARTES DIPLOMÁTICAS

Entretanto, desde diciembre de 1941 el Subsecretario de Estado, Sumner Welles, condujo ingentes esfuerzos diplomáticos para evitar la ejecución del Plan Caucho.  Su primer éxito se produjo el 13 de diciembre, cuando convenció al presidente Getulio Vargas de permitir el estacionamiento de 150 Infantes de Marina en el aeropuerto de Natal, encubiertos como mecánicos y técnicos aeronáuticos (con pleno conocimiento de la verdad por parte de Getulio Vargas) que atenderían una aerolínea comercial de doce aviones Douglas DC-3 que comenzó a operar el 19 de diciembre. En las cajas de herramientas del taller que montaron se escondían armas para una posible operación relámpago de asegurar el aeropuerto para el tránsito de aeronaves estadounidenses. Los comandantes de las tres Compañías (17º, 18º y 19º de Quantico) recibieron instrucciones estrictas de comportamiento para no afectar el orgullo o la soberanía de los brasileños., así como de brindar apoyo técnico si fuera solicitado por los militares de Brasil.

El segundo paso de Welles fue convencer al presidente Roosevelt de otorgar de manera gradual y controlada a Brasil las armas que solicitaba para su defensa, para otorgarle al presidente Vargas herramientas que lo fortalecieran frente a los radicales de su gobierno.  Esto provocó la reacción contraria del Secretario de Guerra Henry Stimson, quien exigió se diera de inmediato la orden ejecutiva para el Plan Caucho. Sin embargo, FDR optó por la vía diplomática y ordenó al Comandante del Cuerpo Aéreo del Ejército, General Henry Arnold, que preparara el traslado a Brasil de artillería de 30 y 20 mm, morteros y antitanques de 30 mm, artillería AA de 40 y 20 mm, blindados livianos, aviones B-18, P-36, AT-6 y BT-15. [2] 

 

Almirante Guilherme (Comandante de Marina), Oswaldo Aranha  y General Dutra en la firma del Tratado de Defensa Brasil-EEUU 

La estrategia de Welles siguió dando resultados cuando logró que se realizara en Río de Janeiro la Tercera Conferencia de Ministros de Asuntos Exteriores de las Repúblicas Sudamericanas (15 al 28 de enero de 1942), en la que a través de Oswaldo Aranha logró introducir la propuesta de que el conjunto de las naciones rompiera las relaciones con los países del Eje, lo que fue aprobado y remitido para consideración de los respectivos gobiernos, algo que en los sucesivos meses se fue concretando (Brasil lo hizo ese mismo enero). [3]

Pero sin detenerse, Welles logró en mayo de 1942 la firma del Tratado de Defensa Brasil – EEUU, algo que el Departamento de Guerra venía impulsando sin éxito desde 1939, lo que permitió que contingentes militares estadounidenses se trasladaran a territorio brasileño en misión de adiestramiento, preparación y colaboración con las Fuerzas Armadas de Brasil en el empleo de las armas modernas, y de paso ir cimentando una relación militar que se consolidaría con rapidez, alejando la influencia prusiana del pensamiento de los oficiales del Ejército.  Así, la diplomacia logró el objetivo sin necesidad del Plan Caucho.

Más adelante, para reafirmar las relaciones, se produjo la visita de Franklin Roosevelt a su par Getulio Vargas en Río de Janeiro, pero eso ya es otra historia.  

EL FINAL

El Ejército de EEUU nunca recibió la autorización para ingresar fuerzas de nivel División, Brigada o Regimiento a territorio de Brasil, pero en cambio recibió el uso irrestricto de los tres aeropuertos vitales que procuraba el Plan Caucho. Desde el primer vuelo de un B-27 desde Natal (21 de enero de 1942) hasta los Días VE y VJ (1945) Brasil se comportó como un aliado leal y cooperador.

Al final, la diplomacia prevaleció sobre las operaciones militares, y esto fue ayudado porque promediando 1942 las preocupaciones de Alemania eran por el Este la campaña de la Wehrmacht hacia los campos petroleros de Bakú, por el Sur la presión del General Erwin Rommel sobre Egipto y en Europa el incremento de los raides de bombardeo sobre la industria alemana.  El estrecho atlántico Dakar–Natal quedaba entonces muy lejos de los planes estratégicos de Hitler.  

REFERENCIAS

·         Cuando USA pensó en invadir Brasil”, Diario UNO, 21/02, Paraná, 2002, unoentrerios.com.ar

·         América Latina en la Segunda Guerra Mundial”, Aurora ISRAEL, www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/opinion/31375/

·         Brasil en la 2º Guerra Mundial”, Arístides LAGUNA, www.exordio.com/1939-1945/paises/brasil.html

·         Alemania invade América, 1942”, John PTAK, www.alpoma.net/tecob/?p=1832

·         Invade Brazil!”, Michael GANNON, Proceedings, Octubre 1999.

·         Global Mission”, Henry H. ARNOLD, Harper & Brothers, New York, 1949.

·         The Brazilian-American Aliance, 1938-1945”, Frank McCANN, Princeton University Press, Princeton, 1973.


 

[1] Respondiendo al temor estadounidense del ingreso en aguas brasileñas de submarinos alemanes, Getulio Vargas había autorizado la presencia de un avión de exploración, desarmado, que arribó a Natal el 11 de diciembre de 1941.

[2] En una nota personal a Getulio Vargas, Roosevelt le explicó que por las urgentes demandas de Gran Bretaña y URSS no podía de momento enviarle blindados y artillería de alto calibre, así como tampoco aviones más avanzados. No obstante, le garantizó la entrega de artillería mayor y cañones AA para la defensa de Fernando de Noronha, lo que se concretó en febrero de 1942.

[3] A causa de eso, submarinos alemanes hundieron cinco mercantes brasileños, y el 22 de agosto de 1942 Brasil declaró la guerra a Alemania e Italia, y en junio de 1944 envió una fuerza expedicionaria en apoyo a las campañas aliadas en  Italia.

 

  

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