Historia y Arqueología Marítima

HOME JACOB ROGGEVEEN (1659-1729) JURISTA Y EXPLORADOR HOLANDES DEL SIGLO XVIII Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Jakob Roggeveen (1659-1729). Jurista y explorador holandés del siglo XVIII en el Pacífico Sur.  Descubridor, entre otras, de las Islas de: Pascua, BoraBora, Maupiti, Tutuila, Upolu e islotes de las Tuamotu.

Por  MILTON RIZZI CASTRO   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

Jacob Roggeveen nació en Middelburg, provincia holandesa de Zeeland en 1659. Su padre, Arend, matemático, astrónomo y navegante de escritorio estaba ilusionado en explorar el Océano Pacífico y hallar la “Terra Australis”. Ese deseo, transmitido a sus hijos, sería la clave para explicar porqué Jacob, notario, polemista religioso, jurista de envidiable fortuna, viudo dos veces y ya con 60 años, decidió emprender una costosa e impredecible exploración al Pacífico Sur. Fue así, que con tres barcos partió en julio de 1721 desde Texel, en los Países Bajos, hacia la aventura.

Primero en el Atlántico, divisaron las Malvinas y pasaron por el Cabo de Hornos, llegando hasta las Islas Juan Fernández nueve meses después, siguiendo curso noroeste en abril de 1722, descubrieron la Isla de Pascua y a continuación, varios islotes del Archipiélago Tuamotu e Islas de la Sociedad y Samoa, hasta llegar finalmente a Java en setiembre del mismo año, donde barcos y tripulación fueron retenidos por la Compañía Holandesa de Indias Orientales. Retornados meses después a Holanda, y luego de un extenso juicio en Amsterdam, Roggeveen y asociados fueron compensados económicamente en julio de 1725.

Roggeveen murió en Middelburg en 1729, un día antes de cumplir 70 años. La historia lo recuerda hoy como seráfico explorador y el descubridor occidental de Rapa Nui.

AGRADECIMIENTO

Al Dr. Olaf Blixen, Magister en Polinesia.

 

A.    ORIGENES.

EL MUNDO DE LAS LEYES Y HOLANDESES CODICIOSOS

Jacob Roggeveen nació en Middelburg, Países Bajos el 1º de febrero de 1659 (1). Su padre, Arend (águila, en holandés) era matemático, astrónomo, experto en navegación y un hombre culto y altamente considerado en la sociedad neerlandesa de la época.

Jacob, su hijo mayor, inició sus estudios primarios en el ambiente familiar y luego como alumno asistió a la Escuela Latina de Middelburg en los años 1673 y 1674.

Al año siguiente, en 1675, Arend solicitó al Secretario de Estado de los Países Bajos permiso para hacer un viaje de exploración al Océano Pacífico y que se le otorgasen, asimismo, veinte años de exclusividad comercial en las áreas que descubriera. El territorio pretendido era inmenso, 8.000 millas náuticas entre las latitudes  20ºN y 60ºS.  Más allá de las disputas previsibles con las Compañías Holandesas de Indias, el proyecto fracasó por motivos políticos y falta de financiación adecuada.

La pretensión de Arend Roggeveen era descubrir la Terra Australis. Esta ocuparía el Pacífico desde el Polo hasta el Mar de Coral y era firme creencia de muchos navegantes, como por ejemplo el Piloto Mayor español Pedro Fernández de Quiróz (2-3)

Los holandeses Willem Schouten y Jacob Lemaire (2) habían explorado el área partiendo de Texel  el 21 de junio de 1615, pasando luego en su camino al sur entre Tierra del Fuego y la Isla de los Estados (Estrecho de Lemaire) y por el Islote de Hoorn, que luego dio nombre al Cabo de Hornos. Una vez en el Pacífico los navegantes siguieron hasta Juan Fernández, las Tuamotu, Samoa, Tonga, Salomon, Nueva Guinea, Molucas y Java.

Años después Abel Tasman, enviado por el Gobernador General de Batavia, Anthoonijn Van Diemen, reconoció la hoy Tasmania, que llamó Tierra de Van Diemen y asimismo, Nueva Zelanda, Nueva Irlanda, Molucas y Célebes.

La invasión de los Países Bajos por Francia y la apertura de los diques en 1675, para repeler la agresión fue determinante para que los proyectos de Arend fracasaran y éste finalmente falleciera en 1679.

Mientras tanto, Jacob Roggeveen prosiguió su formación académica en la Universidad francesa de Saumur, donde adhirió a las doctrinas teológicas liberales del controvertido Pontiann Van Hattem. A continuación completó sus estudios de leyes (4-5) en la Universidad de Harderwijk en 1683 y se graduó como abogado en 1690.  En 1693 fue nombrado Notario en el Ayuntamiento de Middelburg y casó con Margaerita Marija Vincentius, que murió un año después.

En 1706 Roggeveen fue nombrado miembro del Tribunal de Justicia de Batavia en Java, con el título de “Council Lord of Justice”, por el Consejo de los Diecisiete, es decir el órgano ejecutivo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

En 1708 Jacob casó con Anna Clement en Batavia. Esta murió poco después.

En 1715 retornó a Middelburg como un hombre rico y respetado, aunque comenzaron sus problemas de índole religiosa que culminaron en 1718, con la publicación a su costo, de los primeros capítulos de “De val van’s werelds afgod” (La caída de los ídolos del mundo), de Pontiann Van Hattem. Este libro fue confiscado y quemado en público por las autoridades de su ciudad natal. Jacob se traladó entonces a Arnemuiden, una pequeña localidad donde era Burgomaestre su amigo Pieter Wiltshut y allí, a partir de 1719 publicó la segunda y tercera partes del “libelo de Van Hattem”.

 

Derrota del viaje de exploración de Jacob Roggeveen. (Texel , 26 de julio, 1721- Batavia,  13 de setiembre, 1722)

 

B.    EL VIAJE SOÑADO.

EXITOS Y DESCUBRIMIENTOS

 

Dos años después, en 1721, Roggeveen presentó con su hermano menor Jan y varios comerciantes, amigos y conocidos a la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales el viejo proyecto de su padre acerca del descubrimiento y exploración de una extensa área del Océano Pacífico. El 10 de abril de 1721 la Compañía aprobó su proyecto y en la resolución se indica que Roggeveen recibiría un 10% neto de los beneficios de esta empresa comercial durante diez años y la posesión de todo territorio no habitado por europeos que descubriera. Esta cláusula se mantuvo secreta por muchos años para toda Europa.

Aunque la resolución de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales no se conserva, Roggeveen nos informa en su diario (1) que el territorio a descubrir era: “la tierra de Davis”, a 600 millas alemanas al Oeste de Copiapó, entre el paralelo 27º5’S  y el “área de Aguas Calmas de Schouten” por el paralelo 15ºS.

Aclaremos que la división entre las rivales compañías holandesas de Indias Occidentales y Orientales era el cabo oriental de Nueva Guinea y que Edward Davis había sido un bucanero inglés que en 1687 había comandado el navío “Batchelor’s Delight” (Delicia de Soltero) y en su libro menciona que “… viajando desde las Galápagos hacia Juan Fernández él y sus hombres vieron: en la latitud 27º20’S, a quinientas millas de Copiapó una isla arenosa, baja y llana y más hacia el Oeste a una distancia de unas cuarenta millas, altas tierras pareciendo islas, que se extendían por unas cincuenta millas …”.

Lionel Wafer, un cirujano que acompañó a Davis hizo referencia a este hallazgo de la Terra Australis en su publicación “A New Voyage and Description of the Istmus of Panama” (Un nuevo viaje y descripción del Istmo de Panamá).  (6)  William Dampier, otro célebre bucanero y autor de un libro editado en la misma época hace referencia también a este avistamiento.

Precisemos que, en realidad, geográficamente en estas áreas sólo se ubican las islas de San Félix y Sala y Gómez, a 500 y 600 millas de Copiapó respectivamente.

El concepto de Terra Australis Incognita venía del propio Claudio Ptolomeo. Cuando los portugueses atravesaron el Océano índico, el  mar desconocido comenzó a disminuir su tamaño y  el área “incognita” pasó solamente a llamarse “Terra Australis”.

Willem Schouten agregó confusión al tema con su expresión “multitud de islas al Sur de las aguas calmas”, dato que escribió de propia mano.  Las exploraciones de Alvaro de Mendaña en 1568 y 1595 (3) parecen haber sido ignoradas por Roggeveen, que nunca las mencionó.

Jan, hermano menor de Jacob, como ya expresáramos, preparó un memorándum para la expedición indicándole zonas, exploraciones posibles y rutas, incluyendo hasta las Falkland/Malvinas y hasta Nueva Zelanda.

La financiación del viaje se hizo de la forma habitual en la Holanda del siglo XVIII: fortuna personal (los Roggeveen, en este caso), suerte de “acciones” de comerciantes ricos, proveedores que arriesgaban algo a beneficio de futuro, personal marinero que cobraba sus salarios  al término del recorrido y nada si naufragaban, y el estado Holandés y las Compañías de Indias, que proporcionaban la estructura militar.

Finalmente, el 26 de julio de 1721, la expedición estuvo alistada para partir desde Texel, con aprovisionamiento previsto para 28 meses.   Estaba integrada por los navíos:

a)     Den Arend (Aguila) 120 pies de eslora, 33 cañones, 110 hombres. Capitán: Jan Koster, con antecedentes en la Compañía Holandesa del Este y con un sumario por “carga indocumentada”.  Uppermate (1er. oficial) : Jacob Van Groeneveld.

b)    Thienhoven (Nombre de una región de Holanda) 100 pies de eslora, 24 cañones, 80 hombres. Capitán: Cornelisz Bouman

c)     Africaansche Galey (Galera Africana), embarcación de fondo más plano y apta para navegar en zonas de arrecifes y provista de remos. 80 pies de eslora, 14 cañones, 33 hombres. Capitán: Roelof Rosendaal

Acompañó la travesía, como secretario de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, Jacob Willem Dubbledekop.

            Tres versiones fueron escritas acerca de este viaje:

a.     Diario de la Expedición, por Jacob Roggeveen, desde la partida hasta el 18 de julio de 1722. Entregado por el autor a las autoridades de la Compañía Holandesa de Indias Orientales en Batavia, el manuscrito estuvo perdido hasta 1836, cuando fue hallado en los archivos de la citada empresa. Será la guía de esta entrega, acompañada de los apuntes de Andrew Sharp, reconocido experto polinesio, graduado en la Universidad de Auckland.

b.    Relato de Cornelisz Bouman, capitán del Thienhoven, tipo cuaderno de bitácora y muy útil en ese sentido.

c.     Historia de la Expedición de tres navíos enviados por la Compañía de las Indias Occidentales de las Provincias Unidas a las Tierras Australes en 1721”, de autoría de Carl Friedrich Behrens, editado en La Haya en 1739.  Behrens era alemán, nacido en 1701 en Mecklenburg e integró la expedición probablemente como militar de bajo rango. Más allá de algunas invenciones, tales como un combate naval inexistente, elefantes en Brasil y el pasaje de los navíos por el Estrecho de Lemaire, hecho que no aconteció, se trata de una relación valiosa que complementa las anteriores.

La dirección de la Expedición era conducida por una “Comisión” que realizaba reuniones periódicas, habitualmente en el “Arend” y allí se tomaban decisiones de importancia: ruta a seguir, reaprovisionamiento, escalas previstas, penalidades a aplicar a quienes cometían faltas.  Este consejo estaba integrado por Dubbeldekop, por la compañía, Jacob Roggeveen, director de la expedición y también los capitanes de los tres navíos.

La primera reunión de esta Comisión fue celebrada el mismo día de la partida, es decir el sábado 26 de julio de 1721. Allí fue establecido el rumbo a tomar (a través del Canal de la Mancha, hacia el Atlántico) al igual que las guardias, que se contaban en turnos de media hora, tiempo del reloj de arena. Éstas eran llamadas:

Primera, de 8PM a medianoche, 

Del Perro, de medianoche a 4 AM,

Del Día de 4 AM a 8 AM,

De la Mañana de 8 AM a 12AM

De la Tarde de 12 AM  a 8 PM.

Terminada la guardia, se daba a los hombres un “mudsken”, pequeño vaso de ginebra o brandy.

El Diario de Roggeveen es muy preciso y detallista en aspectos de navegación, pero sólo destacaremos de él lo esencial para este relato:

a.     A los 34º43’ y 360º18’ avistaron a  lo lejos cinco tartanas al sur de Madeira (los “barcos piratas” de Behrens.

b.    A la altura de Cabo Verde  acordaron penalizar a un marinero, que, borracho, se había herido a sí mismo al atacar a un sub oficial con un cuchillo: 200 azotes, 14 días a pan y agua y ser desembarcado en la próxima isla disponible.

c.     Consejo realizado en noviembre de 1721 refiere la presencia de escorbuto a bordo (cuatro meses de navegación). Se hace necesario repostar. Primer fallecimiento por enfermedad abordo, mientras se navegaba a la altura de la Isla Trinidad.

d.    Desembarco en San Sebastián, donde se restablecen los enfermos, pero entierran aquí al tercer muerto por enfermedad. Roggeveen recuerda que “… el aire de tierra cura el escorbuto …”, viejo y erróneo aserto marino.

Luego de 15 días parten nuevamente y en una isla cercana abandonan al marinero convicto, Martinus Van Gelder.

e.     Nueva reunión del Consejo el 22 de diciembre de 1721. Se resolvió allí seguir al Sur, pasando por la latitud de Montevideo en dirección al Cabo San Antonio, en la actual Argentina. En el área la niebla los perturbaba y se vieron obligados a tirar cañonazos para indicar su posición.  El Tienhoven se pierde pero luego se reencuentra con el grupo. Su capitán es penalizado por “… conducta negligente, al no seguir órdenes …”.  La corriente (de las Falklands) empuja los barcos al norte, tal como había descrito el explorador francés Amedée Frézier en 1716. (1)

f.     En la latitud 47º25’ se dirigieron hacia el Este y avistaron las Falkland/Malvinas, que identificaron como Islas de Sebold de Wert,  o Nuevas Islas de Frézier, y que Roggeveen bautizó como Belgia Australis, por similitud con el país vecino de su tierra natal.

g.    Con rumbo sur y tomando al este de la Isla de los Estados, llegaron el 15 de enero de 1722  los 60º44’, la latitud más al Sur alcanzada por la Expedición.  “… Es necesario usar ropa de abrigo y se puede leer con comodidad a las doce de la noche …“

h.     Avistaron días después el río Valdivia y esperaron reabastecerse de granos en una isla llamada Mocha, dado que desembarcar en la más cercana Isla Santa María impresionaba como muy peligroso.  El Concejo deliberante celebrado el 14 de febrero dio cuenta que cientos de libras de pan se habían deteriorado, al igual que la avena, afectada por gorgojos, ácaros y podredumbre y que la provisión de tocino era sorprendentemente inferior a la indicada en los barriles. Finalmente anclaron a media milla de la Isla de Mocha y la encontraron deshabitada aunque sí con caballos, vacas, ovejas y cabras. De todas maneras, dadas las condiciones difíciles para reaprovisionarse en esa zona, decidieron ir directamente a las islas Juan Fernández (Jan Ferdinando), adonde llegaron el 25 de febrero, luego de “… perder al Thienhoven por 48 horas …”. La Isla de Alexander Selkirk surgió, como siempre, acogedora para los tripulantes enfermos y allí los expedicionarios se surtieron de agua, madera, pescado, aceite y carne de focas (había más de 1.000 en las playas) y elefantes marinos, nabos y berros, que crecían en las cañadas y ya utilizados por los cirujanos del Capitán Eaton como antiescorbúticos en el viaje de Dampier (1-2).  No todo fue fácil, el camarero del Tienhoven, corriendo una cabra, cayó y se fracturó, muriendo poco después.  Luego de pasar 20 días en Juan Fernández reaprovisionándose y haciendo reparaciones los expedicionarios decidieron en un nuevo consejo seguir la ruta oeste-noroeste a la Tierra de Davis. Como se adentraban en un océano poco conocido fue establecido un nuevo código de señales: si se avistaba tierra de día, tirar un cañonazo e izar la Prince Flag (bandera holandesa) y si se avistaba tierra de noche, tirar tres cañonazos y colocar tres luces en el palo mesana.

i.      El domingo 5 de abril (1) de 1722, a los 27º5’S, la expedición descubrió una isla, que llamaron Paasch (Pascua).  ¿Sería ésta la Terra Australis?  Al día siguiente decidieron abordarla con dos chalupas y hombres armados y allí negociar trueque con los isleños, telas y baratijas por vegetales y otros alimentos. El 7 de abril estuvo muy lluvioso y al Tienhoven llegó un isleño con “… una canoa hecha con trozos de madera y muy frágil. El pascuense fue llevado al “Arend”… “estaba totalmente desnudo, era fornido, tendría unos 50 años, con buenos dientes, su color era pardo moreno o castaño, tenía perilla y estaba tatuado. … asombrado, tocaba todo, mástiles, velas, el cañón, un espejo… … le regalamos un collar, tijeras, un espejito y le pusimos un taparrabos hecho con tela de vela, y le dimos brandy, que vertió en su cara… … saltó, brincó y bailó para todos nosotros, gritando “odorraga” mirando hacia su tierra …”.  La isla, que no parecía para nada la “arenosa y baja Tierra de Dampier” tendría unas 16 millas de circunferencia y un punto elevado de unos 2000 pies. El 8 de abril enviamos la chalupa del Tienhoven a tierra para investigar.  “… Encontró allí gente alegre, bien vestida, mientras otros isleños llegaban hasta los barcos nadando o usando cañas para flotar. Cuando subían se robaban todo lo que podían, por ejemplo un mantel del comedor del Africaanche Galey, así como los sombreros de los marineros y militares y cualquier clavo suelto que encontraran …”.  El 10 de abril enviamos a la isla 134 hombres, los marineros se alinearon de tres en tres, por detrás de los tres capitanes, mientras los flancos eran protegidos por los soldados, bajo los mandos del Teniente Nicolaas Thonnar y el Alférez Martinus Keerens, armados con mosquetes, espadas y un pequeño cañón. Los isleños se apretujaban alrededor de ellos y querían tocar todo y llevarse otro tanto. Un Undermate (suboficial) Cornelis Mens, “empujando un indio” quiso evitar que éste tomara un mosquete y que le robara el saco a otro. Como resultado de la lucha los locales arrojaron piedras y los militares holandeses abrieron fuego con un total de 12 muertos y varios heridos. Al final de la confusión una especie de jefe apareció, logró calmar los ánimos y pudimos así hacer un trueque: azúcar, 60 pollos, bananas y batatas por telas. Los vestidos que Roggeveen observó en los isleños estaban confeccionados con árbol de mora (mulberry tree). Los ornamentos que se colocaban en las orejas eran partes de la raíz de una planta que estiraba los lóbulos. Ésta es una técnica peculiar de los pascuenses, dado que no se ve en otras partes de la Polinesia, que para dicho menester  utilizan vértebras de tiburón o discos de madera o de hueso.

La mayoría de los isleños tenía barba y pelo corto, pero otros lo usaban largo y se lo ataban sobre la cabeza. En el asunto de las alargadas orejas se sacaban el adorno para  nadar y para otras actividades y se colocaban el lóbulo agujereado por encima del hélix (contorno superior de la aurícula), dándoles así una extraña y risible apariencia … “con asombro hemos encontrado que han erigido imágenes de piedra de 10 metros de altura, hechas con trozos de roca”.  Trescientos años después,  Thor Heyerdal demostró cómo eran esculpidas y que eran de piedra volcánica sólida.

           Prosigue Roggeveen:

… “aparentemente escondían a las mujeres jóvenes de los expedicionarios, porque  sólo vimos las viejas con los pechos colgantes y nada encima de ellos”…

… “las casas era colectivas, 15 metros de largo por 5 de ancho y 1,50 de altura, de madera y con paneles de morera…   al ingresar a la habitación se debía entrar de rodillas… no tienen ventanas, por dentro sólo hay alfombras y usan piedras como almohadas”

… “las canoas que fabricaban eran pobres y había que achicar permanentemente cuando las usaban…”

Investigaciones linguísticas han demostrado que el lenguaje pascuense es definitivamente polinesio. La presencia de paja para hacer balsas y la batata son de origen sudamericano. El poblamiento de esta isla se piensa que fue desde las Marquesas en por lo menos dos travesías (7-8).

            Pascua no era definitivamente ni la tierra arenosa y llana, ni la tierra de altas montañas con abundancia de metales que Roggeveen estaba buscando, por lo tanto era necesario continuar la exploración, dirigiéndose en primer término a un punto conocido, la Isla Honden (de los Perros) de Schouten y Lemaire, hoy Puca Puca.

Luego de varios días de viaje, murió otro soldado, el cuarto,  y se debieron establecer racionamientos de tabaco y agua dulce. Ya en mayo avistaron tierra. Errores en la longitud, de cerca de 5 grados explican hoy que la isla que divisaron y creyeron era Honden se trataba en realidad de Tikei, una formación coralina “muy agradable y de buen olor”, situada en las Tuamotu, a la misma latitud.

Al día siguiente, el 19 de mayo de 1722, ocurrió el primer desastre náutico de la expedición… “mientras exploraba la Africaansche Galey dió aviso de haber sufrido un accidente, con dos cañonazos y tres luces en el trinquete… … las lanchas enviadas a auxiliarla la encontraron con el bauprés entre rocas y necesitada de ayuda urgente”…

La isla donde se había producido el accidente fue llamada Schadelijke (dañina) por los expedicionarios, hoy es Takapoto. A poca distancia observaron otra formación coralina que llamaron Twee Gedroeders (dos hermanos), hoy Takaroa. El rescate de la Africaansche fue desastroso, se perdió la carga, incluso ropa y enseres de cocina, todos los comestibles y costó la vida de un marinero, que fue enterrado en Takapoto, donde sólo había algunas chozas deshabitadas. Años después, en 1765, John Byron encontró en el islote un timón holandés muy deteriorado, recuerdo de la visita de Roggeveen.

La tripulación del inutilizable Africaansche fue dividida en dos, 18 para el Arend y 13 para el Tienhoven.  Un casco de ginebra, salvado del naufragio, ocasionó un episodio de deserción: “dos marineros del Arend y tres del Tienhoven, después de beber en abundancia decidieron abandonar el viaje, quedarse en el isla desierta y cuando partimos fuimos objeto de todo tipo de insultos y nos encomendaron  saludos a sus amigos en Amsterdam.”

El 25 de mayo los expedicionarios descubrieron otra isla que nombraron Dagenraad (la del atardecer), llamada hoy Manimi. Falleció otro soldado.

El desastre de la Africaansche ocasionó una fuerte conmoción en la tripulación, que reclamó que contra la disposición de la Compañía de Indias de no abonar salarios en caso de naufragio  o muerte de sus funcionarios, se pagase todo lo adeudado aunque las naves no retornasen a su puerto de origen.

Ante amenaza de insurrección los integrantes del Consejo aprobaron una declaración, que decía en sustancia: “… que los adeudos se pagarán de todas maneras y que si así no sucediera, los firmantes nos someteremos al juicio de Dios…”.

A continuación y con numerosos enfermos a bordo, se descubrieron nuevas islas, el 27 de mayo, Avonstond (Tarde), baja y coralina, llamada hoy Apataki y redescubrieron Vlieggen (Isla de las Moscas, de Schouten), hoy Rangiroa. El 28 avistaron Meerder Sorg (Más Problemas, conocida hoy como Arutúa) y el 1 de junio otro islote, llamado Verquicking (Refrescamiento, por Roggeveen) y también Ontwetent Gevaar (Peligro Desconocido, por Bouman).

El 2 de Junio divisaron Makatea, a la cual enviaron una embarcación para obtener agua y víveres y así aliviar a los enfermos. Fueron recibidos allí por…. “indios y negros con lanzas, que huyeron descalzos por la playa cuando disparamos los mosquetes, pudiendo entonces obtener algo de berro y verdolaga. Al día siguiente “… enviamos una embarcación fuertemente armada y descendimos en la playa donde fuimos rodeados por hombres y mujeres bien formados. Las mujeres estaban interesadas en nuestros hombres y cuanto más blancos más parecían atraídas por ellos…” “… uno de nuestros marineros se desnudó y lo mismo hizo una mujer, señalándole un camino hacia lo alto, donde estaban las viviendas, e igual hizo una vieja, desvistiendo una adolescente, pero cuando subíamos fuimos atacados con grandes piedras… … respondimos con mosquetes y cayeron 8 o 9 de ellos, pero siguieron lanzando piedras y volvimos entonces a la playa, con un saco de vegetales, 4 cocos y un cerdo que asamos con gran satisfacción…”

            El 3 de junio de 1722 se hizo una nueva reunión del Directorio de la Expedición y por primera vez se mencionó la presencia de un cirujano, cuyo informe expresaba  “… sólo hay 30 hombres válidos, la mayoría de los enfermos son  por escorbuto y pertenecen al Arend y al Tienhoven”.  Esta  referencia confirma que la conservación de alimentos había sido más adecuada en la Africaansche que en los otros navíos.

            La situación se presentaba crítica, ni las aguas calmas ni las tierras altas de Schouten, ni la Tierra de Davis habían aparecido y Nueva Zelanda, descubierta por Abel Tasman en 1642 y sugerida por Jan Roggeveen quedaban demasiado lejos y no había seguridad en el reaprovisionamiento de agua y alimentos. La dramática reunión del Consejo se concentró entonces en decidir si proseguir hacia el Oeste hasta la costa Oriental de Nueva Guinea o retornar al Este por el camino ya recorrido. Luego de extensa deliberación se decidió: “Ir al Oeste, porque además no tenemos cosas para vender que sean valiosas y afecten la Compañía Holandesa de las Indias Orientales”.   En cuanto a la salud de marinos y militares que estén enfermos se resolvió que cuando se encuentren vegetales los aptos sean alimentados con ellos 4 veces por día y los enfermos (6).  “El escorbuto es causado por comida vieja y aire salado”.

El 6 de junio y en dirección Oeste la Expedición avistó dos islas, a las que identificó como Cocos y Verraders (hoy Tafahi y Niuatubatu respectivamente) al Norte de Tonga.  E. Meinicke en 1874 identificó que en realidad estas islas eran Borabora y Tubai, del grupo de la Sociedad y primer avistamiento europeo de estos territorios, en un nuevo episodio de longitudes erróneas.

Debemos establecer que hoy las Tuamotus, las Marquesas, las Islas de la Sociedad, Wallis y Futuna, las Islas Gambier, las Islas Australes y Nueva Caledonia son Departamentos Franceses de Ultramar.

El 8 de junio, Roggeveen descubrió Vuyle (“sucia”, en holandés – por su difícil acceso marino), llamada hoy Rose Island, del Grupo Samoa, otro hallazgo primacial. Avistaron a continuación Tutuila y Upolu y las llamaron respectivamente Thienhoven y Groeningen. De allí les llegaron canoas hechas con trozos de madera cosidos con fibras vegetales. Los nativos que las operaban eran fuertes,  de color marrón rojizo y pelo negro largo, parecidos a los indios norteamericanos.  Estas islas del archipiélago samoano son de  las más fértiles del Pacífico y hubieran significado un gran alivio para los enfermos en caso de haber desembarcado en ellas.

Nuevos fallecimientos acontecieron los días 14, 15, 17, 18 y 24 de junio.  Un nuevo Consejo, celebrado el 15 de junio decidió seguir al Oeste sin demora. El velámen del Thienhoven estaba muy deteriorado y Roggeveen en su diario se encomienda a Dios.

Samoa es considerada hoy un centro polinesio muy activo y con importancia en la historia de las migraciones de estos pueblos. (7-8)  Las islas samoanas están hoy divididas en dos estados (10-11): Samoa Oriental, que es territorio estadounidense desde 1872 y está constituida por las Islas Tutuila, Ofu y Ta’u y cuya capital es Pago Pago.   Samoa Occidental, está integrada por las Islas Savai’i, Upolu y varios islotes. La capital es Apia. Esta región, que fue muy disputada fue primero posesión alemana, luego de la Primera Guerra Mundial neocelandesa y desde el 1 de enero de 1962 se transformó en el primer estado independiente de la Polinesia.

El 1 de julio de 1722 un nuevo Consejo decidió ir sin demora a Nueva Guinea, pasando al Sur del archipiélago conocido después como Gilbert.  Las Gilbert, de población melanesia fueron descubiertas por Fernando de Grijalbo en 1537 y llamadas Gilbert por el oficial de marina Thomas Gilbert  en 1788.  Las Islas Gilbert y Ellice, estas últimas ubicadas al sur de la primeras, fueron posesiones británicas hasta 1976, cuando obtuvieron, cada una, su independencia separándose de su tutor británico por motivos raciales. Estos grupos son, actualmente, (Gilbert) Kiribati, de 259 km2, con 50.000 habitantes y (Ellice) Tuvalu, 26 km2 y 6.000 habitantes.  Este último es uno de los más pequeños estados de las Naciones Unidas.

Ambas islas tenían un pasado muy agresivo, con mutilaciones y ejecuciones por delitos relativamente menores y un peculiar castigo marino: colocar al condenado en el medio del mar en una canoa sin remos, ni agua, ni comida.  Durante la Segunda Guerra Mundial este pasado violento retornó y en Tarawa, en las Gilbert, 5.000 japoneses perdieron la vida y las ruinas de sus fortificaciones son hoy un destino turístico.

Continuando con la expedición, durante el transcurso de julio prosiguieron las muertes, el 8, 9, el 11 (ese día, el camarero y dos soldados), el 13, 15, 17 y el 18 (un suboficial del “Africaansche” y dos soldados)

El 18 de julio de 1722 al avistar las islas del Archipiélago Bismarck, en las cercanías de Nueva Guinea, Roggeveen decidió interrumpir su diario, por lo cual del final de la expedición dependemos ahora de los relatos de Bouman y Behrens. El 20 de julio, los fatigados marinos acordaron no descender en una isla “inamistosa”, donde fueron recibidos con lanzas. Prosiguieron entonces camino al Oeste y llegaron días después a las Islas del Almirantazgo, al Norte de Nueva Guinea. Allí visitaron las islas Moa, denominación que les había dado Schouten, Insumoar y Arimoa, llamadas hoy Nirumoar e Islas de los Grupos Wadke y Kumamba.

A fines de julio la sanidad en los navíos era desoladora, aunque algunos marinos mejoraron luego de pasar algunos días allí. A mediados de agosto llegaron finalmente a la isla Schouten, llama hoy Biak.

Cruzaron el Ecuador y el extremo Oeste de Nueva Guinea el 26 del mismo mes. Dos días después navegaron por las cercanías de Ceram y Amboína. Toda la tripulación, incluso los oficiales, estaban en muy malas condiciones de salud. El 1 de setiembre avistaron las Célebes y llegaron a Japara, ocho días después. Registros de la Compañía Holandesa de Indias Orientales nos detallan que el total de hombres que arribaron a Batavia era de sólo 119, de un total de 223 que habían salido de Texel

C.    FIN DE LA EXPEDICIÓN UNA HISTORIA DE HOLANDESES RAPACES

El 12 de setiembre de 1722 Roggeveen hizo por escrito un dramático pedido de alimentos a las autoridades. El Gobernador de Batavia Hendrick Zwaardecroon contestó decidiendo la confiscación de los barcos, la venta de su carga y después de mantenerlos detenidos y en aislamiento, la distribución de los hombres de la expedición en los navíos que retornasen a los Países Bajos, donde “el Comité de los Diecisiete resolverá”

Roggeveen contestó con dureza “de 129 hombres el Arend perdió 68 y sólo uno de cada diez estaba apto para trabajar…  …por otra parte la confiscación del Eendracht de Schouten había sido ordenada desde Holanda y éste había perdido pocos hombres…”.  Fue éste el primero de los alegatos judiciales que siguieron a la confiscación de los barcos y repatriación de la tripulación. Estos escritos fueron firmados conjuntamente por los Capitanes Bouman, Koster, Rosendaal y Roggeveen.

Una mención acerca de las Compañ{ias Holandesas de Indias:

La Oriental (12) había sido creada en 1602 por los Estados Generales (Legislatura Bicameral constituida por el Senado y la Cámara de Representantes, entidad que funcionaba en los Países Bajos desde el siglo XV).  Fue la primera Multinacional del mundo. Constituida como mega-corporación, tenía, desde sus comienzos, un monopolio comercial absoluto en las zonas que le habían sido adjudicadas. Podía entrar en guerra, poner en prisión, ejecutar convictos, establecer tratados y fundar colonias.  Llegó así a poseer tres mil barcos, emplear casi 90.000 personas en Asia  y negociar un  total de 2.500.000 toneladas de mercancías.   Su gobierno lo ejercían 17 representantes de los mayores tenedores de acciones y delegados  de las áreas de milicia, justicia, transporte y comercio.

La Compañía Holandesa de Indias Occidentales (13) había sido fundada en 1621 y comenzado como una corporación esclavista, transportando “piezas” desde África a  Brasil y Norteamérica. Su monopolio iba desde la costa Oeste africana hasta el este de Nueva Guinea. Sus embarcaciones, más allá del comercio, hicieron guerra de corso con España y asimismo fundaron Nueva Amsterdam (Nueva York), Surinam, Curazao, Olinda, Benin y Angola.

Inicialmente la Compañía tenía un Consejo Directivo similar al de la Oriental, de 19 miembros, pero luego de un cierre financiero en 1674, éste fue refundado y pasó a tener uno de 10 miembros.  Fue una de las Compañías más ricas del mundo y alcanzó a tener 10.000 soldados y 50.000 empleados.

Los meses que siguieron a la presencia de los expedicionarios en Java fueron una típica novela de avaricia, mezquindad y tacañería holandesa. Los navíos, como ya expresáramos, fueron embargados. El Arend enviado a Persia y el Thienhoven destinado para transporte dentro de Indonesia, la carga retenida y subastada y los oficiales, tripulantes y soldados devueltos a la Madre Patria, adonde retornaron casi un año después, el 8 de julio de 1723.

Jacob Roggeveen, que se había defendido admirablemente de las alegaciones hechas contra su expedición en Java por cuenta de la Compañía Holandesa de Indias Orientales, lo continuó haciendo ante los juzgados de Amsterdam por más de 18 meses.

La resolución final del Tribunal Supremo de Justicia de los Países Bajos estableció que la Compañía Oriental debía abonar los salarios de los expedicionarios y que el monto total a restituir a Roggeveen y asociados y a la Compañía Occidental por los navíos Arend  y Thienhoven y los cascos y barriles era de 120.000 guilders. El acta firmada por los contendores el 2 de marzo de 1725 se conserva en los registros de la Compañía Neerlandesa de Comercio (1).

Poco después de arribar a su país, Jacob Roggeveen sufrió la muerte de su hermano menor Jan y se radicó nuevamente en Middelburg, cuando el ayuntamiento levantó su exilio. Luego participó pero no adhirió con su nombre a la impresión de la cuarta parte de “De val van’s werelds afgod” y murió en la misma ciudad que lo había visto nacer,  en 1729, un día antes de cumplir 70 años de edad.

 

D.    EPÍLOGO

Creemos adecuado reproducir lo expresado por Andrew Sharp acerca de la expedición de Roggeveen:

“… Este viaje aparece como uno de los más desastrosos en la historia de las exploraciones del Océano Pacífico… … Ni Jacob Roggeveen, ni su padre Arend, ni su hermano Jan tenían experiencia alguna en la conducción de travesías transoceánicas… … El apresuramiento y secreto con que se preparó el viaje y la ineficacia de los responsables en la selección y conservación de alimentos hizo que éstos se deterioraran a los pocos meses de navegación, determinando inaceptables cifras de enfermedad y muerte, ésta última cercana al 50% de su dotación…”

Agreguemos morbimortalidad elevada por enfermedades carenciales como el escorbuto, mientras que con cuidados efectivos, pocos años después, Louis de Bougainville (1729-1811) perdería sólo siete hombres en su vuelta al mundo y James Cook (1728-1779) sólo dos en su primer viaje.

Por otra parte, si bien Roggeveen no pudo hallar su anhelada “Terra Australis”, fue el descubridor de la Isla de Pascua, varios islotes del Archipiélago Tuamotu, Bora Bora y Maupiti (en el grupo de Islas de la Sociedad) y Tutuila, Upolu y Manua en el de Samoa. Fue asimismo el primer europeo en dar una descripción detallada de los nativos de Rapa Nui, Makatea y Manua, íconos de la antropología Polinesia.

Para finalizar, también aconsejamos que abogados y juristas se consagren a su perístaxis y permitan a los marinos dedicarse a los, en apariencia, impenetrables misterios y secretos del mar.

 

Moais en Isla de Pascua. Sorprendentes esculturas de piedra, que Roggeveen y sus hombres fueron los primeros en admirar. 

BIBLIOGRAFIA

1.     The Journal of Jakob Roggeveen . London: Oxford University Press, 1970 : 194.

2.     CHARLIOT PJ. El tiempo de los grandes veleros.; 3: 376.  In: PARIAS LH. Historia Universal de las Exploraciones. Madrid:Espasa Calpe, 1968;4: 1584 p

3.     PRIETO C. El Océano Pacífico. Navegantes españoles del siglo XVI. Madrid: Alianza Editorial, 1975: 200 p.

4.     Jakob Roggeveen.  http://en.wikipedia.org/electronica/wiki/jacob_roggeveen.

5.     Jakob Roggeveen. http://libweb5.princeton.edu/visual_materials/maps/websites/pacific/roggeveen/roggeveen.html

6.     WAFER L. A new voyage and description of the Istmus of Panama. London: Wesley, 1699:?

7.     BUCK PH. Vikings of the Pacific. Chicago: University of Chicago Press, 1972: 342 p

8.     LEWIS D. We, the navigators. Honolulu (USA): University Press of Hawaii, 1979: 350 p.

9.     RIZZI M. Historia del escorbuto, con especial referencia a las epidemias acaecidas en los Sitios de Montevideo. Acad Uruguaya Hist Mar Fluv 2005; 12: 217-232.

10.  WALDO M. Samoa. Travel Guide to the Orient and the Pacific. New York: Collier 1977: 554-566.

11.  GILLMORE R The Samoas. In: FODOR’S Australia, New Zealand and the South Pacific. New York:  David Mac Kay, 1981: 438-455.

12.  Compañía Holandesa de Indias Orientales. http://es.wikipedia.org/wiki/compa%C3%B1%C3%ADa_Neerlandesa_de_las_Indias_Orientales.

13.  Compañía Holandesa de las Indias Occidentales.

http://es.wikipedia.org/wiki/compa%C3%B1%C3%ADa_Neerlandesa_de_las_Indias_Occidentales

 

 

  

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