Historia y Arqueología Marítima

HOME VIDA Y OBRA DEL DOCTOR ANDRÉ ADOLPHE BRUNEL, CIRUJANO NAVAL Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por  JOSE MARIA FERRARI   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

Cirujano naval francés que efectuó la primera intervención quirúrgica en Montevideo y en América Latina, mediante anestesia general con vapores de éter, el 1º de mayo de 1847.

Egresado de la Escuela de Medicina Naval de Toulón, inició su carrera de cirujano naval en 1832 como Oficial de Sanidad. Navegó en la flota de guerra francesa del Mediterráneo hasta el año 1838, cuando culminó su carrera de médico en la Facultad de Medicina de Montpellier. Entre los años 1838-1840 actuó de cirujano naval en la escuadra apostada en el Río de la Plata, en la Fragata La Perlee, durante el conflicto de Francia con Juan Manuel de Rosas.

Vuelto a Francia, renunció a la Marina en 1842 y se radicó en Montevideo, revalidando su título de Médico ante la Junta de Higiene Pública. Ejerció como cirujano en el Hospital de Caridad y en el Hospital de la Legión Francesa durante los nueve años de la Guerra Grande.

Pero el hecho más relevante que lo recuerda a nivel nacional, regional y mundial, es la realización con pleno éxito de la primera operación en el Río de la Plata y Latino América, utilizando los vapores del éter sulfúrico, como anestésico general, hecho de trascendencia en la lucha contra el dolor. 

But the most excellent fact that remembers him at national, regional and world level, is the realization with full success of the first surgery in the River Plate and Latin America, using the vapors of the sulfuric ether, as general anesthetic, something  transcendental in the fight against the pain. 

 I.-INTRODUCCION

            He de comenzar esta exposición sobre la primera intervención quirúrgica realizada en Montevideo y en América Latina el 1º de mayo de 1847 en el Hospital General Militar y Naval, - Hospital de Caridad hasta 1843 -  cuando por decreto del Gobierno de la Defensa de Montevideo se disuelve la Hermandad de Caridad, encargada de su Dirección y Administración y pasa a la órbita del Ministerio de Guerra. Operación efectuada por el cirujano naval de la Legión Francesa, Dr. Adolphe Brunel, utilizando anestesia general mediante los vapores de éter.

            La iniciaré con una cita de Tácito, filosofo e historiador latino, Siglo II D .C, “… Los grandes acontecimientos y los hombres que los han hecho célebres, deben ser recordados para trasmitirlos a las generaciones futuras para ejemplo y que no sean polvo en el sarcófago del olvido …”.  Completada por la frase contemporánea del Prof. Dr. Oscar Vacarezza, miembro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, que en 1982 exclamaba: … La Historia se escribe correctamente en base a los documentos –heurística- la Hermenéutica, su estudio e interpretación y la Histografía. Lo demás no pasa de ser crónica o pura palabrería …”; pronunciadas con motivo del Congreso Argentino de Historia de Cirugía y Anestesiología. Buenos Aires, 1982.

            Nada más adecuado que aplicarlo a un hecho tan trascendente en la Historia de la Medicina y particularmente de la Cirugía, que a partir del mismo da un paso de gigante hacia el futuro, permitiendo vencer el dolor; culminando una lucha milenaria,  contra él se habían ensayado desde tiempos prehistóricos diversos métodos, con relativo o nulos resultados.

Al respecto ya lo repetía Hipócrates, en uno de sus clásicos aforismos “… Sedarum dolorem opus divinum est …”, o sea aliviar el dolor es obra de los dioses. Hipócrates, empleaba para amortiguarlo la llamada Esponja Soporífica, impregnada de una preparación  de opio, beleño y mandrágora, método que 20 siglos después utiliza el gran médico alemán del Renacimiento, Paracelso,  que también debe abandonar por la toxicidad de esas sustancias. Peor el remedio que la enfermedad, es una expresión muy antigua.

            Ubiquémonos en la pequeña ciudad de Montevideo que en 1847 contaba con escasos 30.000 habitantes, la mitad de los cuales en su mayoría eran extranjeros (7.000 franceses, 4.700 italianos) y  argentinos exiliados de la tiranía rosista, en guerra con nuestra patria desde 1839. Sometida a un riguroso sitio por tierra por las tropas del General Manuel Oribe, desde el 16 de febrero de 1843, a tal punto que el perímetro de la ciudad sólo comprendía la Ciudad Vieja y los barrios del Cordón, la Aguada y el Cerro.

Sin embargo, Montevideo, ciudad portuaria por excelencia, con su mejor bahía y puerto del Atlántico sur, mantuvo libre su puerto, gracias a su pequeña flotilla de Guerra al mando del Comodoro John Coe y más tarde José Garibaldi, con el auxilio de las importantes flotas de guerra de ingleses y franceses, que en conflicto con Rosas, mantenían el bloqueo de Buenos Aires, y tenían sus bases en Montevideo.

Gracias a ello, logró sobrevivir esos 9 duros años (1843-1852) recibiendo víveres y abastecimientos y manteniendo con el resto del mundo sus comunicaciones comerciales y su contacto con las principales novedades que surgían. Haciendo cierto una vez más la famosa frase del Almirante Ateniense en el Siglo VI AC, Temístocles “… Quien domina el mar, domina todas las cosas …”, triunfando sobre la flota persa en Salamina. A principios del Siglo XIX; lo sufrió el Imperio de Napoleón, que no pudo sobreponerse a las victorias navales de Lord Nelson. Así como las grandes batallas aeronavales en el Océano Atlántico y Pacífico y el Mar Mediterráneo en la Segunda Guerra Mundial que facilitaría el triunfo de las Fuerza Aliadas sobre Alemania, Italia y Japón (1939-1945)

            A través de los barcos llegó la noticia a la Plaza sitiada de las primeras anestesias generales efectuadas con éxito en el Hospital General de Boston, Estado de Massachusetts, en la costa oriental de EEUU, con cuyos puertos se mantenían fluidas comunicaciones.

             Mi principal guía relativo a este punto, lo constituye el excelente trabajo de los Dres. Prof. ALFREDO PERNIN y su brillante discípulo y leal amigo, Dr. DARDO VEGA OLIVERA, titulado “Historia de la Anestesia en el Uruguay”, año 1987.   Recordemos que el Dr. Pernin, fue el introductor de la moderna anestesia por gases en circuito cerrado y el primer profesor de Anestesiología en la Escuela de Postgraduados de la Facultad de Medicina en el año 1954.

            Refieren que la primera comunicación en la ciudad sitiada no se publicó en una revista científica, que no existían en ese entonces en nuestro país, sino en el Diario “El Comercio del Plata”, que se editaba en Montevideo, con la dirección del Dr. Florencio Varela, exiliado argentino. En el citado diario, con fecha 17 de abril de 1847, se publica la noticia, trascribiendo una importante novedad científica de un artículo aparecido en el Journal de Boston , que en el Hospital General de dicha ciudad, el 16 de octubre de 1846, se realizó una importante intervención quirúrgica por el cirujano Dr. John Collins Warren al paciente Sr.Gilbert Abbot, extirpándole sin dolor un tumor de cuello (glándula submaxilar) utilizando la sedación o sea la pérdida de la sensibilidad; tal es el significado en griego, a-sin-estecia, o sea sin sensibilidad, en este caso al dolor. Se utilizó el vapor de éter sulfúrico por el dentista y médico de Boston William Thomas Morton, con un aparato de su invención.

 

            Ante la sorprendida concurrencia el cirujano, el Dr. John Collins Warren exclama “… Vean Señores esto no es un truco …”, y el famoso cirujano Henry Bigelow aseguró: “… Hoy he visto algo que pronto dará la vuelta al mundo …”, palabras proféticas, pues había presenciado el nacimiento de la anestesia general, con éxito en una intervención quirúrgica. 

            La experiencia se repitió con éxito en el mes de diciembre de 1846 en un Hospital de Londres y en enero de 1847, el prestigioso profesor de cirugía de París, José François Malgaine, la efectúa en el Anfiteatro de la Academia de Medicina de París y la publica en el Boletín de esta Institución Médica, la más prestigiosa del mundo para la época y consagra definitivamente el procedimiento que ha permitido humanizar y progresar a la cirugía. 

            A los seis meses de efectuada en Boston, todos no preguntamos, ¿cómo en esta pequeña ciudad, sometida a duro asedio, en medio de difíciles circunstancias, escasez, hambre, graves enfermedades carenciales, como el escorbuto, pudo llevarse a cabo, con éxito, un hecho que hoy forma parte de la mejor historia de la Medicina Mundial? 

            Escuchemos lo que decía el Prof. Pernin respecto a la alta moral que reinaba en sus defensores: “… Campeaba en ellos un espíritu de entereza, de confianza en sus propias fuerzas para triunfar sobre todas las adversidades, acompañado de fe en el progreso e ilustración, fuera de lo común, sea en las trincheras o en el periodismo de combate, la literatura romántica, los progresos de la ciencia y de la propia medicina, con un reducido, pero ilustrado cuerpo médico, pocos nacionales y la mayoría extranjeros, éstos en general médicos navales de las respectivas escuadras, entre los cuales descollaba Brunel de la Legión Francesa …”

            Recordemos que en 1843 se crea el Instituto Histórico y Geográfico, por Andrés Lamas y el Dr. Teodoro Vilardebó, primero en América, se emite la primera moneda nacional, el Peso de Plata del Sitio y se inaugura por Andrés Lamas, la primera nomenclatura de la era republicana, que en parte persiste hasta la actualidad. 

            En relación al hecho histórico, los médicos que lo concibieron y llevaron a cabo, no imprudentemente sino poseídos de su piedad y humanidad ante  la gravedad del cuadro que ponía en inminente peligro la vida del paciente, es decir, es una rápida pero razonada decisión recurriendo a medios rudimentarios, propios  de las circunstancias y apropiados al momento. 

            Considero lo más indicado  transcribir la carta enviada por el propio Dr. Brunel, al Director del Comercio del Plata, Dr. Florencio Varela, con fecha 2 de mayo de 1847, que copiamos textualmente de la Biografía del Dr. Brunel, realizada por el Dr. Pedro Visca:

 Sr. Redactor del Comercio del Plata”

 “Dr. Florencio Varela:

“Permítame Ud. Satisfacer, el deseo que Ud. manifestó, cuando anunció por primera vez en Montevideo, la aplicación de los vapores de éter, como “medio para disminuir la sensibilidad frente al dolor, dándole cuenta del resultado del 1er. Ensayo que he practicado a José Rivas, español, 32 años, artillero del Parque, que sufrió ayer una grave  herida al hacer salvas de cañón en forma casual, afectándoles la mano y el antebrazo derecho, que estaban gravemente mortificados, siendo su estado peligroso y alarmante. Se decidió su amputación como único medio de salvar al hombre. Asistieron a ella los siguientes profesores: Dr. Thomas Crawford, cirujano del Hospital Naval Inglés, Dr. Juan Ternau, cirujano del vapor de su Majestad Británica “Harpy”, Dr. Leonard, ex cirujano de la Marina Francesa, Dr. Alfred Harvey, cirujano en el “Victoria Barracks” y los cirujanos Bermejo y Lastra del Hospital Naval de su Majestad Católica. El Dr. Patricio Ramos médico y cirujano argentino, que está exiliado en esta ciudad, quien se encargó de aplicarle el éter. El éter fue suministrado por el Químico francés Jules Lenoble, que había fabricado 2 onzas en su laboratorio. Se utilizó al efecto una vejiga de cerdo, capaz de contener como 6 litros, con una manga de 2 pies de largo, terminada en una boquilla que se aplicó a la boca y nariz del herido. Se colocó una onza del éter y  a los dos minutos de haber comenzado a aspirar el vapor se manifestó gran tirantez en los miembros inferiores del paciente. Entonces comencé la operación de amputar el brazo en su tercio superior, teniendo que ligar muchos vasos, durando en total 4 minutos. Al principio de la operación el paciente dio un Ay  manifestando ligera sensación de dolor, pero ninguna manifestación después. En el momento que el serrucho cortaba el hueso, el paciente preguntó si estaba terminada la operación. Le interrogamos después si había sentido mucho dolor y me contestó que muy poco. Excuso decir a Ud. cuanta  satisfacción de este primer ensayo y me propongo repetirlo cuantas veces me sea necesario cumplir con el penoso deber de una operación. Entretanto he creído que Ud. y el público se impondrán con placer de este resultado. “Quedo de Ud.  atento servidor.”

“Brunel M.D”

“Montevideo, 2 de mayo de 1847”   

Esta  transcripción es copia fiel de la excelente Biografía del Dr. Adolphe Brunel,  cuyo autor es el Dr. Pedro Visca, ex integrante de nuestra Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina del Uruguay, publicada en el Tomo III de la Sociedad, páginas 120 y siguientes. Año 1981. Esta biografía cuenta a favor del autor con importantes datos suministrados por descendientes directos de la familia Brunel –Solsona, que aun viven en Montevideo, Dr. Antonio Barreiro Brunel y Sra. Margarita Carámbula de Barreiro, que le han permitido acceder a valiosa documentación que conservan en su archivo familiar. 

  En relación a este histórico acontecimiento de nuestra Medicina Nacional, con repercusiones a nivel mundial, la S.U.H.M.  y la Sociedad Uruguaya de Anestesiología lo ha conmemorado con una Placa de mármol, colocada en el gran vestíbulo del actual Hospital Maciel, que lo documenta en la siguiente leyenda:   

 HOSPITAL DE CARIDAD –

1º DE MAYO DE 1847

El Dr. ADOLFO BRUNEL, como cirujano y el Dr. PATRICIO RAMOS como Anestesista, realizaron con éter sulfúrico la PRIMERA ANESTESIA GENERAL EN EL URUGUAY.

SOCIEDAD URUGUAYA DE HISTORIA DE LA MEDICINA SOCIEDAD DE ANESTESIOLOGIA DEL URUGUAY AÑO 1985 

            Corroborando dicha prioridad en el Río de la Plata y en América Latina agrego que, en Buenos Aires la primera anestesia general al éter se efectuó el 18 de junio de 1847, por el médico norteamericano Jacob Merril Tewkbury, quien ejerció mas tarde en Buenos Aires como médico y cirujano dental, operando en su consultorio de la calle Perú, a un paciente para corrección de un importante estrabismo, utilizando el éter como anestésico general, auxiliado por el médico francés Teodoro Aubin. La anestesia general al éter en Buenos aires se efectuó un mes y medio más tarde que en Montevideo, como está confirmado por los trabajos del Dr. Pernin, en su comunicación al primer Congreso Argentino de Anestesiología. Buenos Aires 1947, Pág. 124. A 128.     La segunda intervención la efectuó el cirujano Dr. John Mackena, en el viejo Hospital inglés donde figura una placa de bronce que lo recuerda el 17 de setiembre de 1847. 

 II.- ANALISIS

            Es interesante una lectura atenta de la comunicación de Brunel al “Comercio del Plata”.  Llama la atención la presencia casi exclusiva de cirujanos de las estaciones navales extranjeras (extra regionales), salvo el anestesista Dr. Ramos, que era argentino. No figura ningún  médico nacional. Sólo  conocer que se realizó en la Sala de Crónicos del Hospital de Caridad, donde el Dr. Brunel actuaba honorario desde varios años atrás, al igual que en el Hospital de la Legión Francesa, nos podríamos transportar a la cámara destinada a operaciones de un barco de guerra.      El lenguaje empleado en su redacción nos revela un estilo objetivo, claro, parco pero expresivo, sin inútiles rebuscamientos, propio de un cirujano avezado y seguro de sí mismo, sobrio, sin alardes; con un introito sencillo, un desarrollo conciso pero suficiente de ser bien comprendido y un mensaje final, expresando su satisfacción del primer ensayo realizado para operar sin dolor y con éxito para el paciente y acompañado de un mensaje optimista: “… me propongo repetirla cuantas veces sea necesario cumplir el penoso deber de una operación …”.  Y vaya si lo logró pues para fines de 1847 había realizado 12 intervenciones con éxito. 

            A su vez el procedimiento se generalizó rápidamente, siendo utilizado por otros cirujanos, unas veces con éxito y otro fracaso. 

            Agreguemos que el éter como anestésico fue usado prácticamente durante un siglo, pues en 1944, quien habla, estudiante de semiología de 3er año de Facultad, efectuó su primera anestesia general al éter con el aparato de Ombredanne, bajo la sabia guía del Dr. Alfredo Pernin, en un paciente herido de bala en la cadera, ingresando al Servicio de Guardia del Hospital Maciel, operando el famoso cirujano Prof. Dr. Domingo Prat, ante la mirada atenta de mis compañeros; salvando con éxito el trance, lo mismo que el paciente que se recuperó de una prolongada y laboriosa operación. En esa época se utilizaba el conocido aparato de anestesia, Modelo Ombredanne, nombre de su creador, el cual fue introducido a nuestro país por el Profesor Dr. Enrique Pouey, maestro de cirujanos, a partir de 1911, desde Francia.

Era tan sencillo su uso, que las anestesias las efectuaban estudiantes, practicantes de medicina, enfermeras y mismo las monjas del Hospital. No existía aún la anestesiología como especialidad, fue recién a partir de 1954. Los primeros anestesistas se formaron en el exterior.

Brunel, cirujano ya reconocido por su capacidad, alcanzó gran destaque después del hecho y recibió dos grandes distinciones:

1º)  Cita Visca-  que en el año 1849 al ponerse en marcha la Universidad Mayor de la República, el 18 de julio de 1849 fue designado de los primeros integrantes del Colegio de Doctores  de la Primera Universidad (1849) constituiría un antecedente de la Asamblea del Claustro, pues le correspondía votar para elección de los cargos de Rector y Vice Rector; Elevándolos al Poder Ejecutivo para su promulgación o rechazo. (Ver: Juan Antonio Oddone y María Blanca París de Oddone "Historia de la Universidad de Montevideo; La Universidad Vieja, 1849.1885, Pág. 31 y 32, Editorial Universidad de la República. Año 1963), conjuntamente con el prestigioso médico uruguayo, Dr. Fermín Ferreira, muy renombrado en anestesiología, pues el 17 de febrero de 1848, efectuó la primera operación utilizando el cloroformo, con éxito; esta sustancia se popularizó cuando fue utilizada por el médico inglés John Snow, para aliviar los dolores de parto de la Reina Victoria, conociéndose como la Anestesia de la Reina; método utilizado también por Brunel, pero no me extenderé sobre dicho punto por ser suficientemente conocido. El cloroformo, por su mayor facilidad de aplicación fue utilizado en heridos de nuestras guerras civiles, como lo muestra la histórica fotografía de la amputación practicada a un herido del ejército blanco de Saravia, al aire libre, en el hospital de campaña de Cuchilla Seca, en la frontera de Brasil con Cerro Largo, por el Dr. Baldomero Cuenca y Lamas y el practicante Fonticella.

2º) En diciembre de 1851, la muerte súbita del Gral. Eugenio Garzón, candidato indiscutible de ambos partidos políticos al finalizar la Guerra Grande, provocó una enorme conmoción popular y política, culpándose al Dr. Pedro Capdehourat, médico francés del Cerrito, de haber empleado un tratamiento  imprudente, que precipitó la ruptura mortal de un aneurisma de aorta.  El gobierno de Joaquín Suárez, ordenó la autopsia al cadáver y se le confió a un equipo de 3 médicos, encabezados por el Dr. Brunel,  prueba del elevado concepto de que gozaba entre colegas y autoridades. Resultó del protocolo de la misma una fundada acusación  al Dr. Capdehourat, su correspondiente proceso y sanción por la Junta de Higiene Pública, prohibiéndole el ejercicio de la profesión por seis meses. 

Su posición social se fortifica al casarse con la Srta. María Josefa Solsona Jaureguy, hermosa y cortejada dama de la mejor sociedad de Montevideo. Del matrimonio hubieron 6 hijos orientales, 3 varones y 3 mujeres, con descendencia actual en nuestro país.

El Dr. Brunel fue además prolífico publicista, abarcando distintos tópicos, médicos, históricos y dos biografías dedicadas a conocidas personalidades de su época; Así escribe la biografía de Vilardebó, su admirado amigo, muerto en el cumplimiento del deber, atendiendo pacientes de la Fiebre Amarilla, que azotó Montevideo en 1857, durante la cual el Dr. Brunel actuó sin descanso. Publica al respecto un minucioso trabajo en francés sobre dicha enfermedad epidémica en el año 1858, que causó más de 880 víctimas. Es el primero en describir científicamente tal mortífera enfermedad,  en nuestro país, lo dedica a la memoria de Vilardebó (año 1858).

En 1858 fallece en Misiones (Santa Ana, Argentina) donde residió los últimos 20 años de su vida, el sabio naturalista francés Aimé Bonpland, con cuya amistad se honraba y conocía muy de cerca su vida pues Bonpland, cuando anualmente bajaba de las Misiones a Montevideo a enviar al Jardín Des Plantes de París sus valiosas y documentadas colecciones de plantas tropicales y cobraba su pensión dispuesta en tiempos de Bonaparte, se alojaba en casa de su amigo Brunel. Su biografía tuvo tanto éxito que mereció tres Ediciones, las tres en francés, 1859-1862-1872; la última la más completa, cuando el Dr. Brunel era fallecido. 

 

             En la carátula del libro sobre Bonpland constan detalladamente sus títulos, conquistados durante 40 años de actividad médica continua, desde 1832, en que egresa de la Escuela de Medicina Naval de Toulón, en el sur de Francia , como Officier du Santé, su actuación como cirujano naval de 3ª clase en el Alger, integrando la Flota Francesa de Guerra del Mediterráneo, hasta el año 1838, en que se recibe de Médico en la prestigiosa Facultad de Medicina de Montpellier, con una excelente Tesis sobre las Anemias que sufrían los pobladores de las Islas del Mar Egeo, conocida como Clorosis, debido a la carencia de Hierro en la alimentación.

            Como médico y cirujano naval de Primera Clase, embarcado en la Fragata La Perlée, destinado al Río de la Plata para reforzar el bloqueo, impuesto por la flota francesa del Contralmirante M.  Leblanc al puerto de Buenos Aires, en conflicto con el gobernador D. Juan Manuel de Rosas. Luego de dos años de servicio en el Plata, regresa a Francia, renuncia a su carrera de cirujano naval, decidiendo radicarse en la ciudad de Montevideo en 1842, donde habitaba una fuerte y próspera colonia francesa.

            Revalida su título de médico, el 3 de noviembre de 1842, Nº 87 de la nómina, ante la Junta de Higiene Pública, presidida por el Dr. Vilardebó,  formado en París.

            Durante su permanencia en el bloqueo, actuando dos años en el Río de la Plata, 1838-1840, con su fino espíritu de observador  realiza acertados comentarios sobre las constantes variaciones climatológicas reinantes y sus bruscos cambios de temperatura y presión atmosférica durante un mismo día,  la influencia de los vientos dominantes, el duro viento norte, con su secuela del aumento de riñas y agresividad, las violentas pamperadas  del sudoeste, que limpian de miasmas al aire con benéficos efectos sobre la salud de los tripulantes y el casi constante frío y  húmedo vientos del cuadrante Sur y Este, con frecuencia de bronquitis, neuralgias y reumas.

            Lo titula: “Observations  Medicales faites dans le Río de la Plata, pendant le Blocus a Buenos Aires”, presentado ante la Academia Real de Medicina de Paris, el 7 de diciembre de 1841. Publicación importante para correlacionar la climatología y la estadística médica. Que precedió, en más de 10 años, tesis de otros médicos franceses radicados entre nosotros, presentadas para recibirse en la Facultad de Medicina de Montpellier, como las del francés Louis Jules Saurel y la de Francois Maurin, año 1853. Las mismas se redactaron con asesoramiento del Dr. Brunel, residente por entonces en Montevideo. Han sido motivo de importante estudio por el Profesor y ex Decano de la F.M.M. Dr. Washington Buño. Titulado: “Climatología Médica en el Uruguay en dos Tesis Francesas, Mitad del Siglo XIX”, año 1971; Tomo III. S.U.H.M. Lo mismo la del Dr. Milton Rizzi Castro, para la tesis del Dr. Louis Alexandre Petit 1825-1896 (Francia) que presentó en 1850 a la facultad de Montpellier su Tesis sobre Campaña de la Fragata "L´Erigone" en el Río de la Plata. Año 1850, sobre la relación de los factores climáticos tan variables en el Plata y las principales enfermedades reinantes.

            Brunel,  incansable observador y estudioso de nuestra patología regional y también de las costumbres y características de sus habitantes, especialmente el gaucho, al que describe muy acertadamente en lo físico y psicológico. Solo citaré brevemente entre su numerosa producción, algunas en francés y otras en español, pues dominaba fluidamente ambas lenguas, las siguientes por ser precursoras de otras obras similares.

            Consideraciones y  Observaciones sobre la Higiene en la ciudad de Montevideo”, editada en español en Montevideo, Imprenta la Reforma Pacífica, . 1862. La dedica a la Memoria del Dr. Teodoro Vilardebó. Constituye el Primer Tratado de Higiene, en la literatura médica nacional. En su visita al Asilo de Dementes, en la quinta de la familia Vilardebó en el Reducto, le llama la atención los numerosos pacientes afectados por locura, hace una descripción y clasificación de los distintos tipos por sexo y edad. Entre los hombres jóvenes, la alta frecuencia de la Epilepsia, que atribuye a fuertes trastornos emocionales, soportados durante el Sitio de Montevideo, durante 9 años, con sus amenazas y continuas tensiones. Nuestro colega de la Sociedad y distinguido Historiador de la Psiquiatría en el Uruguay, Dr. Augusto Soiza Larrosa, año 1980, lo considera el primer trabajo sobre esta especialidad.

            “Consejo a las madres sobre Higiene en la Crianza de los Niños”, considerado el primer manual de Puericultura en nuestro país, editado en Montevideo en 1865.

            Publica también sobre aspectos de la Historia de la Medicina en nuestro país con el título “De  la Medicina Oculta y la Superstición”, año 1865.

 

Artículos publicados en Montevideo sobre Curanderismo.

En el Suplemento de Derecho Médico del Sindicato Médico del Uruguay, el Dr. Antonio Turnes en su trabajo titulado "El ejercicio ilegal de la Medicina entre las actividades perseguidas por el Sindicato Médico desde sus inicios" - año 1920 en adelante- transcribe textualmente las expresiones del Dr. Brunel sobre la actuación tan frecuente de curanderos en la ciudad y la campaña "… En 1862, decía el médico francés Adolfo Bunel: en Montevideo es médico el que quiere, el diploma no tiene importancia y el campo está abierto a todos, y se precipitan a él, lo mismo el aventurero que el sastre, el sacerdote que el carpintero. La puerta está abierta al charlatanerismo más desvergonzado, y casi siempre la opinión pública ve con malos ojos toda tentativa que tenga por objeto el perseguir a los medicastros …".

            Y continúa: "… En Montevideo fueron denunciados por la Sociedad de Medicina Montevideana, en 1853, señalando que "bajo el nombre de físicos o de curanderos asisten a una multitud de enfermos". Y el médico francés afincado en nuestra ciudad Adolfo Brunel, confirmó el juicio en 1865 y lo hizo extensivo al interior "muchas ciudades están infectadas de charlatanes que prodigan el veneno y la muerte. Los hombres que ejercen ilegalmente la medicina se encuentran en todas las clases de la sociedad…".

            En el año 1865, fue honrado por el Gobierno Provisorio  del Gral. Venancio Flores, como miembro de la Junta de Higiene Pública, nuestro primer y máximo organismo de regulación sanitaria y al fallecer el Dr. Fermín Ferreira en 1867, pasó a ocupar su Presidencia, hasta su renuncia en 1870. Durante el período de 4 años que el Dr. Brunel integró y presidió dicho organismo ocurrió la primera y devastadora epidemia de Cólera en Montevideo, con miles de muertes (1867-1868). Es de suponer que conociendo su responsabilidad y sentido del deber haya actuado con su energía habitual y es probable que sus conocimientos y consejos de consumado médico higienista hayan llevado al Gobierno del Gral. Flores a tomar dos medidas de importancia sanitaria para prevenir la aparición de nuevas epidemias:

1º) La licitación del sistema de aguas corrientes para Montevideo, inaugurado el 18 de julio de 1872; 

2º.) Inicio de la construcción del Lazareto en la Isla de Flores, ambas a fines de 1867.

Quizás fue el último gran servicio médico social que el inteligente y laborioso Brunel brindó a su patria de adopción, antes de embarcarse definitivamente a Francia en 1870, obligado por la educación de sus hijo, todos orientales, ya en edad liceal.

            Antes de ausentarse definitivamente de Montevideo, hizo donación de sus libros a la Biblioteca Nacional, donde se pueden consultar varios de sus artículos y trabajos más importantes y su valioso instrumental quirúrgico al Hospital de Caridad, Sala de Crónicos, actual Sala Dr. Argerich

            Fallece en forma súbita en París, el 29 de octubre de 1871, mientras realizaba una visita al Museo del Louvre, en compañía de sus hijos. Prueba de su indeclinable amor por la cultura. Sus restos mortales descansan en el cementerio del Pêre Lachaisse en París. Hasta los últimos momentos de su vida los dedicó al estudio sobre los usos medicinales del “Eucaliptus B Glóbulos” “Tasmanian Blue Gum”, especie que hacía pocos años habían aclimatado a nuestro medio, con evidente éxito, los franceses D. José Bushental y su jardinero M. Pierre Margat.

 III) TITULOS -  ADOLPHE BRUNEL. 1810-1871

DOCTEUR EN MEDECINE Montpellier - 1838

ANCIEN CHIRURGIEN DE LA MARINE 1832-1842

ANCIEN PRESIDENT DEL TRIBUNAL DE MEDICINA DE MONTEVIDEO (1865-1870)

MEDECIN DEL HOSPITAL DE LA CHARITE DE MONTEVIDEO (1843 y ss.)

CHEVALIER DE LA LEGION DE HONOR. Concedida por el Gobierno de Francia , II Imperio, por desempeños honorarios y por su actuación durante la epidemia de Fiebre Amarilla en Mtveo. 1857.

MIEMBRO CORRESPONDIENTE DE LA ACADEMIE DE LISBONNE

CABALLERO DE LA ORDEN DE CRISTO DE BRASIL

MEDALLA DE ORO AL MERITO concedida por el Gobierno de Uruguay en 1871, cuando ya estaba en Francia; el Pte. Gral. Lorenzo BATLLE, compañero y amigo durante sus largos años de residencia en nuestro país, se la otorga en reconocimiento por sus importantes servicios prestados a la patria.

 IV) COLOFON

He pretendido brindar una apretada síntesis de la prolífica y polifacética personalidad del médico francés, Dr. Adolphe André Brunel, 1810-1871, París, quien inició su carrera de cirujano naval en la escuadra francesa del Mediterráneo, actuando como tal en distintas unidades de su flota de guerra, durante 10 años. Sus últimos en las unidades destinadas al bloqueo de Buenos Aires, 1838-1840.

            En 1842 renuncia y se radica en la ciudad de Montevideo, revalidando su título de Médico ante la Junta de Higiene Pública.

            Durante su permanencia de casi 30 años en nuestra capital, asiste a importantes y duras etapas de nuestra agitada vida política, que consolidaron nuestra identidad como Nación, tales 9 años del Sitio de la ciudad, durante la bien llamada Guerra Grande por los historiadores. Fue protagonista activo en la vida profesional y social de nuestra sociedad, a la que se integró por su matrimonio con una montevideana, padre de 6 hijos orientales.

            Su mérito mas relevante por el cual es recordado en la Historia de nuestra Medicina Nacional, fue que llevó a cabo con éxito la primera operación quirúrgica, utilizando la anestesia general al éter; conjuntamente con el médico argentino exiliado Dr. Patricio Ramos, el 1º de Mayo de 1847, en el Hospital de Caridad, pionero en el Río de la Plata y América Latina y 4º a nivel mundial.

            Su excelente formación profesional, su vasta experiencia y amplia cultura general le permitieron abordar numerosos temas científicos , en publicaciones muy destacadas por su originalidad, claridad en la exposición y afán docente, tales los relativos a la epidemia de Fiebre Amarilla que azotó Montevideo en 1857 y otros referentes a la Higiene medio ambiental y factores climatológicos, en relación a la patología del Río de la Plata.

            Asimismo abordó la biografía de distinguidas personalidades, como el Dr. Teodoro Vilardebó y el sabio naturalista francés de fama mundial, muerto en las Misiones argentinas, Sr. Aimé Bonpland.

            Lamentablemente su figura no es recordada como es merecedor por sus obras. Salvo una pequeña placa de mármol en el vestíbulo de Honor del Actual Hospital Maciel, año 1985, colocada por la Sociedad de Historia de la Medicina y la de Anestesiología, hacen mención a un hecho de resonancia mundial. Un poco conocido camino vecinal en la periferia de la ciudad de Montevideo, zona Carrasco Norte honra su nombre en el Nomenclátor. Resolución de la Junta Departamental de Montevideo numero 29.698, de fecha 15 de noviembre de 2001 entre Camino Pichincha al Este y Servando Gómez al Oeste.

            Estimamos de justicia que la memoria de este distinguido cirujano naval y médico que honró ambas patrias, Francia y Uruguay, durante casi 30 años, merece ser evocado en nuestra Academia de Historia Marítima y Fluvial.

            Finalmente, propongo que nuestras Instituciones, Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina, Sociedad de Anestesiología, Sociedad de Cirugía del Uruguay, Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, reunidas, brinden un homenaje recordatorio en su tumba del Cementerio Pêre Lachiesse de París, con la colocación de una Placa de granito nacional y el Escudo Nacional, para rendir justiciera memoria al Dr. André Adolphe Brunel, recordando que efectuó con éxito la primera operación de cirugía en Montevideo y América Latina, 4ª en el mundo, el 1º de mayo de 1847, junto al médico argentino Dr. Patricio Ramos, que suministró la anestesia con los vapores de éter sulfúrico. Que se eleve esta propuesta a las restantes Instituciones, a la Embajada de Francia y los respectivos Ministerios de Relaciones Exteriores y de Salud Pública.

 PUBLICACIONES REALIZADAS POR EL  DR. ADOLPHE ANDRE BRUNEL

  • Consideraciones sobre higiene y observaciones relativas a la ciudad de Montevideo”, libro, Editorial Montevideo. Imprenta de la Reforma Pacífica 1862.
  • Biographie D´Aimé Bonpland, libro, idioma francés,  Editoriales Paris- Imprenta de Rignoux, 1959. y  E. Aurel1864 -Toulon.
  • Opúsculo sobre Higiene de los niños. Libro. Editorial Montevideo. Imprenta Calle de las Cámaras Nº 41. 1865.
  • Observations cliniques sur l´eucalyptus globulus "Tasmanian bue gum". Libro Idioma francés. Editorial Paris. J.B Bailliere et fils. 1872.
  • Observations topographiques, météorologiques et médicales faites dans le Rio de la Plata pendant le blocus de Buenos Aires, présentés à l´Académie Royale de Médicine de Paris le 7 décembre 1941. Idioma francés.Libro. Editorial Paris . Desgloges. 1842.
  • Mémoire sur la fevre jaune qui, en 1857, a décime la population de Montevideo. Libro. Idioma francés. Editorial París. Imprenta de Rignoux. 1860.
  • Observaciones sobre la acción de la Electricidad Localizada. 20 Págs. Montevideo. Imprenta del Pueblo. 1860. Prólogo del Dr. Francisco A. Vidal, que hace un merecido elogio de su autor y aplaude su aporte al tratamiento por la aplicación de la electricidad farádica a varias enfermedades del sistema nervioso periférico, como ser las Parálisis Faciales.
  • Considerationes generales sur la Clorosis en las Islas del Archipel Grec. Tesis presentada a la Facultad de Medicina de Montpellier, el 25 de junio de 1838, pour obtener le Grade de Docteur en Medicine. Montpellier. 1838.
  • El Hombre más útil a la Humanidad en el Siglo XIX, Jenner. Artículo publicado en el Diario La Tribuna de Montevideo. Año 1865.

 BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

1) Dr. PEDRO VISCA. - Biografía Dr. André Adolphe Brunel Publicada en el Tomo III. Sociedad Uruguaya Historia Medicina de Uruguay. Ver. Págs. 120 y siguientes.

2) PERNIN ALFREDO – Relato Histórico de la Primera Anestesia del Uruguay . 1947

3) VEGA, DARDO – Reflexiones sobre el dolor y el desarrollo histórico de la Anestesiología, con especial referencia a Uruguay.

4) DRES. ALFREDO PERNIN Y DARDO VEGA – Historia de la Anestesia General en el Uruguay. Publicado en la Revista Roche, Montevideo. Año 1981. Edición de 33 páginas. Reproducido en el Tomo III, págs. 11 y sig. De la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina. Año 1987.

5) DR, JOSE MARIA FERNANDEZ SALDAÑA – Diccionario Biográfico del Uruguay, entre 1845 a 1940. Publicado Año 1945. Ver. Brunel André.

6) EDUARDO MARTINEZ ROVIRA – "Montevideo Cuenta y se Confiesa. Edicion A.M.D.G. Montevideo Año 2005, pág. 150. Inauguración del Teatro Solís. 25 de Agosto de 1856. Nómina de familias asistentes.

7) MARIO DOTTA OSTRIA -  "Caudillos, Doctores y Masones." . Ediciones de la Plaza 2a. Edición año 2007. Ver. Pág. 208 in fine. Epidemia de la Fiebre Amarilla en Montevideo, año 1857. Nómina de los médicos que actuaron en el Hospital de Caridad, entre otros, Dr. A. Brunel

8) RICARDO POU FERRARI y FERNANDO MAÑE GARZON – Vida y Obra del Dr. Francisco Antonio Vidal. 1827. San Carlos 1827. Montevideo 1889. Prólogo a la publicación del Dr. A. Brunel "Sobre aplicaciones de la Electricidad Farádica Localizada. En especial a las parálisis de los nervios periféricos. Caso de la Parálisis del nervio facial" Año 1860. Montevideo. Imprenta del Pueblo.

9) JUNTA DEPARTAMENTAL DE MONTEVIDEO - Nomenclatura de las calles de Montevideo. Ver Camino Adolphe A. Brunel. Carrasco Norte. Sale de Camino Carrasco y termina en el Arroyo de las Canteras. Ver mapa Nº 14 de la Guía Clasificada de ANTEL. Año 2012 – 2013.

10) REVISTA QUINTO DIA del Diario EL TELEGRAFO de Paysandú. Edición dominical. Domingo 30 de setiembre de 2012. "Artículo Anestesia un Invento Disputado" . Págs. 10 y 11 Nº 1044.

11) DIARIO EL PAIS. Suplemento Sábado Show – "Según pasa el tiempo" "Primeras Anestesias del Uruguay", firma Rebar. Pág. 30.

12) DR. ANTONIO TURNES: "El ejercicio ilegal de la Medicina entre las actividades perseguidas por el S. M. U. En sus inicios. Conferencia dictada en el Curso sobre Derecho Médico. Págs. 2 y3.

13) DR. AUGUSTO SOIZA LARROSA. "Evolución de la Sanidad Militar en el Uruguay. Período , la Guerra Grande 1843-.1851" . Revista Sanidad F.F.A.A..- Vol 15 Nº 2 . Julio Agosto 1992.

14) BRACONNAY C. María "La legión Francesa en la Defensa de Montevideo". Ver el Capítulo sobre el Hospital de la Legión, Situado en la gran casa del Sr. Luis María Pérez, calle Sarandí, entre Juncal y Bacacay. Actual parte del Edificio Ciudadela. Director Dr. Víctor Martín de Moussy, Segundo Cirujano (honorario) Dr. André A.Brunel. Editorial Sr. Claudio García. Año 1943.

15) POU FERRARI, Ricardo. “El profesor Enrique Pouey y su época” Editorial Plus Ultra. Año 2011, Pág. 211. Foto y descripción del Aparato de Ombredanne en 1911.

16) JUAN ODDONE, Blanca París de Oddone. “Historia de la Universidad” “La Universidad vieja” 1849-1885, Pág. 31 y 32. Editorial de la Universidad de la República. Año 1963

 AGRADECIMIENTOS PERSONALES

  • Sr. Agustín Lombardini Canessa – Paysandú
  • Dr. Julio Jakuvov – Montevideo
  • Personal de la Sala de Investigadores de la Biblioteca nacional
 

  

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