Historia y Arqueología Marítima

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HMAS “Sydney” (D-48)

Por   EDUARDO E. FERRER Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012

RESUMEN

El 19 de noviembre de 1941, el HMAS Sydney, un crucero ligero de la Armada Real Australiana, se perdió tras una batalla con el crucero auxiliar alemán HSK Kormoran, en el Océano Índico, sobre la costa de Australia Occidental. The loss of the Sydney with its full war complement of 645 remains Australia's worst naval disaster. La pérdida del Sydney con su dotación completa de 645 hombres fue el peor desastre naval de Australia en la Segunda Guerra Mundial. The Kormoran was also sunk, but 317 of its crew of 397 were rescued. El Kormoran también se hundió, pero 317 de sus 397 tripulantes fueron rescatados. The fate of the Sydney remains one of Australia's greatest wartime mysteries with not even the location of the wrecks established until 2008. El destino del  Sydney fue uno de los mayores misterios del tiempo de guerra de Australia, hasta que su pecio, y el del Kormoran, fueron hallados en el año 2008.

 El HMAS Sydney, crucero ligero de la clase Amphion (o Leander Modificada)[1] fue construido en 1934 por el astillero Swan Hunter & Wigham Richardson, de Wallsend-on-Tyne, Inglaterra, como HMS Phaeton para la Armada Real británica, pero fue adquirido junto con sus gemelos HMAS Perth y HMAS Hobart, por la Real Marina Australiana en 1935.  

Su desplazamiento fue de 7.198 toneladas standard a 8.940 a plena carga, Eslora 171,3 metros, Manga 17 metros, Calado 5,8 metros. Estuvo armado con 8 cañones de 152 mm (cuatro torres dobles), 4 cañones de 102 mm, 12 cañones 12,7 mm AA (tres torres cuádruples), 14 cañones de 7,7 mm, 8 tubos lanzatorpedos de 530 mm, blindaje de 25,4 mm vertical y 76 mm horizontal. Contó con un avión Supermarine Walrus para exploración y un sistema Asdic elemental. La propulsión fue dada por 4 calderas tubulares Admiralty alimentando 4 turbinas Parsons, sobre 4 hélices (72.000 cv), que le permitían una velocidad de 32,5 kn máxima, 16 kn de crucero o 13 kn económica, con una autonomía de 5.890 millas a 16 kn o 7.000 millas a 13 kn. La dotación, de 645 hombres, comprendía 41 oficiales, 549 suboficialescabos y marineros, 6 de la Fuerza Aérea (2 pilotos y 4 técnicos) y 4 civiles (servicios de lavandería y cantina).

En los inicios de la Segunda Guerra Mundial sirvió como escolta de transportes de tropas y posteriormente se le transfirió al teatro de operaciones del Mediterráneo, donde hundió en un enfrentamiento al destructor de la Regia Marina Italiana Espero.  Posteriormente, tuvo una destacada participación en la Batalla de Cabo Spada (19 de julio de 1940), donde junto a unidades británicas destruyeron los cruceros italianos, Giovanni delle Banda Nere y Bartolomeo Collioni, aunque en el combate recibió diez impactos de artillería del primero y perdió el avión Supermarine Walrus, abatido por biplanos intalianos Fiat CR24  mientras realizaba operaciones de espoteo.[2] Estas averías obligaron después de la batalla, a entrar a dique en Alejandría para reparaciones.

 

             

Escudo del HMAS “Sydney”                                                                 Avión “Supermarine Walrus” 

El Sydney se reintegró a la Flota del Mediterráneo en setiembre de 1940. Mostró presencia en aguas de Malta y archipiélagos griegos, realizando operaciones de escolta y patrulla y hundiendo algunos mercantes, hasta el 12 de enero de 1941, cuando finalmente fue ordenado regresar a aguas australianas.

En febrero de 1941 asumió el comando del HMAS Sydney el Capitán de Navío Joseph Burnett y participó en el mismo puerto de Sídney en una parada naval y militar donde se le brindó una honrosa recepción a sus exitosas actividades en aguas griegas.  El 27 de febrero se presentó a su base nueva en Fremantle. Realizó durante los primeros trimestres patrullas y labores de escolta en el Océano Índico, principalmente en prevención de ataques de buques corsarios alemanes que ya estaban operando en esas aguas.

HSK “KORMORAN”

El Hilfskreuzer Kormoran fue construido originalmente como buque de transporte por la Krupp-Germania Werft en Kiel, para la empresa Hamburg-Amerika Line y lanzado al mar el 15 de setiembre de 1938 con el nombre Steiermark. Al estallar la guerra, fue transferido a la Kriegsmarine, que el 15 de octubre de 1940 dispuso su conversión en crucero armado. Los trabajos fueron encargados a los astilleros Deutsche Werft AG y rebautizado HSK-8 Kormoran, listo para comenzar sus operaciones en el Atlántico a fines de noviembre de 1939.

 

HSK-8 “Kormoran” 

La nave de 164 metros de eslora y 20 metros de manga, desplazaba 8.736 toneladas, impulsada por motores diesel-eléctricos de 16.000 HP que le permitían navegar a 19 nudos, con un radio de acción de 84.000 millas sin reabastecimientos. Era el crucero armado más grande de la Kriegsmarine. Su armamento consistió de 6 cañones "Schnellfeuer" de 150 mm, 1 cañón de 75 mm, 2 cañones de 37 mm, 5 cañones AA de 20 mm y 6 tubos lanza torpedos. Fue equipado con una catapulta para el lanzamiento de aviones de exploración. Portaba además 400 minas flotantes y 40 magnéticas, un bote rápido de ataque LS (Leichtes Schnellboot) y dos aviones de reconocimiento Arado Ar-196.  Fue el primer crucero auxiliar equipado con radar y contaba con girocompás y modernos equipos de radio.  La tripulación estaba compuesta por 23 oficiales, un meteorólogo y 376 suboficiales, cabos y marineros, totalizando 400 hombres perfectamente entrenados. El mando de la nave le fue encomendado al Capitán de Corbeta Theodor-Anton Detmers, de 39 años de edad, quien completó el entrenamiento de la tripulación y se hizo a la mar el día 3 de diciembre de 1940, para operar en el Atlántico Norte.

La primera presa del Kormoran fue el mercante griego Antonis Chios de 3.927 toneladas. Le siguieron los buques tanque británicos British Union de 6.850 tn, Agnita de 3.420 tn, y el canadiense Canadolite de 11.309 tn; el barco frigorífico británico Afric Star de 11.900 tn; los cargueros británicos Eurylochus de 5.764 tn, y Craftsman de 8.400 tn; y el mercante griego Nicolaus de 5.941 tn.  Luego, el Kormoran se encontró con sus buques nodriza: el Nordmark (reabastecimiento de combustible) y el Duquesa (munición y abastecimientos varios), a los que transfirió un total de 170 prisioneros. También recibió órdenes y otros documentos. Uno de estos últimos comunicaba el ascenso de Detmers a Capitán de Fragata, en reconocimiento al éxito de la campaña. 

Al 21 de abril de 1941 el Kormoran sumaba 76.191 toneladas hundidas, cuando fue ordenado pasar a operar en el Océano Índico, adonde llegó el 1 de mayo.  Allí sus presas fueron el mercante yugoslavo Velebit de 3.644 tn, el carguero australiano Mareeba de 4.884 tn, y el carguero griego Embericos de 3.580 tn, el que fue su última presa mrcante el 26 de setiembre de 1941.  El Kormoran tuvo un encuentro con el Kulmerland para ser reabastecido de combustible y alimentos y entregar prisioneros, luego de lo cual puso rumbo al Índico sudoriental. 

LA ÚLTIMA MISION DE DOS BUQUES [3]

La tarde del 5 de noviembre de 1941, el Sydney se encontró en la Gran Bahía Australiana con el HMAS Adelaide y el transporte de tropas Zealandia,  que se dirigía a Singapur procedente de Sydney con 1.000 soldados de refuerzo para la 8ª División Australiana. Relevó en la escolta al Adelaide para cruzar el estrecho de Sonda entre Sumatra y Java.  Después de dejar la Bahía del Rey Jorge, los buques pusieron rumbo a Fremantle adonde llegaron el 9 de noviembre a las 06:50. Dos días después zarparon rumbo a Sonda donde el Sydney transfirió la escolta al HMAS Durban. Cumplida su misión, cambió de rumbo al sur nuevamente, para dirigirse a Fremantle a donde debía llegar el 20 de noviembre. atacar buques mercantes en solitario, para hundirlos o enviarlos como presa a Alemania.

 

Siluetas comparadas 

En la mañana de 19 de noviembre, el Sydney descubrió a una distancia de 18.000 yardas a un buque mercante de bandera holandesa navegando a 300 millas de la costa australiana. El capitán Burnett no tenía la menor sospecha que dicho barco era el corsario alemán Kormoran, disfrazado como motonave holandesa. El HSK-8 había estado sembrando minas.

Al verse descubierto, el corsario alemán intentó huir tomando un rumbo perpendicular, pero problemas en las máquinas lo enlentecieron, y el comandante decidió mantener rumbo y velocidad para no despertar sospechas. Detmers ordenó alistarse furtivamente para el combate; aunque alentando la esperanza que el crucero enemigo pasase de largo.  Los alemanes se posicionaron en las entrecubiertas preparando la artillería oculta, mientras que otros marinos se paseaban indolentemente en cubierta, simulando tranquilidad ante la presencia del crucero australiano.

Burnett se aproximó por estribor al barco que navegaba flojamente con la apariencia de una sucia motonave mercante, y continuó acercándose imprudentemente sin tomar todas las precauciones necesarias.  Al navegar en paralelo a menos de 1.000 metros del buque desconocido, la oficialidad salió al puente descubierto y fue tal el grado de confianza que incluso se intercambiaron saludos desde las barandas, aunque las torres dobles del crucero australiano estaban orientadas hacía el buque alemán.

Como parte del procedimiento de identificación, Burnett le preguntó al buque desconocido, por medio de señales de banderas y luminosas, el nombre, destino y puerto de origen. En un intento por evitar un combate absolutamente desproporcionado, Detmers  procuró ganar tiempo, respondiendo con lentitud que se trataba del Stratt Malakka, nave mercante de Holanda que venía de Batavia con rumbo a Lourenzo Marques.

Al requerir su indicativo secreto (un código aliado identificatorio), Detmers no pudo responder porque no lo sabía, y no le quedó otro camino que dar la orden atacar, izando el pabellón alemán.  En el momento fueron alzados los faldones que cubrían los cañones de 150 mm, los de 37 mm, las ametralladoras de 20 mm cuádruples y los lanzatorpedos.  Los australianos quedaron perplejos y sorprendidos con la celeridad de la transformación del supuesto barco inofensivo a un barco fuertemente artillado ante sus propias narices y no atinaron a la defensa.

Los sucesos ocurrieron de manera vertiginosa.  La primera andanada de los germanos fue  inmediata, mortífera y certera.  Devastó el puente matando a todos los que estaban allí, alcanzó los directores de tiro y arrasó al hidroavión Walrus en su montante, que explotó y se incendió. El Sidney logró disparar una primera salva que resultó larga y permitió a los alemanes preparar otra andanada.

Con la segunda salva el Sydney hizo blanco en la popa del corsario, destruyendo los motores auxiliares y sus correspondientes tanques de combustible, y originando un gran incendio. El Kormoran respondió disparando otra salva de cañones y dos torpedos. De ellos, uno pasó largo pero el otro hizo impacto a la altura del combés, entre las dos torres de proa, dejando ambas fuera de servicio (la torre B se salió de su calce y cayó al agua). Además, la explosión del torpedo desfondó la sección proel del crucero y selló el destino del buque australiano.

 

Los dos Capitanes: Theodor-Anton Detmers y Joseph Burnell 

Con la tercera salva del Kormoran, el Sydney recibió daños que lo dejaron incapaz de responder. El sistema de gobierno del crucero australiano fue averiado y el buque sin gobierno puso rumbo de colisión hacia el enemigo, pero pasó por su popa a la otra banda y se alejó por babor del barco alemán, intentando ambos torpedearse mutuamente, sin éxito. Después, ambos bajeles se alejaron, intentando cada uno controlar las verías de los daños recibidos. El combate había durado aproximadamente 30 minutos.

Pero el Kormoran también quedó sentenciado por la respuesta australiana.  Era un buque mercante artillado, y por lo tanto no tenía las mismas capacidades de supervivencia y control de averías que su enemigo.  El fuego provocado en los depósitos de combustible sobre la cubierta no pudo ser controlado, y pronto alcanzó la bodega donde se almacenaban 300 minas activadas en la mañana previa para ser sembradas en la noche siguiente.  Ante la inminencia de una detonación generalizada, Detmers ordenó el abandono del buque.

Mientras tanto, el Sydney se alejó incendiado, fuertemente escorado a babor y con su castillo de proa bajo el agua.  Naufragó en un momento no determinado, fuera de la vista de los alemanes, quienes para entonces ya habían abandonado el Kormoran antes de que estallara y se hundiera. Los alemanes contaron 80 bajas y el Sydney desapareció con pérdida total de vidas.  

DESPUES DE LA BATALLA

El viernes 21 de noviembre de 1941, un día después de la programada llegada del Sydney a Fremantle, el Distrito Naval Occidental envió un telegrama a Melbourne informando que el buque no había llegado. Pensaron que los problemas de máquinas reportados por el Zealandia, que navegaba erráticamente a velocidades entre 7 y 13 nudos, podían haber retrasado el viaje. De hecho el Zealandia había llegado a Singapur con 24 de retraso.

Al día siguiente, sábado, decidieron darle al Sydney doce horas más de espera, pues era probable que el capitán Burnett no deseara romper el silencio de radio. El domingo 23 decidieron llamar por radio para pedirle su hora de llegada. El lunes 24 de noviembre seis aviones Hudson salieron para patrullar la posible ruta del Sydney, que ya tenía cuatro días de retraso.

A las 16:10  de ese día se recibió un mensaje del buque tanque británico Trocas que informaba haber rescatado a 25 marinos alemanes en una zona próxima al tránsito del Sydney. En los días siguientes, los HMS Centaur y el RMS Aquitania encontrarían otros botes y balsas con sobrevivientes del Kormoran en proximidades del punto dato del petrolero.

La Real Marina Australiana supo finalmente del destino del HMAS Sydney por interrogatorios realizados a los prisioneros, ya que las llamadas que se le hicieron desde Fremantlee no encontraron respuesta ni la búsqueda arrojó resultados. Según el testimonio del capitán Theodore Detmers del Kormoran, el HMAS Sydney se hundió, y  en los hechos ninguno de los 645 tripulantes quedó vivo, ni jamás se encontró un cuerpo. Un único bote salvavidas del Sydney fue encontrado en las playas de la Isla Christmas, el 6 de febrero de 1942 y  estaba acribillado por perforaciones de balas. En el bote había un cadáver en descomposición, al que le faltaban los ojos, la nariz y el brazo derecho. El cuerpo no tenía identificación y se lo supuso como un tripulante del Sidney. Un segundo bote vacío, al que le faltaba gran parte del fondo, fue encontrado poco después del hundimiento del crucero británico y actualmente se encuentra en el War Memorial en Canberra.  De los 395 tripulantes  alemanes del Kormoran, lograron salvarse 315 oficiales y tripulantes, mientras que 80 murieron en la acción.

   

Batería de proa del “Sydney”                       Sobrevivientes del “Kormoran”

 Los sobrevivientes alemanes fueron traslados para ser interrogados, un grupo reducido a Sydney y el resto a Fremantle. Si bien fueron separados por grados y aislados, quedó claro para los interrogadores australianos que los oficiales germanos habían tenido tiempo de aleccionar a sus tripulantes en el sentido de que contestaran cualquier cosa, de manera de confundir al enemigo con respuestas falsas. A pesar de esto, las autoridades australianas pudieron unir detalles y para enero de 1942 obtener una idea coherente y creíble de cómo se desarrolló la batalla. Después, todos los prisioneros fueron ubicados en un campo de detención en Victoria (Australia) donde permanecieron hasta su repatriación a Alemania, en febrero de 1947.

El 24 de noviembre, el Alto Mando Naval Australiano, llegó a la conclusión, aunque sin tener ninguna prueba, que un submarino japonés estuvo operando en equipo con el Kormoran y que había hundido al Sydney disparando el torpedo. Ese fue el informe que enviaron al Almirantazgo Británico.

 SECRETOS Y CONTROVERSIAS

Durante 12 días el gobierno australiano mantuvo el más estricto secreto acerca de la pérdida de Sydney. When Prime Minister John Curtin made the first of two public announcements on 1 December 1941, he did little more than confirm rumours that the Sydney had been sunk. Cuando el Primer Ministro John Curtin hizo el anuncio público el 1 de diciembre de 1941, no hizo más que confirmar los rumores ya circulantes de que el buque se había hundido. For the public the shock of the loss was accompanied by bewilderment that such a disaster could occur. Para el público en el choque de la pérdida fue acompañado por el desconcierto. A suspicion that information was being concealed was strengthened by the delay in making the official announcement, by the lack of any real explanation when the announcement did come, and by the secrecy which surrounded the official investigation of the disaster. La sospecha que la información se ocultó se vio reforzada por la demora en hacer el anuncio oficial, por la falta de una explicación real cuando el anuncio llegó, y por el secreto que rodeaba a la investigación oficial del desastre.

Desde el día en que el Primer Ministro anunció la pérdida del Sydney hasta 1957 (cuando la Armada Real de Australia publicó la historia oficial de su participación en la Segunda Guerra Mundial), no hubo comunicación oficial alguna sobre el hundimiento del buque. En los hechos, las investigaciones se cerraron en 1942.

Ninguna de las preguntas que se hizo la gente fue respondida: ¿Por qué se salvaron tripulantes del Kormoran y ninguno del Sydney? ¿Cómo el Sydney, con armamento, velocidad y blindaje superiores, pudo ser hundido por el Kormoran? ¿Por qué el Sydney no se comunicó por radio con su comando? ¿Por qué el Sydney no lanzó el avión de reconocimiento antes de acercarse? ¿Por qué el Capitán Burnett se acercó tanto a un barco desconocido? ¿Por qué el Sydney, con la artillería apuntando al Kormoran, no pudo disparar primero al momento que la nave izó la bandera y descubrió sus cañones?

Los interrogatorios a los más de 300 prisioneros alemanes, aparte de pequeñas incongruencias producto de la situación, no dejaron lugar para ninguna duda sobre lo que ocurrió, por lo que los propios australianos se convencieron que hubo encubrimiento por parte del gobierno. El Capitán de Corbeta Hermon Gill, oficial de enlace de censura pública durante la guerra, expresó en 1945 que nada debía ser publicado sobre el asunto del Sydney.

El combate entre el Sydney y el Kormoran fue visto como controversial desde un principio.  La desconfianza en que un mercante modificado pudiera derrotar a un crucero, sumado a la ausencia de sobrevivientes australianos, llevó a muchos a creer que la versión de los alemanes era falsa.  Surgieron entonces rumores de que el combate no había sido como fue contado por los testigos presenciales, sino que otras cosas habrían ocurrido. Todo esto provocó la controversia.

En las versiones alternativas del combate se incluyó: 1) que los alemanes hicieron fuego sobre el Sydney antes de izar su pabellón de combate; 2) que lo hicieron luego de haber izado bandera de rendición para atraer al crucero; 3) que un submarino japonés fue el responsable de hundir al Sydney; 4) que el ataque japonés fue provocado para atraer a EEUU a la contienda; 5) que los sobrevivientes del Sydney fueron ametrallados en el agua para eliminar testigos de la verdad; 6) que los sobrevivientes fueron capturados por los japoneses y ejecutados; 7) que la dotación del Sydney no ocupaba estaciones de combate al aproximarse al Kormoran y por eso no estaba preparado; 8) que las llamada de socorro del Sydney fueron recibidas por estaciones costeras australianas pero ignoradas.  Pero el tiempo demostró que todas esas versiones carecían de fundamento y en consecuencia debían considerarse como falsas.

Otros investigadores, especulando porqué el Sydney se aproximó tanto a un buque desconocido, concluyeron que el Capitán Burnett era el responsable de la pérdida del buque, tildándolo de inexperiente e incompetente, al dejarse engañar por el Kormoran.  Estas versiones parecen no considerar el legajo de Burnett, y su participación activa durante tres años al servicio de la Armada Real Británica en la Primera Guerra Mundial.

A falta de una historia oficial rigurosa y creíble, los vacíos fueron llenados por publicaciones privadas, como los libros "Hilfskreuzer Kormoran", del Capitán Theodore Detmers (1959),  " HMAS Sydney", de Geoffrey Scott (1962); "As Luck Would Have It", del Vicealmirante Sir John Collins (1965) y los archivos nacionales abiertos al público en 1972.  Existieron también publicaciones que buscaron la polémica, como: "Who Sank the Sydney", de Michael Montgomery (1972), que insiste en que hubo encubrimiento; "HMAS Sydney. Fact, Fantasy and Fraud", de Barbra Winter (1984), quien está convencida de la veracidad de los testimonios de los prisioneros alemanes; y "HMAS Sydney. Loss and Controversy", de Tom Frame (1993), que si bien reconoce que la mayor parte de la historia es desconocida e imposible de descifrar, rechaza la historia oficial por defectuosa, inconsistente y contradictoria.

Lo cierto, desde un punto de vista de rigor histórico, es que al no haber sobrevivientes australianos para dar su versión de los hechos, probablemente nunca se llegue a la verdad absoluta de lo ocurrido. 

BUSQUEDA Y DESCUBRIMIENTO

            A pesar de que la posición oficial aproximada del naufragio del Kormoran fue públicamente conocida (26ºS/111ºE), el área de búsqueda para ambos buques era muy grande.  Esto a su vez se complicaba por el hecho de que algunos investigadores desconfiaron de los informes alemanes, en la convicción de que los pecios debían encontrarse al sureste de ese punto dato, más cerca de la costa australiana.  Así, surgieron dos líneas de opinión: los que apoyaban la posición “Norte” y los de la posición “Sur”. Los intentos de llevar estos dos grupos de opinión a una posición de consenso que permitirá definir un área única fueron infructuosos.

   

                 Áreas de Búsqueda

 Entre 1974 y 1997 la Armada Real Australiana condujo campañas de búsqueda de los pecios con los buques de investigación HMAS Moresby primero y Protector después, pero los esfuerzos se limitaron a la plataforma continental y generalmente como respuesta a planteos de investigadores civiles que denunciaron haber encontrado evidencias del Sydney en algún sitio. Por las mismas presiones, también la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF) condujo búsquedas empleando aviones con magnetómetros, pero los resultados fueron los mismos.

En 1996 el buscador de naufragios estadounidense David Mearns comenzó a estudiar el caso, y con la ayuda de otros investigadores se enfocaron en las fuentes primarias y en los nuevos archivos descubiertos, concluyendo que los reportes alemanes eran ciertos y por lo tanto los pecios deberían encontrarse en la posición Norte.  Con el respaldo de la Armada Australiana, Mearns se asoció con la  “Finding Sydney Foundation” y la “HMAS Sydney Search”, dos ONG sin fines de lucro fundadas con el propósito de obtener fondos para financiar una expedición para localizar los Sydney y Kormoran.  Entre todos obtuvieron cinco millones de dólares australianos, que se  destinaron a una campaña de búsqueda de 45 días, que iría de febrero a abril de 2008.

El plan de Mearns era inspeccionar un rectángulo de 52 por 34 millas náuticas alrededor de la última posición conocida del Kormoran con un sonar remolcado de barrido lateral de alta profundidad.  Para eso contó con el buque de investigación SV Geosounder (arrendado a la compañía de exploración submarina DOF Subsea Australia).  La idea de maniobra era encontrar el pecio alemán y a partir de ese ajustar la búsqueda hasta dar con el australiano. Después de ubicarlos, el Geosounder retornaría a Puerto para cambiar el sonar por un vehículo de operación remota (ROV) para filmar y fotografiar los pecios.

 

SV “Geosounder” 

Después de solucionar problemas con el equipamiento y la meteorología, el Geosounder encontró al Kormoran el 12 de marzo de 2008, en la posición 26º05’46”S – 111º04’33”E.  A partir de ese punto, y en base a la información de rumbo y velocidad del crucero británico registrada por los alemanes, se trazó una nueva área de búsqueda de 23 por 21 millas náuticas, a unas 18 millas distante de la anterior.

El Sydney fue encontrado el 17 de marzo de 2008, en posición 26º14’31”S – 111º12’48”E, a 11,4 millas náuticas al sureste del Kormoran, y a una profundidad de 2.468 metros.  La proa rota del crucero fue encontrada a unos 500 metros del campo de restos que contenía el casco del buque, confirmándose que había recibido allí un impacto de torpedo. 

 

David Mearns y un artículo que publicó en el Sunday Times de Australia 

El anuncio público del descubrimiento fue realizado por el Primer Ministro Kevin Rudd, el 18 de marzo de 2008. Ante el descubrimiento, ambos pecios fueron puestos bajo la protección de Historic Shipwrecks Act 1976, que penaliza cualquier alteración de un área protegida, e incluidos en la Lista del Patrimonio Nacional Australiano.

Inmediatamente después del descubrimiento, el Geosounder regresó a las áreas de operación para terminar de recoger información detallada de cada pecio y sus respectivos campos de restos, para estudios posteriores.  Mearns dio por finalizada la operación el 7 de abril de 2008.

   

  Imágenes del pecio del HMAS “Sydney

 


 

[1] Las diferencias entre ambas clases estaba en el sistema de propulsión. La Leander montaba 6 calderas para 4 turbinas, con una sala para calderas y otra para turbinas. La Amphion montaba 4 calderas, con una sala de 2 calderas y 2 turbinas para los ejes exteriores y otra similar para los interiores.

[2] Sin embargo, sus tripulantes pudieron salvar la vida y el avión, amarizando sobre la costa de una isla cercana, aunque después se determinó que el aparato era irrecuperable. Los pilotos recibieron la condecoración “Distinguished Flying Cross”.

[3] La versión de lo ocurrido en combate se obtuvo del análisis de los testimonios de los prisioneros alemanes del Kormoran, ya que al no haber sobrevivientes del Sydney no se pudo escuchar la otra campana. Por ello, la versión puede estar teñida de parcialidad,

 

  

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