Historia y Arqueología Marítima

HOME ISLA ELLIS  (TIERRA DE LÁGRIMAS Y ESPERANZA) Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por  MILTON RIZZI CASTRO  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012

RESUMEN

En los cinco años que siguieron a la Independencia de los Estados Unidos, sólo 25.000 inmigrantes llegaron al nuevo país. Setenta años después, hacia 1850, lo hacían más de 300.000 por año, casi todos del norte de Europa. La mayoría ingresaba por el puerto de Nueva York, que a partir de 1855 utilizó el viejo Castillo Clinton como puerta de ingreso. Años después, éste se vio sobrepasado y se decidió entonces la construcción de una nueva estructura en la Isla Ellis, frente a Manhattan y a Jersey City y cercana a la Bedloes, ya con su Estatua de la Libertad. El edificio, inaugurado en 1891, se quemó totalmente seis años después y se alzó entonces uno nuevo, de material, que comenzó a funcionar en diciembre de 1900. A continuación se construyeron tres pabellones hospitalarios que llegaron a tener un total de 875 camas y un personal de 700 trabajadores. El cambio de las leyes migratorias y el deterioro llevaron al cierre de Ellis en noviembre de 1954.Un día de abril de 1907 habían llegado a ella 11.745 inmigrantes. No todas las esperanzas se cumplieron. Un 2% de los inmigrantes fueron deportados. Hoy, 100.000.000 de norteamericanos descienden de los que entraron al país por la Isla.

 A.   INTRODUCCIÓN

Los Estados Unidos fueron por muchos años una tierra de inmigrantes. (1)  Antes de la Guerra Civil, cuatro millones de esclavos entraron a EEUU principalmente por los puertos del Sur del país. Luego de la Declaración de la Independencia en 1776, sólo 25.000 inmigrantes ingresaron a la nueva nación hasta 1781. En 1790 EE.UU. tenía casi cuatro millones de habitantes, 700.000 de ellos eran esclavos.

Las inmigraciones siguieron bajas hasta después de la guerra con Inglaterra en 1812, pero ya en la década de 1820 arribaron 120.000 y en la de 1830 540.000. El país tenía en ese entonces trece millones de habitantes. En la de 1840-49 llegaron 1.700.000 y finalmente en la de 1850-59 un total de 2.814.554. Entre 1846 y 1854 ingresaron a EE.UU. 1.200.000 irlandeses, la mayoría analfabetos, porque las escuelas protestantes inglesas no aceptaban niños católicos en sus aulas.

En 1859 EE.UU tenía 39.000.000 de habitantes. Esos años, los inmigrantes eran mayormente de Europa del norte: 40% irlandeses, 30% alemanes, 15% ingleses y 15% de otras nacionalidades.

En total, entre 1810 y 1925, 40.000.000 de personas ingresaron a EEUU, en condiciones casi siempre muy difíciles y en las bodegas de barcos atestados. Estos inmigrantes eran llamados “steerage passengers” (pasajeros de cuarta) y debían viajar por unas diez semanas antes de llegar a los puertos de Boston, Nueva York o Baltimore. En una ocasión, un 25% de los pasajeros no llegó vivo a EEUU Éstos navíos eran llamados “coffin ships” (barcos ataúd).

¿Cómo se procesaba ese enorme flujo de personas en los EE.UU?

Debido a que las condiciones de ingreso a través del puerto de Nueva York eran dificultosas, la ciudad adquirió en 1854 el Clinton Castle (Castillo Clinton), un antiguo fuerte ubicado en la punta suroeste de Manhattan y destinado inicialmente a defender la ciudad de los ingleses. Este castillo, construido en 1807, era llamado así por el Gobernador De Witt Clinton. Se trataba de un enorme edificio que había sido sala de conciertos y donde incluso había cantado la portentosa Jenny Lind, “una ballena que se ha tragado un ruiseñor”, como decían sus críticos.

A pesar de las objeciones de los habitantes del cercano Battery Park, que decían que la zona se convertiría en un foco pestilencial, en junio de 1855, el Centro de Inmigración de la Ciudad de Nueva York concretó su inauguración. Desde esa fecha y hasta el 18 de abril de 1890, cuando cerró, ocho millones de inmigrantes pasaron por allí, el 70% de todos los que entraron a EEUU en ese periodo.

Antes de 1890 la autorización para el ingreso se hacía luego de una inspección fugaz. Se rechazaban sobre todo los no blancos, orientales e hispanos. Las compañías de navegación debían hacerse cargo de los que no eran autorizados a permanecer en el país. En el Castillo había un pequeño hospital y un restaurante, donde el café costaba 5 centavos, la cerveza 10 y un emparedado 13. Asimismo allí se cambiaba moneda y se adquirían los pasajes de ferrocarril.

Afuera esperaban los familiares, los embaucadores y los ladrones … Mientras tanto, hacia 1885 en la Isla Bedloe entre New Jersey y la punta de Manhattan se completaba la construcción del basamento de la Estatua de la Libertad, obsequio que el gobierno de Francia había concedido al de EEUU. El escultor Bartholdi había realizado esa gigantesca obra de 50 metros de altura inspirándose en la cara de su madre y el cuerpo de su amante. Éste no fue inicialmente un monumento a la libertad, pero ya en 1903 un poema de Emma Lazarus fue inscrito en bronce a sus pies: “… Denme a los fatigados, a los que no tienen hogar y a los pobres que ansíen la libertad …”.

Mientras tanto, el Castillo Clinton se presentaba como inadecuado para recibir el inmenso flujo de inmigrantes que el gobierno de EEUU estimaba eran necesarios para llenar de trabajadores las inmensas planicies y las grandes fábricas. (Sólo Isaac Singer había construido en 1873 una enorme planta industrial de costo astronómico: más de 3 millones de dólares)

B.   LA ISLA ELLIS

Para alejar los inconvenientes de la inmigración en la ciudad de Nueva York, se pensó en construir una serie de nuevos edificios en alguna de las islas situadas frente a Nueva York y a Jersey City.  Bedloe era inelegible porque allí ya estaba la Estatua de la Libertad, Governor’s pertenecía al Ejército, que no estaba dispuesto a cederla.  Restaba entonces un pequeño islote de 5 acres de superficie, llamado Ellis.

Esta isla era conocida por los indios como Kioshk, “Isla de Gaviotas”, luego fue llamada Isla de las Ostras Pequeñas por los holandeses. Los corsarios que ejecutaron supuestos delincuentes en la isla hacia 1760, la llamaron Gibbet Island, Isla de la Horca o del Patíbulo.

En 1770 el comerciante Samuel Ellis (1712-1794), compró la isla a las autoridades de Nueva York para utilizarla como área de depósito, hasta que 42 años después sus descendientes la vendieron al Gobierno Federal, que inicialmente la utilizó como depósito de municiones, despertando el temor generalizado en las cercanas poblaciones de New Jersey.

En abril de 1890 el Presidente Benjamín Harrison destinó 75.000 dólares para “hacer una construcción con propósito de inmigración”.

La isla, muy pedregosa, tenía áreas inundables. Se decidió entonces rellenarla con piedra partida, proveniente de lastre de barcos y del proceso de construcción del subterráneo de Nueva York. A continuación se diseñó un canal de 400 metros de largo, 60 de ancho y 4 de profundidad y se edificó una construcción en madera de pino de Georgia y techo de pizarra de 130 metros de largo por 50 de ancho, a un costo total de 500.000 dólares. Se perforó hasta encontrar fuente de agua dulce y se la dotó así de suficiente agua potable.

La nueva estructura fue inaugurada el 2 de enero de 1891 y tenía generación eléctrica propia. Su apertura coincidió también con la nueva Ley Inmigratoria aprobada por el Congreso. No se autorizaba el ingreso de prostitutas, coolies chinos, enfermos mentales, nadie incapaz de sostenerse a sí mismo o con posibilidades de transformarse en una carga pública, portadores de enfermedades infecciosas, procesados por delitos en sus países de origen y tampoco a los polígamos. (Oscar Wilde había escrito al respecto, en esos años que ”bígamo es quien tiene una mujer de más y monógamo lo mismo”)(2)

Annie Moore fue la primera pasajera en ingresar por los nuevos edificios de Ellis. Obviamente elegida, era una irlandesa pelirroja de 15 años de edad. Fue recibida por las autoridades y se le obsequió una moneda de oro de 10 dólares. Ese día 700 inmigrantes pasaron por la isla.

 C.   PROCEDIMIENTO INMIGRATORIO

Los barcos llegaban de Europa con sus pasajeros separados en tres clases, en general atracaban en Nueva York. Un oficial médico hacía una primera inspección abordo y autorizaba el descenso. Los requisitos para 1ª y 2ª clase eran mínimos y a partir de ese momento eran libres en territorio norteamericano. Los que estaban enfermos eran llevados a hospitales de Nueva York o a un Hospital de Contagiosos en Staten Island. Las prostitutas de lujo viajaban en primera o segunda clase e ingresaban casi siempre sin inconvenientes.

Los “steerage”, es decir los 3ª - 4ª clase eran desembarcados con sus equipajes y subidos a unos ferryboats que los trasladaban con sus baúles, valijas, bultos y esperanzas a la Isla Ellis. Era responsabilidad de las compañías navieras que los pasajeros fueran examinados y vacunados antes de proceder a su viaje a EEUU.  A menudo ese procedimiento no se cumplía a cabalidad.

El viaje en “steerage” era penoso, especialmente para las mujeres que viajaban solas y los niños. La comida era a base de arenques salados y pan de ajo. Entre el mareo de mar y las emesis por ingestas inadecuadas el olor a vómito era constante. Aún días después de llegar a puerto éste persistía en la ropa y en la piel.  El viaje duraba de seis a diez semanas y no había posibilidades de tomar un baño. Las necesidades fisiológicas básicas había que hacerlas en ambientes muy sucios y poco privados.

En ocasiones las cosas podían ser peores. En setiembre de 1867 en el “Leibnitz”, de la Compañía Hamburg, embarcaron 544 pasajeros en “steerage”. El mal tiempo y problemas en las máquinas hicieron que recién 14 semanas después, en enero de 1868 el navío llegara a Nueva York. Habían fallecido 108 de los iniciales 544. Los sobrevivientes refirieron a los periodistas que los entrevistaron que en las bodegas los cadáveres eran recogidos una sola vez por día, así que algunos de ellos permanecieron 24 horas con sus antiguos compañeros de viaje. 

El promedio, de todas maneras, no era tan dramático. Sólo el 1% de los pasajeros de 3ª moría en el viaje.  La Hamburg Line llegó a transportar hasta 3.000 “steerage” en un solo viaje.

Las enfermedades transmisibles abordo, cólera, tifus, viruela, sarampión y difteria fueron responsables de una alta mortalidad, aunque eran poco frecuentes.

Como expresáramos, los “steerage” eran transportados desde Nueva York por los transbordadores hasta Ellis. Allí descendían en uno de los dos muelles disponibles. Aterrados, aferrados a sus valijas y arcones, debían lucir en la parte frontal de su torax la carta de identificación suministrada por la compañía naviera. Ésta indicaba: nombre, edad, nacionalidad, estado civil, ocupación, si sabía leer y escribir, procedencia, número ordinal de inmigración, si había estado en prisión o en un asilo, enfermedades conocidas, si era polígamo y destino en EEUU.  Un día, el 11 de abril de 1907, 11.745 inmigrantes llegaron a Ellis de esa manera.

Al descender con sus bultos, los pasajeros eran dirigidos hacia el depósito de equipajes en el primer piso, subiendo una escalera. Un “PHS” (Public Health Service), Inspector Sanitario, estaba parado al fin de esos escalones y vigilaba todo, la habilidad para moverse, cargar peso, si ocultaba el cuello, si apretaba el brazo contra el cuerpo, si el cuero cabelludo estaba recién lavado … Los niños de más de dos años debían caminar solos.

Al final de su inspección el médico con una tiza escribía en el hombro derecho del inmigrante una clave:  B “back” – espalda, C “conjuntivitis”, CT “trachoma” – tracoma, E “eyes” – ojos, F “face” – cara, FT “feet” – pies, H “heart” – corazón, K “hernia”, L “lameness” – cojera, P “physical and lungs” – algún deterioro físico y pulmones, PG “pregnancy” – embarazo, S “senility” – ancianidad, SC “scalp” - cuero cabelludo, X “mental retardation” – retardo mental, (X) “insanity” – insanía o demencia.

A continuación, dejado el equipaje en el área correspondiente los “steerage” eran conducidos al Gran Salón, de 60 metros de largo por 33 de ancho y 18 metros de altura y eran ordenados en 10 filas de “pens” o corrales tipo ganado, cada uno con 30 personas, donde otro oficial sanitario, el “medical gaze” o médico de mirada penetrante, siempre vestido de azul observaba piel, manos, cuero cabelludo, garganta y ojos, en un tiempo estimado de 40 segundos. Los “eye-man”, oculistas, utilizaban para separar los párpados un dispositivo metálico sujeta-cordones, muy común en la época en la confección de botines o usaba sus propios dedos “esterilizados” con Lysol, que impregnado en una toalla que yacía sobre el hombro del profesional. El tracoma implicaba casi siempre deportación. Este trabajo médico era obligatorio en Ellis. Todos debían rotar por él. Luego de fundado el Hospital de Ellis el personal sanitario llegó  a los 700 funcionarios. Casi todos estaban uniformados y trabajaban hasta 12 horas por día sin sobresueldo. Después de 1911 se permitió que los pasajeros se sentaran en bancos de donde pasaban por turno.

Los “steerage” no marcados iban al “Registy Hall” (Oficina de Matriculación e Inmigración) donde eran interrogados por un oficial inmigratorio a través de traductores (los había para 36 idiomas. Fiorello La Guardia pagó sus estudios de Abogacía realizando este trabajo).  Allí, a los agotados viajeros se les hacían preguntas simples: lugar de nacimiento, apellidos, edad, familiares en EEUU, si ya tenían trabajo, etc. Esta última pregunta era riesgosa de contestar, porque estaba prohibido llegar con un contrato de trabajo ya establecido. Los apellidos eran abreviados y muy a menudo alterados: Gold por Goldenberg, Ich Vergessen (“lo olvidé”, en alemán) quedó traducido como Ike Fergusson …

Las iglesias, la Cruz Roja, entidades judías y otras instituciones ayudaban los inmigrantes.  Los que pasaban y tenían familiares que los aguardaban eran conducidos a un salón llamado “Kissing Post” – área del beso, para el reencuentro. Por otro lado, los marcados eran dirigidos a otra área cercada con alambre de púas, de donde luego serían llevados para ser examinados. Finalmente de todos ellos, el 2% serían deportados.

De los 15 millones que ingresaron desde 1892 y 1915 unos 300.000 retornaron a sus países de origen, en viajes pagados por las compañías navieras que los habían conducido hasta allí. Los niños de menos de 10 años que habían sido deportados, debían retornar acompañados por un familiar, pero imaginen una niña de 11 volviendo sola a Bremen o Liverpool o Génova.

Como decíamos, los que no habían pasado el examen médico y lucían en sus hombros la terrible marca de tiza, eran conducidos al “Board od Special Inquire” – Tribunal especial de examen, donde los que estaban en esa lastimosa situación eran evaluados por un médico y dos oficiales de inmigración que estimaban su situación. Los que finalmente no podían ingresar eran los criminales, los indigentes, polígamos, tracomatosos y otras enfermedades infecciosas, insuficientes físicos que no pudiesen trabajar, deficientes mentales, viejos sin apoyo familiar, niños con taras y prostitutas baratas. Como ya hemos dicho, las finas que viajaban en 1ª o 2ª eran autorizadas.

Un capítulo especial a las mujeres solas, que no tenían nadie que se hiciese cargo de ellas en EEUU o que ningún hombre hubiese acudido a su encuentro, aunque ellas mostrasen cartas de reclamo de novios, maridos o familiares. Las que eran rechazadas podían apelar al Secretario de Comercio y Trabajo, que con cierta frecuencia aceptaba la inmigración, sobre todo mediante la intermediación de organizaciones sociales y étnicas.

Los deportados eran conducidos a dormitorios colectivos de 600 camas. Llegaron allí a ser más de 1.700 y debían esperar que las compañías que los habían llevado los devolvieran a su puerto de embarque, éste a menudo muy alejado del lugar donde vivían. Era un ambiente desolador. En Ellis hubo más de 3.000 suicidios.

Para muchos de los que lograban entrar, América no era aquello que esperaban. Afuera de Ellis estaban los aventureros y los estafadores, cargadores de equipaje ladrones, supuestos porteros de hotel que ofrecían ilusiones cobradas por adelantado que luego no se cumplían, compañías de ferrocarril que podían llevar, por ejemplo, a los inmigrantes a Chicago vía Georgia.

Lo primero que hacían los recién ingresados a Nueva York era descartar las ropas que traían del viaje y luego conseguir trabajo. Éste era abundante pero arduo y penoso y cuanto menos instrucción más abuso. En una fábrica un hombre ganaba unos 35 dólares por mes, pero con hasta 14 horas de labor por día, 84 a la semana. Las mujeres percibían menos. Una pieza para vivir, pagada por adelantado, costaba unos 4 dólares al mes por persona. No había indemnización por despido, ni seguro por enfermedad, ni licencia anual, ni aguinaldo, ni pensión de retiro.

Cuando los inmigrantes se hacían de algún dinero y querían enviarlo a sus países de origen, eran a menudo estafados por seudo bancos, que daban quiebra con frecuencia.

De 1908 a 1924, 3.574.924 inmigrantes volvieron a sus países de origen, aunque el 30% de ellos lo hicieron para retornar luego con familiares. Para el resto, el Sueño Americano se había terminado.

El 17 de junio de 1897 el gran edificio inmigratorio de Ellis, construido con madera de pino, se incendió totalmente. Por fortuna los 55 pacientes del precario hospital adyacente al edificio principal fueron evacuados sin incidentes mayores.

Luego de un período caótico, donde los inmigrantes debieron volver a ser procesados en el Puerto de Nueva York, se construyó en el mismo lugar del incendio un nuevo edificio en ladrillo y piedra, que es el que actualmente oficia de museo. Tiene 130 metros de largo, 55 de ancho, 33 de altura y un hermoso diseño.  Fue inaugurado el 17 de diciembre de 1900 y se podían recibir allí 10.000 inmigrantes por día.

En 1899, la administración de las nuevas instalaciones recayó en Thomas Fichie, muy cuestionada por políticos y organizaciones sociales. Las críticas apuntaban, sobre todo, a que se comenzó a pedir dinero indebidamente a los familiares que esperaban a los viajeros, o se daba muy mal cambio de moneda, o se cobraba la comida de más y se permitían abusos por parte de las compañías ferrocarrileras. Por fin Fichie fue destituido en 1901 y poco tiempo después el Presidente Theodore Roosevelt (que visitó la isla en 1903) designó al abogado William Williams como Director. Este abogado, perteneciente a la élite comercial de Wall Street fue, como veremos fue todo un personaje.

El flujo de inmigrantes comenzó a cambiar en tiempos de la habilitación del nuevo edificio y pasó a ser, mayormente, del sur y este de Europa, es decir, italianos, balcánicos, húngaros, polacos y rusos. En 1907 este origen sobrepasó el 75% del total. Entre 1893 y 1903 los italianos residentes en EEUU enviaron giros a su país natal por más de cien millones de dólares.

El Censo realizado en 1890 había demostrado que veinte millones de residentes en EEUU eran inmigrantes o hijos de éstos, pero pocos años después la opinión pública se mostró fuertemente partidaria de restringir el ingreso de nuevas personas, sobre todo los provenientes de los países del sur europeo.

 D.   LOS HOSPITALES DE LA ISLA ELLIS  

En el verano de 1892, pocos meses después de abiertas las oficinas de la Isla Ellis (3), arribaron a Nueva York tres barcos con enfermos de cólera, que ya habían tenido varios muertos en su pasaje.

El Director del Servicio Sanitario de Puerto, Dr. W. Jenkins ordenó una cuarentena de tres semanas a los barcos infectados. Los pacientes no fueron transportados a hospitales de la ciudad por el riesgo de diseminación de la epidemia.

Cuando el pequeño y pobre hospital de Ellis se quemó en 1897 y se construyó el nuevo gran edificio de inmigración inaugurado en 1900, se decidió también edificar rápidamente una construcción similar, tipo Flamenco y con ladrillo visto, en la llamada Isla 2, a 130 metros de la primera, en un área que había sido rellenada, como dijimos,  con piedras resultantes de las excavaciones del subterráneo. Un espacio de agua de 60 metros separaba ambas estructuras.

Esta edificación, inaugurada a fines de 1901 tenía ambientes para examinar enfermos, salas de internación con 120 camas, anfiteatro de autopsias, morgue, áreas de desinfección, lavadero y dormitorios y restaurante en el 2º piso para el  personal. Pocos años después, en 1905, este hospital fue ampliado a 275 camas y se le incluyó una sala de partos, otra morgue y en 1907 se le agregó un pabellón siquiátrico.

Los pacientes ingresaban al hospital luego de haber agotado los procedimientos administrativos para entrar legalmente al país, léase los exámenes a cargo de médicos y oficiales de inmigración,  el pasaje por el “Board of Special Inquiries”, y la apelación al Secretario de Comercio y Trabajo de Washington.

Una vez en el hospital, el primer requisito para el paciente era el baño. Los enfermos lo rechazaban, porque en sus ropas habían cosido dinero, joyas o recuerdos, de ahí grandes problemas y desacatos. Cuando se debía realizar exámenes con Rayos X, a menudo otro desasosiego. En una ocasión un polaca gritaba que no quería ser examinada porque lo que realmente intentaban los asistentes del hospital era fotografiarla desnuda. Finalmente, un traductor la convenció. Después del baño, a un inmigrante búlgaro se le trajo un robe de chambre rojo, que rechazó en medio de un episodio sicótico. Alguien del entorno, que hablaba búlgaro explicó que éste nunca lo usaría porque era el color de los opresores turcos en su patria.

Las internaciones sanitarias debían pagarse a dos dólares por día e incluían los tratamientos. Si el dinero del paciente o de los familiares en EEUU, o de las organizaciones sociales no alcanzaba, llegaba la deportación.

Retornando a las estructuras hospitalarias, consignemos que finalmente, en 1911 se edificó un enorme hospital de 450 camas para enfermos infecciosos en la Isla 3. Este tenía 18 salas de internación, aisladas unas de otras e incluían áreas para tos convulsa, sarampión, escarlatina, favus, difteria, tracoma, tuberculosis, etc. Éstas tenían conexión por un corredor central de 250 metros de largo. El hospital tenía un autoclave que esterilizaba la cama completa, colchón incluído, un lavadero que procesaba hasta 3.000 sábanas y toallas por día, un refrigerador para 8 cadáveres y un laboratorio destinado a identificar enfermedades exóticas.  

La electricidad provenía de una planta ubicada en la isla, que funcionaba a petróleo. El saneamiento era por gravedad e iba aguas afuera de Manhattan.

Trescientas personas trabajaban y vivían allí. El personal, un total de 700 funcionarios, se rotaba e incluía 100 médicos, nurses (llamadas Damas de Blanco), asistentes y ordenanzas, todos debidamente vacunados contra viruela y tifoidea. Se servían 2.000 comidas diarias.  Para la comunicación con los pacientes se utilizaban traductores, que eran “prestados” por la Administración, con sede en la Isla 1.

Los niños grandes eran separados de sus padres, e internados solos. Había servicios religiosos católicos, protestantes y judíos y una biblioteca de 5.000 volúmenes.  La Cruz Roja y organizaciones sociales ayudaban mucho. Se exhibía cine.

Al morir los cuerpos, debidamente autopsiados, eran envueltos en sábanas impregnadas con un poderoso desinfectante, probablemente ácido carbólico y enterrados en Nueva York, anónima y solitariamente.

Algunos pacientes quisieron escapar nadando hasta Nueva York o Nueva Jersey. No se conoce de ninguno que haya tenido éxito, pero si se sabe de un Capitán llamado John Halpin que contrabandeaba “steerages” a Nueva York a un dólar por cabeza.

Una anécdota trágica describe la historia de Ormond Joseph Mac Dermott, australiano de 19 años, hIjo de un dentista de Sydney, que viajó a Nueva York pagando su propio pasaje en “steerage” en el Vapor Wandillia. Cuando descendió en Ellis en 16 de febrero de 1921 e ilusionado en ir a trabajar en la casa automotriz Studebaker, descubrió que no tenía consigo sus papeles de inmigración que había olvidado o le habían sido hurtados en el barco que lo había transportado. Fue detenido entonces en Ellis en averiguación y pocos días después enfermó de escarlatina. Internado en el hospital de infecciosos falleció al sexto día.

Su deceso generó una reclamación internacional alegada por su padre, motivo por el cual su historia clínica se conserva completa. Este documento nos refiere que en el curso de su fatal enfermedad había sido medicado con aceite de castor, digital, aceite de alcanfor, aspirina y polvos de Dover.

El Hospital Mental,  inaugurado en 1907 era una construcción en dos niveles muy moderna y aireada y ubicada en la Isla 2, como ya expresáramos. Los pacientes enviados a este sector los X y (X) eran deportados si se comprobaba alguna forma de enfermedad mental. Si la patología era crónica no había otra salida que el retorno a los países de origen. Si se trataba de algún episodio agudo vinculado a las condiciones del “steerage” o al ingreso a Ellis, se instituía un tratamiento que podía resultar en algunos casos en autorizar la inmigración.

El nosocomio disponía de 50 camas en una sala general y varias habitaciones individuales para excitados.  El siquiatra Henry Goddard, inspirándose en el test de inteligencia de Alfred Binet, había delineado el proceso de examen de los pacientes:

a)    Cuidadosa observación del sujeto y

b)    Tests, que analizaremos a continuación.

Goddard también acuñó una escala de pérdida de capacidad mental:

Moron (deficiente mental),

Imbecile (imbécil),

Idiot (idiota)

Con respecto a los pacientes siquiátricos, se dieron grandes debates públicos sobre la Eugenesia (eugenesia: aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana). (4)

Los médicos de Ellis fueron, a menudo, objeto de críticas por no ser más severos en sus evaluaciones. El propio Director Williams, escribió: “… La admisión de deficientes mentales ataca las raíces mismas de la existencia de la Nación. Es a partir de ellos y sus descendientes que las clases criminales son reclutadas y luego rellenan los asilos de dementes. Los oficiales del PHS deben salvaguardar el país, rechazando la admisión de esas masas corruptas …”.

Las teorías de Lombroso y las medidas craneales fueron también objeto de cuidadoso análisis. El siquiatra Ezra Kimball Sprague escribió acerca de Ellis: “… En un primer examen hecho sin una noche de descanso, sin una buena comida previa y sin intérprete, sólo el 40% de italianos, griegos, balcánicos, judíos y rusos pasan las pruebas …”.  De hecho, varios miles de “steerages” fueron deportados injustamente.

Al respecto el Dr. Eugene Mullan, que trabajaba para el hospital, diseñó un test que dio la vuelta al mundo, utilizando imágenes conocidas por el sujeto investigado, tales como figuras de casas o campesinos, animales,o pueblos o iglesias, dibujados o impresos en bloques de madera, con símbolos que minimizaban los problemas de comunicación. Este test fue luego perfeccionado por el Dr. Howard J. Knox y sigue vigente.

Este hospital tuvo su prestigio y visitantes extranjeros eran admitidos en grupos seleccionados, como asimismo  médicos internos de instituciones en Nueva York, que concurrían a aprender.

Como anécdota, cuando naufragó el “Titanic” todos los pasajeros sobrevivientes llegaron a Ellis y algunos fueron ingresados al hospital, excepto seis cocineros chinos, que no fueron autorizados a desembarcar.

Cuando el hospital fue cerrado definitivamente en 1954, sus archivos fueron enviados a un depósito en Virginia y de allí en más se extraviaron. Como dijimos sólo se conservan historias aisladas, que fueron separadas del conjunto por demandas o investigaciones.

Este hospital fue un enorme centro sanitario y cientos de médicos, nurses y asistentes trabajaron allí. Funcionó cerca de 50 años y llegó a tener 875 camas habilitadas.

En 1921, en documento que se ha conservado, hubo 560.000 arribos a Ellis y de ellos 16.606, un 3.3% ingresaron al hospital, es decir unos 45 enfermos por día.

Un recuerdo para alguno de los médicos que trabajaron allí:  Milton Foster, Alfred Reed, Rose Bebb (1ª mujer doctora, 1903), Gertrude Slaughter (ginecóloga, 350 niños nacieron en el hospital), Bruce Anderson (dermatólogo), Rupert Blue (cirujano), Josephine Lutomski (matron) y finalmente los siquiatras, algunos ya mencionados, Henry Goddard, Thomas Selmon, Eugene Mullan y Ezra Kimball Sprague.

En cincuenta años 3.500 pacientes murieron allí, a las puertas del Sueño Americano.  Fueron todos, en secreto, enterrados en la ciudad de Nueva York.

 E.   OCASO PROGRESIVO Y CIERRE DE LOS ESTABLECIMIENTOS

En 1917 el Congreso votó una ley prohibiendo el ingreso de: analfabetos, comunistas, opuestos a la propiedad privada y anarquistas a los EEUU. Esta ley fue aplicable hasta 1952.

La Primera Guerra Mundial en la que EEUU participó tuvo una importancia capital en la inmigración. Por un lado fue decisiva para los extranjeros, ya que concedió la ciudadanía a aquellos que se enlistaran y de esa forma los “americanizó”. Años después sus hijos y nietos alcanzarían definitivamente su incorporación al país.  Terminada la Gran Guerra llegó la Influenza, que mató 500.000 norteamericanos.

En los años 20, cinco mil inmigrantes por día llegaban a Ellis. Los que debían esperar su turno abarrotaban el edificio de Ingreso, que llegó a ser conocido en ese tiempo como “Granja de ganado”.

La opinión pública norteamericana se pronunciaba más y más en contra de la inmigración abierta, y reclamaba “retornar a las fuentes”, privilegiando la del norte de Europa. Cuarenta millones de personas había sido la inmigración entre 1810 y 1924. Quince millones de ellos habían llegado en el período 1895-1916.

            En 1924 el Congreso de EE.UU. aprobó rígidas medidas de inmigración (aunque por diversas razones no siempre se cumplieron).  Éstas establecían, por año:

·         Gran Bretaña, incluida Irlanda: más de 50.000

·         Alemania: de 30 a 50.000

·         Noruega, Suecia, Polonia y Holanda: cada una, de 5 a 10.000

·         Francia, Bélgica, Italia, Suiza, Checoslovaquia y Rusia: cada una, de 1.000 a 5.000

·         Portugal, España, Austria, Países Bálticos, Finlandia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Grecia, Turquía, Albania y Dinamarca: hasta 1.000 cada una.

·         Asiáticos y africanos no fueron incluidos en esta ley.

Durante la Segunda Guerra Mundial la Marina ocupó la isla y permanecieron detenidos allí alemanes, austríacos, italianos y japoneses, algunos hasta por siete años.  La Guardia Costera ocupó asimismo algunas instalaciones. Los pabellones del Hospital de Infecciosos recibieron y trataron personal militar discapacitado en recuperación.

En 1951 el Hospital General cerró, aunque entre 1946 y 1954, un millón de inmigrantes entraron a través de Ellis.

El 12 de noviembre de 1954 las ya deterioradas instalaciones de la isla cerraron definitivamente.

El 11 de mayo de 1965, el Presidente Lindon Johnson declaró a Ellis Monumento Nacional.  Las gaviotas no se enteraron y 200 años después de haber sido expulsadas, la ocuparon nuevamente.

En 1982 la abandonada isla, con sus 35 edificios, fue unida a la isla Bedloe’s con su Estatua de la Libertad y se creó una fundación, “Save Ellis Is.”, para transformarla en Museo. Las gaviotas debieron irse nuevamente y comenzó la restauración, ladrillo por ladrillo. Los pabellones hospitalarios no están aún terminados.  Hoy estas instalaciones son visitadas por 2 y medio millones de turistas por año.

En 1998 la Suprema Corte de los EE.UU. determinó que el Edificio de Administración, donde llegaban los inmigrantes, pertenecía al Estado de Nueva York, junto con 5.5 acres de terreno, es decir los originales. Los restantes 22 acres, producto del relleno y los otros edificios son propiedad del Estado de Nueva Jersey.

            Hoy cien millones de norteamericanos descienden (5) de los que ingresaron al país por la Isla Ellis. Para la mayoría de ellos fue suelo de esperanza y realizaciones, entre ellos ingresaron Misha Auer, Frank Capra, Charlie Chan, Claudette Colbert, Ronald Colman, Xavier Cugat, Jimmy Durante, Bob Hope, Bela Lugosi, Edgard G. Robinson, Igor Sikorsky, Eric Von Stronheim y Johnny Weissmuller. Para el medio millón que llegó y fue deportado a las puertas de su anhelo fue tierra de lágrimas y tristeza.

 BIBLIOGRAFIA

1.    CUNNINGHAM J T. Ellis Island. Immigration shining center . USA: Arcadia 2003: 160 p.

2.    RIZZI M. Oscar Wilde. Vida, genio y muerte otoneurológica. ORL Rev Fed Argentina Soc ORL 1998; 5 (1): 15-22.

3.    CONWAY L. Forgotten Ellis Island. The extraordinary story of America’s Immigrant Hospital. New York: Harper Collins 2007: 194 p.

4.    Diccionario de la Real Academia Española. www.rae.es

5.    MORENO B. Images of America. Ellis Island. USA: Arcadia 2003: 128 p.

 IMÁGENES

 Fotografía 1:

Reproducción del boleto de admisión a la Isla Ellis del autor. 

  Fotografía 2:

La Isla Ellis y Manhattan vistas desde el aire. La Isla 1, la más próxima a Manhattan es donde están situados los edificios administrativos para el procesamiento del inmigrante. La Isla 2 (la del medio) tiene el Edificio Administrativo Sanitario Central, el Hospital General y el Pabellón Psiquiátrico. La Isla 3 el Hospital de Infecciosos y edificios anexos.

   

Fotografía 3:

“Los Corrales de la Inmigración” (vista del Gran Salón). Desde 1900 y hasta 1911 los inmigrantes eran ubicados en filas de 30 individuos de pié mientras esperaban su acceso al Registry Hall  (Mostrador de Matriculación e Inmigración). Después de 1911 (como se aprecia en la foto) fueron instalados bancos porque se pensó que el régimen anterior era inhumano.

 

  

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