Historia y Arqueología Marítima

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Por OSCAR MARIO PARDO  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012

 RESUMEN

Ya, desde la primigenia de la exploración por los españoles, y una vez que Balboa llega al que denominó Mar del Sur, comienza a cobrar superlativa importancia el istmo centroamericano.  No se equivocó Hernán Cortés cuando dijo: "… Quien posea el paso entre los dos océanos podrá considerarse dueño del mundo …".

Cuando comienza la disgregación del Reino de Indias su conformación se fue fragmentando en diferentes países, los cuales fueron logrando su independencia luego de muchos sacrificios.  En el caso de Centroamérica, no se libró batalla alguna. El 19 de marzo de 1823, los estados centroamericanos crearon su propia federación.  

            EEUU en las primeras décadas del siglo XIX se dedicó al desarrollo de su potencial económico, a la conformación de su proyecto político en un territorio que para su tamaño estaba escasamente poblado. Consecuencia de esto experimenta de forma temprana el recibir inmigrantes en cantidades importantes. Cuando comenzó la expansión hacia el Caribe, el Destino Manifiesto tuvo una política de hegemonía ya irrenunciable para la diplomacia estadounidense. Es en este momento cuando comienzan a converger sobre Nicaragua poderosos intereses, llevado adelante por un conjunto de aventureros, entonces conocidos como filibusteros.

  

LA GEOGRAFÍA

            La preponderancia de la geografía es imposible que no sea tenida en cuenta cuando analizamos determinados hechos históricos.  Estratégicamente el Peñón de Gibraltar.  En cuanto a la necesidad de energía, todas las zonas carboníferas en el desarrollo de la revolución industrial y a posteriori, en la era la máquina de vapor.  Comercialmente, distancia y tiempo ante la posibilidad de poder pasar con más facilidad y prontitud de un océano a otro.

Ya, desde la primigenia de la exploración por los españoles, y una vez que Balboa llega al que denominó Mar del Sur, comienza a cobrar superlativa importancia el istmo centroamericano.  No se equivocó en un ápice Hernán Cortéz cuando dijo: "… Quien posea el paso entre los dos océanos podrá considerarse dueño del mundo …". El pensaba que el lugar más viable para la construcción de un canal interoceánico era el istmo de Tehuantepec, entre los estados de Oaxaca, Chiapas, Tabasco y Veracruz.; la zona más angosta que posee México entre los dos océanos, y frontera natural entre Norteamérica y Centroamérica. Canal éste, que nunca se logró construir, pero nos deja muy claro la necesidad e importancia que se le daba el que existiese uno o un rápido pasaje de un lado al otro.

            Para entender los sucesos posteriores a la mitad del siglo XIX, veamos cómo se desarrollaron los hechos históricos en la primera mitad, en el istmo centroamericano.

La identidad nacional, o la carencia de ella es lo que define a las naciones. El lograr que grupos de individuos se auto-identifiquen y acepten que proviniendo de distintas etnias, razas y culturas se fundan en una sola idea de nación y cobren sentido de pertenencia, lleva un proceso que, sabemos, en la mayoría de los casos fue acompañado de sufrimiento, sangre y tiempo. Este último es el que permite ir amalgamando las diferentes experiencias que van haciendo los pueblos en su caminar histórico hacia el porvenir.

            Cuando comienza la disgregación del Reino de Indias tras la invasión napoleónica de España, su conformación se fue fragmentando en diferentes países, los cuales fueron logrando su independencia luego de muchos sacrificios y vidas perdidas en pos de la misma.  Muchas batallas se libraron. No sólo en lo militar, sino también en desacuerdos políticos, de cómo iniciar este nuevo camino para el cual los habitantes de la América Española no estaban preparados.

            En el caso de Centroamérica, no se libró batalla alguna. Para estos españoles americanos, les pareció adecuado decidir pasar a formar parte del imperio mexicano de Agustín de Iturbide y Aramburu, el 24 de agosto de 1821.  Esto nos da luz sobre lo desorientados que estaban estos estados por la nueva situación política, para la cual, dijimos, no estaban para nada preparados.  Posiblemente, la decisión se tomó por el hecho de que Centroamérica pertenecía al Virreinato de Nueva España. Lo que sí es muy claro, es que se incorporaron a un territorio extenso, poblado con una importante infraestructura, rico en minerales, con una ganadería y agricultura desarrollada.

            La falta de gestión y experiencia de gobernar que mencionamos antes, jugó también su parte para el primer imperio mexicano de Iturbide. Carente éste de un plan político-económico que tuviese un rumbo definido, fracasó. Cuando el emperador Iturbide abdica, el 19 de marzo de 1823, los estados centroamericanos crearon su propia federación.   El gobierno mexicano que sucedió a lturbide, no tomó ninguna medida en contra de esta secesión, quizás por el hecho de que voluntariamente vinieron a integrarse y se fueron de la misma manera.

            No debemos dejar de tener en cuenta, me parece, que estos países nuevos, en embrión con sus propios problemas, donde llegaban constantemente noticias de Europa, con el restaurado Fernando VII nuevamente en el trono de España y su idea de recuperar el territorio mexicano, me lleva a pensar que si les pasó por la cabeza la idea, México emprendería una campaña que podría haber sido muy incierta. Como dato a tener en cuenta, el embajador de EEUU en México, le ofreció a Iturbide la compra de Texas, a lo cual éste se niega.

Veamos qué países conformaban la Federación. Estos eran: Nicaragua, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

La República Federal de Centro América surge de la Asamblea Constituyente de las Provincias Uidas del Centro de América el 22 de noviembre de 1824.  La capital fue Guatemala, luego fue Sonsonate y después San Salvador de 1834 a 1839. En 1838, se formó una nueva provincia, con territorios de Guatemala y parte de Chiapas. Este territorio incluía Belice, denominado Los Altos. Rota la federación, pasó a territorio de Guatemala.

            Es importante destacar, por lo que trataremos más adelante, que en su constitución, la federación abolía la esclavitud y tenía el proyecto de la construcción del canal interoceánico por el río San Juan, aprovechando el lago Nicaragua y el istmo de Rivas, entre los estados de Nicaragua y Costa Rica.

            Las redes de comunicación entre los estados miembros eran extremadamente eficientes. Muchas de éstas se realizaban a través del antiguo camino real, construido por los españoles, el cual, para el siglo XIX y sin haberlo readecuado, podemos decir que estaba obsoleto.

            Como no podemos, por lo extenso, historiar las vicisitudes de cada país miembro, digamos que por los diferentes intereses y privilegios, la federación se fue erosionando. El primer país en separarse fue Nicaragua y en 1839, la misma quedó disuelta, con lo cual se conformaron cinco repúblicas independientes.

 

NICARAGUA

            La etimología del nombre no está clara. Es posible que sea una voz maya. Hay otra versión más difundida que derivaría del nombre Nicarao, el cacique que recibió a los primeros conquistadores españoles a orillas del lago Cociboyca. Esta versión es menos respaldada por los investigadores.

            Cristóbal Colón, en su cuarto y último viaje, fue el primero en tomar contacto con el territorio cuando se refugió de una tormenta al entrar en la desembocadura del rió Coco, en el cabo Gracia de Dios, en la costa del Caribe.  El primer conquistador en la región costera nicaragüense, fue Gil González Dávila en 1522-1523, el cual luego de varios enfrentamientos con los indígenas, se retiró reembarcando a Panamá, sin haber dejado fundación alguna.  En 1524, Francisco Hernández de Córdoba fundó las dos primeras ciudades, Granada, a orillas del lago Cocibolca o Nicaragua, y Santiago de los Caballeros de León, a orillas del lago Xolotlan o lago Managua.

            Durante la época colonial, Nicaragua formó parte de la Capitanía General de Guatemala. Era la principal vía de comunicación entre el Océano Pacífico y el Atlántico. Tenía un sistema de transporte lacustre que facilitaba el movimiento de materiales, mercaderías y personas.

Uno de los puertos más importantes fue el Realejo, en el Pacífico. Allí se construyeron gran parte de los llamados galeones de Manila. Estos al llegar de las islas Filipinas, descargaban parte de la carga y si era necesario hacían las reparaciones pertinentes y luego continuaban hacia Acapulco, en México.  Digamos también que en esta investigación aparece este puerto como el más importante en el comercio de esclavos para las colonias del Pacífico: Perú, Ecuador, Colombia, Acapulco, etc. Esto entre los siglos XVI y principios del XVII.

            La ruta de Nicaragua era la más fácil y protegida. Aún así, fue atacada por diferentes naciones, particularmente por Inglaterra. Eran constantes las incursiones que realizaban piratas por el río San Juan para saquear la ciudad de Granada. A raíz de esto, intervino el ingeniero militar Martín de Andujar Cantos en la elección en una inspección que llevó a cabo junto con Fernando Francisco de Escobedo para la construcción de una fortaleza, la cual fue terminada a finales del siglo XVII sobre las ruinas de una antigua fortaleza de la época del rey Felipe II de España. Esta llevó como nombre Castillo de la Inmaculada Concepción.

A diferencia de anteriores correrías de aventureros, favorecidas por los gobernadores de Jamaica, desde 1779 los coroneles ingleses Hodgson y Lee levantaron los primeros planos del lago Nicaragua y el territorio. Estos fueron enviados a Londres para dar forma a una incursión armada. Esta empresa formalmente aprobada y sostenida por el ministro inglés Lord George Germain a quien se remitieron los trabajos cartográficos y los planes. Este hombre dispuso los últimos detalles para la expedición proyectada.

            El 28 de marzo de 1780, llegó al puerto de San Juan del Norte una escuadrilla encabezada por el Ulises, de cincuenta y cuatro cañones, dos fragatas, varios bergantines y traían estos a remolque varios botes chatos a las órdenes de James Polson.  La única embarcación que por su tamaño pudo seguir adelante, remolcando botes chatos fue la corbetta Hinchimbroock, cuyo comandante era el oficial Horacio Nelson, que contaba entonces con veintidós años.

            Los ingleses, luego de tener no pocas dificultades, toman la fortaleza, pero el resultado final, al comenzar la época de lluvias, también vinieron las enfermedades. De hecho, murieron más hombres a consecuencia de esto que en los combates con los españoles, agregado al abandono de los nativos de la zona que servían de expertos remeros y pateadores, cosa que los soldados no estaban preparados para realizar.  En consecuencia, la empresa devino en un fracaso y se canceló la operación. En un posterior reportaje que le realizó un periódico londinense, Nelson comentó que el objetivo de la incursión era para partir en dos la América española.

 

EL REINO DE MOSQUITÍA

            España no llegó nunca a tener un control total de la zona del Caribe. Esto por la enorme cantidad de islas y además muchas que no tenían un particular interés de parte de los españoles.  En el caso particular de la nación misquita, el territorio que ocupaban desde Cabo Cameron en Honduras hasta más al sur del río Grande de Matagalpa en Nicaragua, era una zona muy inaccesible, lo que hizo que quedaran aislados de la conquista española del área.

            El origen del pueblo misquito como grupo étnico, no está totalmente claro. Sí se sabe que la zona contaba con pobladores hace al menos 10.000 años. Esto quedó determinado por unas huellas que se encontraron en una zona de Managua (Acahualinca). También se agrega esto a que varios siglos antes de cristo hubo migraciones desde México hacia la zona del Pacífico. Por diversas razones, la teoría desarrollada por las investigaciones de un obispo de Nicaragua, es la más aceptada.

            En el año 1641, al naufragar un navío negrero en la boca del río San Juan, un grupo pequeño de estas desgraciadas personas fue recapturado. El resto, la mayoría, se introdujo en las montañas boscosas. Los indios Caribes no vieron con buenos ojos a estos nuevos ocupantes de su territorio, lo que los llevó a combatir contra los negros. Lo concreto es que éstos logran derrotar a los Caribes y, con las mujeres de los vencidos, fueron conformando una sociedad de zambos (hijos de negros e indios). De alguna manera se fueron agregando a este pueblo, esclavos escapados, presos fugados, piratas derrotados o desertores de sus actividades, que se agregaban y eran bienvenidos.  Al integrarse socialmente, necesariamente aportaron, una forma de vestir, gastronomía diferente, conocimiento metalúrgico, tratamiento y uso de la madera, experiencia militar, etc.  Todos estos elementos generaron la conformación de la lengua misquito, la cual fue con una leve influencia africana, predominando el inglés y el español.            La mayoría son cristianos. Esta influencia religiosa les llegó por los misioneros de la Hermandad de Moravia, movimiento protestante fundado por Juan Hus en el siglo XV en Bohemia, hoy República Checa.

            Más allá de lo que podemos pensar de la forma en que se fundó la nación misquita, si tenemos en cuenta que una sociedad es un conjunto de individuos que interaccionan entre sí, comparten rasgos culturales, buscando a su vez alcanzar metas comunes, nos encontramos que la sociedad misquita estaba fuertemente estructurada y tenía una política clara.

            El rey no tenía poder absoluto. Este se compartía con un gobernador y un general. Hacia 1750, con gran influencia británica, se agregó un almirante. Con este método, los misquitas mantuvieron su independencia de los españoles y luego de las Provincias Unidas de Centro América.

            El primer contacto con los británicos se produjo durante el reinado del padre, del rey Oldman, que lo envió a Gran Bretaña. Allí fue recibido en audiencia por el rey Carlos I.  El reino misquita y los británicos firmaron un tratado de amistad, comercio y alianza en 1740, con lo cual al llegar un superintendente a residir al reino, se estableció un protectorado. Cuando comenzaron a aparecer los intereses económicos británicos en Centroamérica, en especial la Honduras Británica, hoy Belice, los misquitas adquieren armamento moderno, con lo que atacan asentamientos españoles en Honduras y esclavizan a indígenas para venderlos a los ingleses y que trabajen en Jamaica, robando mujeres de otras tribus, lograron una superioridad numérica, agregado a que tenían una importante experiencia militar.

 

EEUU-INGLATERRA

            Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que EEUU en las primeras décadas del siglo XIX, se dedicó al desarrollo de su potencial económico, a la conformación de su proyecto político en un territorio que para su tamaño estaba escasamente poblado. Pero era una de las grandes regiones productoras de materias primas y productos agrícolas. Consecuencia de esto experimenta de forma temprana el recibir inmigrantes en cantidades importantes.

            En 1826, la convocatoria para que EEUU fuese al congreso de Panamá, también designado como Congreso Anfictiónico de Panamá en recuerdo a la liga de la Grecia antigua en el istmo de Corinto, no fue contemplado inicialmente por Simón Bolívar.  Fue en cambio el presidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander, quien invita al presidente John Quince Adams a participar a inicios de 1825.  Son los estados del sur los que más oposición ponen y aconsejan no participar, debido a la postura del libertador en contra de la esclavitud.

            Dada la demora por las discusiones de los políticos norteamericanos que no se ponían de acuerdo, sus dos delegados, uno murió en el comuno y el otro llegó cuando se habían clausurado las sesiones. Esto es importante, ya que marca cierta tendencia aislacionista que guiaría por algún tiempo la diplomacia estadounidense.

            Agreguemos que Paraguay, que fue invitado, rechazó la misma con una amable carta del doctor Francia a Simón Bolívar, que no dejó duda alguna de su opción. Chile y Argentina tampoco concurrieron.

            Antes de seguir adelante es interesante reacordar las expresiones vertidas por el Conde de Aranda en el siglo XVIII referente a los EEUU: "… Esta república ha nacido, por decirlo así, pigmea y ha necesitado del auxilio y apoyo de dos estados tan poderosos como Francia y España para conseguir su independencia. Pero vendrá un día en que ella será gigante, un verdadero coloso; temible, en aquellas comarcas, y entonces olvidando los beneficios que ha recibido, sólo pensará en su propio interés y crecimiento ...".

            No obstante el interés por la expansión comercial en ciertas áreas del Caribe, éstas creaban una latente rivalidad con Gran Bretaña, con la cual, los EEUU no podían tener una actitud comercial y de inversiones muy agresiva. Londres contaba con un muy sofisticado control de los centros financieros internacionales. Esto los dejaba en la posibilidad de imponer condiciones. Más aún cuando el estado norteamericano recurrió al mercado de la City Londinense para completar su despegue económico.

            Al llegar la década del cuarenta, se da un cambio de actitud política. La cuestión de Texas hacía ver con claridad que se había producido un cambio decisivo y la forma en que se produjo el mismo, preocupó a las naciones iberoamericanas. Más aún al comenzar a considerar como de interés nacional la construcción de un canal en América Central.

            Tengamos en cuenta que la producción industrial norteamericana estaba recibiendo un formidable impulso, que se acentuaría más en la segunda mitad del siglo XIX. Este proceso es además acompañado por las funciones que se realizaron entre diversas compañías ferroviarias. Las alianzas financieras se acrecentaron. Esto no se trataba de una característica aislada de la economía norteamericana sino de una transformación mundial.

            Todavía se importaba capital, fundamentalmente de Gran Bretaña, pero estos capitales ya no cumplían la función de complementar la infraestructura económica, sino que pasaron a estimular el desarrollo productivo. Esto permitió al capital norteamericano invertir en países como México en la extracción minera, haciendas ganaderas y obras de infraestructura como los ferrocarriles.

            Cuando comenzó la expansión hacia el Caribe, el Destino Manifiesto tuvo una política de hegemonía ya irrenunciable para la diplomacia norteamericana. Es en este momento cuando comienzan a converger sobre Nicaragua poderosos intereses.

 

NICARAGUA

            La ciudad de Granada, era el feudo económico comercial de los grandes terratenientes plantadores de café, caña de azúcar, frutas, etc. De tendencia conservadora., mantenía una eterna rivalidad con las clases medias artesanales y mercantiles. En esta ciudad de tendencia liberal, tenía su sede la Universidad de Nicaragua. De ahí que se le considerara una ciudad más culta.

            En constante conflicto por intereses internos que dividían a las élites, sobre lo que estas coincidían era que la geografía del país les podía dejar un futuro con un destino que llevaría a Nicaragua a ser un importantísimo centro del comercio mundial.

            Contando con dos grandes lagos interiores: Managua y Nicaragua, un istmo pequeño que separa el lago del Océano Pacífico (el istmo de Rivas) y el río San Juan, ofrecía la posible construcción de un canal interoceánico. Para realizar su destino geográfico, el gobierno envió a Europa al Obispo Jorge Viteri y Ungo el cual además era designado como embajador en Roma. El otro enviado con gran dominio de la lengua y la cultura fue a Francia, éste era Pedro Rouhaud.

Desde 1837 se venían financiando los estudios topográficos del ingeniero británico John Baily. Este tres años más tarde, argumenta técnicamente que es viable una construcción a un costo razonable.  Recordemos que por esos años existían importantes capitales franceses invertidos en México, que se fueron acrecentando. Eso trajo luego, en la década del 60, la creación por parte de Napoleón III del efímero imperio de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota.

            A pesar de la muy eficiente labor de los enviados al continente europeo, los cuales hicieron infinidad de reuniones, contactos directos con inversores importantes que consideraron como posibles interesados en la construcción del canal, en vez de capital y tecnología atrajeron la ambición geopolítica de EEUU e Inglaterra.

En febrero de 1840, John L. Stephens, agente diplomático confidencial del presidente estadounidense Van Buren, visitó Nicaragua.  Allí entrevistó a John Baily y tomó notas muy precisas y detalladas sobre el resultado de su estudio. Para embarcarse con rumbo a los EEUU, se dirigió al puerto El Realejo.   Allí fue atendido por el comerciante John Foster, que era a su vez el vicecónsul inglés. Este, inmediatamente, a la partida del norteamericano informó a su superior en Guatemala, Frederick Chatfield del notorio interés en la construcción de un canal por parte de la administración Van Buren.  Esto llevó al cónsul Chatfield a viajar a Londres en noviembre. Tenía claro que la concesión de una ruta interoceánica otorgada a los EEUU, comprometería los intereses hegemónicos británicos en el istmo.

            En su reunión con el ministro de relaciones exteriores Lord Palmerston, logra convencer a éste de crear cuanto antes una extensión del protectorado en la costa de los misquitos, que a su vez tuviera incluida dentro de la jurisdicción el puerto de San Juan del Norte para de esta manera controlar la zona atlántica del futuro canal.

            En octubre de 1842, Chatfield se presentó en León y respaldó oficialmente la jurisdicción del rey misquito sobre el estratégico puerto. Esto provocó una polémica basada en el derecho internacional.  Nicaragua apeló al concepto de derecho Postliminium, o de propiedad original. Argumentaba que al separarse de la metrópolis cada estado hispanoamericano quedaba en posesión del espacio geográfico que le había sido demandado por la administración colonial.

            Por su parte Chatfield en su alegato sostenía que la única fuente de soberanía sobre un territorio era su ocupación efectiva. Como él entendía que la presencia de España en la Mosquitía había sido sólo nominal, Nicaragua no tenía derecho a reclamar herencia alguna.

En junio de 1844, los británicos ocuparon Bluefilds y transladan allí la corte del rey misquito George Augustus Frederick.  San Juan del Norte, al ser ocupado, pasó a llamarse Greytown. El reino mosquitía no continuó su avance hacia el sur, ya en territorio que pertenecía a Costa Rica, dado que el gobierno del presidente Braulio Carrillo presentó su ejercito en la frontera con la clara resolución de defender su territorio por las armas si era necesario.

            Nicaragua intentó recuperar en largas conversaciones en Londres el territorio que se le había arrebatado por la fuerza, no teniendo el más mínimo éxito.  A finales de 1847, Nicaragua envió tropas al mando del general Trinidad Muñoz a tomar la plaza, pero el 1 de enero de 1848, los ingleses la recuperan nuevamente para los misquitos. Una vez más, Muñoz combate contra los ingleses y el 8 de febrero éstos subieron el río y toman San Carlos.

            Es de destacar el valor de estas tropas patriotas al enfrentar en ese particular momento a la nación que era no sólo la reina de los mares, sino que contaba con ejércitos aguerridos, experimentados en guerras coloniales, a lo que debemos agregar que contaban con armamento abundante y de fabricación propia.

            Ante esta grave situación, Nicaragua opta por involucrar en las conversaciones diplomáticas a los EEUU, cifrando sus esperanzas en que estos sacarían del estante la mentada Doctrina Monroe.  El presidente Polk, desechó la sugerencia de reafirmar la Doctrina Monroe frente a Gran Bretaña.  EEUU terminaba de firmar el 2 de febrero de 1848 el tratado Guadalupe Hidalgo, que ponía fin a la guerra con México y luego de adquirir más de dos millones de km. Cuadrados, necesitaba del capital inglés para inversiones.

            De las conversaciones diplomáticas surgió el tratado Clayton-Bulwer firmado el 19 de abril de 1850, sólo por británicos y estadounidenses.  Los puntos importantes eran:

  • Ni uno, ni otro obtendrá jamás para sí, predominio sobre el canal.

  • Ni uno ni otro construirá fortificaciones que lo dominen o esté en sus inmediaciones.

·        Las partes se valdrán de cualquier influencia que ejerzan respectivamente sobre cualquier estado o gobierno que posea o reclame jurisdicción o derecho sobre el territorio que atraviesa el canal.

·        Las partes convienen en que concluido el canal, lo protegerán contra toda interrupción, embargo o confiscación injusta y garantizaron su neutralidad para que esté siempre abierto, libre y seguro el capital invertido en él.

Gran Bretaña renunció a la pretensión de construir un canal en Nicaragua y San Juan del Norte se declaró puerto libre y territorio neutral bajo el reino de la Mosquitía.  Diez años después, en 1860, Inglaterra reconoce los derechos de Nicaragua sobre la Mosquitía, pero igualmente se reservará ciertos privilegios que la diplomacia británica muy experiente, había cuidado de introducir en el tratado firmado en ese año.

            La Mosquitía dejó de ser un reino y pasó a ser una reserva cuya autoridad máxima era un jefe con cargo de jefatura hereditaria. Aún hoy ciudadanos misquitas no se consideran nicaragüenses.

 

EL FERROCARRIL DE PANAMÁ

            La poderosa empresa marítima Howland Aspinwall, recibió la aprobación del gobierno con la cual se autorizó el traspaso que tenía el comerciante Arnold Harris de la concesión para la explotación del servicio marítimo entre Panamá y Oregon.  Esta agregaba, además, un jugoso subsidio para el transporte de correo en exclusividad, el cual era de ciento noventa y nueve mil dólares anuales, el término de la concesión era de diez años prorrogables. La nueva empresa se llamó Pacific Mail Steamship Company.

Para la misma se encargaron tres navíos que se consideró eran los adecuados para cumplir la ruta a los astilleros William Webb. Estos tenían un costo de doscientos mil dólares cada uno.  Se les escogió como nombre California, Oregon y Panamá. Eran estas embarcaciones de mil toneladas, con doscientos pies de eslora, una manga de treinta y cuatro y veintiuno de calado. La propulsión era a vapor por ruedas de paleta de madera y tenía tres mástiles con velas para servir de apoyo.

La familia Aspinwall, tuvo en cuenta la prioridad que daba Washington, cuando se estaba terminando la guerra con México, de la incorporación de California como territorio de la Unión.  Preveían, además, que el transporte de mercaderías entre el Este y el Oeste sería cada vez más intenso. Agregado el paso de manera regular de funcionarios y militares que administrarían y custodiarían las nuevas posesiones, y de familias enteras que irían en busca de nuevos horizontes.

            Casi las tres cuartas partes de los ingresos de la naviera eran en ese momento los mercados del Caribe, América del Sur y Europa. Sin embargo, el Lejano Oriente pasó a ser el mercado que más potencial ofrecía. Sólo el inconveniente de la distancia impedía desarrollarlo adecuadamente.

            De todos estos elementos surge la idea de la construcción de un ferrocarril en el istmo. Luego de cinco años, a un costo de ocho millones de dólares, muchas vidas de trabajadores perdidas, se terminó de construir el 27 de enero de 1855. El mismo corría de la estación terminal Aspinwall en el Atlántico y la terminal del Pacífico en la ciudad de Panamá.

Es importante este conjunto de cosas dado que mueven la apetencia económica y atrajo la atención del multimillonario Cornelius Vanderbilt.

 

CORNELIUS VANDERBILT

Conocido como El Comodoro (27/5/1794 - 4/1/1877), su nombre es la conjunción del término holandés Vander (de los) y el nombre del pueblo de su tatarabuelo bilt, de ahí Vanderbilt. Gustaba decir que "… Si hubiera aprendido educación no habría tenido tiempo de aprender nada más …". Abandonó la escuela a los 11 años y a los 16, tenía su propio negocio de transporte de mercaderías y pasajeros entre Manhatan y Estaten Island, con una embarcación de su propiedad. Durante la guerra con Inglaterra de 1812-1814,  perdida por los estadounidenses, fue donde Vanderbilt abasteció a los fuertes situados alrededor de New York con goletas; contrato éste, que amplió enormemente su capital y del cual obtuvo el apodo de "Comodoro", el cual lo acompañó toda su vida.  Por 1840, cien barcos de su propiedad recorrían el río Hudson y su compañía era la que tenía más empleados en los EEUU en ese momento. 

 

WILLIAM WALKER

            Para una mayoría casi absoluta de personas, éste nombre no tiene connotación alguna no solo en la América española donde incursionó, sino también en su patria, EEUU.  En los años inmediatos anteriores a la guerra civil estadounidense, su nombre transitó en enorme cantidad de artículos periodísticos en los que se hablaba de él y de sus andanzas fuera del territorio de los EEUU.  En una oportunidad, estando en Nueva York, su pasaje por la calle fue tapizado con rosas y la avenida colmada de personas. Asimismo, en Nueva Orleáns, una noche en que concurrió al teatro se interrumpió la opera en el momento que los espectadores se pusieron de pié para aclamarlo.  Varios investigadores concluyen que su muerte en 1860 y el advenimiento posterior de la guerra civil norteamericana, los soldados de la misma eclipsaron con sus hazañas su carrera y nombre.

Walker nació el 8 de mayo de 1824 en Nashville Tennesee y murió en Honduras el 12 de setiembre de 1860.  Fue el primer hijo de un banquero escocés. Estudió medicina en Edimburgo a pesar de que su padre hubiera preferido para él un ministerio de la iglesia presbiteriana e incluso fue educado para ese propósito. Dedicó, luego de recibido, más de dos años a recorrer Europa. Estuvo en Italia y Francia, visitando los mejores hospitales.

            Al retornar a su país, no duró demasiado en el ejercicio de la profesión que había elegido ya que entre Nashville y Filadelfia no demoró más de dos años en interesarse por la abogacía con lo cual viajó a Nueva Orleáns y a los dos años fue recibido en el foro de Lusiana. La legal profesión tampoco llenó sus apetencias. Una vez más dejó la abogacía como antes abandonó la medicina y pasó a ser uno de los redactores del Crescent de Nueva Orleáns.  Luego fue contratado como editor del San Francisco Heráld. En California. Si bien la expedición de Boulbón a México terminó en fracaso, no existen dudas de que fue ésta la que inspiró la primer aventura de Walker.

            Gastón Raoul de Raousset Boulbón era un joven conde francés, de profesión soldado chasseur d'Afrique. Había ido a California en busca de oro, como muchos de sus compatriotas.  Este hombre también había incursionado en el periodismo. Otra cosa que tenía en común con Walker era que había participado en varios duelos.  Si bien se lo presentó, posterior a su muerte, como un hombre de ideas y con un nivel de inteligencia determinado, al haber visto en el rápido desarrollo de California, lo que podía representar una nueva amenaza para México (téngase en cuenta la presión de EEUU para la venta del territorio de la Mesilla de casi 80000 km2 concretado en 1853).

            Fue entonces que su propuesta al gobierno mexicano de formar una colonia francesa en el estado de Sonora, obtuvo por parte de éste la aprobación. Se pensó por parte del presidente mexicano, Mariano Arista, y sus asesores que esto haría de muro o barrera entre ambos países ya que Sonora tiene al sur el vecino estado de Arizona.

            Ahora, si bien en 1852 y con la debida autorización, Boulbón desembarcó en Guaymas en el Golfo de California, los 260 franceses que venían con el muy bien pertrechados y con armamento moderno, no tenían para nada ni el aspecto ni las intenciones de colonos en el sentido que le podemos dar al concepto. Más, carecían de mujeres y niños y de herramientas de labranza.  Lo que sucede es que detrás del Conde, en realidad estaban los intereses franceses en todo momento, respaldados por su gobierno. Lo que no se logró con Boulbón en esta oportunidad, lo llevó a cabo Luis Napoleón con el ejército francés, apoyando al imperio mexicano de Maximiliano.

            Salvando diferencias de tiempo y método, el filibustero y el emperador, los dos terminaron su vida fusilados por el ejército mexicano contra el muro de una capilla. En el caso de Boulbón, la misma estaba en la plaza del muelle junto al mar. Dos años antes de su muerte, Boulbón en una carta dirigida a su amigo parisino, escuchó lo siguiente:  “… Los europeos se preocupan del desarrollo de los EEUU y con razón, salvo que sean desmembrados o que se establezca un poderoso rival cerca de ellos (sin duda él pensaba en Francia ocupando México). América será la dueña, inevitablemente del mundo, dentro de diez años, Europa no se atreverá a disparar un tiro sin su permiso ...".

            El comentario del conde Boulbón a su amigo en la carta referente a los estadounidenses eran los que comandaba William Walker. Éste había intentado obtener un contrato similar al que había obtenido Boulbón. El hecho era, y con razón, que los mexicanos recelaban de cualquier planteamiento hecho por estadounidenses.  De que no era para salvar niños y mujeres de los ataques de los indios, el pedido del contrato le quedó clarísimo al gobierno mexicano por esa razón se lo negaron. De cualquier manera, Walker temía la mística de la victoria final: conquistar el estado de Sonora.  Esclavista convencido, entendía que el Sur debía expandir sus fronteras.

            Sonora lindaba con Arizona de su conquista; el territorio podía fácilmente extenderse hacia Texas. Con esa idea concreta, desembarcó en el extremo de Baja California con 45 hombres en el cabo San Lucas, entrando en la ciudad La Paz apresó a las autoridades civiles, proclamó libres de la tiranía de México a sus habitantes y se proclamó presidente de la nueva república de Sonora.

            En noviembre de 1852, llegaron a plegarse a sus filas trescientos aventureros indisciplinados, ladrones, etc. Al ver que el comandante era un hombre joven, resolvieron saquear el campamento y dirigirse al norte y vivir del pillaje de los ranchos en la marcha. No dándoles tiempo, Walker formó un consejo de guerra y fusiló a los cabecillas. Pidió voluntarios para acompañarlo y salieron a recorrer la península de Baja California y Sonora. En esa marcha, Walker hizo su primera experiencia de mandar un grupo importante de hombres. Los mexicanos sumados a los indios de la zona, a los cuales les ofrecieron armas, alimentos y lo que pudieran sacarle a estos invasores de sus tierras, los combatieron sin tregua. Los indios conocedores del territorio, hostilizaban sus flancos casi a diario. El presidente de la nueva república terminó la campaña con un zapato en un pié y una bota en el otro. Regresó al pueblo de San Vicente, donde no encontró los pocos hombres que había dejado. Unos por deserción y los menos murieron a manos de los mexicanos.

            Con los treinta y cinco hombres que le quedaban y enormes peripecias, logró llegar a territorio estadounidense. Así terminó la tropa que había salido para fundar una república de esclavos. Lo que fue un fracaso le sirvió de gran experiencia para la clase de guerra que quería realizar.

Sus compañeros no lo recriminaron por el resultado negativo y no cuestionaron su pericia y valor. Años después, hombres que le llevaban 10 y 20 años, lo siguieron a la muerte sin discutir su derecho al comando-y menos aún dudaban de su valor.

 

LA GUERRA CIVIL NICARAGÜENSE  Y LA VENIDA DE LOS FILIBUSTEROS

Todas las apetencias extranjeras en un país era, en ese momento, carente de una identidad nacional sólida, parecían no tener para los distintos gobiernos nicaragüenses ningún asomo de peligro. Nicaragua estaba absorta en sus eternas luchas intestinas.

            En 1851, llegó a la presidencia don Fruto Chamorro, el cual una vez terminado su período de mandato, resolvió reelegirse para el siguiente.  Chamorro era el líder del partido legitimista conservador. Francisco Castellón, el caudillo de los liberales demócratas. En la elección bienal de 1853, ambos partidos se proclamaron victoriosos. En esta clase de disputas, el estar en posesión del sillón presidencial era el mejor título legal.

Chamorro se declaró debidamente electo y se instaló en Granada.  León, la cuidad más grande y próspera del país, sostenía la causa de Castellón. El presidente Chamorro encarceló a su rival y a un grupo importante de seguidores y los desterró, refugiándose estos en Honduras, donde recibieron hospitalaria acogida por parte del presidente Cabañas.

            Chamorro, intentando consolidarse en el poder, se hizo proclamar presidente por dos períodos de cuatro años, el 30 de abril de 1854. esta usurpación, como veremos, trajo resultados contraproducentes.  Unas semanas después de esta declaratoria, desembarcó Castellón en el Realejo con treinta y seis de sus partidarios. Los leoneses que se sumaron a su causa, se hicieron dueños del lago y el río San Juan, y pusieron sitio a Granada.  Este sitio, tras nueve meses, no aportó ventaja material para ninguno de los contendientes.  Castellón fue declarado director provisional por su partido.   Chamorro falleció el 12 de mayo de 1856 y fue sucedido por José María Estrada, definido como débil y muy alejado de su popular y ambicioso predecesor.

            El punto es que cada bando tenía un presidente de facto. El general José Trinidad Muñoz, mandaba las fuerzas de Castellón.  El jefe de los legitimistas era don Ponciano Corral, que contaba con el apoyo militar prometido por los estados vecinos. Esa era la situación política en Nicaragua en agosto de 1855.

            Es en este momento cuando aparece un norteamericano llamado Byron Colé. Su llegada, cuando los triunfos del primer momento se comenzaban a desvanecer y se había levantado el largo sitio de Granada sin esperanzas de tomar la ciudad, la proposición de Colé fue acogida con entusiasmo por los adherentes al partido democrático, y más aún por Castellón.

            El plan era traer al país un contingente de norteamericanos en apoyo de la causa demócrata. Era éste un momento que la ayuda no podía ser mejor acogida ya que los aliados hondureños de Castellón habían sido llamados para repeler una invasión de Guatemala a su país.

            AI conocer el acuerdo firmado cor Cole y Castellón, Walker entendió que dado que el documento dejaba claro que se transladaba un contingente armado para sentar plaza en uno de los dos ejércitos que participaban en la guerra civil nicaragüense, esto traería problemas con las autoridades, ya que rompía con la ley de neutralidad de EEUU.  Por lo tanto, se cambió el contrato a su nombre, y era ahora William Walker el que se trasladaría con un grupo importante de colonizadores. Como el contrato no infrigía ninguna ley, esto permitió moverse con libertad en el reclutamiento de los hombres y a su vez, en cajones que se suponía contenían herramientas y útiles de labranza, podía colocarse el moderno armamento rifles Minié, Sharp y Mississipi, a lo que se agregaban revólveres Colt.

            Estos "colonos" tenían claro que no iban a plantar café o caña de azúcar. Su mirada estaba en las tierras que se les prometía por sus servicios y el sueldo mensual, más allá de que se sintieran atraídos por la aventura.

 

PARTIDA HACIA NICARAGUA

            Con siete veteranos de su aventura en Sonora y cincuenta reclutas nuevos, procedió a embarcarse en el navío Vesta, de su propiedad; su salida se vio obstaculizada por las autoridades, ante el reclamo del proveedor, al cual no se le habían pago las provisiones necesarias para la navegación.  Walker logró convencer al proveedor de confiar en que éstas serían pagas cuando llegaron a destino, lo que posteriormente cumplió. 

            La partida de San Francisco, se realizó el 4 de mayo de 1855 y llegaron al puerto del Realejo Nicaragua el 16 de junio.  A su llegada fueron recibidos por Francisco Castellón Sanabria, líder de los democráticos, presidente provisional de Nicaragua y un grupo de su estado mayor.  Tal como se había acordado, Castellón nombró a los norteamericanos como ciudadanos nicaragüenses.

            Walker recibió el grado de Coronel, y Archilles Kewen el de Teniente Coronel. Este hombre había estado al lado de Narciso López, otro experiente español-venezolano; entusiasta a ultranza de anexionar Cuba a los EEUU. También al igual que Walker, convencido de la esclavitud. Creador de la bandera y escudo cubano, la cual fue confeccionada por Emilia Teurbe Tolon. También se nombró “Mayor a Timothy Crocker, uno de los veteranos de Sonora. Actuando como cuerpo independiente, pasaron a llamarse "la falange americana".

            Aclaremos que algunos de los subalternos de Castellón, no veían con buenos ojos la venida de estos norteamericanos. La primer orden que recibió Walker fue la de desalojar al enemigo que dominaba la ruta que conducía al mar Caribe.

            Este tenía sus propios planes para Nicaragua, pero al comprobar en el terreno la pereza, incompetencia y confusión de sus habitantes, hicieron ver a Walker muy claramente lo que tenía que hacer. Su plan, tal cual lo relata en su libro publicado meses antes de su muerte, era restaurar la esclavitud, en la cual no serían solo esclavos los africanos, sino también los centroamericanos. En su idea, otra cosa que le daría no solo riqueza abundante sino que también agregaría prestigio a su gobierno, sería la construcción del canal interoceánico.

            Obedeciendo la orden, la falange partió agregándose al contingente 150 soldados nicaragüenses. Estos iban armados del mosquete Brow Bess británico, comprados usados a México, dado que luego de la guerra México-EEUU de 1846-1848, los mexicanos incorporaron el fusil Baker con sable bayoneta, también de procedencia británica.

            El día 29 de junio de 1855 en la ciudad de Rivas, se entabló batalla contra el ejército legitimista. Desde el inicio, a los primeros disparos, los nicaragüenses se desaparecieron en la espesura de los árboles, dejando sola a la falange americana, la cual se vio rodeada por 600 enemigos.  Solo la ventaja del armamento moderno permitió que pudieran defenderse durante tres horas parapetándose la mayoría de las casas. Donde se desarrolló el combate eran de terrón. Y dado que los legitimistas también contaban con el mosquete Brow Bess, el cual, su alcance efectivo era entre 50 y 100 metros.  Además de su menor alcance, muchos disparos no podían atravesar las paredes de barro (el ejército británico, para mayor efectividad, les disparaba a los 60 metros). Sin embargo, perdieron la vida los dos hombres en que Walker tenía más confianza: Crocker y Kewen.  La tropa pudo retirarse con dificultad y luego de una marcha nocturna, llegaron a San Juan del Sur. Allí lograron capturar un goleta con el cual llegaron al Realejo para finalmente llegar a la ciudad de León. Esta se denominó luego, primera batalla de Rivas.

            Por intermedio de Byron Cole se logró incorporar a las filas de la falange en julio de 1855 a un experimentado militar prusiano, el coronel Bruno von Natzmer.

            Walker tenía sabido con pre-clara visión que el dominar y mantener abierta la comunicación de la vía del tránsito era básico para mantenerse en Nicaragua y el tener abierta sus comunicaciones con los EEUU haría, de seguro, que nuevos reclutas vinieran a ponerse a sus órdenes.

            A esa altura, la enfermedad del cólera se había instalado también en el campo demócrata, al igual que lo había hecho en el de los legitimistas, agregando bajas en mayor medida que la guerra. Un combate en el Sauce fue favorable para los demócratas, pero en el perdió la vida Muñoz. La pérdida de este jefe fue muy sentida para Castellón. Mientras tanto, Walker se había entendido bien con el general José María Valle, quien aportó 170 hombres. Embarcados en el Vesta llegaron a San Juan del Sur el 29 de agosto y luego de cuatro días, Walker se encaminó a Rivas.

A las cuatro horas pararon para almorzar en la Virgen, donde fueron atacados de frente y por un flanco en una proporción de uno contra cinco. La falange resistió bien y en esta oportunidad, los nicaragüenses mejor mandados, combatieron bien. El armamento norteamericano logró, una vez más, hacer diferencia, dado que la puntería de estos hombres no desperdiciaba munición, el enemigo dejó 100 heridos y más de 60 muertos en el campo.

            Walker regresó a San Juan del Sur donde le esperaban nuevos reclutas. También recibió una información importante que la ciudad de Granada estaba casi indefensa.

El coronel Charles Gilman, veterano de Sonora, al cual le faltaba una pierna llegó procedente de California con 35 hombres experimentados. A su vez, los nicaragüenses confiables llegaban a 250. Se agregó además un pequeño aporte artillero de dos cañones de poco calibre. Corral con el grueso del ejército legitimista permanecía en Rivas. La situación militar de los demócratas parecía comprometida.

            El general Martínez derrotó a los leoneses en Pueblo Nuevo y se detuvo en Granada con la idea de dirigirse a Rivas, donde pensaban terminar con las fuerzas del enemigo. Pero en el festejo de la victoria, el alcohol corrió como agua, campanas al viento, haciendo estallar bombas y cohetes se desperdició pólvora.  La llegada de la noche trajo el silencio. Los centinelas dormidos por el alcohol permitieron la fácil entrada de los cuatrocientos hombres con Walker y Valle a la cabeza. Sin perder un hombre, Walker tomó Granada, organizó un gobierno provisional y convenció a los nicaragüenses de que la ciudad no sería saqueada y no se abusaría de sus habitantes, cosa que era lo común con los derrotados.

            De esta fugaz victoria, se llegó a una solución política. Se nombró a don Patricio Rivas como presidente pro tempore y el gabinete del ministro se compuso por Máximo Jerez-relaciones exteriores Fermín Ferrer crédito público. Parker H. French, ministro de hacienda, y en el ministerio de guerra se colocó al general Panciano Corral.  William Walker fue nombrado generalísimo del ejército, el cual contaba con 1.200 hombres diseminados por el país. Corral poco tiempo tardó en tener correspondencia con los estados vecinos para que fueran hostiles a la nueva administración, Al hondureño Guardiola le escribió: "… Nicaragua está perdida, perdidos están Honduras, San Salvador y Guatemala si dejan que esto prevalezca. Vengan pronto si quieren hallar auxiliares ...".

            El general Martínez, comandante de Managua, resultó también comprometido, pero avisado a tiempo pudo huir del país. Corral fue fusilado el 7 de noviembre de 1855. Sí notoriamente luego de haber jurado como ministro, Corral sí cometió traición dadas las advertencias de sus comunicaciones a los gobiernos vecinos de Nicaragua, me lleva a pensar que, en su contacto con Walker y los diálogos que necesariamente tienen que haber tenido, Corral percibió las intenciones del norteamericano. El ministerio de guerra vacante lo ocupó Buenaventura Selva. EEUU reconoció la nueva  administración. Los estados vecinos menos Costa Rica aceptaron el nuevo gobierno Nicaragüense.

            El triunfo obtenido por Walker llevó a que en casi todos los vapores procedentes de California llegaran partidas de reclutas. Entre los primeros llegó un hermano de Aquiles Kewen, muerto en la primera batalla de Rivas.  E.J.C. Kewen sirvió toda la guerra con Walker y llegó a ser uno de los miembros más distinguidos de su estado mayor. En los meses siguientes del nuevo gobierno se fue acumulando una recluta compuesta de norteamericanos y otros extranjeros. En California se habían abierto oficinas de enganche, en la cual a comisión por cabeza sus agentes recorrían ciudades del interior y campamentos mineros. Lo que es destacable es que las autoridades no pusieran ninguna traba a tales actividades.

            El ministro de Costa Rica en Washington, Luis Molina, presentó una enérgica protesta por esto, a lo cual el secretario de estado Mr. Marcy contestó con fecha de abril de 1856, negando rotundamente los cargos hechos a su gobierno. A su vez, Francia e Inglaterra miraron con malos ojos esta solución del problema centroamericano. En todo momento pensaron que la idea de Walker era anexar estos territorios a los EEUU, cosa de la cual Walker no tenía intención. Por esa fecha la todavía llamada falange americana contaba con 1.200 hombres.

            El consulado en Londres de Costa Rica (en carta que llegó a conocimiento de Walker), comunicó a su gobierno, presidido por Juan Rafael Mora Porra, que los británicos queriendo expulsar a Walker de Nicaragua, tenían decidido vender a un precio nominal dos mil fusiles modernos que en ese momento estaban en uso en el ejército británico. No existía en realidad odio indiscriminado por parte de Inglaterra hacia los norteamericanos. Tampoco era esta oferta totalmente desinteresada ni por simpatía hacia Costa Rica. Existían diecisiete millones de dólares en bonos de Costa Rica, que capitalistas británicos habían comprado y querían recuperar con su correspondiente ganancia.

            Independientemente de eso, el presidente Rafael Mora, ya había percibido el peligro que significaba el advenimiento de Walker al país vecino. Ubiquémonos en el contexto de la época, cosa muy importante para poder entender los sucesos históricos. Era conocida la incursión de Walker a Sonora y Baja California, pero también la de otros filibusteros como el mencionado Narciso López, o el coronel Crabbe con inútiles campañas, muriendo a manos de los españoles Henry L. Kimmey Boulbón y otros.

            Es de pensar que el éxito de la falange americana comandada por Walker movilizó el apetito de aventura de una enormidad de sujetos con y sin ocupación definida, pero con desmedidas ambiciones.  Como prueba tangible tenemos las personas que fueron a ponerse bajo su bandera, las cuales tenían en muchos casos cómodas situaciones económico-financieras, pero su inquietud aventurera y el desprecio que tenían por los habitantes de estos países no angloparlantes, a los que motejaban de “grasientos”. Agreguemos que pensaban que eran fáciles de batir y carentes de poder realizar la mínima resistencia, agregándole el mote de cobardes. Luego estos “grasientos” se encargarían de probar que en la defensa de su libertad, su familia y su nación sabían dar su vida como cualquier ser humano que elige la libertad a la vida como esclavo.

            El 26 de febrero de 1856, Costa Rica declaró la guerra a Nicaragua. El objetivo era expulsar a los que definían como invasores extranjeros de América Central. Desde Perú llegó un préstamo de 150.000 pesos para colaborar con esta causa.

            Walker eligió mal al comandante encargado de mandar las tropas que harían frente al ejército de Costa Rica, Luis Schlessinger. Contaba con 5 compañías de 40 hombres cada una. Una compañía francesa, otra alemana y las angloparlantes de Nueva York California y Nueva Orleáns. Se dejó sorprender por el enemigo. Schlessinger huyó al primer tiro y los hombres a su mando se retiraron en desorden detrás suyo. Solo ofrecieron una relativa resistencia las compañías de California y Nueva Orleáns. Todos los heridos y prisioneros fueron muertos, siguiendo una orden del presidente Mora. Este había declarado en una proclama la guerra sin cuartel contra todo filibustero que se tomase con armas en la mano. Así terminó la batalla de Santa Rosa. Regresaron los sobrevivientes muy descorazonados. Schlessinger fue declarado culpable de cobardía ante el enemigo y sentenciado a muerte, pero logró escapar.

            A esta derrota se agregó otro problema que tuvo a posteriori funestas consecuencias. Son muchos los que opinan que la guerra se perdió en el momento en que Walker se enfrenta, aún teniendo derecho legal a hacerlo, con los intereses del multimillonario Vanderbilt.

            La compañía del tránsito, conforme a la carta de privilegios que le fue otorgada, contrajo la obligación de pagar al gobierno de Nicaragua la suma de 10.000 dólares anuales. Y además, el 10% de su beneficio neto, pero mediante maquillaje de los libros contables, los cuales nunca arrojaban un balance de beneficio neto sobre el cual se pudiera cobrar el 10% adicional. Los débiles gobiernos de Nicaragua, cuando reclamaban contra este engaño, los agentes de la compañía les contestaban con embustes. Walker nombró una comisión encargada de examinar los libros de la compañía, lo cual arrojó como resultado que el estado había sido defraudado de manera flagrante y sistemática por años.

            Vanderbilt se negó a reconocer la deuda. Como consecuencia de esto, el ex abogado de California encargó a las autoridades a que embargaran los bienes de la compañía para garantizar la deuda. Además, otorgó una nueva concesión a los señores Randolph y Crittender. La furia de Vanderbilt, lo llevó a enviarle una letra de cambio por una importante suma pagadera a la orden de Rafael Mora Porra, presidente de Costa Rica.  Además recurrió al secretario de estado de EEUU, Marcy.

El hombre de los millones no era un poder despreciable en los asuntos comerciales y políticos y las promesas hechas por Marcy a Vanderbilt fueron cumplidas. Si bien éste pensaba que la compañía del tránsito era infame, llena de engaños y fraudes, Marcy comenzó a hacer su trabajo y surgieron dificultades al obligar a cerrar algunas de las oficinas de reclutamiento en Nueva York en la colocación de los bonos del gobierno de Nicaragua, a pesar de tener un interés favorable, etc. Sólo la ruina del filibustero era capaz de apaciguar el orgullo herido de Cornelius Vanderbilt.

            Un ejército de 3.000 costarricenses cruzó la frontera al mando del presidente Mora. Este ocupó Rivas con 1.500 hombres. Walker salió de Granada con 500 hombres el 9 de abril, dirigiéndose a Rivas donde Mora acampaba. Con él estaba el prusiano Von Bulow, varios franceses y alemanes servían en el ejército de Costa Rica. Lo que no sabía Walker que éste, desde hacía unos años, estaba siendo entrenado por oficiales franceses y otros europeos. Además, vestían el clásico uniforme parecido al francés, el cual muchos ejércitos copiaban en el siglo XIX. De ahí que en algunas partes remitidas a Walker y en algunos libros escritos a posteriori por filibusteros, éstos hablan de ataques realizados por soldados franceses.

Las tropas de Walker entran a Rivas en cuatro columnas. El orden de batalla era el de un asalto simultáneo pero los costarricenses se repusieron pronto de la sorpresa. Se portaron con mucha disciplina, empleando sus armas de fuego con precisión y serenidad matando con fatal puntería a muchos jefes americanos. El combate duró cuatro horas. Walker perdió más de 60  hombres. Al comenzar cayó muerto el coronel Machado, que mandaba los soldados nicaragüenses, cinco capitanes y seis tenientes perecieron también fueron heridos doce oficiales. Del estado mayor solo quedó con vida el capitán Súter. Walker se retiró y Mora cometió el error de no perseguirlo.

            Los costarricenses cometieron la enorme equivocación de tirar los cadáveres a un pozo y esto trajo el cólera, el cual al cabo de unos meses los obligó a retirarse pero llevando la enfermedad contagiosa a su país. Esto le costó a Costa Rica 10.000 muertos. Tampoco Nicaragua se salvó del flagelo. El hermano de Walker, James y muchos otros murieron a consecuencia de esta enfermedad.

            En lo político, las elecciones para presidente hechas en mayo, fueron tan irregulares que el presidente Rivas convocó a realizar otras en junio. Los candidatos Salazar y Jerez, al igual que Rivas pertenecían al partido Leones o Liberal. Los granadines o legitimistas, teniendo la influencia de sus rivales convinieron que al no tener ellos un candidato popular viable, eligieron a William Walker. Este ganó la elección con 15.835 votos. Por ejemplo, Rivas obtuvo 867, Walker en algunos lugares sacó más votos que los que habitaban el lugar reuniendo a los niños y mujeres que no votaban. Aún así, desde el punto de vista legal, William Walker tenía su título tan sólido como los de cualquier presidente de los países del mundo.

            William Walker había llegado a la cumbre de su gloria como gobernante de un país cuya posición geográfica y recursos naturales podían ser ambicionados por cualquier país de Europa, un ejército con más de 1.000 hombres y un partido fuerte en EEUU  que simpatizaba con su proyecto de extender la esclavitud. Con acierto, dio los puestos más importantes a sus partidarios nicaragüenses. A su vez, continuaron viniendo centenares de reclutas desde California. En las ciudades del sur se lograron colectar muchos miles de dólares que se gastaron en la compra de munición y material de guerra, además del transporte de voluntarios. Para esto se podía contar con California. Esta victoria de Walker causó alarma en Inglaterra y Francia; miraron con preocupación la extensión del poder de este hombre. Era además su meta dominar toda Centroamérica, donde estos países tenían intereses.

            En la bandera azul-blanca-azul de Nicaragua, el filibustero había agregado la estrella de cinco puntas de color rojo que decía: todos o ninguno, referente a los cinco países del istmo escrito en inglés. Inglaterra, recordemos, luego en la guerra civil de EEUU ayudó al sur, pero temía que Walker anexara este territorio a los  EEUU.

            Las naciones europeas temían la influencia americana, no pudieron comprender que los propósitos de Walker, en caso de verse realizados, habrían de ser un obstáculo para la verdadera expansión de EEUU que ellos temían. Él quería formar una confederación de estados esclavistas que fuera capaz de competir con los estados abolicionistas del Norte. Fue éste el único motivo de la simpatía mostrada por los estados del sur y del auxilio que le dieron. El decreto de la esclavitud en sus artículos decía: Todos los actos y decretos de la asamblea federal constituyente se declaran nulos y de ningún valor. Esto anulaba la ley del 17 de abril de 1824 que abolía la esclavitud.

            Estos conceptos quedan claramente documentados por el filibustero inglés Lawrence Oliphant que escribió en 1860: “… Patriotas y filibusteros al hacer ver el error en que cayó su gobierno al no comprender a Walker ya que él jamás pretendió que América Central llegara a ser parte de los EEUU. El quería guardar los frutos de su conquista para su gloria y grandeza personal …”.

 

EL FIN DE LOS FILIBUSTEROS

            Como dije con anterioridad, el presidente Rafael Mora Porrea, más allá de los intereses ingleses y su ayuda en armamento y dinero, tenía claro el peligro filibustero; más claro quedó al quitar de la bandera de Nicaragua los volcanes y colocarle la estrella de cinco puntas filibustera.

Mora logra la alianza de los otros países de Centroamérica y con más o menos tropas todos colaboraron para invadir Nicaragua y expulsar a los norteamericanos. También Vanderbilt encuentra los instrumentos para su venganza en las personas de Webster y Spencer. Webster diseñó un plan de operaciones que fue aprobado por Vanderbilt y cuya ejecución se le confió a Spencer. Éste fue a Costa Rica donde con 120 hombres muy bien escogidos y muy bien armados se dirigió al Río San Carlos que desemboca en el Río San Juan. Estas tropas iban al mando del coronel costarricense Pedro Bariller y le acompañó para servir de intérprete a Spencer el teniente coronel Joaquín Fernández.

La misión secreta la ignoraban los demás expedicionarios. Construyeron balsas y bajaron en ellas donde sorprendieron a una fuerza filibustera y continuaron río abajo hasta San Juan del Norte, donde se apoderaron de los vapores de la compañía del tránsito. Con estos vapores y 500 hombres mandados por un hermano del presidente Mora tomaron los dos vapores del Lago Nicaragua pero el resto de los puntos fortificados del río fueron tomados por los 200 hombres del coronel Bariller. Esto cortó las comunicaciones de Walker con el Atlántico y de hecho con la costa este de los EEUU. Vanderbilt había triunfado. Durante febrero, marzo y abril se hicieron tentativas de recuperar la perdida vía del río San Juan, pero la llave que abría las puertas de Nicaragua estaba perdida.

            El coronel inglés Cauty servía como voluntario en el ejército de Costa Rica y era el comandante del castillo viejo. La guarnición era de 30 hombres, con el teniente coronel Montes de Oca y el capitán Rafael Rojas. El 16 de febrero de 1857 fueron atacados por una fuerza de 200 filibusteros, pero se defendieron hasta el día 19 en que llegaron 80 rifleros enviados por el coronel Mora en ayuda de Cauty y derrotaron completamente a los filibusteros mandados por el coronel Lockrige.  Walker esperaba estas tropas como refuerzos. También fracasó un tal coronel Titus de Kansas en querer desalojar a los aliados del río.

            Las deserciones y las muertes habían comenzado a hacer estragos en las filas. Comenzó a cundir el desanimo en los veteranos más aguerridos dadas las carencias. Los recién venidos tenían un ánimo poco esforzado. Otra cosa que logró la presión económica de Vanderbilt fue lo que llevó a la negativa a Morgan a cooperar con su socio Garrison para seguir corriendo los vapores de San Francisco.  Comenzó a escasear alimento, aumentaron las deserciones. En algunos casos desertaron compañías enteras.

            El 11 de abril, los aliados fueron rechazados en un ataque a Rivas, pero el cerco por parte de los aliados, el no acceso a refuerzos y armas tanto del Atlántico como del Pacífico llevaron a Walker a rendirse a un comandante naval norteamericano, el capitán Davis. El arreglo con los aliados fue discutido por éste y aceptado por los mismos pero una vez que se embarcó Walker y los norteamericanos, muchos con sus familias, los nicaragüenses de su ejército fueron muertos sin piedad, muchos de ellos a pesar del compromiso contraído.

            A su regreso a los EEUU, Walker fue recibido como un conquistador. Se celebraron reuniones públicas para darle la bienvenida y manifestarle simpatía. En su carácter de presidente legal de Nicaragua, fue a Washington a protestar contra el proceder de EEUU y Vanderbílt hizo un viaje por el Sur donde lo festejaron con mayor entusiasmo aún que en el Norte.

Durante los años siguientes, Walker continuó haciendo esfuerzos por recuperar el poder de Nicaragua, solo que encontró gran resistencia y obstáculos por parte de Inglaterra y los EEUU. Para estas poderosas naciones, Walker era una pesadilla casi tan desagradable como lo fue Napoleón para la Santa Alianza, salvando las diferencias. Pero sabemos que en intereses políticos, a lo que molesta, se le busca obstaculizarlo o eliminarlo.

            Por ese entonces, el filibustero escribió su libro "La guerra en Nicaragua", que se publicó en la primavera de 1860. En compañía de los veteranos que confiaban en él después de muchas peripecias terminó en Honduras rindiéndose al capitán de un navío británico, que luego de asegurarle dos veces que se rendía a su majestad británica, lo entregó a los hondureños, quienes lo sometieron a un consejo de guerra. Fue fusilado el 12 de setiembre de 1860.

            En la guerra civil norteamericana perecieron muchos de los más valientes que habían acompañado al último de los filibusteros. Como la mayor parte había nacido en el sur, se unieron a las filas confederadas Henningsen, Frank Anderson, Rudler Wheat, Hicks, Hornsby y muchos otros.

 

BIBLIOGRAFÍA

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• ROCHE, James Jeffrey; “Historia de los Filibusteros”, Imprenta Nacional de Costa Rica, Sasn José, 1908.

 

El término filibustero proviene de la palabra holandesa Vrijbuiter (hacerse con el botín) y fue utilizada en tiempos de la piratería en el Caribe durante los siglos XVI y XVII. Pero a mediados del siglo XIX pasó a designar, según una publicación de la época, la acción del pueblo norteamericano o de una porción de él en adquirir territorios que no les pertenecen, sin freno de responsabilidad del gobierno norteamericano.  Estos aventureros recibían fondos a través de sociedades secretas (como la de Los Caballeros del Círculo Dorado) cuyo nombre alude a la circunferencia que, tomando la Habana como centro abarca: Sur de los EEUU, Las Antillas, México, Centroamérica, Colombia, Venezuela y el norte de Brasil. La organización estaba dirigida por George Bickley, un frustrado aspirante a emperador de México cuyo objetivo era la fundación de un imperio esclavista.

 

 

 

 

  

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