Historia y Arqueología Marítima

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EL DÍA QUE ITALIA NOS DECLARÓ LA GUERRA

(EL EPISODIO DE LA CAÑONERA CARACCIOLO)

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Corbeta “Caracciolo”

Por  JOSE SANGUINETTI  DUTRENIT   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012

 RESUMEN

En 1882 un hecho delictivo común ocurrido en Montevideo llevó a la detención de un ciudadano uruguayo y dos ciudadanos italianos. Estos últimos fueron sometidos a apremios para que confesaran la autoría del delito, lo que llegó a conocimiento del cónsul de Italia en Uruguay.

En esas circunstancias, el gobierno italiano ordena al comandante de la Corbeta “Caracciolo”, surta en Montevideo, a ejercer diplomacia de cañoneras hasta obtener la liberación de los ciudadanos italianos.

La situación escalaba hacia un casus belli cuando se produjo la intermediación de la cañonera argentina “Paraná”, demostrando como un hecho grave puede desencadenar en otro más  grave aún, en el que intervienen tres países, y desnudando la realidad de la indefensión naval del Uruguay.

 EL ORIGEN

Corría el año 1882 cuando el 16 de febrero alrededor de las 20.30 un joven empleado disponía a cerrar el comercio de cambio ubicado en la plaza Independencia, entró una persona y le pidió a la que resultaría su víctima “… Che, cámbiame este peso …”, mostrando un billete de un peso argentino. En ese momento dos italianos ingresaron al recinto, se apoderan de todo el dinero que encuentran y junto al primero, matan al joven a puñaladas.

 

Juan Bentancour                                         Migual Platero

 El dueño del cambio, Sr. Miguel Platero, al llegar a la mañana siguiente, le llama la atención no encontrar abierta la puerta que debía de haber hecho su dependiente, Juan Bentancour de 17 años. Su extrañeza se convirtió en inquietud al pasar un buen rato sin que aquel arribara.

 En vista de esto y que sus clientes aglomeraran en la puerta, encomendó al vendedor de diarios, llamado “Payaso” que entrara por los fondos y tratase de abrir la puerta.  La vidriera estaba sin clavijas y podía sacarse de afuera. Tal descuido no era explicable. “… Se temió una desgracia …”, murmuró Platero. 

Frente de la Casa de Cambio

  A dos metros de la puerta, una mancha de sangre coagulada, pasando el mostrador se hallaba la caja fuerte abierta y a su pie, un cuerpo caído sobre un gran charco de sangre. Su fisonomía reflejaba a la vez espanto y sufrimiento, era el cadáver de Bentancor, tenía la cabeza recostada sobre su brazo derecho, las manos crispadas, en la boca tenía un pedazo de genero a manera de mordaza. Un gran desorden reinaba alrededor del cadáver. A los pies había un billete de un peso del Banco de Buenos Aires. La policía al remover el cadáver ve que le habían roto un hueso en la nuca. Era el golpe que en los mataderos, se denominaba “desnucar”.

Al pretender pagar una factura en la casa Brocqua, con una moneda que el Sr. Platero había denunciado como sustraída es apresado un oficial del ejército Sr. José Carvajal.  Este, sindica como cómplices a los italianos Raffaele Volpi di Giovanni de cuarenta años y Vicenzo Veltroni, un mercachifle de 48 años, ambos oriundos de Padula en Salerno, Italia. Carvajal dio innumerables detalles que fueron corroborados precisando que traje usaba cada uno y que Veltroni usaba alpargatas.

El 19 de febrero las autoridades policiales publicaron una supuesta confección de Volpi, en la que éste reconocía su participación en el crimen y se mostraba dispuesto a colaborar pidiendo ser trasladado a su domicilio con la intención de devolver el dinero robado. Sin embargo, una vez allí y según un relato periodístico, “… Volpi trató de sacar partido de la situación armando escándalo, concitando a sus vecinos contra la autoridad …”, pidiendo socorro a los gritos de “Viva Italia”.

 

José Carvajal, Raffaele Volpi y Vicenzo Veltroni en el Cabildo

 Más tarde se les sometió a un salvaje interrogatorio. Como Volpi y Veltroni se negaron a confesar el delito, se les ataron los brazos colgándolos del techo y prendiendo fuego debajo de sus pies y para ahogar sus gritos se les pusieron una mordaza de madera, apretándola de tal modo que a Volpi se le rompieron las muelas y dos dientes. Como si esto no fuera poco se les tuvo dos días sin comer.

Todo fue inútil y seguían negando su participación. Dándole después como único alimento, sardinas saladas, que le produjeron “la fiebre de la sed”, aguijoneada por un balde de agua que se les habían puesto adelante.

En este estado, llegaron a oídos del vicecónsul de Italia, Señor Enrico Perrod, los rumores de lo que pasaba en el Cabildo (recuérdese que en aquel tiempo, servía de cárcel). A éste se le permitió ver a sus presos, pero se le mostró a dos que no eran y que por consiguiente no tenían signos de tortura.

El 26 de marzo el Presidente de la República, Máximo Santos, emitió un decreto suspendiendo en sus cargos al Jefe Político y al Oficial Primero, acusados de martirizar a los presos.

La numerosa colectividad italiana empezó a demostrar su descontento de una manera ruidosa, en vista de lo cual declaran al Oficial Carvajal, único autor del crimen. Ponen en libertad a Volpi y Patroni, los cuales se dirigieron inmediatamente al consulado italiano.

 ¿QUIÉNES ERAN LOS PROTAGONISTAS?

 Carlo de Amezaga

Nace en Génova el 11 de julio de 1835, hijo de una familia proveniente de España. Se presentó como voluntario, marinero de cuarta clase, en 1848. Entró en servicio efectivo en la marina Sarda el 10 de febrero de 1848, siendo ayudante del piloto del Velero “Sofía”. Tuvo en el asedio de Gaeta, dos medallas de plata al valor militar. Pasa por un período político. Tiene de manera clara una actitud filo colonialista. Se le otorga la nave Caracciolo, para un viaje en torno al globo, partiendo de Nápoles el 27 de noviembre de 1881 encontrándose en Montevideo en 1882.

     

Carlo de Amezaga  

 Corbeta “Caracciolo”

Los italianos decían “pirocorveta ad elica”, propiedad de la Regia Marina. Constructor: Regio Arsenale, Catellammare di Stabia.  Entrada en servicio 1869, y radiada en 1945. Desplazamiento 1.578 tineladas, 1.661 a plena carga.  Eslora 64,30 metros, manga 10,94 metros, calados: 4,97 metros (mínimo), 5,9 metros (máximo).  Propulsión 4 calderas cilíndricas, una máquina alternativa a vapor de 973 HP. Velocidad 9,2 nudos, autonomía 960 millas a 8,5 nudos.  Personal 16 oficiales y 231 entre suboficiales y marineros. Armamento en la construcción: 6 cañones de 160 mm de avancarga. Fue la primera nave Italiana en ensayar- en 1875- un prototipo de torpedo autopropulsado diseñado por el austrohúngaro Giovanni Lupis, movido por una hélice de dos palas, con una máquina de dos pistones y un tanque de aire comprimido.

Mariano Cordero

Desde temprana edad se inició en la carrera de las armas. Combatió en Pago Largo, como artillero. En el bloqueo a Montevideo, lucha con tanto valor que Guillermo Brown le regala su propia espada. Durante la presidencia de Mitre fue designado Capitán de puerto de Concepción del Uruguay. Llegó al grado de Contralmirante.

Cañonera “Paraná”

Junto con la “Uruguay” forman parte de la “Escuadra Sarmiento” ambas gemelas. Botadas en 1874, con contrato a Laird Brothers de Gran Bretaña. Eslora 46,36 metros, manga 7,63, puntal 5,40, calado 3,50, desplazamiento 550 Toneladas. Casco de acero forrado con madera de teca y sobre él, planchas de cinc en obra viva. Artillería original 4 cañones Vavasseur de 7 pulgadas, montados en cureñas de hierro, uno delante de la chimenea y otro atrás de la misma, los otros dos, uno en cada banda, sobre las amuras, ambos en crujía.  Tripulación: 14 oficiales y 100 tripulantes, aunque se podía operar con la mitad de los mismos.  Propulsión: una máquina a vapor compound, donde el vapor se expande en el primer par de cilindros y luego pasa al segundo par, en lugar de ir a escape, por eso se llaman de alta y baja presión, de  475 hp. Movía una hélice tipo Bevis con una velocidad promedio de 10 nudos. Tenía una velocidad promedio a vela y vapor de 11 nudos. Prestó servicio hasta 1922.-

 LOS HECHOS

Entretanto, el cónsul Perrod, molesto por el engaño, inició un intercambio de notas con el Poder Ejecutivo hasta que dio por terminadas sus relaciones entre su país y Uruguay, retirando la bandera y el escudo del consulado, que fueron trasladados al cañonero “Caracciolo”.El comandante Carlos de Amézaga tomó sobre sí la decisión de desembarcar con una escolta, retirar el escudo y bandera del consulado general de Italia, declarar la guerra al Uruguay y notificar al presidente de la República que si no se hacía justicia y se pagaba una  fuerte indemnización, bombardearía á Montevideo á las veinticuatro horas. 

 

Cañonera “Paraná” 

Fue en ese momento que el entonces comandante del puerto de Concepción del Uruguay, Contralmirante Mariano Cordero, al mando de la cañonera “Paraná”,  estacionado en la bahía, se interpuso con su buque entre el italiano y la ciudad. Hizo  tocar zafarrancho de combate y se apresto a repeler la agresión del italiano. En vista de la actitud enérgica de Cordero, que según la propia palabra estaba dispuesto a echar a pique el barco italiano Amezaga apagó sus fuegos y permaneció en actitud pasiva.

La intervención del Ministro (embajador) italiano Cova en Buenos Aires, a quien su Gobierno había dado instrucciones, dio a tierra con el conflicto sobre la base del siguiente arreglo: “… Arresto a los culpable y pago de 50.000 francos (equivalentes hoy a U$S 250.000) a Volpi y a Veltroni ...”.

Las pruebas contra Volpi y Veltroni eran importantes. Pero era necesario poner en libertad a estos presos. Carvajal fue condenado a pena de muerte. Pero, notado el tribunal todas las irregularidades, mandó instruir un nuevo sumario. Pero tarde, ya Volpi y Veltroni habían cobrado y se encontraban en Europa.

Además el oficial Carbajal se había declarado culpable porque así se lo habían aconsejado para no sufrir la pena capital. Ya veremos que el que estaba interesado en no ajusticiarlo, era el propio presidente Máximo Santos.

Relata, Carvajal, que su padre era jefe de la escolta del General Gregorio (Goyo) Suárez, y él mismo formó parte de las fuerzas en la Batalla del Sauce. Allí en el entrevero fue muerto su padre y él saco de entre los enemigos su cadáver, cuando estaba a punto de ser degollado. En la misma batalla, Santos pierde su caballo y Carbajal lo saca del apuro a horcajadas del suyo.

Cuando unos periodistas lo fueron a visitar a la cárcel y le preguntan por que se declaró culpable dice “… Que insinuaciones repetidas de parte de algunos jefes, que se declarara único autor, ya que beneficiaría su causa, digo la verdad, mi palabra en estas condiciones tiene autoridad comparable a la de un espíritu de otro mundo …”.

En efecto, era un muerto civil el que hablaba.

 

José Carvajal en la Cárcel

 POST SCRIPTUM.

El General Máximo Santos, no tenía autoridad como para suspender una pena de muerte. Pero canceló de forma genérica la aplicación de la misma, hasta que las cámaras aprobaran una ley en la que conmutaban la pena de muerte por 30 años de prisión, (sancionada en Octubre de 1883).

            Luego de este suceso, visto el estado de indefensión en que se encontraba la República, el Presidente Santos ordena la construcción del primer barco específico de guerra, en los talleres de la Escuela de Artes y Oficios, la Cañonera “General Rivera”.

            Ésta ya había construido el pequeño vapor “Paz y Trabajo”, exhibido con suceso y galardonado en ocasión de la Exposición Continental de Buenos Aires, de ese mismo año de 1882.

            Para modelo, se tomó el vapor “Fortuna” (de matrícula nacional y origen estadounidense), siendo la cañonera, una versión alargada del mismo.

           Luego se incorporan las cañoneras “General Suárez” y “General Artigas”. 

                 

 BIBLIOGRAFÍA

  • Cañoneras”,  Mauro Bardier Indar, Diario El Día, 25 de febrero de 1951.
  • 75 años de la botadura de la “Gral. Rivera”, Homero Martínez Montero, Diario El Día, 17 de noviembre de 1968.
  • Asalto y apresamiento de la Cañonera Gral. Artigas”, José María Fernández Saldaña,  Diario El Día, 22 de junio de 1943.
  • La Rivera, por las calles de Montevideo”. Diario El Día.
  • Diario El País
  • Revista Caras y Caretas (República Argentina)
 

  

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