Historia y Arqueología Marítima

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1864 - UNA VISIÓN NAVAL DE LA DEFENSA HEROICA DE PAYSANDÚ, EL COMIENZO DE LA GUERRA DE PARAGUAY CONTRA BRASIL EN VÍSPERAS DE LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por DANIEL PACHECO  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2012

RESUMEN

Paysandú fue conquistada luego de un sitio de casi cinco meses, caso único en nuestra historia. Esta investigación histórica busca entender como sucedió que un pequeño contingente de hombres liderados por el General Leandro Gómez pudo defender el honor de nuestro pabellón frente fuerzas muy superiores en recursos humanos y materiales. Se analizan nuevas fuentes históricas documentales que permiten ahondar en los detalles de lo sucedido en la heroica defensa de Paysandú. Se efectúa un análisis del estado de situación político económico del país previo al hecho investigado así como interactuaron nuestros vecinos Brasil y Argentina, e Inglaterra a través de sus representantes diplomáticos.Finalmente se podrá entender como todo lo acontecido en nuestro territorio, y en especial en Paysandú, tuvo consecuencias internacionales que provocaron la guerra de la Triple Alianza.

 INTRODUCCION

Determinó investigar este suceso de nuestra historia el haber tenido acceso a la carta enviada por el General Leandro Gómez al Capitán General Justo José de Urquiza el 31 de agosto de 1864, que se encontraba conservada en el Archivo Histórico del Palacio San José (1), en la que percibí algunos indicios históricos, que me llevaron a investigar las circunstancias que rodearon a la heroica defensa de Paysandú y su relación con la guerra de la Triple Alianza. Al inicio de la misma comunica, su primera intención al haber ordenado al Comandante del vapor Oriental “Villa del Salto” salir a enfrentar a los buques brasileños en respuesta a la intimación recibida de desarmar dicho buque. Informa que su fuerza es de 800 hombres y que peleará hasta sucumbir: ”… pienso sepultarme en las ruinas de esta ciudad antes de ver deshonrado el Pabellón de esta pobre Patria  ... Pelearé Señor Capitán General hasta morir con el poder Brasileño unido al de Flores ...”, informándole que está sola comunicación la dirige a Urquiza al que considera su amigo así como amigo de todos los Orientales.

A continuación requiere su apoyo, presumiendo su poder: ”… Vuestra Excelencia no há de mirar impasible que el pueblo Oriental pierda su Libertad y su Independencia …“, agregando: “… el pueblo entrerriano a cuyo frente indudablemente está V.E. no há de mirar impasible que sus hermanos los Orientales luchen solos y a muerte con los esclavos de un Imperio que pretende sojuzgarnos …”.

A partir de la lectura de esta carta, comencé a preguntarme si quizás esta había sido la última alternativa de apoyo que pensó recibir Leandro Gómez, al tener que hacer frente en Paysandú al ataque de la flota del imperio brasileño (2), la más poderosa de Sudamérica y sexta en cantidad de buques en el mundo, su ejército y al General Venancio Flores este último, con el apoyo no oficial del gobierno de Buenos Aires.

 ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Este dramático episodio tiene sus profundas raíces, en la forma en que surgió nuestra nación, las continuas apetencias del Imperio de Brasil y del gobierno Porteño por recuperar su dominio sobre el mismo, sin dejar de mencionar las rivalidades que sobre su territorio existieron desde siempre entre los reinos de España, Portugal y de Inglaterra, así como la costumbre de los caudillos de buscar apoyos en nuestros poderosos vecinos, para resolver sus luchas por el poder. Señalaremos primeramente las pretensiones del Brasil, en 1844 luego de reconocer la independencia del Paraguay. 

Envían a Europa la “Misión Abrantes” exponiendo los puntos de vista del Imperio, que luego fue publicada por el “Comercio del Plata” en Montevideo el 23 de julio de 1846, expresando la ”doctrina del equilibrio” basada en las corrientes de pensamiento europeo de la época, debiendo al ser la independencia de las dos Republicas de interés general, adoptar medidas que tengan por objeto contener al gobierno de Buenos Aires frustrando sus proyectos ambiciosos. (3)

En 1864, la siguiente expresión de William Garrold Lettson, Encargado de Negocios y Cónsul General de Inglaterra en la República Oriental del Uruguay en el periodo de 1859 a 1869, referida a la situación investigada, expresa: ”… Todo este asunto es uno de los bochornos peculiares de este excepcional país donde casi no existen intereses nacionales, y donde el gobierno está ahora buscando la ayuda de las Potencias extranjeras para ayudarlo a salir de esta dificultad creada por él mismo …”.  Extraído de la carta enviada por este al Vizconde Russel el 3 de diciembre de 1864 (4), nos permite apreciar cual era la imagen de nuestro país para un representante diplomático sobre este episodio histórico. Debemos pues tratar de ubicarnos en la época para comprender como habíamos alcanzado a llegar a esta situación y para ello analizaremos que sucedía. 

SITUACIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA REPUBLICA ORIENTAL  DEL URUGUAY POSTERIOR A LA “GUERRA GRANDE”

Nuestro País vivía en esos años las consecuencias dejadas de la llamada “Guerra Grande” quedando nuestra economía en ruinas así como una pesada deuda y un descenso de la población que había llegado a 132.000 habitantes, siendo 34.000 la población de Montevideo. La paz del 8 de octubre de 1851 firmada bajo el lema “ni vencidos ni vencedores “cambió drásticamente al firmarse el 12 de octubre por Andrés Lamas los cinco tratados que cercenaban nuestro territorio, legalizaban la intervención brasileña, nos privaban de las aguas territoriales, favorecían a la industria saladeril riograndense imponiéndonos la colaboración con su esclavitud. Si bien el gobierno que surgió luego de la firma de estos tratados procuró su revisión, obtuvo como respuesta la amenaza de guerra del Imperio, el respaldo de Urquiza al Brasil preocupado por la insurrección porteña, y llevó a su ratificación salvo leves modificaciones.

El panorama naval del Rio de la Plata después de Caseros fue con la presencia de estaciones navales de Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Brasil y España con naves poderosas. Esas fuerzas apoyaron la acción de sus representantes diplomáticos y la libre navegación que permitiera el comercio marítimo con sus respectivos países (6).

Respecto al aspecto económico, es interesante señalar la presencia de Irineo Evangelista de Souza, Barón de Maúa, el que instaló en Montevideo una oficina comercial, luego transformada en Banco a partir de 1857, siendo su objetivo lograr establecer lazos comerciales en el Rio de la Plata, logrando excelentes relaciones con Urquiza del que obtuvo concesiones para instalar su Banco en territorio de la Confederación, no interesándole por lo tanto ninguna perturbación a la paz en esta zona y como veremos participando en numerosas tratativas directas o a través de sus contactos para evitar la guerra en el Rio de la Plata.

El factor que generó un perjuicio para nuestro país en el aspecto naval estratégico fue la ocupación por parte de fuerzas porteñas de la isla Martin García el 17 de marzo de 1852.  Esta isla luego de finalizar la “Guerra Grande” había quedado bajo poder del Uruguay.  En su ocupación porteña el Comandante Oriental Timoteo Domínguez se negó a arriar el pabellón, talando el mástil, evacuando luego la isla con el destacamento de 30 hombres, perdiendo así nuestro país la llave de ingreso estratégica y geopolítica de toda la navegación en el acceso a el rio Uruguay y el Paraná.

 GOBIERNO DE BERNARDO BERRO (1860-1864)

En parte de este periodo investigado ejercía la Presidencia del gobierno oriental don Bernardo P.Berro (1860-1864), que había participado del gobierno de Oribe en el Cerrito.  No era partidario de los partidos políticos con carácter permanente, siendo enemigo del caudillismo y de las guerras civiles, pero no logró se aprobara una ley amplia de amnistía para los desterrados, a los que se les había confiscado bienes, lo que provocó que los colorados emigrados en la Argentina se aglutinaran en torno al caudillo Venancio Flores.

A este factor de inestabilidad se sumó que los brasileños eran propietarios del 30% del territorio nacional, estando concentradas sus estancias en la frontera con Brasil.  Ante cualquier medida del gobierno Oriental que afectara sus intereses se consideraban con derecho a reclamar el auxilio del Imperio.  Esto motivó al gobierno a crear la ciudad fronteriza de Villa Ceballos (Rivera) el 7 de mayo de 1862, como forma de frenar la penetración de la cultura y lengua lusitanas.

Pero dos medidas soberanas del gobierno Oriental contra la esclavitud que existía en forma velada en los establecimientos de frontera, que los hacía competir con los hacendados orientales deslealmente, sumado a la no renovación del tratado de comercio y navegación firmado en 1851 a fin de comenzar a cobrar un tributo del 4% sobre el aforo de seis pesos por vacuno, siendo esta medida a efectos de ayudar a los saladeros orientales contra la competencia de los saladeros Riograndenses. También se decidió aumentar la recaudación de impuestos de Contribución Directa a la tierra y ganado, permitiendo aumentar los tributos para cubrir necesidades financieras del estado. 

Lógicamente los hacendados brasileños con tierras en la frontera Oriental, dueños de saladeros en Rio Grande, comenzaron a presionar a la Corte del Imperio que temía del separatismo de esta provincia que había intentado independizarse en 1835.

La política exterior seguida por Berro fue de neutralidad estricta, pero la asunción del General Bartolomé Mitre al poder en la Argentina hizo reaparecer la idea de reconstruir el virreinato y prueba de ello se extrae del editorial del diario de su propiedad “ La Nación”, comentando el aniversario de la jura de nuestra Constitución de la siguiente manera; “… Luctuosa fecha.  Ella rememora el triunfo del localismo que ha impedido por más de medio siglo la organización de la Republica y que ha ido desmembrando la Patria de 1810 …”. (7)

Como podemos observar, estas presiones externas hicieron al gobierno buscar como solución de equilibrio la alianza con el Paraguay, que sufría presiones también para solucionar sus problemas limítrofes con Argentina y Brasil. El anciano presidente paraguayo Carlos Antonio López no quiso llegar a ningún entendimiento, luego en su momento su hijo y sucesor en el poder, Francisco Solano López, a partir del 16 de octubre de 1862 decretó de interés nacional el mantenimiento del equilibrio del Rio de la Plata y que la posible anexión de la República Oriental del Uruguay por la Argentina rompiera ese equilibrio con peligro para la propia independencia del Paraguay. (8)

Dentro de esa estrategia no se olvidaba la necesaria autonomía de las provincias argentinas, en particular Entre Ríos, respecto de Buenos Aires, como factor estratégico a ser utilizado llegado el momento oportuno, existiendo gestiones confidenciales entre Urquiza y Solano López. (9)

Se utilizo como emisario entre ambos a José de Caminos mediante comunicaciones sin firma en la que se llegó a plantear la alianza de Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay sin llegar a ser un pacto, se adhería al Paraguay contra la alianza porteño-brasileña. (10)  

SITUACIÓN POLÍTICA EN LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA

Respecto a Urquiza, vencedor de Rosas en Caseros, esa rivalidad con los porteños se zanjó primero a su favor, en la batalla de Cepeda 23 de octubre de 1859.  La mediación de Francisco Solano López permitió que Buenos Aires se declarara parte de la Confederación, firmando el 11 de noviembre de 1859 el Pacto de Unión Nacional en San José de Flores.  Pero hábiles intrigas porteñas consolidaron la autonomía que parecía haber perdido, llevando a una nuevo enfrentamiento bélico el 17 de setiembre de 1861 en Pavón favorable a Mitre. El desarrollo del combate fue confuso y su resultado sorpresivo al retirarse Urquiza del campo de batalla sin haber sido vencido por el ejercito de Mitre, que contaba entre sus generales al General Venancio Flores a cargo de su caballería. Las razones de esta actitud nunca fueron conocidas y han motivado innumerables conjeturas.  (5) 

El General Mitre asumió el mando del país con la aceptación de Urquiza, que se retiró a gobernar su provincia Entre Ríos y a cuidar sus cuantiosos intereses personales. Urquiza en su período de poder fue también promotor de la libre navegación de los ríos por todos los buques mercantes extranjeros, generando convenios que la facilitaran.  

COMIENZO DE HOSTILIDADES, INVASIÓN AL PAÍS POR VENANCIO FLORES 

El 19 de abril de 1863 el Brigadier General Venancio Flores desembarcó en el paraje de Caracoles, en el Rincón de las Gallinas (57), dando inicio a una revolución que denomina “Cruzada Libertadora” por usar una bandera con una cruz con fondo colorado, al utilizar un incidente del Presidente Berro con la Iglesia . Se unen a una pequeña fuerza dirigiéndose al norte, para reunirse con los contingentes que se habían organizado en Rio Grande do Sul, bajo el mando del Coronel Gregorio Suarez, y en la Provincia de Corrientes. (11).  El apoyo desde Argentina fue encubierto por la denominada “Comisión del Club Oriental”, la que canalizaba informaciones y apoyo logístico vía la Isla Martin García como lo prueban las comunicaciones archivadas(12), estas misivas eran firmadas por Fermín Ferreira.

A partir de este hecho los acontecimientos tomaron otro rumbo, pues quedó bajo sospecha la neutralidad del presidente Mitre e hizo que Solano López cambiara su postura de neutralidad en las cuestiones platinas que afectaran el equilibrio y la seguridad Paraguaya.

El 31 de mayo de 1863 el gobierno uruguayo constituye una escuadrilla de policía fluvial compuesta por los vapores ”Villa del Salto” y ”General Artigas”, para evitar el pasaje de armas y hombres de la orilla argentina a la uruguaya. El 31 de mayo, el vapor nacional ”Villa de Salto” detiene en el puerto de Fray Bentos al vapor paquete de bandera Argentina “Salto”. Al revisarse su cargamento se encontraron cajones de armas y de municiones que transportaba como contrabando de guerra. El ministro de Relaciones Exteriores argentino presenta una protesta lo que conduce a un prolongado intercambio de notas entre ambos gobiernos. (13).  

El 21 de junio de 1863 el vapor nacional ”General Artigas” es apresado por cuatro vapores de guerra argentinos apostados en las proximidades de la isla Martín García.  Su comandante, el Sargento Mayor Santiago Baldriz, luego fue juzgado por un Consejo de Guerra manifestando el Ministro  de Guerra, Silvestre Sierra: ”… Un buque de guerra a quien cubre el pabellón nacional no obedece sino las ordenes de su Jefe de Estado Mayor, el jefe que lo manda debe, por honor sucumbir primero que mancillar los colores de la patria …”, sucediendo este hecho mientras estaban en curso las negociaciones entre ambas Cancillerías para resolver el incidente del vapor argentino ”Salto”. 14)

El 23 de junio el gobierno oriental suspende las relaciones oficiales con la Confederación Argentina enviando a Buenos Aires como agente confidencial a Andrés Lamas pidiendo este “plenos poderes” para concretar un protocolo, el que es firmado el 20 de octubre con el canciller argentino Rufino de Elizalde, “declarándose satisfecho” con una vaga promesa de neutralidad y en caso de ”producirse otras diferencias” el árbitro designado sería Pedro II, Emperador de Brasil. No fue ajeno a estas negociaciones el Barón de Maúa, que logró convencer al Emperador de participar en el mismo. 

En conocimiento del Presidente Berro, intentó este modificar el texto aprobado, incluyendo como mediador a la par del Emperador Brasileño al Presidente de Paraguay,  Mariscal Solano López, lo cual enfureció al Emperador y obtuvo la negativa del gobierno Argentino de considerar la propuesta. (15) Como vemos, Andrés Lamas mantenía estrechas relaciones de vieja data con Maúa, actuando en ocasiones también, como su emisario.

En Brasil, en abril de 1864, el diputado Ferreira da Vega interpelaba al canciller brasileño sobre la situación en que se encontraban los brasileños residentes en el Uruguay, desde donde ganaderos riograndenses denunciaban, hostilidad mal trato, junto a desordenes en la frontera, buscando apoyo armado oficial. Paralelamente el gobierno Imperial brasileño enfrentaba un fuerte desprestigio interno en torno a un incidente trivial de tres marineros alcoholizados y que motivaron la interrupción de relaciones diplomáticas con Inglaterra y la mediación del Rey de Bélgica. El temor de que se reavivaran los sentimientos”gaúchos” de separatismo del Imperio sumado a la pérdida de prestigio del gobierno ante la opinión pública por la cuestión inglesa (16), y el temor de que una victoria del General Venancio Flores beneficiase solo a Argentina, generó el ambiente propicio a una intervención del Uruguay.  

GOBIERNO DE ATANASIO AGUIRRE  (1/III/1864 al 15/II/1865)

Mientras en el Uruguay finalizaba la presidencia de Berro y asumía dicho cargo el presidente del senado Atanasio de la Cruz Aguirre, este centraba sus esperanzas de encaminar la situación en la posible ayuda militar del Paraguay. Brasil envió a José Antonio Saraiva como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario portando una serie de reclamaciones.  Paralelamente llegó a Rio de Janeiro José Mármol representando a Argentina a efectos de informarse de cuál era el objetivo del Brasil en el Uruguay.  Esta misión contribuyo a consolidar la relación futura de ambos países en el conflicto que se avecinaba.

Conjuntamente con Saraiva arribó a nuestras costas una poderosa flota al mando del Vice Almirante Joaquim Marques Lisboa, Marqués de Tamandaré, designado Comandante en Jefe de la Escuadra en Operaciones en el Rio de la Plata.

Mitre envió el 6 de junio a su Canciller Elizalde junto a nuestro enviado Andrés Lamas en compañía del cónsul Ingles en Buenos Aires, E. Thornton, a efectos de conjuntamente con Saraiva y Federico Castellanos, representante del Presidente, se hicieran gestiones para lograr la paz. 

Cabe agregar que paralelamente el representante diplomático uruguayo en Paraguay, José Vázquez Sagastume, había hecho gestiones para que Solano López mediara en el conflicto, gestiones que se oficializaron por nota enviada al representante brasileño Saraiva el 17 de junio de 1864 siendo rechazada por éste y por el Emperador Pedro II al ser consideradas “sin objeto”. (17)

El 18 de junio en Puntas del Rosario se celebro la conferencia con Flores, que fracasó cuando todos pensaban que se había arribado a la paz, esencialmente por la debilidad del Presidente Aguirre frente a la influencia del grupo blanco más intransigente, encabezado por Antonio de las Carreras. 

Saraiva, luego de entenderse con el canciller Argentino en la ciudad de Buenos Aires firmando un protocolo de auxilio mutuo y declarando de interés mutuo la pacificación del Estado Oriental, presentó al gobierno Oriental un ultimátum con un plazo de seis días para contestar su nota de reclamaciones so pena de proceder a aplicar” represalias “a fin de hacer efectiva la protección de los súbditos brasileños. Esta nota le fue devuelta por improcedente.

Flores reinicia las hostilidades, tomando las villas de Florida y Durazno mientras los representantes de Argentina, Brasil e Inglaterra regresan a Buenos Aires, siendo Andrés Lamas destituido por ausentarse sin autorización.

El 4 de agosto Saraiva le entrega al Canciller Juan José de Herrera un ultimátum, fijando un plazo de seis días a partir del cual el Ejército Imperial y la flota procederían a “represalias”. La nota fue rechazada por inaceptable. El 7 de setiembre Saraiva expidió terminantes instrucciones para iniciar la guerra no declarada en territorio Oriental, usando nuevamente el término “represalias”, estableciendo entre sus objetivos las ciudades de “Salto “y “Paysandú”.(18). Luego Saraiva contrariado por los rozamientos con el gabinete imperial presenta su dimisión, regresando a Brasil.(58)

Nuestro representante diplomático en Paraguay, José Vázquez Sagastume, le hace entrega al Canciller Paraguayo José Berges de copias de las notas de ultimátum y la respuesta Oriental expresándole: ”… mi gobierno cree que será eficaz se hiciera sentir ya, antes de que se produjese el primer conflicto, la benéfica influencia del gobierno del Paraguay …”.  En respuesta, el gobierno Paraguayo envió el 30 de Agosto nota al cónsul brasileño en Asunción, César Suavan Vianna de Lima, expresando:  ”… cualquier ocupación del territorio Oriental por fuerzas imperiales por los motivos consignados en el ultimátum del 4 del corriente, intimando al Gobierno Oriental por el Ministro Plenipotenciario del Emperador en misión especial ante aquel Gobierno como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata, que interesa a la Republica del Paraguay, como garantía de su seguridad ,paz y prosperidad, y que protesta de la manera más solemne contra tal acto, descargándose ,desde luego de toda responsabilidad de las ulterioridades de la presente declaración …. (19)

Como podemos observar, en esta declaración estaba implícita la declaración de guerra por parte del Paraguay a la imposición del ultimátum por parte de Brasil a nuestro País. El 22 de octubre fue despachado desde Brasil al Matto Grosso en el buque Marquez de Olinda el Coronel de Ingenieros Federico Carneiro de Campos, con el título de Presidente y Capitán General de esa provincia, recibiendo también completas instrucciones que transparentaban que la guerra con Paraguay era un hecho inevitable, debía discernir si era conveniente desembarcar en Asunción en su viaje de ascensión al cargo, teniendo carta blanca en sus gastos.  Ese viaje, como veremos, será clave en el futuro conflicto que se avecinaba con Paraguay.  

COMIENZO DE LA INVASIÓN BRASILEÑA. TOMA DE VILLA DE MELO

A pesar de la advertencia emitida por Paraguay, el 12 de octubre ingresan al territorio Oriental las tropas brasileñas al mando del General Luis Menna Barreto, ocupando Melo.  Integradas por un batallón de infantería y dos cuerpos de caballería, 1800 hombres en total, la villa defendida por 500 hombres comandados por el Coronel Ángel Muñiz fue evacuada y ocupada sin resistencia, pero Menna Barreto la abandonó, regresando a Brasil el 20 de octubre, al campamento de Pirai Grande, cerca de Bagé.  Recién se supo de este hecho el 29 de octubre al ser publicado en los diarios de Buenos Aires.

En simultáneo, el diario oficial de Mitre, “La Nación”, proclamó la necesidad de una triple alianza. (20)  El 20 de octubre Venancio Flores firmó el acuerdo de Santa Lucia con Tamandaré a bordo del vapor de guerra Recife.  Esta reunión fue sugerida por el canciller argentino Elizalde, (21) estableciendo la “cooperación de ambas fuerzas y el Ejército Imperial”, disponiéndose las” represalias” conjuntas, a tal fin se apoderarían de Salto y Paysandú,(22) recibiendo Flores una pequeña pieza de campaña, 200 fusiles, 500 lanzas y veinte mil tiros de fusil que fue entregado a él, pero provisto previa coordinación del Almirante Tamandaré. (23).

Este acuerdo, ideado por Tamandaré, provocó una fisura en la relación de Flores con Mitre, al no haber tenido éste acceso a la redacción del texto de dicho convenio, Tamandaré obtuvo de Flores las seguridades de darle a Brasil una vez en el poder las reparaciones exigidas. Tamandaré llevo esta iniciativa, ante la demora del ejército brasileño en invadir el territorio oriental, siendo suplido éste mediante este convenio por las fuerzas irregulares del General Flores.

Esta gestión fue duramente criticada en el senado imperial brasileño por José María da Silva Paranhos, así como el arrogarse el Almirante el derecho de visita y aprehensión sin previa declaración de guerra, medidas tomadas contrariando el derecho internacional de la época ,desprestigiando al Imperio, celoso en las formas de aplicar las ”represalias”.(59).

Las noticias de estos hechos hicieron cambiar el curso de la historia, llegaron a puerto Villeta en el Paraguay a bordo del buque “Ygurey”, desde allí a marcha forzada a Cerro León donde se encontraba Solano López el 9 de noviembre de 1864 supervisando los aprestos del ejercito. A bordo venia también el emisario de Urquiza , José de Caminos, que se entrevistó posteriormente al tomar conocimiento López de la invasión del territorio Oriental a la villa de Melo.  Transportaba también varios periódicos bonaerenses, que se referían en forma burlona a la actitud de Paraguay ante los hechos consumados por Brasil. Con el enviado de Urquiza llegaba la adhesión verbal de este, pero declaraba no ser llegada la oportunidad de hacer ningún movimiento, considerando que Paraguay estaba en el deber de hacer efectivas sus declaraciones contra el Brasil. (24)

La carta que dio a conocer nuestro representante Vázquez Sagastume al Ministro Berges era bastante clara sobre que se podía esperar en esa hora de Urquiza, sin duda árbitro con su actitud de esta partida. Por su significación en esta investigación transcribo la misma, carta de Urquiza a Sagastume, San José, octubre 23 de 1854 (25) :

“… Mis esfuerzos por la paz del Estado Oriental, si tenían por objeto natural la suerte de tantos amigos de uno y otro bando, comprometidos en una lucha injusta, y salvar a un país que tanto quiero de las calamidades consiguientes, lo era también, y por esto me he empeñado en los últimos momentos, para evitar las complicaciones con Brasil, cuya parte en la lucha no puedo menos que condenar. Leal a mis convicciones y a mis deberes, mi conducta será siempre la del amigo leal a aquella Republica desgraciada, haciendo cuantos esfuerzos me permita mi posición para evitarle desgracias y para obtener que se restablezca la confianza en la paz de las Repúblicas del Plata, incluso la del Paraguay cuya prosperidad me interesa igualmente. Aun espero que los que están encargados de velar respectivamente por la suerte de estos países, sean inspirados en los sentimientos generosos que les eviten mayores sufrimientos. Usted me hará justicia comprendiendo y apreciando mi conducta en la órbita que me prescriben mis deberes personales. Aproveche Ud.la primera ocasión para manifestarle al presidente López que le conservo la mayor estimación. Urquiza …”.

A las 14 horas del día 11 de noviembre la decisión estaba tomada por el Presidente de Paraguay.  La misma fue comenzar la guerra contra el Brasil, ordenando la detención del buque “Marquez de Olinda”, que había arribado procedente de Montevideo con destino Corumbà. (37) La incertidumbre sobre que posición tomaría Urquiza era reflejada en la misiva que el 3/11/1864 enviaba Tamandaré al representante brasileño en Paraguay describiéndolo como una “… sombra inquietante …” y “… sus actos no inspiraban absoluta confianza …”.

Pero en este instante creo conveniente retomar la carta enviada por el General Leandro Gómez al Capitán General Justo José de Urquiza el 31/8/1864, a la que me referí al inicio, Urquiza estaba en su propiedad llamada “Palacio San José” . La respuesta a lo que sucedía la obtuve en la misiva que envió este al Presidente Aguirre, el que también trató de obtener su colaboración ,la misma fue:

“… Yo soy un jefe de la Nación que me he sacrificado por establecer con toda su fuerza y en todo su vigor la ley; y no vendría a oscurecer mis servicios con el injusto dictado de rebelde, que es en justicia lo que me daría, si yo no fuera consecuente con los principios que rigen a mi país. No quiero decir por esto que como hombre haya perdido el derecho de simpatizar con una causa más que con otra, pero faltar a mis deberes, eso jamás, mi buen amigo  …”. (26).

La opinión del pueblo entrerriano era otra, transcribo lo escrito por el yerno y secretario de Urquiza, Julio Victorica:

”… La contemplación paciente de semejante cuadro era insoportable. Entre Ríos ardía indignado ante el sacrificio de un pueblo hermano, consumado por nación extraña. El General Urquiza no sabía ya cómo contener a los que no esperaban sino una señal para ir en auxilio de tanto infortunio …” (27)

El siete de setiembre Urquiza se entrevistó con Flores a efectos de llegar a un entendimiento más accesible al celebrado en “Puntas del Rosario “que había fracasado, planteando una entrevista entre el Presidente Aguirre y Flores.  A tales efectos envió a su hijo Diógenes Urquiza a entrevistarse con Aguirre, cosa que no sucedió al haber asumido Antonio de las Carreras , ejerciendo de Ministro de Relaciones Exteriores e Interior, siendo este como vimos del ala intransigente del gobierno, asesorando no aceptar la mediación, siendo considerado por los brasileños el “ministro déspota”.

Esta gestión fue supervisada desde Buenos Aires por Mitre, al que se le hizo llegar por parte de Urquiza, toda la documentación de la misma. (28). Las buenas relaciones entre ambos motivó a Mitre a ofrecerle la jerarquía de General, no aceptando Urquiza por ser su jerarquía de Capitán General, y al crearse el escalafón oficial no existía el mismo.  Lo que si aceptó fueron cien mil pesos oro para la adquisición de acciones para la construcción del proyecto Ferrocarril Central Argentino en su provincia, ofrecidos por Mitre en carta del 21/6/64. (29)

La posición de Urquiza en este episodio histórico fue, según lo describe el agente confidencial paraguayo Brizuela al informarle a su canciller Berges: ”… Sus fuertes compromisos con el Gral. Mitre y más que todo su egoísmo y el deseo de conservar su gran fortuna, lo tienen colocado en la precaria posición de limitar su política personal a la inacción, para garantir así mejor sus individuales intereses …”.

Respecto a nuevas gestiones de llegar a un acuerdo entre Flores y el gobierno, hubo una gestión por parte de Flores enviando a bordo de la cañonera brasileña “Mearim” a su secretario Cándido Bustamante, el que solicitó una entrevista desde un buque neutral en el Puerto de Montevideo, recibiendo el 17 de setiembre de 1864 a bordo del bergantín de guerra español “Galiano” la nueva negativa a negociaciones de paz. (30) Dicho emisario regresó a bordo de la cañonera brasileña Niterói. (31)

La última gestión documentada para mediar fue de iniciativa del representante estadounidense en Buenos Aires mediante el diputado argentino Ruiz Moreno que simpatizaba con la causa del gobierno blanco.  Él mismo se traslado a Montevideo para entrevistarse con el Presidente Aguirre, pero nuevamente la intransigencia del ministro Antonio de las Carreras impidió esta entrevista el 29 de setiembre de 1864.  Se acababa así el tiempo para arribar a una solución pacifica.

Retomemos pues nuestro relato de la situación.  En Rio de Janeiro, luego de ser entregada la respuesta por inaceptable de nuestro gobierno, se generó agitación y revuelo, sacando a luz la desidia con la que se había procedido en los preparativos militares en la frontera, impidiéndoles aplicar de inmediato las represalias, lo que provocó la renuncia colectiva del gabinete ante el emperador Pedro II. Se designó al consejero Francisco J.Furtado.  El 1º de setiembre en relación al problema en la República Oriental del Uruguay la propuesta era Paz pero no a todo trance, sin la menor quiebra de la dignidad nacional, en resumen “Paz con Honor”.   

Pero estas nuevas instrucciones llegaban en momentos que se habían emitido por Saraiva las detalladas directivas de invasión del ejército brasilero a Cerro Largo (32), Paysandú y Salto, a efectos de bloquear y ocupar dichos puntos, todo ello en apoyo de las fuerzas del General Venancio Flores.

Dando precisas instrucciones a Tamandaré de inmovilizar los buques orientales ”Gral. Artigas” y ”Villa del Salto” y controlar la navegación a efectos de evitar el contrabando de guerra. Si bien había un cambio superficial de la política, el Emperador Pedro II consideraba se había afectado el honor del imperio y se debía dar un escarmiento al pequeño país que se había atrevido a enfrentarlo.  Los órganos de opinión pública, como el diario “Jornal do Comercio”, comenzaron a proclamar la necesidad de una guerra para remediar la honra nacional por la osadía paraguayo-oriental. A tal fin se designó por decreto el 22 de setiembre de 1864 al General Joao Propicio Menna Barreto, Comandante en Jefe del Ejército en Operaciones en la Provincia de Rio Grande do Sul.  Las instrucciones recibidas por el eran coincidentes con el plan de invasión dejado por Saraiva donde se establecía las coordinaciones a hacer con el Gral. Flores. (33)  

ESTADO DE SITUACIÓN DE NUESTROS MEDIOS NAVALES Y COMIENZO DE BLOQUEO NAVAL A PAYSANDÚ

Los dos buques ”Gral. Artigas“ y ”Villa del Salto” eran toda la fuerza naval con la que contaba nuestro país.  El “Gral. Artigas”, que quedó detenido en Montevideo, había sido adquirido en 1863 en EEUU al ser dado de baja de su marina, para operar como buque de cabotaje en la Cuenca del Plata.  Había prestado servicios en la misma desde su construcción en 1854; designado con el nombre de: “Metacomet”, pasó a llamarse “Pulaski” a partir de 1858.  Contaba con 395 toneladas de desplazamiento, motor a vapor siendo su tripulación original 163 hombres.

El ”Villa del Salto” había pertenecido a la Compañía Salteña de Navegación a Vapor, siendo construido en Inglaterra en 1858.  Su capacidad original era de 82 pasajeros de primera clase y 42 de segunda, su velocidad máxima 16 nudos, en momentos de comenzar las hostilidades se encontraba en el puerto de Concordia.

El AlmiranteTamandaré, luego de comunicar a todos los cónsules extranjeros así como los comandantes de los buques de la fuerza Francesa AlmiranteCheagnaux e Inglesa AlmiranteElliotasí como los Comandantes de los buques italiano “Fulminante” y español “Galeano” que se procedería al bloqueo naval para impedir el transporte de armas y municiones, dispuso que la Tercera División de la Escuadra al mando del Capitán de Mar y Guerra F.Pereira Pinto se desplazara al Rio Uruguay al frente de una división compuesta por las cañoneras Itajahy con cuatro cañones y Mearim con siete cañones, a las órdenes del 1º Teniente J.J.Pinto, fondeando ellas en proximidades de Salto en la zona denominada la Caballada, por su calado. El 24 de octubre se sitió Salto con 1.500 hombres del General Flores, capitulando su Comandante, Coronel Palomeque, el 28 de octubre.

Surgiendo en este hecho la participación del denominado buque “Gualeguay” de 80 toneladas de  desplazamiento, máquinas de vapor de 40 Hp, propulsión de paletas, 31 metros de eslora, armado con una coliza giratoria de 12 libras, siete nudos de velocidad, tripulado por 15 hombres, el que había sido construido en Escocia y que había prestado servicio originalmente en la Marina Argentina siendo desafectado y dado en arriendo a Adolfo del Campo, apareciendo en este hecho de armas como dependiente de las fuerzas sublevadas del Gral. Flores. (34)  A este buque Tamandaré lo denomina “Guinte”, asignándole a su participación mediante 10 disparos de su pequeño cañón el haber provocado el terror en dicha ciudad y su posterior capitulación.  Participó también en esta acción por su poco calado la lancha armada de la Corbeta Niteroi. (35)

Posteriormente se desplegó al puerto de Paysandú las cañoneras Araguary, de 400 toneladas, 44,2 metros de eslora, 7,4 de manga, 2,6 de calado, con cuatro piezas: dos de 32 y dos de 68 (esta era gemela de la Ivahy), Paranahyba de 602 toneladas, 51,2 metros de eslora, 7,46 de manga, 2,74 de calado, con siete piezas: cuatro de 32 dos de 68 y una rayada de 70, Belmonte, de similares dimensiones de la Paranahyba, con ocho piezas: cuatro de 32 tres de 68 y una rayada de 70, e Ivahy, con seis piezas: dos de 68 y cuatro de 32, disponiendo un total de treinta seis cañones.  Estos buques, construidos en Francia e Inglaterra entre 1857 y 1859, eran de propulsión mixta vela y vapor siendo su velocidad de entre 9 y 12 nudos .

Al llegar a Paysandú el jefe de división Capitán Pereira Pinto procedió a notificar al General Leandro Gomes a inmovilizar y desarmar el “Villa del Salto”, así coma las demás embarcaciones surtas en puerto. Transcribo la inflexible respuesta de Leandro Gómez a dicha comunicación: (36)

”… Si yo hubiese de ejercer una autoridad suprema en la Republica Oriental, ciertamente que V.E. recibiría contestación mas terminante y más digna de un hombre de honra que da el valor debido a tamaño y tan terrible ultraje, tanto más notable cuando parte del jefe que comanda fuerzas considerables relativamente a las que tengo a mis órdenes, lo que equivale a declarar tácitamente, como declaro que ese abuso de fuerza material que pretenden ejercer las armas del Imperio contra las de la Republica Oriental, van a autorizar lógicamente a sancionar actos idénticos de cualquier nación más poderosa contra el Imperio; pero,en mi calidad de autoridad dependiente del gobierno supremo de la Republica, tengo que manifestar a V.E.que, por el primer vapor, le daré cuenta del contenido tanto de la nota que se digno dirigirme, como de la copia del párrafo de sus instrucciones; y en tanto no reciba ordenes de mi gobierno que me designen la línea de procedimiento que debo seguir, relativamente a la referida pretensión, tanto el vapor de guerra nacional Villa del Salto, como las embarcaciones menores que tengo a mis órdenes han de conservarse armados y prontos a cumplir las órdenes que tenga que expedirles. No será extraño, señor comandante, que en el acto de querer apresar al vapor de guerra nacional Villa del Salto, como las aguas del rio Uruguay se tiñan de sangre oriental y brasilera, porque el pabellón de la Republica no ha de ser humillado impunemente, asistiéndome la confianza, que asiste, de que se han de cumplir por el jefe del aquel navío las terminantes y enérgicas instrucciones que le expedí en la situación actual …“.  De Gómez a Pereira Pinto, agosto 25 de 1864. (37)

El destino seguido por el “Villa del Salto” fue navegar de Paysandú a Mercedes con refuerzos, siendo detectado por la flota brasilera el 27 de agosto y bombardeado escapando al ser más rápido y de menor calado, arribando luego al puerto de Concordia, desde dónde zarpó rumbo hacia Paysandú al mando del Comandante Pedro Ribero, burlando el bloqueo brasileño al estar el rio crecido, arribando el 7 de setiembre a las 15:00 horas, siendo alijado de sus pertrechos e incendiado. Este hecho causó gran malestar en el Ministro de Marina brasileño, lo que obligó al Almirante Tamandaré a impedir un “consejo de investigación” y traslado del Jefe de División Capitán de Mar y Guerra Pereira Pinto(55).

Apenas conocidos estos hechos en Montevideo el gobierno decidió enviar los pasaportes al ministro del Brasil, Juan Alves Loureiro, dándole un plazo de veinticuatro horas para abandonar el país.  La nota enviada por el Canciller De Herrera decía: ”… En vista de estos hechos, habiendo el gobierno del Brasil disparando el primer cañonazo en el Plata, S.E. ministro residente de S.M. Imperial cerca del gobierno de la Republica, comprenderá que es inútil su permanencia diplomática en territorio nacional ...”. (38)

Entonces, como vemos en las aguas del rio Uruguay producto de este incidente naval, nuestro país procedía a romper las relaciones diplomáticas con Brasil, lamentablemente no se contaba con más medios navales, demostrando una vez más, nuestra poca visión en esta área tan importante para nuestra soberanía.

La posición Británica frente a la escalada de hechos que podían afectar sus intereses fue disponer el envío de los buques “Sheldrake” de 232 toneladas, 36 tripulantes y cuatro cañones, junto al “Doterel” de 248 toneladas, 36 tripulantes y dos cañones, y el “Spider” con similares características, a efectos de proteger sus intereses “sin interferir entre los contrincantes”. (39)

Observamos en este punto la posición Inglesa de expectativa, sin interferir con sus poderosos medios navales en la contienda que comenzaba, en coincidencia con la directiva dada al Cónsul Ingles Lettson por el Secretario del Foreign Office Vizconde Russel de “no intervenir sin antes recibir instrucciones” el 30 de enero de 1865(40).

En mi opinión, la posición Británica se definió sin lugar a dudas en la reunión celebra en Montevideo el 6/11/1864 al arribo del Almirante Elliot y el representante británico en Buenos Aires, Thronton, y el canciller argentino Elizalde, donde según informa Tamandaré al Canciller Brasileño por carta del 8 de noviembre de 1864, la posición británica era: ”… se capturara rápidamente Montevideo para así se concluyera prontamente con esta situación deplorable para todos los países que mantienen relaciones comerciales con las republicas de esta parte de América …”. (56).

Al capitular las fuerzas de Salto toda la expectativa se centró en Paysandú. Su puerto estaba bloqueado desde fines de agosto de 1864, haciendo imposible la llega da de pertrechos por esa vía. La estrategia seguida por Leandro Gómez fue establecer una plaza fuerte o recinto fortificado en parte de la ciudad, eligiendo en forma muy inteligente la zona centro de la misma a aproximadamente 2.000 metros de la costa del rio, en un perímetro de seis cuadras de este a oeste y dos cuadras de norte a sur construyéndose en el extremo de la plaza principal frente a la Catedral un torreón en donde se instalaron la escasa artillería con que contaba la defensa, tres piezas; dos de calibre 8 y una de 6, con un destacamento de artillería volante de tres piezas de bronce dos de calibre 4 y una de 9, agregándose a este luego de la varadura e incendio del “Villa del Salto” las dos colisas de este de calibre 6.

Dentro de la plaza se construyeron trincheras en lugares estratégicos así como el acceso a la misma fue fortificado contando con un puente levadizo. La defensa pese a la precariedad de medios frente a el despliegue de los sitiadores fue muy bien dispuesta evidenciándose un factor de motivación bien diferente entre ambas .(41) 

DEFENSA HEROICA DE PAYSANDÚ

Compulsando las fuentes impresas sobre lo acontecido en la Defensa de Paysandú confrontamos las memorias de un testigo presencial de las mismas, Orlando Ribero, en su obra “Recuerdos de Paysandú”, los informes producidos por el Almirante Tamandaré publicados en los extractos de sus archivos (42) así como dos cartas enviadas por el General Leandro Gomes al Presidente Atanasio Aguirre con fecha 9 y 10 de diciembre, pertenecientes al archivo del Presidente Aguirre (43), así como el informe enviado por el comandante del buque español “Wad-Ras”, Teniente de Navío de 1ª Clase Luis Martínez de Arce, sobre que sucedió luego de finalizar la Defensa (44), además de estas fuentes directas sobre los hechos investigados se agregan a esta investigación los informes publicados por los Comandantes ingleses en la obra de nuestro colega Académico Dr. Juan Oribe Stemmer “El Umbral de la Triple Alianza”, que completan el cuadro de situación de lo realmente sucedido en la ciudad de Paysandú.

También ayudaron a esta investigación los daguerrotipos tomados por el fotógrafo francés Emilio Lahore, que registran el estado de la ciudad luego de finalizada la “Defensa”, así como de la población trasladada a la isla de la Caridad y los buques fondeados próximos a su puerto. (40)  El fotógrafo E. Lahore, nacido en Francia, arriba al Rio de la Plata en 1856, asociándose en Montevideo a Desiderio Jouaut con estudio en Ituzaingó 139. (45)

El 28 de noviembre de 1864, ante la sospecha de que Paraguay podía comenzar las hostilidades, el AlmiranteTamandaré hizo alistar una División Naval compuesta de las cañoneras “Amazonas”, “Beberibe” y “Jequitinhonha”, al mando del Comandante Barroso para cubrir la boca del Guazú, a efectos de impedir el eventual pasaje de la Escuadra Paraguaya. (46)

Flores acampó próximo a la ciudad de Paysandú con aproximadamente 2.000 hombres (800 eran infantes), teniendo este siete piezas de artillería, mientras Tamandaré arribó desde Buenos Aires el 4 de diciembre y comenzó el desembarque de efectivos.  Éste contaba a bordo de su flota de las cañoneras “Recife”, “Belmonte”, “Paranaíba”, “Araguaí” e “Ivaí”, de 500 hombres.  A estos efectivos se le agregaron 160 hombres de caballería al mando del estanciero brasileño José Bonifacio Machado.

El 4 de diciembre se produjo la intimación para rendir la plaza lo que fue rechazado por Leandro Gómez en dos oportunidades, efectuando disparos sobre el que portaba la bandera de tregua como única respuesta.

Iniciándose las hostilidades el día 6 de diciembre a las 05:00 horas hasta las 16:00, sufriendo los mayores daños humanos y materiales por efecto de la artillería de las cañoneras. El día siguiente se procedió a desembarcar e instalar artillería en las elevaciones próximas al norte de la ciudad, denominadas Bella Vista, contando estas con piezas ralladas y las denominadas a congreve que podían disparar cohetes sobre la ciudad.  Este ataque se complementó con un ataque de Flores a diferentes puntos de la plaza fuerte, la que era reforzada por los defensores en esos lugares. Este ataque le reportó, según informa Leandro Gómez, 100 bajas entre muertos y heridos; también quedaron inutilizadas la mayor parte de la escasa artillería según lo reporta O. Ribero.

De la carta enviada por Tamandaré al General Mena Barreto obtenemos las novedades del primer ataque a la ciudad, sufriendo 30 bajas entre las que se encontraba el jefe de las fuerzas brasileñas terrestres, Capitán Peixoto, herido en una mano, comenzando a sugerirle a Menna Barreto la necesidad de su presencia en este sitio.  Transcribo sus expresiones:

”… La aparición de vuestra excelencia en estos parajes con el Ejército Imperial aportaria la solución al problema Oriental, cuya última palabra reside en Montevideo y nos facilitaría marchar después sobre Paraguay que por ahora no piensa molestarnos …”. (47)

El día 7 continuó el ataque siendo desalojados las tropas de Flores de tres cantones dentro de la plaza, siendo pasadas a cuchillo las tropas invasoras. Tamandaré reportó seis muertos y 25 heridos. Luego de los ataques iniciales la tatica seguida por Tamandaré fue esperar las fuerzas del ejército imperial redactando en su informe: (48)

”… El gran efecto moral que queríamos conseguir estaba alcanzado. Nuestras tropas reconocieron su superioridad sobre el enemigo, mostrándose dispuestas a mayores empresas. Podíamos, portanto tentar el asalto con la esperanza de completo triunfo, porque nos constaba que los sitiados hasta tenían falta de espoletas fulminantes, y que usaban fósforos de cera. Más era preciso contar con grandes pérdidas y no quise exponer nuestros marineros, que con tanta dificultad se substituyen, y son necesarios para la continuación de la campaña que ahora principia. Más allá de eso no había en nuestros navíos número suficiente de bombas para tirar cuando resolviésemos el asalto, y también el general Flores carecía de proyectiles para su artillería rayada, y de pólvora y cartuchos. En esta emergencia resolvimos entretener el tiempo para aguardar el ejército imperial, que ya estaba en marcha en el Estado Oriental …”.

La provisión de munición, más 100 marineros, la obtuvo al enviar la cañonera “Paranaíba”, que fue a Buenos Aires y se surtió de los navíos allí apostados, existiendo versiones que también recibió apoyo encubierto del gobierno de Mitre. De la misiva enviada por Tamandaré al Brigadier Netto da cuenta del resultado de los primeros ataques a Paysandú:

”… Paysandú fue ayer vivamente atacada por nuestras fuerzas de desembarque, incorporadas a las del Gral. Flores. No obstante el valor de nuestros soldados y marineros cuyo número es reducido para una empresa de estas, el bombardeo sucesivo de la plaza por cuatro cañoneras que tiraron 600 balas de 68 ella resistió hasta anoche, y nos hizo bastante mal …”.

La noticia de la declaración de guerra del Paraguay surge de la misiva del 7 de diciembre de 1864 al General Canabarro, donde lo insta a movilizar sus tropas rápidamente. (49)  En misiva del 8 de diciembre a Paranhos da cuenta de la imposibilidad de tomar Paysandú por tener una fuerza “… relativamente pequeña para acometer la plaza … teniendo Flores de 2.000 a 2. 400 hombres siendo 800 infantes … sin precisa instrucción y orden … habiendo desembarcado 500 hombres teniendo L. Gómez entre 800 y 1000 hombres protegidos por algunas baterías …”.  

Le explica que envió en dos oportunidades propuestas de capitulación siendo contestadas con disparos sobre la cabeza del parlamentario así como la gestión de evacuación de las familias por los comandantes de buques británicos, francés y español, no admitiendo Leandro Gómez se utilizaran embarcaciones del Almirante Murature, marino de origen Italiano al servicio de la Confederación Argentina, el que enviado por Mitre con el fin de mantenerlo informado, contaba con los buques artillados “Pavón”, de 55,8 metros de eslora y 6,87 de manga, y el buque “Guardia Nacional”,  de 45 metros de eslora y 10 de manga.

La última comunicación registrada hasta el presente de Leandro Gómez (50), fechada el 10 de diciembre, da cuenta la carencia de pólvora estándose preparando para el combate cuerpo a cuerpo, dando cuenta que el 9 de diciembre se habían presentado en las trincheras tres oficiales de los buques de guerra español, francés e inglés,  comunicando de parte de sus comandantes,  Luis Martínez Arce, F.Olive y F. J. Johnson que habían conseguido “una suspensión de armas “desde las cinco de la tarde a las doce para que pudieran salir las familias que aun existían en la ciudad.

Fue concedida la autorización de evacuación, las que fueron embarcadas en botes auxiliares de éstas hasta la isla frente a Paysandú, luego denominada “De la Caridad”. En siete horas de tregua se evacuaron aproximadamente 2.000 habitantes de Paysandú.  Al no haber construcciones en la isla, los comandantes de los buques ingles “Doterel”, español “Wad Ras” y francés “Decidee” desembarcaron sus velas para armar carpas y así darles la posible protección los refugiados.

Esta tregua finalizó con unos toques de campana de la Iglesia de la plaza, comenzando un cañoneo hacia la plaza que duró con algunas intermitencias hasta el 20 de diciembre. En esa fecha Flores se retiró del sitio con sus efectivos para interceptar al General Juan Saá, enviado desde Montevideo, quedando la flota a cargo del sitio.

Saá, militar y político de origen argentino, ofreció sus servicios al Presidente Atanasio Aguirre, que lo designó Comandante del Ejército de Reserva.  Dicha misión fracasó ante la deserción de tropas y el poco apoyo recibido, optando por regresar a Montevideo al encontrase con fuerzas superiores del Coronel Caraballo en proximidades de Durazno.  Así Flores retornó al sitio el 22 de diciembre conjuntamente con la división de caballería brasileña del General Antonio Netto.  Flores se volvió a retirar del sitio, mientras dentro del mismo en conocimiento de la misión encomendada al General Saá se abrigaban esperanzas de recibir socorro.

Con escasos fulminantes se improvisó reemplazarlos con fósforos provistos de las existencias en un almacén, pero lamentablemente el 29 de diciembre llegó a las 19:00 horas el Ejército comandado por el General Propicio Mena Barreto engrosando con más de 6.000 hombres bien pertrechados al sitio, contando con 12 piezas de artillería. 

Se envió una nueva intimación de capitulación, siendo esta respondida nuevamente en forma negativa, comenzando el 31 de diciembre, el que fuera el último ataque a la plaza fuerte. Este duró 52 horas ininterrumpidas con fuego simultáneo de todas las piezas de artillería en tierra y abordo. Luego de provocar la destrucción por concentración de fuego de los improvisados parapetos, comenzó la lucha cuerpo a cuerpo en completa desigualdad de hombres pero no de valor e heroísmo, comenzando a fallecer los lugartenientes de Leandro Gómez, el General Lucas Píriz, el Coronel Emilio Raña, Felipe Argentó, Azambuya.  El fin estaba cerca.

 Al amanecer del 2 de enero salió de la plaza fuerte un enviado por Leandro Gómez, solicitando una suspensión de hostilidades por 8 horas para enterrar los muertos y atender los heridos.  La tregua fue rehusada por Tamandaré, notificándole que se aceptaría sólo la rendición. Ante el cariz que tomaban los acontecimientos el cónsul ingles en Montevideo, William Garrold Lettsom, le envía una comunicación el 14 de diciembre (51) al Vizconde Russel consultando si se iba a permitir el bombardeo de Montevideo por el comandante brasileño transcribo parte de dicho texto:

”… Le estaría sumamente agradecido a su Señoría si su Señoría pudiera informare si el Gobierno de Su Majestad tiene la intención de permitir el bombardeo de Montevideo por el comandante en jefe brasileño, o si el Gobierno de Su Majestad considera correcto autorizarme para concertar medidas con el comandante en jefe, para prevenir, si fuere necesario mediante el uso de la fuerza, la destrucción de propiedades inglesas y sus intereses por parte de la fuerza navales brasileras ...”.

Esta comunicación fue recibida en Londres el 20 de enero de 1865.  Como se deduce de la misma, el Vicealmirante Ingles Elliot se encontraba a bordo del buque insignia “Bombay” en Montevideo en esa fecha, hecho que también sirvió para la reunión que celebró a bordo de la corbeta brasileña “Paranaense” con el nuevo representante Brasileño en el Rio de la Plata, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Imperio del Brasil José María da Silva Paranhos, enviado para amortiguar las reacciones poco diplomáticas que como se preveía el almirante Tamandaré iba a aplicar en la solución del doble conflicto que se había generando y a encaminar una alianza con la Argentina.

Mientras el Presidente Atanasio Aguirre ordenaba el 13 de diciembre se quemaran en ceremonia pública los cinco tratados entre la República Oriental del Uruguay y Brasil, declarándolos nulos.  Este hecho fue celebrado el 18 de diciembre por la mano de un criminal seleccionado en la cárcel de Montevideo, exacerbando aun mas a los brasileños en su odio al gobierno.

En Paysandú se montó un improvisado hospital de sangre a cargo del Dr. Vicente Mongrel que proporcionó alivio a los cientos de heridos que se produjeron.  Desde Montevideo, en conocimiento de esta situación, se envió una misión humanitaria conformada el 11 de diciembre por Vicario Apostólico y dos sacerdotes, cuatro monjas, un medico de nombre Wich y otras personas.  Esta fue denominada “Comisión Religiosa y de Caridad”, la que fue impedida de entrar a la ciudad al encontrarse ocultas en un doble fondo 17 cartas dirigidas por el Presidente y sus Ministros a Leandro Gómez y otros jefes de la plaza.  Se restringió por esa causa su misión a la isla de la Caridad.

La lucha terminó el 2 de enero entre las ocho y once de la mañana, el General Leandro Gómez fue tomado prisionero por el Coronel brasileño Olivera Bello cuando estaba redactando la respuesta a la negativa de tregua.  En la plaza había 400 entre muertos y heridos, tomando 700 prisioneros siendo 97 de ellos oficiales y las fuerzas brasileñas reportaron un total de 95 muertos y 394 heridos. (52), no existiendo información de las bajas del ejercito del General Flores, que tienen que haber sido tan importantes como las de la Defensa.

La suerte corrida por el General Leandro Gómez y algunos oficiales que lo acompañaban, según las diferentes versiones del hecho, fue ser entregado a las tropas del General Gregorio Suarez, el que ordenó su fusilamiento agregando así mas deshonra al ejercito sitiador.  Sus restos fueron recuperados y sepultados en Concepción del Uruguay.

Sobre la que sucedió en Paysandú una vez finalizado el sitio transcribo parte del oficio dirigido a su superior por el Comandante el “Wad Rass”, Martínez de Arce,  del 5 de enero:

”… El día de la toma del pueblo, mandó el señor barón de Tamandaré un oficial a todos los buques extranjeros que nos hallábamos en el puerto (también se había desplazado hacia el teatro de los sucesos la Escuadra Argentina al mando del coronel José Murature, quien realizó nobles gestiones en favor de los vencidos)  diciéndonos que, aunque estaba el bloqueo, nos suplicaba que no bajásemos al pueblo porque no podía responder de que se nos infiriese algún insulto, por lo que pudimos juzgar que tanto los jefes brasileños como los del general Flores no tenían fuerza ninguna sobre sus soldados. El saqueo y el asesinato duraron dos días sin que nadie pudiera impedirlo, considerándose impotente para reprimirlo el mismo señor de Tamandaré. El General Gómez (que se había rendido confiando en la palabra empeñada por sus captores) fue cruelmente asesinado, infiriéndole a su cadáver insultos que no comprende ningún hombre civilizado. Habiendose dicho al señor vicecónsul Español que el mayor Estomba se hallaba escondido en la casa de un español y que lo andaban buscando para degollarlo, dispuse que el médico de este buque que estaba en tierra asistiendo a los heridos lo trajese a bordo disfrazado de marinero, lo que tuvo lugar con el mayor éxito, logrando en este modo quitar una víctima más …”. (53)   El saqueo de Paysandú ha concluido cuando no hubo más que robar.

El 14 de diciembre, mientras Paysandú aun resistía, el ejército paraguayo comenzaba la invasión a Matto Grosso.  Estas novedades llegaron a conocimiento del Almirante Tamandaré condicionando su accionar a lo que preveía seria un conflicto más prolongado, quedando la Heroica Defensa de Paysandú como el comienzo de la que luego se transformóo en la “Guerra de la Triple Alianza”, como señaló el historiador argentino Ramón J.Carcano: “… El cañón de Tamandaré, que derriba a Paysandú, retumba en Asunción …”.

 Finalizando concluimos:

1) Existieron desde el comienzo del bloqueo naval a Paysandú gestiones para lograr una salida negociada. El gobierno no las consideró, dejando a las fuerzas al mando del General Leandro Gómez a su suerte, las que no capitularon a pesar de enfrentar fuerzas que sabían eran muy superiores en hombres y medios, esperando siempre el apoyo del gobierno que nunca llegó.

2) Este heroico episodio de nuestra historia fue si lugar a dudas la expresión genuina del sacrificio por los ideales en la que participó toda la población de una ciudad que asumieron a sabiendas de no contar con medios suficientes el hacer respetar nuestra soberanía frente al uso indiscriminado y abusivo de la fuerza.

3) Lo trágico de lo sucedido en Paysandú, a mi criterio, motivó un cambio de actitud de los gobernantes cuando posteriormente Montevideo fue sitiada, arribándose a el “Pacto de la Unión”, permitiendo la asunción de Flores y el posterior “Tratado de la Triple Alianza”.

4) Nuevamente la diplomacia Inglesa, como lo había hecho en 1828, contempla sus intereses mercantiles mediando para facilitar una solución que logre restablecer el normal comercio en la Cuenca del Plata, sin afectar la existencia de la Republica Oriental del Uruguay.

5) El Imperio Brasileño ejerció el dominio naval del Rio de la Plata, siendo supervisado por la diplomacia Británica, la que hace presencia mediante medios navales que protegen a sus nacionales, así como Francia, España e Italia supervisan los acontecimientos mediante sus misiones diplomáticas y presencia naval, reafirmando su interés estratégico comercial en la zona.

6) La decidida posición política y militar de la Republica del Paraguay ante el conflicto en la Republica Oriental del Uruguay desencadena primero el enfrentamiento bélico con el Imperio Brasileño, el que para enfrentarlo necesitará el apoyo para su logística y recursos humanos de la Republica Argentina, siendo la Republica Oriental del Uruguay arrastrada al conflicto por los compromisos asumidos por el General Venancio Flores en su campaña para asumir el poder, siendo consumada la alianza entre Brasil, Argentina y Uruguay contra el Paraguay mediante el “Tratado de la Triple Alianza” el 1º de mayo de 1865.  Esta guerra finalizó en 1870, al ser muerto en combate el Mariscal Francisco Solano López.  Argentina y Brasil se anexaron a sus respectivos territorios parte del territorio Paraguayo solucionando de hecho viejas disputas fronterizas, estableciendo la libre navegación por el Rio Paraguay, permitiendo al Brasil la comunicación fluvial a la Provincia de Mato Grosso.    

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA CITADA

1) Apéndice I

a) Transcripción de la carta que el General Leandro Gómez enviara al General Justo José de Urquiza desde Paysandú el 31 de agosto de 1864.  El original se encuentra en el Archivo Histórico del Palacio San José, en la Serie Banda Oriental, Legajo: Revolución V. Flores.

b) Copia y transcripción de carta del General Leandro Gómez al Presidente Atanasio Aguirre, 8/12/1864.

c) Copia y transcripción de carta del General Leandro Gómez al Presidente Atanasio Aguirre 10/12/1864

2) “Historia Naval Brasilera”, Vol 4º, Página 11, Edición de la Marina del Brasil, Rio de Janeiro, 2001.

3) “El Imperio de Brasil y el Río de la Plata”, Página 47, Efraín Cardozo, Librería del Plata, Edición 1961.

4) “En el Umbral de la Triple Alianza”, Página 186, Juan Oribe Stemmer, Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2008.

5) “Historia Argentina”, Cap. 4: “La Organización Nacional”, Página 70, Haydee Gorstegui de Torres, Ediciones Paidós, 2000.

6) “Historia Marítima Argentina”, Página 246. 

7) “Apogeo y crisis del Uruguay pastoril y caudillesco, 1835-1875”,  Página 87, J.P.Barrán, Ediciones Banda Oriental.

8) “Breve Historia del Paraguay”, Página 89, Efraín Cardozo, Ediciones Eudeba.

9) “Maldita Guerra”, Página 43, Francisco Doratioto, Ediciones Emecé , 4ª Edición,  2010.

10) “Guerra del Paraguay - Acción y Reacción de la Triple Alianza”, Vol. I, Páginas 145 y 146,  R.J Cárcamo, Edición Domingo Viau y Cía., 1941.

11) Oribe Stemmer, Página 60.

12) Archivo General de la Nación, Caja10, Carpeta 17, Atanasio Aguirre - Documentos de su Archivo - 1852-1864.

13) Oribe Stemmer, Página 61.

14) Ibidem, página 61.

15) “Paraguay y la Guerra de ayer”, Páginas 19 y 36,  Cuadernos de Marcha, Nº 35.

16) Doratotio, Página 48.

17) “La Guerra del Paraguay”, Páginas 386 y 387, Teniente Coronel Juan Beverina, Edición 1921.

18) Cardozo, Página 328.

19) Beverina, Pagina 391.

20) Cardozo, Página 464.

21) Extractos del Archivo del AlmiranteTamandaré, Vol X, Página 178, Imprenta Naval,  Río de Janeiro 1961.

22) Cardozo, Página 175.

23) Ibídem página 178.

24) Ibídem, Página 473

25) Cárcano, Páginas 143 y 144.

26) “Historia de Concepción del Uruguay”, O.Urquiza Almandoz, Tomo II, Página 288, Edición de la Municipalidad de Entre Ríos,  2002

27) Ibídem, página 289.

28) Cardozo, Página 373.

29) “Guerra y Revolución en la Cuenca del Plata”, Hugo Licandro, Página 84, Cuadernos de Marcha Nº5, 1967.

30) Cardozo, Página 375.   

31) Archivo del Alte.Tamandaré, Página 136.   

32) Cardozo, Página 328. 

33) Ibídem, Página 394.

34) Oribe Stemmer, Carta del Alte.Elliot, 14-12-1864 .

35) Archivo.Tamandaré, Páginas 215, 212, 233.

36) Cardozo, Página 325. 

37) Ibídem pág. 326.

38) Ibídem pág. 326.

39) Oribe Stemmer, Página 189. 

40) Ibídem, Página. 57.

41) Apéndice IV, Imagen del “Recinto Fortificado”, publicado en “Recuerdos de Paysandú” de Orlando Ribero, Ediciones Barreiro y Ramos 1901.

42) “Subsidios para la Historia Marítima de Brasil”, Volumen X, Páginas 251- 279,  Imprenta Naval, 1951.

43) A.G.N., Caja10, Correspondencia Atanasio Aguirre,.Carpeta 17.

44) “La Armada Española en el Plata, 1845-1900”, Miguel de Marco, Edición Facultad de Rosario, Página 208.

45) “Historia de la Fotografía en Uruguay”, Juan.A.Varese.

46) Archivo Tamandaré,  Páginas 213-214.

47) Ibídem, Páginas 222-223.

48) Ibídem, Páginas 222-223.

49 ) Ibídem, Página 224.

50) A.G.N., Caja10, Correspondencia Atanasio Aguirre, Carpeta 17.

51) Oribe Stemmer, Página 214.

52) “La Guerra de la Triple Alianza contra el Gobierno de la República del Paraguay, 1864-1870”.

53) De Marco, Página 208.

54) Archivo Tamandaré, Página 196.

56) Ibídem, Páginas 197y 198.

57) Apéndice V, Proclama del General Flores, 19-4-1863, A.G.N. Caja 10.

58) Apéndice II, Plan de Invasión de Saraiva, en “El Imperio del Brasil y el Río de la Plata”, de Efraín Cardozo, Páginas 328-329.

59) Apéndice III, Acuerdo de Santa Lucía, Memoria presentada por el Ministro de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores, Imprenta de la Nación Argentina, Buenos Aires, 1865.   

 NOTA

La presente conferencia es un extracto del libro: “1864 - Una visión naval de la defensa heroica de Paysandú, el comienzo de la guerra de Paraguay contra Brasil en vísperas de la Guerra de la Triple Alianza”, publicado por esta Academia en versión digital. 

  

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