Historia y Arqueología Marítima

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PORTOBELO, PUERTO ENTRE DOS MUNDOS

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por ROBERTO LETTIERI    Publicado en Ciclo de Conferencias año 2011

 RESUMEN

Cristóbal Colón en su cuarto viaje consiguió salvarse de los huracanes del Mar Caribe, refugiándose en una bahía hermosa y protegida que bautizó con el nombre de Portobelo en el actual Panamá.  En 1586 esta ciudad es fundada por la Corona Española.  En 1597 la ciudad es inaugurada con sus viviendas y fortificaciones. Por muchos años tuvo el monopolio del comercio con la Metrópoli.  A partir de 1759, luego de un violento ataque inglés, España empieza a poner fin a este monopolio y con el tiempo lo pierde totalmente. Para evitar los ataques de los enemigos (piratas, corsarios y naciones enemigas) se da preferencia a otros puertos y rutas marítimas más al sur del citado puerto.   

 INTRODUCCIÓN

En su doble búsqueda de oro y de un paso hacia el Imperio del Gran Khan, Cristóbal Colon en su último y cuarto viaje, en noviembre de 1502, consiguió salvarse de los huracanes del Mar Caribe, refugiándose en una bahía situada en el actuar territorio de Panamá.  Barcos y tripulaciones llegaron muy mal trechos a una hermosa y protegida bahía, la que bautizó con el nombre de Portobelo.

En 1586 la corona española dispone la construcción de fortificaciones en la costa de esta bahía. El 20 de marzo de 1597 la cuidad de San Felipe de Portobelo es oficialmente fundada, agregándose a las fortificaciones, precarias casas para sus habitantes.

El pequeño puerto Nombre de Dios, donde se embarcaban mercaderías hacia Sevilla,  cercano a Portobelo y fundado anteriormente, es abandonado debido al ataque de los piratas ingleses comandados por el Francis Drake e indios de la selva del Darien. 

Es la hora de Portobelo, rodeada de selvas y montañas, una entrada fácil de defender y un área seca para reparar los barcos. Las condiciones sanitarias eran difíciles muchos habitantes morían de malaria y disentería. En esta zonas tropicales húmedas y calurosas, hay aún hoy, dos estacione: de mayo a noviembre una estación lluviosa con lluvias fuertes y de corta duración, la estación seca de diciembre a abril. Agregando a esto una flora (la selva tropical) y una fauna (jaguares, serpientes venenosas, cocodrilos, etc) siempre agresivas.

 ESCUADRAS Y MULAS

Todos los años una poderosa Armada zarpaba del Puerto de Callao en Lima (actual Perú) hacia el puerto de Panamá (actual Panamá) con tres o cuatro navíos y algunos veleros pequeños, para navegar 1.340 millas por el Océano Pacifico, transportando mercancías, especialmente oro y plata que habían sido extraídas de la actual Bolivia y Perú, y que habían llegado a Lima pasando por Arequipa y Arica.

Entre la ciudad de Panamá y Portobello había casi 100 kilómetros muy peligrosos. Se viajaba dos días por tierra cargando la mercadería a lomo de mula, hasta alcanzar la población Venta las Cruces. Una parte continuaba por el Río Chagres en grandes botes de fondo plano, con alrededor de 20 remeros negros, o en canoas que podían cargar hasta 2.000 kgrs.  A veces parte del flete se malograba por las fuertes y cortas lluvias.  El viaje continuaba hacia la desembocadura del Río Chagres en el Mar Caribe, defendida por el Gran Fuerte de San Lorenzo. Luego se continuaba a lo largo de la Costa, navegando hacia Portobelo.  La otra parte de la preciosa carga seguía por tierra, particularmente el oro y la plata, hasta llegar a Portobelo.

 

El tránsito fluvial, como el terrestre, podía ser atacado por cimarrones, esclavos negros prófugos que habían levantado aldeas en la selva, pero lo mas grave es que servían de guías a los ingleses cuando estos decidían atacar caravanas españolas.

Tres castillos protegían Portobelo: San Felipe de Todofierro con 100 hombres y 12 cañones. Santiago de la Gloria que resguardaba la ciudad con 200 hombres y 32 piezas de artillería y San Jerónimo que se alzaba junto al puerto en una plataforma sobre al mar. Los castillos fueron construidos por prisioneros ingleses, y diseñados por el gran Ingeniero Italiano Juan Bautista Antonelli, contratado por la corona española.     

Había dos plazas, una iglesia, dos conventos de los cuales uno hacía de hospital, el gran edificio de piedra de la Aduana y un centenar de casas de madera. Afuera de la ciudad se encontraba el cuartel de Guinea, barrio de negros, esclavos y libertos.

La mercadería de España salía de Sevilla, capital comercial del Imperio, a través del ancho Río Guadalquivir que desembocaba en el Océano Atlántico.  Allí la misma era transbordada, en el puerto oceánico de Sanlúcar de Barrameda, a las Naves Almirante y Capitanas, que eran galeones que llevaban cañones pesados para desalentar a posibles agresores. La navegación a Portobelo demoraba aproximadamente 75 días.

El gran acontecimiento anual era la feria de Portobelo. Que duraba alrededor de 45 días en los meses de diciembre y enero.  Los marinos instalaban en la plaza una gran tienda hecha con velas, bajo la cual apilaban todas sus mercancías, marcada con el nombre de sus propietarios. La ciudad se llenaba de mercaderes limeños, y de agentes de las casas comerciales españolas que seguían el viaje hasta Lima. Otros regresaban en los buques luego de la compra venta de las mercancías.   

 

De España venían: tapices, telas, objetos de hierro, vino, papel, armas y municiones. América enviaba: cacao, quina, esmeraldas, oro, plata, lana de vicuña, cobre y piedras semipreciosas. Fijaba los precios una comisión formada por miembros de la Real Audiencia y Representantes de los Comerciantes.  

 

Estas riquezas despertaron la codicia de holandeses, ingleses y franceses. Francis Drake, celebre corsario de la Reina Isabel I de Inglaterra, murió de disentería, después de haber atacado el puerto Nombre de Dios, y fue inhumado en el mar en enero de 1596, en la bahía de Portobelo.  

 

En 1668 Henry Morgan, un galés que se ganaba la vida como filibustero, atacó Portobelo comandando un grupo de ingleses, italianos, portugueses, franceses, negros, mulatos, e incluso un español de Córdoba.  Portobelo fue capturado fácilmente después de un desembarco nocturno. Se torturó con fuego a sus habitantes para saber donde escondían sus tesoros. El tesoro real estaba exague y sus pobladores reunieron 100.000 pesos para evitar mayores males; retirándose los invasores con el citado botín.

En 1759 el vicealmirante ingles Edward Vernon con seis buques de guerra entró a la bahía, la cañoneó, por sorpresa, y robó la pocas riquezas de Portobelo.   Poco tiempo después de este ataque, España empieza a poner fin al monopolio de Portobelo, sobre el comercio con la Metrópoli.  Para evitar los ataques se terminó por dar preferencia terrestre de Lima a Buenos Aires y a las Vías Marítimas por el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos. Portobelo fue perdiendo importancia y callo en el olvido.

Hoy Portobelo, es una modesta ciudad de algunos cientos de habitantes a la sombra de sus antiguos baluartes.  Su gran orgullo es el milagroso Cristo negro de la Iglesia Principal, tallado en Cocoboco, una madera pesadísima e incapaz de flotar.

Portobelo se encuentra en la Provincia de Colón, cercano al canal de Panamá y es un punto intermedio entre el canal y archipiélago de San Blas de los indios Kuna en territorio panameño. Fue declarado Conjunto Monumental Histórico por Ley 91 del 22 de diciembre de1976.   

 

 BIBLIOGRAFÍA 

  • RINBLI E. Th. “Historia Universal Ilustrada”, Tomo II, Editorial Vergara., 4º Edición, Barcelona, 1967.
  • VARIOS, “Historia de America”, Ediciones Laurousse, Santiago de Chile, 1992.
  • ÁLVAREZ, Ruben; OLIVERO, José María; ALBORNOZ, Enrique;  “Cartografía y Navegación. Del Portulano a la Carta Esférica”. Edición: Armada Nacional. Montevideo 2007.
  • El Correo de la UNESCO”, Octubre 1993.
  • www.portobelo.com
 

  

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