Historia y Arqueología Marítima

HOME RESCATE A LOS NÁUFRAGOS DEL "ESQUEL" POR EL "CAPITÁN MIRANDA" Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por  FRANCISCO VALIÑAS  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2010

RESUMEN

            El 14 de noviembre de 1965 el B/M Esquel, de bandera argentina, entró en emergencia en medio de una galerna y horas después debió ser abandonado por su tripulación, quedando los náufragos a la deriva en un pequeño bote.  Fueron rescatados en la noche siguiente, por el barco hidrográfico uruguayo Capitán Miranda.

 EL RESCATE

            Al amanecer del 13 de noviembre de 1965 el entonces Buque Hidrográfico ROU Capitán Miranda zarpó del puerto de Montevideo con rumbo a Río Grande, Brasil, al comando del Capitán de Fragata (CG) Ebert Hugo Grasso, en cumplimiento de una misión impuesta por la Orden Nº 16/65 de la Inspección General de Marina.  Hacía pocos días que el buque había salido de dique, donde se le practicaran reparaciones mayores, y su planta de máquinas no había aún sido probada totalmente. 

ROU “Capitán Miranda” (1965) 

            A escasas nueve horas de iniciada la navegación se detectaron insuficiencias en el circuito de aceite del motor propulsor, lo que obligó a fondear en dos oportunidades para su reparación.  A las 19.45 horas, en proximidades de Cabo Polonio, la nave debió alejarse de la costa y prepararse para capear un temporal que comenzaba a insinuarse con vientos fuertes y mar arbolada. Esta situación de capeo se mantuvo hasta las 18.15 horas del 14 de noviembre.

            Entretanto, a las 14.30 horas de ese día la estación Cerrito Radio  había recibido un pedido de auxilio (SOS) del Esquel, barco mercante argentino de 50 metros de eslora, al mando del Capitán Néstor Fabiani, el cual con quince tripulantes abordo intentaba capear el mismo temporal en una zona situada a 30 millas Sur-Sureste del Faro de Chuy.  Por efecto del fuerte oleaje, la nave estaba embarcando agua a un volumen mayor que su capacidad de achique, se encontraba notoriamente escorada, estimando su Capitán que en esas condiciones meteorológicas adversas el naufragio sería inevitable. 

B/M “Esquel” (cuando ostentaba el nombre “Cruz del Sud”) 

            Cerrito Radio comunicó lo recibido a la Prefectura General Marítima, la cual alertó a todas las embarcaciones que pudieran estar presentes en la zona o sus aledaños.  Estos resultaron ser los mercantes Río Belgrano y Fletero de bandera argentina, Del Norte estadounidense, y Cebollatí uruguayo, y los buques militares HMS Protector (británico) y ROU Artigas.  También el Capitán Miranda, quien como  buque más próximo asumió la responsabilidad de Comando en Escena.  Simultáneamente, se ordenó la zarpada de la Patrullera PS-1 surta en el puerto de Punta del Este, y el decolaje de dos aviones navales de la Base Capitán Curbelo.  Mientras la PS-1 se dirigía a la zona, las aeronaves peinaron el mar adyacente hasta las 20.00 horas, en que se vieron obligados a regresar sin haber divisado al Esquel.

            Mientras el Capitán Miranda se dirigía al rescate, el temporal arreció, escalando los vientos hasta superar los 80 kph, con chubascos que redujeron la visibilidad de tres millas a cero en ocasiones.  Pero las dificultades de máquinas no cesaron, y entre las 19.20 y las 21.10 horas se debió navegar a muy bajas rotaciones de hélice para solucionarlas.  Luego de ello se continuó con la búsqueda. 

            Cerca de las 22.30 horas, el Capitán Fabiani ordenó abandonar el Esquel, abordando todos sus tripulantes el pequeño bote de salvamento.  A las 23.40 el Capitán Miranda arribó al punto de la última posición conocida de los náufragos, iniciando una búsqueda meticulosa y con precaución, ya que debido a la pésima visibilidad se corría el riego de embestir el pecio del Esquel o el bote de sus sobrevivientes.

            El lunes 15 de noviembre de 1965 comenzó con las características de su antecesor: vientos fuertes arrachados del Sur, chubascos y mar arbolada; con el Capitán Miranda buscando y con los demás buques acudiendo en ayuda, excepto el Cebollatí (obligado a dirigirse a puerto por problemas técnicos). 

            A las 02.10 se avistó abordo una señal luminosa tenue sobre la amura de Babor.  El Timonel, creyendo confundir el destello con el reflejo en los vidrios de la timonera del cigarrillo del Capitán Grasso, le gritó "… Comandante, ¡no pite! …", y unos instantes después, al trepar la ola se volvió a divisar la señal.  Se trató del bote con los tripulantes del Esquel.  Los náufragos habían sido encontrados.

            Por efectos del viento y la mar, el buque se vio obligado a dar una caída más larga por Estribor para dejar al bote al socaire.  Los marinos argentinos fueron embarcados en el Capitán Miranda entre las 02.37 y las 02.50 en posición Latitud 34º12,5 Sur y Longitud 53º17,0 Oeste, a escasas 17 millas al Este Sureste de Punta Palmar.  Luego de ello, el Comandante ordenó poner rumbo a Cabo Polonio en procura de obtener una buena posición.

            Según registra el Libro de Bitácora del Capitán Miranda, las personas rescatadas fueron: Néstor Fabiani, Capitán; Enrique Moret, Primer Oficial; Roberto Pesano, Jefe de Máquinas; Jorge Hereña, Contramaestre; Antonio Vera, Primer Maquinista; Faustino Velázquez, Cocinero; José Escobal, Claudio Sosa, Víctor Savín, Paulino Cuenca y José Ojeda, Marineros; Mario Caballeira, Juan Pagola y Omar Hugo Navarro, Engrasadores; y Antonio Galivari, Ayudante de Cocina.  La mayoría fue capaz de abordar por sus propios medios, pero algunos tuvieron que ser asistidos porque los efectos de la exposición al mar y el viento los habían debilitado en demasía.

DOTACION DEL B/M “ESQUEL” 

            Habiendo recibido el comunicado del rescate de todos los náufragos del Esquel, la Inspección General de Marina ordenó al buque continuar con su misión.  A las 05.00 horas el Capitán Miranda retomó su rumbo original, debiendo en varias oportunidades alterar su dirección y bajar la velocidad para capear la tempestad que no cejaba.  No obstante ello, a las 09.20 del martes 16 de noviembre el buque atracó en el puerto de Río Grande, donde fue objeto de homenaje de las autoridades locales por lo solidario y épico de su rescate a los náufragos del Esquel.  A pesar de la fatiga, la tripulación del Miranda exhibía la satisfacción de las misiones cumplidas, la militar y la humanitaria, demostrando una vez más que los marinos orientales saben honrar a la Patria cumpliendo con sus deberes y con la solidaridad que une a todos aquellos que se aventuran por los caminos del mar.

       Hoy se evoca el incidente del Esquel con un mensaje de esperanza, al rememorar ese 15 de noviembre de 1965.  Este hecho, reconocido en su justa dimensión de bravura, heroísmo y solidaridad humana, es solo un eslabón de la larga y rica cadena historial que ha caracterizado y sin duda enorgullece a la Armada Nacional. 

Náufragos a bordo del Capitán Miranda 

 

  

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