Historia y Arqueología Marítima

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Por  HAIG ANDONIAN   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2010

RESUMEN

En 1875 quince uruguayos fueron deportados a la isla de Cuba por el gobierno del momento, embarcados en una pequeña barca llamada Puig. La travesía duró cuastro meses y estuvo rodeada de múltiples peripecias.

 

 Fué un hecho triste y degradante acaecido en el año 1875 en nuestra Patria como consecuencia de la innoble decisión política tomada por antipatriotas contra un grupo de orientales intelectuales cuya única culpa fué ser amantes de la libre expresión cuyos contenidos siempre iban dirigidos al beneficio de la ciudadanía y del país.

Las autoridades del nuevo gobierno electo con hechos de sangre que enlutaron la República, decidieron en forma tiránica silenciar a sus adversarios intelectuales expulsándolos de la tierra natal hacia una macabra deportación sin retorno.

El 15 de enero de 1875 el presidente Dr. José Ellauri es depuesto de su cargo por fuerzas militares nombrándose Gobernador Provisorio al ciudadano Dionisio Pedro Várela quién elige ministros a Isaac de Tezanos (Gobierno), Coronel Lorenzo Latorre (Guerra y Marina) y José C. Bustamante (Hacienda y Relaciones).

De inmediato el nuevo régimen electo, sin la venia de las Cámaras, tropieza con la prensa opositora las cuales desde sus columnas políticas alzaban permanentes protestas frente a los hechos sucedidos que fueron contra todo tipo de lineamiento democrático, Existía una rebeldía subterránea y los conductores del pueblo estaban decididos para que no hubiese oposición alguna, ni siquiera en forma mental; había que alejar a toda costa a los opositores.  

 

Se eligieron a aquellos que poseían cualidades intelectuales, prestigio y capaces de arrastrar a la gente. También hubo algún caso de venganza personal. El 24 de Enero en los patios del Cabildo estaban reunidos los ciudadanos apresados y sindicados como enemigos del nuevo régimen. La inhumana e inconstitucional deportación dispuesta recayó en los siguientes ciudadanos: José Pedro Ramírez; Juan José de Herrera Pérez; Julio Herrera y Obes; Aureliano Rodríguez Larreta; Juan Ramón Gómez; Osvaldo Rodríguez; Carlos Gurméndez; Cándido Robido: Fortunato Flores; Agutín de Vedia; Octavio Ramírez; Eduardo Flores; Segundo Flores; Ricardo Flores y Anselmo Dupont.

Introducidos en cuatro carruajes y fuertemente custodiados fueron trasladados hacia el puerto y embarcados en la Barca Puig, embarcación ésta que estuviera abandonada y sin tripulación desde hacía mucho tiempo, y habiéndo sido reacondicionada se la puso a disposición para ser quién transportaría a los deportados hacia el lejano destino dispuesto, el puerto de la Habana en la isla de Cuba.  

LA BARCA “PUIG” 

Con una improvisada tripulación, la prisión flotante sale del puerto de Montevideo todos bajo el mando del Coronel Ernesto Courtin estando la conducción del buque a cargo de su dueño el Capitán de la marina española Don Juan Puig y Moré, un médico el Dr. José Campana, un Practicante Sr. José de la Rocha y un pilotin Sr. Pedro Riva Zucchelli quién con el correr de los años llegaría a ser Oficial de nuestra marina de guerra nacional.

Respecto a la deportación en si no tienen cabida dos maneras de juzgarse: ni la mediocridad del gobernante ni el caos político existente justificaban el embarque en forma violenta de quince pacíficos ciudadanos. En esa resolución contraria a la equidad se quebrantó todo: Patria-Hogar y Propiedad. Hecha la connotación de la situación política y los autores que la protagonizaron entraremos a narrar el aspecto del traslado marítimo de los deportados hacia las lejanas tierras de la Isla de Cuba.

En la madrugada del día 28 de febrero levantan anclas remolcados por el vapor nacional "Fe" rumbo hacia Maldonado, a donde llegan el 1º de Marzo para efectuar algunas reparaciones y volver a izar las velas el 4 de Marzo.

Debemos resaltar que las pasiones en el alma del ciudadano lsaac de Tezanos, de hecho dictador de la República por obra de las bayonetas militares del momento, no estaban saciadas con un atentado común. El haber condenado a los ciudadanos al destierro ya habría sido infringirles una pena cruel, no obstante era necesario buscar un procedimiento simple de apariencia pero complejo en realidad que tuviera en si diversos elementos conjurados contra las víctimas del dictador latente de venganza.

De esta manera, consumaría su venganza sin necesidad de apelar a las armas. Los elementos a su favor los halló en la deportación: la tropa que custodiaría a los deportados eran todos mercenarios; el mar y los vientos que la barca recibiría en su viaje castigarían fuertemente a la embarcación la cual ya tenía en su haber cuatro naufragios y finalmente el clima mortífero que deberían soportar sumado a la escasez de agua y víveres.  La barca que se asemejaba a un pontón arruinado tenia su aparejo y velámen en deplorable estado de conservación. Con estos antecedentes bien se podría suponer que el arriba, a destino sería muy improbable.

El médico, Dr. Campana, puso en conocimiento al Gobierno que existía la posibilidad de epidemia dado que el agua y la carne no estaban en buenas condiciones; la higiene y las comodidades de alojamiento tampoco eran las adecuadas para hacer esa larga travesía cruzando diversas latitudes, todo lo hacia propenso para desarrollar enfermedades. La tropa que tenía a su custodia a los deportados estaban aún en peores condiciones.

La barca continúa su navegación siendo remolcado por el vaporcito "Fe" solamente hasta el Cabo de Santa María desde donde se despide dando su tripulación formada exclamando repetidas vivas a la Patria, a las Instituciones y al Gobierno.  La "Puig" le responde con un silencio total continuando su navegación encontrándose el día 21 de Marzo a una distancia de 200 millas el Este del Cabo Frío cercano a Río Janeiro.

La necesidad de aprovisionarse de agua y víveres frescos obligan al Coronel Courtin a hacer escala en el puerto de Pernambuco adonde ponen proa pero las corrientes alejan la barca más y más del puerto obligándose la intervención de un Práctico. Habiendo aparecido las embarcaciones indígenas llamadas "Jangadas" se contrata al capitán de una de ellas para conducir la "Puig" a puerto seguro faltando recorrer aún un buen tramo. El capitán contratado no pudo vencer el impulso de las corrientes y luego de dos días de inútiles bordadas se decidió no entrar a Pernanbuco e ir hacia Parahiba, puerto ubicado en el norte del Brasil al cual llegan mediante uso de un nuevo práctico, anclando en el puerto escala llamado Cabedelho en donde se surte de aprovisionamiento.

En este momento es muy digno de destacar el gesto y sacrificio hecho por el médico, Dr. José Campana, quién emprende un viaje de tres días hasta llegar por tierra a Pernanbuco, puerto importante del Brasil en el Estado de Recife, donde habla con el Cónsul y mantiene entrevista con el Sr. José Vasconcelo, redactor del diario "Jornal de Recife", órgano del partido liberal, quién toma conocimiento de todos los hechos acahecidos hasta el presente quedando éste fuertemente impresionado.

Poseedor de un espíritu ilustrado y liberal comprendió todo desde el primer momento y sus publicaciones motivaron que la autoridad máxima de Pernanbuco prestase su apoyo al pensamiento y así autorizado llega a la corte imperial la cual haciendo honor a la civilización y a la humanidad, intercede directamente ante el Gobierno de Montevideo a efectos de que se revoque la injusta y tiránica orden gubernamental.

El gobierno imperial consigue la revocación y envía la orden al puerto de Cabedelho la cual llega al día siguiente de la partida de la barca Puig, la cual luego de haber permanecido siete días se hizo a la mar. Durante la navegación, el día 17 de abril, aparecen "las Calmas" que significa un nuevo suplicio para quienes navegan a vela.  En la noche del 21 de abril, estando cerca de la línea ecuatorial aparecen los vientos en forma desfavorable por algunos días pasando luego a mejorar con los vientos "alisios".

Con viento y tiempo favorable los días iban pasando sin poder determinar las singladuras del barco; a fines del mes de abril el tiempo se torna tempestuoso con lluvias abundantes y una fuerte turbonada quiebra el bauprés cundiendo la alarma. Llevó tres días el repararlo y el 7 de mayo el mar se pone sereno y tranquilo; a los dos días aparece lluvia y viento, el mar se pone embravecido y comienzan a crujir los palos. La tormenta prosigue desencadenándose y el buque empieza a balancearse fuertemente recogiéndose de inmediato las velas. Al siguiente día se divisa las islas de San Vicente y Santa Lucía, posesiones inglesas; son islas volcánicas con montañas elevadas, poblaciones cercanas a 30.000 habitantes y con una producción abundante de algodón, café, cacao, tabaco y azúcar.

El 15 de mayo aparece la isla de Santo Domingo, la mayor de las Antillas luego de la isla de Cuba, situada entre ésta y Puerto Rico. Luego de aguantar borrascas y lluvias muy fuertes que hicieron estremecer el buque al embate de las olas espesas, el día 24 mayo, justo 3 meses después de la partida inicial, la barca estaba a la vista del cabo San Antonio distante a 222 kms.

Parte de los Deportados a bordo de la barca “Puig 

El día 26 de mayo se pone a ración el agua, lo que produce gran alarma entre los deportados pués se comenzó a dudar si verdaderamente el destino iba a ser la isla de Cuba. Sucede que el Coronel Courtin no quería ir a La Habana sino al puerto de Matanzas que distaba 35 leguas de la capital.  Esto no se llevó a cabo pues en poco tiempo apareció a los ojos de todos el Morro de La Habana.  Comienzan a aparecer al costado del buque variedad de peces: ballenas, delfines, tiburones, peces voladores.

Finalmente luego de 94 días de navegación, el día 30 de Mayo la barca Puig entra en puerto ansiado y fondea en la bahía. Se sienten alegres repiques de las campanas de las iglesias, música y algún que otro cañonazo pués se estaba celebrando la fiesta católica del Corpus Cristi.

Luego que la barca fondeó se presenta una ballenera de la Comandancia de Marina para controlar la documentación pertinente quedando personal de Aduanas a bordo. Horas más tarde aparece una barca conduciendo al Cónsul Oriental destacado en La Habana, Sr. Juan Veiga, quién luego de tomar conocimiento de las condiciones en que se hallaba el buque hace las gestiones pertinentes proveyéndose agua fresca y alimentos.

El día 31 de Mayo el Cónsul trae orden de autorización para que el Coronel Courtin concurra a la Comandancia de Marina; a su retorno comunica a los deportados que de acuerdo a las instrucciones recibidas por el Gobierno Oriental, todos estaban en libertad. Frente a ello, los deportados redactan una carta que firman todos, inclusive el Coronel Courtin, manifestando que solicitaban permiso para desembarcar para tomar algún vapor que los llevase a los Estados Unidos de donde regresarían al  Río de la Plata. La nota estaba fechada el 1 de Junio de 1875.

No habiéndose obtenido ningún tipo de tolerancia por parte de las autoridades que dieran satisfacciones a los petitorios, el día 10 de Junio la barca, con un poco de agua y galleta obtenidos por la intervención del Cónsul, Sr. Veiga, se acerca a la Puig una ballenera española para trasladar a los deportados hacia el vapor "Juniata" con el cual regresarían a la Patria acompañados con el médico Dr. Campos. Se efectúa el transbordo y por indicación del mismo Comisario de ese vapor se les propone llevarlos hasta otro buque, el vapor Clayde que salía el mismo día para Nueva York en el cual, por existir poco pasaje encontrarían buen alojamiento.

Acatando la órden bajan de la Juniata y van a atracar al costado de otra nave subiendo al mismo el Teniente de Navío Pedemonte a fin de entenderse con la autoridad regresando con la respuesta negativa en el sentido que el vapor no recibía pasajeros poniendo nuevamente la ballenera rumbo a la Puig. Inconcebible e inimaginable fué la triste realidad; volver nuevamente a la oscura y sucia bodega de la barca, lo cual así se hizo pues todo tipo de gestiones no prosperaron.

Aparece un remolcador que atraca al costado de la barca y la arrastra hasta el fondeadero del vapor de guerra Isabel la Católica, en el cual se hallaba el Conde de Valmaceda disfrutando de una fiesta en su honor. Pasada media hora, ese mismo barco de guerra sale remolcando la Puig siendo cortejada por los silbidos e improperios del populacho. Aquí cabe preguntar: ¿Cuanto dolor, amargura, desilusión, tristeza, y cansancio habría en ese momento en el cuerpo y en el alma de nuestros compatriotas?. Creo que sería imposible describirlo.

Siendo la noche y distando 30 millas del puerto de La Habana, la Puig queda sin remolque para seguir viaje al lugar que más le conviniese. Se había producido el mayor de los ultrajes hacia la soberanía de nuestro país representada por el pabellón patrio izada en la barca; estuvo todo el tiempo custodiada como un buque pirata y finalmente echada fuera de las aguas cubanas.

Aquí podemos decir que la deportación dictada por el gobierno nuestro de la época, fué muy mal hecha pués no puede admitirse que un gobierno elija territorio extranjero para enviar a personas culpables de ese castigo. Rusia deportaba Siberia; España lo hacía a la isla Fernando Po; Francia a la Guayana, e Italia a la Isla de Cerdeña. En cuanto a nuestras tierras nunca fueron lugar para deportados de otros países. Gran falla constitucional.

Continuamos, la Puig se encontraba nuevamente en el Océano sin rumbo fijo. Había que fijar un derrotero y buscar el destino que debía llevar. El capitán Puig sugería ir a las islas Baleares por alimentos y probabilidades de de hallar un trasbordo para los deportados, pero el Coronel Courtin entendió que navegar otras 850 millas era muy temeroso dado el estado del buque y convino con los deportados en ir directamente hacia algún puerto de los Estados Unidos.  Éstos sugirieron el puerto de Key West, que distaba 84 millas, pero el capitán Puig se opuso puesto que allí se ofrecía escollos peligrosos para la navegación y carencia de alimentación apropiada.

Se resuelve en definitiva ir hacia el puerto de Charleston, que fuera en su época antigua capital de los Estados del Sur durante la guerra civil americana. La interrogante que surgió fue la de que en condiciones arribaría a ese puerto.  Se decide transformarlo en barco mercante y para ello se retira de la vista todo tipo de armamento y se arría el gallardete de guerra. Para cumplir con la Patente de Salud que estipulaba 36 pasajeros fuera de la tripulación, y se resuelve esconder en el fondo de la bodega a 18 soldados. 

Así, la Puig se dirige lentamente ayudado por la leve brisa hacia Charleston pero aparece en la noche del 16 de Junio un formidable huracán que estuvo a punto de sepultarlos en el abismo del océano; todo el mundo a cubierta a aferrar las velas habiendo algunas de ellas sido arrancadas por el viento. El timón no gobernaba y el bote colgado a popa del lado de babor tocaba el agua que penetraba por la borda llevando la barca una enorme inclinación.

Al día siguiente fué izada bandera para práctico, el cual se puso a la vista; faltaban aún 25 millas para llegar a destino y el práctico finalmente el 19 de junio sube conduciéndolos y haciéndoles poner bandera amarilla acorde al reglamento marítimo apareciendo la Sanidad Marítima quién declara que la barca Puig debe permanecer en 30 días de cuarentena. Otro nueve tormento para los deportados pero con la benevolencia de los médicos lograron pisar tierra luego de haber recorrido 3.000 millas marinas en aquella prisión flotante.

Al pisar el muelle del puerto de Charleston recién los deportados fueron transformados en hombres libres totalmente; estaban en un país donde no había estados de sitio ni suspensión de garantías individuales, ni militares mercenarios ni política inquisitoria.

De esta manera terminó la agonía de aquellos hombres que ostentaban sólo el calificativo de buenos orientales y defensores de la libertad, el orden y el progreso de la Patria. El árbol de la justicia nunca será deshojado por las armas. Todos ellos fueron héroes y me honro en haberlos sacado del silencio y la oscuridad histórica de tantos años, se merecen ser recordados.- 

 

  

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