Historia y Arqueología Marítima

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EL VIAJE DE LA FRAGATA ERIGONE AL

RIO DE LA PLATA ENTRE 1845 Y 1849

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Por: Dr. en Medicina MILTON RIZZI CASTRO   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2008

 

RESUMEN

            Louis Alexandre Petit, cirujano de primera clase viajó al Río de la Plata a comienzos del año 1845 en la fragata Érigone, una 44 cañones perteneciente a la Armada Francesa. El colega trabajó en la zona por algo mas de cuatro años y a lo largo de su estadía registró cuidadosamente las condiciones atmosféricas, temperaturas, vientos, lluvias, lluvias, nieblas, tormentas, humedad, etc. y su relación con las enfermedades que presentaron los miembros de su tripulación, a saber: bronquitis, pleuresía, escarlatina, venéreas, tétanos, reumatismos, gangrena, fiebre tifoidea, hepatitis y abscesos hepáticos, tuberculosis, disentería y sarna. Trató asimismo accidentes y las heridas de guerra acontecidas en los combates del Río Paraná, especialmente el de la Vuelta de Obligado.

            Concluye esta tesis con la afirmación que las tierras del Río de la Pata, (que aun no padecían ni cólera ni fiebre amarilla) son muy saludables para los europeos, excepto para la tuberculosis pulmonar.

 SUMMARY

            Louis Alexandre Petil, First Class surgeon travelled to the River Plate countries early in 1845 on board the french 44 gun frigate Erigone. He worked here for over four years and along all settling he carefully made note about atmosferic conditions, winds, rains, temperatures, fogs, storms, humidity and their relations with a larga number of suppurations, hepatitis, reumatism, tuberculosis, dysentery, scarlet fever, mange. He also stated many accidents and war wounds all along the battles in the Parana River, spacially in November 1845 in the combat of Obligado. He concludes that the River Plata countries, except for consumption cases, are extremely healthy for europeans.

 A)  INTRODUCCIÓN

Los acontecimientos políticos surgieron en el Río de la Plata como consecuencia de la Guerra Grande (1842-1851) motivaron la presencia prolongada en el Uruguay de numerosos navíos de guerra, principalmente franceses e ingleses. (1)(2) Todas estas embarcaciones debían tener médicos abordo; éstos eran a veces simples auxiliares, tales como los cirujanos de tercera clase, pero en otras ocasiones eran técnicos de primer nivel que utilizaban estos viajes con la ilusión de vivir algunos años aventureros, hacer experiencia y/o escribir sus tesis de graduación.  Afortunadamente la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Montpellier ha atesorado algunas de estas producciones científicas y es gracias a esta circunstancia que hoy podemos examinar el estado sanitario y climatológico de Montevideo durante extensos períodos de la Guerra Grande. ¿Por qué climatológico? Porque todas estas tesis tenían como objetivo analizar las reacciones de las enfermedades con el estado del tiempo, factor al que se consideraba caudal en las que son hoy conocida afecciones infecciosas; de la gangrena a la neumonía de los abscesos hepáticos a la tuberculosis. 

B)  TESIS CLIMATOLOGICAS FRANCESAS

Las tesis que hemos consultado fueron cuatro:

a)      Consideraciones Medicas sobre la Campaña de la Fragata Erigone en las costas del Río de la Plata, América del Sur, de 1845 a 1849. Por Louis Alexandre Petit. Publicación de 1850. (1)(2)

b)       Ensayo (3)(4) sobre la climatología Médica de Montevideo y de la República Oriental del Uruguay. Por Louis Jules Saurel. Publicación de 1851.

c)       Recuerdos (5) de la Climatología y de la Constitución Médica del Uruguay de 1845 a 1849. Por Francois Maurin. Publicación de 1853.

d)       Las costas (6) del Brasil y del Plata. Estudio de Patología y Topografía Médicas. Por Paslane Champeaux. Publicación de 1874.

            La tesis de Saurel (3)(4) registra sus experiencias en Montevideo desde febrero de 1849, adonde había llegado en el bergantín Alcibíades, hasta julio de 1850, cuando fue autorizado a regresar a Francia en uso de licencia por enfermedad y “con honores”.

            Su trabajo consiste en documentar detalladamente la presión atmosférica, grado de humedad, registro de lluvias, tormentas, brumas, dirección y velocidad de los vientos y su relación con las enfermedades.

            Ejemplo: el viento norte aumenta los casos de riñas y lesiones y el pampero los enfermos de tétanos. Hace también un extenso listado de enfermedades y asimismo jugosos comentarios sobre los habitantes de Montevideo:

            “Las mujeres tienen pubertad precoz y muchos hijos. Sus enfermedades mas comunes son las histeria y la clorosis, debidas al ocio, falta de ejercicio, mala alimentación, abuso de golosinas y la imaginación sobreexcitada por la lectura de novelas..”

            “Toda vez que pueden, los hombres son afectos a las carreras de caballos y a las corridas de toros..”

            Referente a los médicos de Montevideo, consulta por lo menos (3) con dos franceses: Adolphe Brunel (1810-1871), autor del primer libro de Medicina editado en Uruguay y Jean A. Victor Martín de Moussy (1810-1869), ilustre astrónomo, naturalista y fundador de la sociedad de Medicina Montevideana.

            Contaba asimismo Saurel:

“Hubo dos pequeños temblores de tierra el 9 de agosto y el 15 de setiembre de 1848”.

“La locura en Montevideo es influenciada por las fases de la luna”.

“El tétanos que se manifiesta después de un traumatismo es tratado en la campaña uruguaya encerrando al enfermo en un cuero de carnero recién desollado y haciéndole beber tisanas de hinojo muy caliente, luego de forzarle la apertura de las mandíbulas con hierro...”

“También le administrarán  lavajes de la misma cocción y se le sumergirá en un baño tan caliente como pueda soportar”. 

            La tesis de Maurin (4)(5) corresponde a las experiencias que este cirujano de tercera clase (auxiliar), anotó cuidadosamente luego de su llegada a Montevideo en 1845 a bordo del bergantín Agathe. Lo interesante de esta tesis es que el autor viajó extensamente por el Río Uruguay, y participó en la toma de Paysandú ¡con 300 heridos en las fuerzas de la Defensa!

            En la topográfico, abunda en la descripción de costas, islas, barrancas fluviales y el los peces, aves, animales y vegetación de la zona. Un relato “literario” acerca del gaucho es a nuestro criterio descollante: “Es a la vez pastor y guerrero, hospitalario y cruel, supersticioso y fuerte de espíritu, mezcla indefinible de coraje y cobardía, de astucia y franqueza, de sobriedad y gula, el gaucho ofrece un tipo extraño y totalmente aparte. Soldado, abandona con facilidad las armas y deserta de su bandera para ir a recorrer los campos y vivir miserablemente o librarse a la piratería de los ríos. Un día afrontará él solo a un ejército y día siguiente huirá frente a un niño. Gustador de grandes placeres será de asesinar a su hermano par robarlo, pero compartirá con un desconocido su último pedazo de carne... Católico y supersticioso, apasionado por las danza y el duelo de cuchillo, peleará por el juego y las mujeres... Degollará sin piedad a un enemigo, pero si éste se refugia en su choza lo respetará y hará respetar con su vida”.

            Escribe asimismo Saurel: la tesis es menos frecuente en campaña “dado que los jóvenes de la ciudad se embarcan en los placeres sexuales y el onanismo”. 

            La tesis de Champeaux (6) es de 1874 y en ese sentido excede el período que queremos considerar. Champeaux estuvo 16 meses en el Plata a bordo de la corbeta Laplace, y describe con exactitud las epidemias de ese período y en lo laboral se asombra de la facilidad con la cual armados de sólo marrón y cuchillo, los empleados de los 40 saladeros de Montevideo, transforman una vaca en carne salada en sólo 9 minutos. 

            La tesis de Louis Alexandre Petit acerca de la campaña de la Fragata Erigone es la que hemos elegido para analizar más profundamente, dado que presenta el mayor interés marítimo-fluvial. 

C)   VIAJE DE LA ÉRIGONE

L.A. Petit (4) nació el 15 de agosto de 1822 en Saintes (7), localizada de la provincia de Charnete Maritime. Esta ciudad está situada sobre el Río Charante y es cercana a la costa atlántica francesa. Hoy con 30.000 habitantes ha perdido algo de categoría, sobre todo luego de 1810, cuando La Rochelle la suplantó como capital administrativa de la región.

            Petit (4) hizo estudios médicos en la prestigiosa Facultad de Medicina de Montpellier y luego participó en cursos llevados a cabo en la Escuela de Medicina Naval de Brest. Fue en esa institución médica en la cual accedió primero al cargo de cirujano de 3ª. Clase (equivalentemente a practicante) y en 1845 al de cirujano de primera clase.

            El 3 de abril de 1845 y con Petit estrenando su nuevo cargo, la Fragata Erigone de 44 cañones partió del puerto de Brest, con destino al Río de la Plata, llevando 345 hombres de tripulación y 50 pasajeros, ente ellos el Ministro Plenipotenciario del Reino de Francia, Barón Deffaudis. El Capitán de la Erigone era el Comandante Tréhouart, el mismo que meses después sería galardonado como el héroe de Obligado.

            La tripulación estaba constituida por hombres jóvenes y sanos, el navío era fuerte y sólido, el Comandante confiable. Todo indicaba que este primer trabajo de Petit, de sólo 22 años, iba a resultar una agradable excursión pacífica al Río de la Plata. Los hechos demostrarían lo contrario.

            En una fragata de guerra el espacio no abundaba y el médico y sus necesidades no son en general prioritarias. Petit solicitó y obtuvo de Tréhouart permiso para instalar el Hospital en “la parte delantera de la batería, retirándose dos cañones al efecto...” “Las camas de hierro las dispuse en herradura en número de ocho e instalé facilidades para colocar hamacas para aquellos enfermos que no tuviesen otro lugar...” “El problema era con los vientos fuertes, en ocasiones tuve que transportar pacientes al sollado y entonces, cuando abrían los escóbense entraban agua y barro...” Durante el viaje a través del Atlántico, Petit atendió de 20 consultas por día.

            Las enfermedades más comunes fueron venéreas, sarna, trastornos dentarios, pleuresías, bronquitis y heridas sin mayor gravedad.

            La Érigone llegó a Río de Janeiro el 5 de mayo, en travesía sin mayores inconvenientes.  Allí el Barón Deffaudis se entrevistó con las autoridades diplomáticas brasileñas en cumplimiento de su misión.

            Finalmente la fragata francesa arribó a Montevideo el 23 de mayo y quedó a tres millas de la costa (8), sumándose a la flota que protegía el Puerto. Recordemos que el conflicto “internacional” del Río de la Plata había comenzado en marzo de 1838, con un primer bloqueo francés a Buenos Aires (9) (10), que luego se había levantado con la firma del convenio Mackau- Arana de octubre de 1840 (Arana era ministro de Rosas y Ange René Armand de Mackau era barón y vicealmirante del Reino de Francia.

            En febrero de 1834, luego del combate de Arroyo Grande (6/12/1842), Oribe había establecido el bloqueo de Montevideo por tierra y en setiembre éste, se había completado con el naval, llevando a cabo por la escuadra de Brown.

            Éste último se hizo mucho mas cerrado a partir del 20 de febrero de 1844 y la ciudad comenzó a sufrir hambre y sus inevitables secuelas, desnutrición y avitaminosis. (11) (12) Esta situación se mantuvo hasta los meses de abril-mayo de 1845, cuando llegó la flota anglo-francesa.

            La escuadra francesa al mando del contralmirante Laine estaba constituida por tres grandes fragatas (una de ellas la Érigone), 5 entre corbetas y bergantines y 2 vapores, con un total de 282 cañones. La escuela inglesa, con 9 buques y 136 cañones, estaba al mando del Almirante Inglefield y transportaba en el vapor Firebrand a William Gore Ouseley, comisionado de la Reina.

            Deffaudis y Gore Ouseley (13) tenían como misión abrir los puertos de la Confederación Argentina al comercio y buscar establecer la paz garantizando la supervivencia del Estado Oriental. Las condiciones ofrecidas fueron inaceptables para Juan Manuel de Rosas (1793-1877) y resultado de ello el 2 de agosto la flota combinada anglo francesa se apoderó de los navíos de Brown y el 18 de setiembre de 1845 se estableció un bloqueo total a los puertos de Buenos Aires y del Buceo. Los sitiadores de Montevideo abandonaron la Isla de Flores e inutilizaron el faro. (13)

            Dice H.S. Ferns acerca de Rosas: “El General era un gran político, un rico estanciero y propietario de mataderos, y un soldado, pero su fuerza principal procedía de su habilidad como gaucho, domador de caballos y jinete, y principalmente de su capacidad para tratar con igual soltura en sus respectivos terrenos a un vaquero, a un doctor o a un diplomático”. (14)

            Muchos autores han escrito a propósito de Rosas. Recomendamos (15): “Historias de J. M. De Rosas” por J. Lynch (16). Con respecto a la presunta patología psiquiátrica del Restaurador, sugerimos, a pesar de la obsolencia de algunas de sus conclusiones, la lectura de los libros que al respecto escribió J.M. Ramos Mejía (17) (18) y también “Como fue la vida amorosa de Rosas” de R. Pineda Sánchez (19) y “Manuelita Rosas” (20), de Carlos Ibarguren.

            De este último autor asimismo destacamos la que para nosotros es la mejor biografía del “caudillo gaucho”:  IBARGUREN O. Juan Manuel de Rosas (21). Su vida, su drama, su tiempo, obra que obtuvo en 1930 el Primer Premio Nacional de Letras en la Argentina.

D)  MONTEVIDEO EN EL SITIO GRANDE

En 1845, fecha del arribo de la fragata Érigone a Montevideo, la ciudad contaba (9) (10) con algo más de 30.000 habitantes, (solo la tercera parte de ellos eran orientales).

            Horacio Arredondo (22) en “Los apuntes estadísticos del Dr. Andrés Lamas” nos informa acerca de la emigración transatlántica al Uruguay de 1835 a 1842:

-Franceses: 17.536 (9.800 hombres y 7.736 mujeres)

-Españoles:   4.305

-Canarios:     8.200

-Italianos:    11.985

-Ingleses:         147 (131 hombres y 16 mujeres)

-Africanos:    4.540 (2.740 hombres y 1.800 mujeres)

            Hacia mayo de 1845 los habitantes de Montevideo llevaban mas de 15 meses de severo bloqueo por mar y tierra. (ver plano N°1) Las condiciones de higiene se habían determinado y la disentería, tifoidea y escorbuto afectaban mucho a la población.

            Dice Isidoro de María: “La carne que antes del sitio se veía a medio patacón la arroba, se llegó a pagar hasta 7 reales la libra, cuando ésta habitualmente costaba 6 a 8 vintenes”. (Arroba = peso de 25 libras, equivalente a 11 kilos 500 gramos. Patacón  = Moneda de plata de onza).  “Gatos y perros eran cazados por la tropa para comérselos. Un día unos militares persiguiendo a un gato encontraron valiosos muebles escondidos por partidarios de Oribe cerca del Horno de Ponce”.  “En el Hospital se utilizaba el caldo de bagre para alimentar a los enfermos”.

            ¿Cómo se obtenía los víveres? “Había contrabando de carne desde Maldonado y aún desde el Buceo”(23). La harina llegaba desde Valparaíso o Brasil. “El pan y las galletas; eran elaboradas por el Común (Gobierno) para evitar fraudes y especulaciones”...

            De todas formas existía un alto grado de solidaridad y en ese sentido cabe destacar la gran cantidad de hospitales y locales sanitarios, que casi exclusivamente mantenidos por donaciones, funcionaban hacia mediados de 1845.

 LISTADO DE ESTABLECIMIENTOS PARA ATENCIÓN DE  PACIENTES. (13)(24)

-          a) Hospital de Caridad (Hospital Militar Central), hoy Maciel. Era atendido por médicos de varias nacionalidades, incluso muchos argentinos exiliados.

-          b)Hospital de Pereyra, ubicado en la Barraca de Pereyra, calles Colonia, Mercedes, Andes y Convención. Era un “Hospital de Sangre” y recibía heridos directamente del frente.

-          c)Hospital de Fuerte. Ubicado en la Sede del Gobierno, hoy Plaza Zabala. Éste era atendido y financiado por las “Damas Orientales” bajo la conducción de Bernardina Fragoso de Rivera.

-          d)Establecimiento de convalecientes.

-          e)Depósito de Inválidos y Mártires de la Patria.

-          f)Hospital de Legión Italiana. Colonia y Convención.

-          g)Hospital de la Legión Francesa y Regimiento Vasco, (“propiedad requisada” visto que su dueño estaba en el Cerrito). Este funcionaba en la casa de José María Pérez. Ubicación: Sarandi entre Juncal y Bacacay, hoy Edificio Ciudadela. Este establecimiento estaba dirigido por el Cirujano Mayor Martín de Moussy y abrió sus puertas el 2 de junio de 1843. Grandes médicos franceses actuaron allí: Víctor Bruland, I. Leroseaux, Adolphe Brunel, farmacéutico Naguet… y nuestro médico viajero L.A.Petit. Cristótomo Thibébault, comandante de la Legión francesa y antiguo suboficial de Napoleón, tuvo severos enfrentamientos con los médicos del hospital y fue acusado en mas de una oportunidad de malversación de fondos. (Los dineros se recaudaban por medio de donaciones, loterías y representaciones teatrales). Todo este asunto motivó un pleito judicial en el transcurso del cual el Gobierno de la Defensa se hizo cargo definitivamente de la administración del Hospital en 1847.

Adolphe Brunel, médico emblemático de la Legión francesa, realizó en 1847 en Montevideo la primera anestesia general con éter en Latinoamérica.

E)  REGISTROS METEOROLOGICOS Y ACTUACIONES SANITARIAS DE LOUIS ALEXANDER PETIT DE 1845 A 1849

Comienza Petit con el estudio de los vientos (1)(2) y el registro ciudadano de las temperaturas, por ejemplo “en el mes de junio éstas fluctúan de 4 a 14 grados”

Informa asimismo el régimen de lluvias y se asombra de la fuerza del pampero, que dividen en seco y sucio.

“Todos los enfermos reumáticos afectados de neuralgia o de tétanos mejoran, porque estos vientos limpian el olor de las reses putrefactas dejadas a la intemperie en los campos y saladeros”.

            De la patología de su tripulación, destaca en junio dos casos de fiebres intermitentes (palúdicas) en enfermos que habían estado en Senegal.

“Julio, agosto y setiembre son fríos, pero rara vez llega a 0º”.

“Asistí bronquitis, pleuresías y 4 casos de fiebre tifoidea”.

“Ciento catorce marineros de la Érigone fueron enviados al San Martín y la goleta Procede para intentar levantar el bloqueo del Río Paraná…”

“En octubre y noviembre he encontrado casos de hepatitis, pleuresías y tisis. Éstas últimas graves”. Luego de tratarlas, primero abordo y luego en Montevideo, decidí enviar estos enfermos de vuelta a Francia” dado que aquí no se ceran por los cambios constantes de temperatura…”

            Martin de Moussy y Adolphe Brunel, médicos del Hospital de la Legión francesa, le informan a Petit el tratamiento que efectúan en ocasión de presentarse enfermos “vigorosos” con tétanos: “sangría general, ventosas escarificadas a lo largo de la columna vertebral, fricciones con ungüento Napolitano (mercurial) y lavados con hojas de tabaco”…

            En diciembre de 1845 Petit fue enviado como médico del bergantín Procede a una expedición por el Río Paraná, en viaje muy interesante, que detallaremos más adelante. Al retornar de esta misión, se hizo cargo de una sala de 30 camas en el Hospital de la Legión Francesa. Era habitual que los médicos de los navíos atracados en el puerto ejerciesen en Montevideo.

De esa actuación sanitaria “en tierra” Petit destaca numerosos casos de disentería, fiebres biliosas, tifoidea, escarlatina, sarna, exantemas, hepatitis y curiosidades varias:

-          Un muerto en un lance caballeresco.

-          Un ahogado por estado avanzado de ebriedad.

-          Un muerto por un lanzazo de un guardia de un prostíbulo.

-          Una parálisis facial periférica en el curso de una otitis media aguda (atribuida al pampero y por dormir con la ventana abierta).

-          Un absceso de hígado que migró al tórax e hizo una vómica brónquica y fue luego drenado “a la potasa cáustica”  en una zona fluctuante entre la 6ta. Y 7ma. Costilla.

-          Una catarata negra operada en 1847 por el método del abatimiento por el propio Petit con buen resultado.

Se trató ésta de la primera descripción completa de una cirugía de este tipo en el Río de la Plata.

F)    EL COMBATE DE OBLIGADO

(ver mapa Nº 2)

Dice Isidoro de María: (2)(5) “En Corrientes había 400.000 cueros, 800 arrobas de tabaco y 13.000 arrobas de crines, impedidos de ser comercializados por el bloqueo de Rosas”.

Diario de viaje:

“El 11 de noviembre de 1845 salimos de Montevideo, el 13 llegamos a Martín García y el 14 a la bota del Guazú y remontamos el Paraná para fondear en la vuelta de la Botija. El día siguiente quedaba conformada la escuadra anglo francesa con las siguientes embarcaciones:

Inglesa:

-          Vapor Gordon: Capitán C. OTAN (con la insignia de Comandante en Jefe ) con 6 de 64 y 4 de 32.

-          Vapor Firebrand: Comandante J. Hope. Con 6 de 64 y 4 de 32.

-          Corbeta Comus: Comandante Inglefield. Con 16 de 32.

-          Bergantín Philomel: Comandante Sullivan. Con 10 de 32.

-          Bergantín Dolphin: Comandante Laringe. Con 3 de 32.

-          Bergantín Fanny: Comandante Key. Con 1 de 24.

Franceses:

-          Vapor Fulton: Comandante Mazieres. Con dos de 80.

-          Cordeta Expeditive: Comandante de Miniac. Con dieciséis de 18.

-          Bergantín San Martín: Capitán Tréhouard. (Con la insignia de Comandante en Jefe) Con dieciséis de 16 y dos de 24. Se trataba éste de un navío sueco, apresado por la escuadra de Brown y que terminó, siendo desmantelado en Montevideo en 1847.

-          Bergantín Pandour: Comandante Du Paie. Con diez de 30.

-          Bergantín-Goleta Procede: Comandante de la Riviere. Con tres de 1.  

            El Río Paraná, normalmente muy ancho, se estrecha hasta unos 700 mts cerca de si desembocadura, en una zona conocida como Vuelta de Obligado. “La punta es en sí un barranco levantando en sus costados y ondulado en el centro, hasta descender suavemente al río. (26) Fue en ese lugar privilegiado que el General Luciano Mansilla, cuñado de Rosas y Jefe del departamento del Norte, levantó una formidable serie de defensas, aunque como veremos, con unos escasos apoyos logísticos.

            Mansilla montó en una extensión de 350 mts, sobre las barrancas de la orilla derecha (occidental) del Paraná una sucesión de 4 baterías a saber: restaurador Rosas a 50 pies de altura, con dos de 4, cuatro de 16. Cnel. Brown a 22 pies y con uno de 14, dos de 18 y uno de 8.

            Gral. Masilla a la altura del río, con dos de 12 y uno de 8 y Manuelita a 62 pies, con siete de 10. Ésta última era comandada por el Teniente Coronel de Artillería J.B. Thorne, conocido luego de este combate como “el sordo de Obligado”.

            Total: Veintiún cañones en posición y catorce de menor calibre, volantes. Estos bastiones eran defendidos por 220 artilleros y 780 combatientes. En reserva había 600 infantes dos escuadrones de caballería y además 300 vecinos armados, ubicados a varios cientos de metros de Obligado. En el Paraná, Mansilla había dispuesto tres cadenas ancladas en un mogote frente a la batería de su nombre y que corría por las proas, popa y cubiertas de veinticuatro lanchones dispuestos en línea. Estos atravesaban todo el río y terminaban en el bergantín republicano (del Capitán Thomas Craig), embarcado en la orilla izquierda y con si bando de estribor armada con 200 infantes. A pesar que la costa entrerriana es muy cenagosa, igualmente Mansilla había dispuesto allí una dotación de infantes y cuatro cañones al mando del Coronel Barrera, con el cometido de impedir allí un posible desembarco.

            Reunida la flota el 18 de noviembre, en la desembocadura del Ibicuy, a unas dos millas río debajo de Obligado, comenzaron los preparativos finales para el ataque. El día 19 amaneció con neblina y la acción debió suspenderse, pero el 20 fue un día claro y coleado y a las ocho y media de la mañana se inició el combate. (25)(26)

            La escuadra atacante se dividió en tres fuerzas. En la vanguardia, comandada por Tréhouard, se disponían el Dolphin, el Pandour, la Procede, la Expeditive, la Comus y el San Martín. Sobre la margen derecha del río y comandada por Sir Charles Otan navegaban los vapores Gorgon, Fulton y Firebrand y finalmente, sobre la orilla izquierda, a unos 700 metros de distancia, se situaban el Philomel (Cap. Sullivan) y el Fanny.

            Al comenzar el combate, el General Mansilla hizo ejecutar el Himno Nacional Argentino y dio el “¡Viva la Patria!”.

            A continuación la vanguardia naval disparó sus cañones, tratando de neutralizar las baterías ubicadas mas hacia el Sur, con el cometido de facilitar el avance de la fuerza comandada por Otan. A medio día consiguieron silenciarlas, aunque como resultado de esa acción, quedaron fuera de combate los bergantines Dolphin y Pandour. Mientras tanto El Republicano, que se había quedado sin municiones fue volado por su comandante, Thomas Craig. (Es de orden decir que en su parte de combate los ingleses se adjudicaron esa baja naval)

            A media tarde los lanchones encadenados fueron objeto de un furioso ataque, peor las baterías rosistas asestaron certeros disparos sobre la Comus y pusieron fuera de combate al San Martín. (Al fin de la batalla a éste se le contaron 156 impactos de proyectiles en su estructura).

            Esta ilusión de victoria duró poco y el Comandante Hope, del Firebrand y el Fulton a su costado, se ingenió para cortar las cadenas a media tarde. Pasó la barrera también el Gordon, y entonces los tres vapores con sus poderosos cañones dirigieron su energía de fuego a la Batería Manuelita, ésta defendida tan como ya hemos expresado, por el Coronel Thorne. Como consecuencia de una herida de metralla, el “ya sordo de Obligado” sufrió una fractura braquial y un severo traumatismo cráneo-encefálico, quedando fuera de combate.

            La defensa de las baterías fue denominada, pero las municiones se iban terminando y entonces los aliados desembarcaron a las cinco de la tarde en zonas donde los merlones habían sido arrastrados. El general Masilla se puso entonces a la vanguardia y ordenó una carga final con bayonetas, pero fue derribado por una granada que lo hirió en el abdomen, poniéndose así punto final a esta última acción bélica.

            Al final del día todas las baterías habían sido silenciadas y las reservas rosistas desistieron de contraatacar.  El Combate de Obligado había concluido.

Las bajas aliadas:

-          Franceses: 18 muertos y 70 heridos.

-          Ingleses: 10 muertos y 25 heridos.

Ejército de la Confederación:

-          250 muertos y 400 heridos (incluidas aquí muchas mujeres cantineras, que se negaron a abandonar a sus hombres en la líneas de fuego) (27).

            Dieciocho cañones, varios lanchones y una bandera Argentina fueron asimismo apresados por los anglo franceses.

            El General Mansilla se recuperó de sus heridas y después de 1852 se retiró a Francia, donde lució sus medallas en la Corte de Napoleón III. De regreso a Buenos Aires disfrutó de “eterna juventud” hasta su fallecimiento en 1871. Llamado el “Hombre Fúnebre” construyó su propio ataúd y ordenó confeccionar una mortaja con almohadas altas para de esta manera dar una última mirada al mundo que se disponía a abandonar.

            Una vez sorteada la Vuelta de Obligado, la escuadra anglo francesa procedió a reparar provisoriamente sus navíos y a transportar sus heridos de vuelta a Montevideo. De ellos, 45 eran de la Érigone y estos fueron asistidos por el Dr. Petit que debió, entender otros pacientes graves, amputar una pierna a la altura del muslo al oficial Hello. El infortunado marino falleció tres días después, a consecuencia de haber sido afectado por el “espasmo real” (tétanos). (1)(2)

            La escuadra europea luego prosiguió río arriba, pero a principio de diciembre de 1845 (10)(28) sufrió nuevamente ataques desde la orilla derecha del Paraná y asimismo cada vez que el río se tornaba angosto o traicionero (Paso del Tonelero, San Lorenzo). Finalmente, la flota llegó a Corrientes acompañada de 90 embarcaciones de transporte. El comercio que se auguraba próspero fue sin embargo un gran fracaso y muchos barcos volvieron con sus cargas casi intactas. La escuadra retornó a Montevideo con algo de yerba, tabaco y cueros, en julio de 1846, luego de atravesar dificultosamente todos los pasajes donde ya había sido atacada río arriba.

            El Combate de Obligado sirvió para galvanizar a Rosas y consolidar un sentimiento de americanismo y argentinidad (27)(29).

            José de san Martín envió su sable a Rosas (10) y escribió: “Los interventores habían visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin mas trabajo que el de abrir la boca. Esta contienda es, en mi opinión, de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”.

            No todo fue negativo para los aliados. El Capitán Tréhouart (10) fue rápidamente ascendido a Almirante y Charles Hotham y William Gore Ouseley (28) fueron designados caballeros de la Corona en 1853.

            En tanto, en 1846 y fracasada la misión Deffaudis – Gore Ouseley, Gran Bretaña envió al Plata a Thomas Samuel Hood con la orden de retirar la escuadra, dada la difícil situación con los Estados Unidos por el conflicto acerca del estado de Oregon. Esta intervención diplomática fracasó.

            Mientras tanto, se organizaba en Montevideo una nueva incursión fluvial por el Paraná con destino a Corrientes y el Paraguay, y en ésta participó nuestro médico de la Érigone que, en este caso, fue destinado como cirujano del bergantín-goleta Procede. Esta expedición partió de nuestra capital el 10 de diciembre de 1846 y una vez mas recibió cañonazos al pasar por la Vuelta de Obligado y por el Tonelero.

            Como consecuencia de este último combate, Petit debió amputar una pierna. El marino sobrevivió y más tarde se le colocó un miembro artificial en Francia. En su relato, Petit hace ahora de naturalista y describe con minuciosidad la flora y fauna de la región. “Las enfermedades más frecuentes durante el viaje fueron enteritis diarreicas, disentía biliosa y gangrena de las heridas ocasionadas por este ambiente tan caliente y húmedo”.  Pero si la gangrena no se presenta “... las heridas curadas rápidamente, favorecidas por este clima virgen de América del Sur”.

            En Corrientes halla numerosas mujeres bociosas, tanto indias como europeas. Lo atribuye al agua del río y al hecho de dormir al aire libre. En el hombre encuentran muchos hidroceles, que considera se deben a andar mucho a caballo y a pesar muchas horas al aire libre.

            Relata finalmente una historia cautivante: Monsieur Cauvin, marinero del San Martín, de 26 años de edad sufre fractura expuesta de pierna izquierda, tibia y peroné, a la altura del tercio inferior, en el curso de una partida de caza. Atendió por los gauchos que lo acompañan cuando llega a su navío los médicos europeos encuentran asombrados una reducción satisfactoria de la fractura y como los hombres de a caballo habían inmovilizado el miembro con unas tiras de cuero verde forradas en lana y con el cirujano del vapor inglés Harpy “... Yo me inclinaba por amputar, pero el colega me sugirió esperar y finalmente accedí y sólo extraje un fragmento de tibia de unos tres centímetros de largo que sobresalía de la herida...”  “Procedí luego a irrigar permanentemente la zona fracturada por veinte días... Trozos de hueso salían cada tanto en medio de material purulento”...  Cuando regresamos a Montevideo el 18 de junio de 1847, el callo óseo se había consolidado y la pierna, aunque de aspecto algo grotesco, sólo se había acortado unos milímetros”... 

            A mediados de 1847 había llegado al Río de la Plata (10) la misión Howden-Walewki, que también fracasó, procediendo la escuadra británica a retirarse definitivamente el 15 de julio de 1847.  Durante su estadía en Buenos Aires, Lord Howden Había sido un ardiente admirador de Manuelita Rosas. (20)

            Petit pasó nuevamente a desempeñarse en el Hospital de la Legión Francesa de Montevideo, tomando inicialmente a su cargo el estado sanitario de 396 hombres. Poco tiempo después, con la llegada del Almirante Lépredour, y visto su buen desempeño, todos los marinos franceses pasaron a ser de su responsabilidad, acompañado como siempre en esa función por los médicos franceses residentes, Brunel, de Moussy, Léonard y ocasionalmente también por los cirujanos de otros navíos estacionados en la rada de Montevideo.

            En 1848 (10) mientras es Francia quien sostiene al Gobierno de la Ofensa con 40.000 pesos mensuales llega una última misión europea, conformada por el inglés Robert Gore y el francés Barón Gros, pero también fracasa. Finalmente será una solución americana (Alianza entre el imperio del Brasil, la Defensa y Urquiza), la que predominará y se alcanzara así, al precio de tratados humillantes (9)(10), la paz del 8 de octubre de 1851.

            Mientras tanto, luego “de 54 meses de campaña, 48 de los cuales fueron pasados en la estación del Plata”, en julio de 1849 la Érigone regresa a Francia y Petit presenta su informe con las conclusiones de su labor:

-       Asistimos una tripulación promedio de 600 hombres. Muertos: 3 oficiales y 33 suboficiales y marineros.

-       Enfermedades seguidas de muerte: 3 tisis pulmonar, 2 fiebre tifoidea, 3 disentería, 1 apoplejía cerebral.

-       Muertes accidentales: 1 envenenamiento por imprudencia, 3 asfixias por sumersión y 1 por ebriedad alcohólica.

-       Muerte en combate: 16 en Combate de Obligado.

-       Dos muertes por piratas en el Uruguay. (Patit llama piratas a fuerzas fluviales rosistas irregulares)

-       Una muerte por disparo accidental.

-       Una muerte por lanzazo propinado por un guardia de prostíbulo.

-       Una muerte por Fractura de cráneo por coronada de buey.

-       Una muerte por duelo a espada.

            Como comentario a esta tesis cúmplenos informar que Petit impresiona como un médico muy completo con buena formación y a quien no pesó el hecho de tener la responsabilidad sanitaria de por lo menos 600 personas, entre tripulantes, oficiales y civiles, por más de 4 años.

            Asimismo escribió historias clínicas muy cuidadosas, practicando autopsias y realizando adecuada evaluación pronostica (como en los casos de tisis pulmonares).

Igualmente, sus datos climatológicos fueron muy valiosos y complementan los de las tesis ya analizadas de Saurel, Maurin y Champeaux.

            Louis Alexander Petit (1) presentó su tesis en enero de 1850 ante las autoridades de la Facultades de la Facultad de Medicina de Montpellier, resultado APROBADA. Su registro de título, firmado por el Decano Misier pero no volvió a realizar largos viajes transatlánticos. Años después accedió al cargo de Jefe y asimismo le fue concedida la Legión de Honor por servicios distinguidos prestados a la Patria.

            Su retiro como Primer Médico Cirujano Jefe de la Marina Francesa se produjo el 27 de febrero de 1862. A continuación se radicó en París Verne, donde procedió a trabajar como médico “de suburbios”.

            Mientras tanto, en Southhampton, Inglaterra, a sólo unos 250 kilómetros de parís, languidecía Juan Manuel de Rosas, exilado inmediatamente después de Caseros. El “Restaurador” (21) había llegado a Devonport en el HMS Casetaur, acompañado de Manuelita, su hijo Juan, la familia de éste, 742 onzas de oro y 200 pesos fuertes con 22 reales como toda fortuna.  Eugenia Castro, “la Cautiva” con quien Rosas había tenido 5 hijos, no lo quiso acompañar.  Cuando Urquiza le permitió vender unas de sus estancias, y así hacerse con algo de dinero, Rosas compró Burquess, una chacra de 148 acres, al Sur de Inglaterra, donde “Paseó su estrechez y su tristeza”... “No fumo, no tomo rapé ni vino, ni licor alguno, no hago visitas, no asisto a comidas, sólo ando a caballo, como carne asada, como mate y trabajo en el campo”.

Alberti, que lo visitó en Londres en 1857 lo encontró “viejo, canoso, sin bigotes ni patillas, habla mal el Inglés, comenta mucho de política y por períodos se manifiesta jovial y alegre. Sigue inteligente, con memoria magnífica y escribe sin anteojos”.

            “El que llora los males antes de tiempo, los llora dos veces”, había escrito Rosas y también:  “El mayor tormento es quedar sólo y extranjero en medio de generaciones que lo desconocen”  (carta a Josefa Goméz).

            En aislamiento luego del matrimonio de Manuelita, el caudillo federal ha llegado a los 84 años de edad. Es el día 13 de marzo de 1877, hace frío y llueve cuando vuelve a su casa, luego de andar a caballo toda la mañana. Pocas después hace un chucho solemne, tiene tos y fiebre. Convocado su médico el Dr. Wibblin diagnostica neumonía.

            Manuelita, que vive en Londres con sus hijos, acude rápidamente a su lado. Pocas horas después (23) el “Brigadier y Restaurador de las Leyes”, el mismo hombre que había ordenado el bautismo federal del hijo de Camila O’Gorman cerró para siempre sus hermosos ojos azules. (La O’Gorman fue fusilada y a su niño nonato, extraído por cesárea, le fue vertida agua bendita en sus labios) (18)(21)

            Mientras tanto Petit continuaba en París Verne Trabajando como médico familiar. Tiempo después se retiró, dejando de existir, finalmente el 26 de abril de 1896.

            Como homenaje a su distinguida vida de médico y marino, reproducimos los últimos conceptos de su tesis (1)(2).

-    “¡Es de no creer! El tiempo de servicio de esta tripulación se cuenta como actividad en tiempo de paz. Así es como se alienta la Marina de nuestro país”.

-          “Dedico esta tesis a mis compañeros de la Érigone, que siempre recuerdo”.

-          “Dedico esta tesis a mis compañeros de la Érigone, que siempre recuerdo”.

-          “¡Honor a aquellos marinos, muertos o mutilados sin provecho para la partida!”.

-          “¡Honor a los franceses y a los orientales, que desde hace siete años sostienen en los muros de Montevideo la causa de la civilización y la libertad!”. 


BIBLIOGRAFÍA 

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2.    PETIT L A. consideraciones médicas de la campaña de la Fragata Érigone en el Río de la Plata (América del Sur) de 1845 a 1849. Rev hist Uruguay 1969;39:279-310.

3.    SAUREL L J. Ensayo sobre la Climatología Médica de Montevideo y de la República Oriental del Uruguay. Tesis presentada y públicamente sostenida en la Facultad de Medicina de Montpellier el 25 de febrero de 1851. Rev Hist Uruguay 1966;37:563-647.

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20. IBARGUREN C. Manuelita Rosas. Buenos Aires: Gleizer 1926:274 p.

21. IBARGUREN C. Juan Manuel de Rosas. Su vida, su drama, su tiempo. Buenos Aires: Anaconda 1933:398 p.

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28. CADY J F. La intervención extranjera en el Río de la Plata 1838-1850. Buenos Aires: Losada 1943:145-173.

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