Historia y Arqueología Marítima

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LA BATALLA NAVAL DE TSUSHIMA EN 1905

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por   JUAN EDUARDO AZZINI  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

ANTECEDENTES

            La situación geopolítica que existía entre ambos países, debe ser encarada como elemento básico para la comprensión del conflicto. A partir de 1866 comienza en Japón un proceso conocido como “la Restauración”. Asciende al trono el emperador Matsushito, de 15 años de edad, que sería conocido como el emperador Meiji y su gobierno, extendido hasta el año 1912, pasaría a la historia como la Era Meiji.

Japón se transformó, de una sociedad feudal, a una poderosa monarquía constitucional. Se destacan, a los efectos del tema a tratar, la creación en 1870, del Colegio Naval Imperial. Un conjunto de cadetes distinguidos fueron enviados a Inglaterra a formarse en el Colegio Naval, entre ellos estaba el que sería el Almirante Hiehachiro Togo, héroe de Tsushima, y que ha sido comparado con el Almirante Nelson.

Se recurrió a expertos británicos para que asesoraran en la creación de una poderosa y moderna armada de guerra y se construyeron modernos acorazados y cruceros acorazados.

Por su parte, Rusia, como consecuencia de la guerra de Crimea sufría una fuerte crisis económica. En 1894, llega al poder el último de los Romanov, Nicolás II, en medio de una situación política interna delicada, y con aspiraciones expansionistas hacia Manchuria y Corea.

En ese año, se produjo un conflicto bélico entre China y Japón.

Derrotada la primera, debió ceder a Japón las islas de Formosa y Pescadores, la península de Liao-Tong, con la fortaleza de Port Arthur; pero Alemania, Francia y Rusia defendieron el territorio chino obligando a Japón a devolver la fortaleza, clave de acceso al Mar Amarillo. China y Rusia firmaron un acuerdo para el libre acceso de los buques rusos a puertos chinos y una base naval en Port Arthur, lo que dejaba un ambiente listo para una próxima guerra. Agravándose con el establecimiento en Manchuria de tropas rusas, después del ataque de los “boxer” chinos, aplastado por un ejército multinacional. Japón exige durante dos años a Rusia el reconocimiento de la soberanía china en Manchuria. La situación se tensa, hasta que, el 4 de febrero de 1905, fueron rotas las relaciones diplomáticas con Japón, por parte de Rusia. 

PROLEGÓMENOS DE LA GUERRA

En el siglo XVI Rusia había cruzado los Urales hacia Siberia y llegó después hasta el río Amur y el Pacífico. Llegó a Vladivostock y buscó las zonas de Manchuria y Corea. Pero allí encontró un nuevo fuerte enemigo: Japón. Entre 1892 y 1904 construyó la primera línea del ferrocarril Transiberiano, ocupó Turquestán y construyó el ferrocarril Transcarpiano. Estaban ya en las fronteras de Persia, China, Turquía y Afghanistán. Pero en 1894 se produce una gran crisis en China, y Japón ocupa Corea, Port Arthur al Norte y Wei hai Wei al sur. Pero Europa, temerosa por el poder del nuevo Japón, lo obliga a ceder gran parte de sus conquistas.

Las diferencias importantes entre ambas potencias

            Por parte de Rusia, el diseño de sus buques era heterogéneo, con un conjunto de naves construidas con criterios diversos. No había series de unidades, sino buques aislados comandados por la nobleza, con rencillas habituales para los ascensos dispuestos por la Corte, y todo ello se transmitía a la marinería, mal pagada y mal alimentada. Faltaba entrenamiento de la marinería para situaciones de combates de flota. El armamento era, potencialmente, similar al de Japón, pero sus proyectiles de hierro fundido, explotaban a veces en la boca de los cañones. Los buques tenían poco blindaje horizontal y las flotas estaban dispersas entre el Mar Negro, el Báltico, Vladivostock, Port Arthur y otros lugares de menor importancia.

            Existía ya un germen revolucionario que quitaba disciplina y se habían sucedido algunos motines aislados. Antes de la batalla que nos ocupa, la flota había regresado de ejercicios varios, estaba con los cañones descargados y las dotaciones en descanso. La Armada estaba desconectada de las fuerzas de tierra, que se distribuían entre Moscú, San Petersburgo, Ucrania, las costas de Siberia y el Báltico.

            La flota del Báltico realizó un largo viaje por Africa, Indochina y llegaron a Dalian en China. Pero ya estaban allí los japoneses. El largo viaje hizo que los fondos tenían incrustaciones de flora y fauna, lo que reducía la velocidad a 8 y 10 nudos.

            Y un elemento básico: los combatientes rusos no estaban motivados y subestimaban a Japón y los despreciaban como raza inferior e incapaz.

Resumiendo.- Rusia en 1904 era un gigante enfermo y decadente.

            Por el contrario, Japón había salido de la Edad Media en 1869, dejando de lado su tradicional aislamiento y entrar de lleno en la era industrial. El peso de la tradición ahogaba a Rusia. La motivación y el entusiasmo por la modernidad impulsaban a Japón. Japón sin tradición naval, formó rápidamente una marina muy eficaz desde el punto de vista técnico. Sus principales naves se habían construido en astilleros británicos y sus oficiales entrenados en la “Royal Navy”. Los ascensos en el arma se hacían por rigurosa selección de capacidad.

            La marinería estaba excelentemente adiestrada en todos los aspectos de la guerra naval, bien pagada y alimentada y muy motivada, ya que las fuerzas armadas se regían por los principios del “Bushido” o código de honor, por el sacrificio supremo por el Emperador. Tenía la obsesión de la importancia del control del mar y la facilidad de Corea “a la puerta de casa”, una importante red de bases navales y arsenales bien equipados, sobre la costa oeste, la principal en Sasebo. Su flota estaba concentrada, mientras Rusia, ya lo vimos, tenía sus barcos dispersos en lugares muy distantes del planeta, (la flota asiática encerrada en Port Arthur) y una división de cruceros en Vladivostock. 

            Japón había confiado el mando de su flota a un héroe de la guerra con China en 1894, formado en Inglaterra: el Vicealmirante Togo, a quien muchos lo comparan con Nelson, por su capacidad. Su armada estaba sincronizada con el ejército. Y disponía de una importante y moderna red de inteligencia que le permitía anticipar los movimientos rusos, tanto militares como políticos. Su ejército era de 260.000 hombres, mas una reserva bien entrenada de 200.000.

            Los modernos proyectiles de la flota eran de alto poder explosivo, el “chinose”, una melinita que estallaba solo al contacto con la cubierta de los buques rusos. Y utilizó el método de la sorpresa de los ataques, antes de la declaración formal de guerra (Recordemos el caso similar del ataque a Port Harbour en la guerra mundial II). 

LA INICIATIVA Y LA SINCRONIZACIÓN

            El 7 de febrero de 1904 una fuerza naval japonesa constituida por 4 cruceros acorazados, 3 transportes de tropas y 4 destructores llegó a Chemulpo (hoy Inchon) sobre el Mar Amarillo. Simultáneamente, el grueso de la flota (unos 50 buques) pone proa a Port Arthur, y una tercera fuerza naval se dirige a Vladivostock, para frenar la partida de los cruceros rusos allí surtos.

            En la noche del 8 de febrero, 10 torpederos japoneses atacan a los buques rusos que se encontraban en la rada de Port Arthur. Los torpedos lanzados desde 600 metros, impactan en los acorazados RETVIZAN y CESAREVICH y el crucero acorazado PALLADA.

Los tres, ingresan grandes cantidades de agua y el aumento consiguiente de calado les impidió entrar en puerto para ser reparados.

A la mañana siguiente, el grueso de las fuerzas del almirante Togo abre fuego frente a Port Arthur, para hacer salir a las naves enemigas.  Solo tres cruceros hacen un tímido intento, pero la artillería japonesa consigue algunos impactos directos y los barcos rusos vuelven al puerto. La flota rusa queda así imovilizada en P. Arthur y en Vladivostock. Japón obtiene el control del mar y la libertad para invadir Corea, controlar el Mar Amarillo y desembarcar su ejército aislando los puertos rusos.

            El teatro de operaciones comprende ahora la península de Corea, Manchuria, cortando las líneas ferroviarias rusas, y el dominio del Mar Amarillo y del Mar del Japón. Hubo una sólida noción de enlace entre la escuadra y el ejército. En el campo ruso, el almirante Alexeiev había sido removido por el Zar por su mala relación con el general de las fuerzas de tierra, que es designado como comandante del teatro. En ese momento, las fuerzas navales de la zona estaban equilibradas en acorazados, pero los japoneses tenían más cruceros acorazados, y los barcos eran más modernos y veloces.

            Rusia mostró una falla grave de previsión, al no recurrir a tiempo a la poderosa flota del Báltico, y tampoco pudo movilizar a la del Mar Negro después de la guerra de Crimea. Lo mismo ocurría con las fuerzas terrestres, con un total de 75.000 efectivos, que debían ocuparse de Manchuria y proteger la vía única del Transiberiano, por donde llegaban, en un largo recorrido, los pertrechos desde Europa.

Japón ya disponía en la zona de 260.000 hombres y una reserva adiestrada de mas de 200.000 soldados. Y así, completamente desmoralizados por los ataques fulminantes por mar y tierra, se rindió P. Arthur el 2 de enero de 1905.

¿Dónde estaba mientras tanto la flota rusa del Báltico? Recién en noviembre de 1904, el Zar dispone la partida de una flota de auxilio compuesta de unidades heterogéneas, que llega a tiempo a través de una penosísima travesía a través de medio mundo. 

EL ESTRECHO DE TSUSHIMA.

            A las 5.05 del día 27 de mayo de 1905, los vigías japoneses de los contratorpederos que el almirante Togo había dispuesto, como descubierta avanzada, detectaron la aproximación de la flota rusa.

Avanzaba lentamente hacia el estrecho de Tsushima. Togo, que había fondeado en Pusan, Corea, había previsto que ese estrecho sería la alternativa elegida por los rusos, localizado entre las islas Kyushu y la península de Corea, era la ruta mas corta y directa desde Indochina.

            La flota rusa hacía siete meses que había salido del Báltico, rodeando Africa y toda la costa asiática. Desde el buque insignia ruso SUVAROV, el Almirante Rodjestvensky ordena formar dos líneas de sus 7 acorazados. Togo solo tenía 4, pero más modernos y ejercitados, y disponía de 8 cruceros acorazados y otros 8 protegidos, con una tripulación entrenada, con una mística y entusiasmo de lo que carecían los rusos. La flota rusa, formó en fila recta a las 11:00 de la mañana abriendo fuego sobre la vanguardia japonesa, a la increíble distancia (para entonces), de 6.500 metros. Nada logró y suspendieron el fuego hasta avistar a toda la flota japonesa a las 13:45. Togo navegaba en dos columnas, dirigiendo las operaciones desde el poderoso acorazado MIKASA.  

            Para mejorar su potencia de fuego, ordenó a su flota virar a babor “en secuencia”. Ello significaba no exponer a todos los buques al fuego enemigo: cada nave dio vuelta, una después de la otra, mientras seguían los cañones disparando. Cada nave giraría en el mismo pedazo de mar. La vuelta en conjunto de toda la escuadra, habría interrumpido la organización del combate previsto. Pudo haber hecho el giro con todas las naves al mismo tiempo, igual que la flota franco española en Trafalgar, que resultó trágica. Pero mantuvo su gran velocidad de 16 nudos, mientras los rusos apenas lograban 8 nudos. En esa maniobra, el almirante ruso quedó seriamente herido en el cráneo por un fragmento de proyectil, tomando el mando el Almirante Nebogatov.

            A media tarde, la superioridad japonesa era evidente. Sus proyectiles hacían contacto en la cubierta de los barcos rusos, causando muy graves daños en las tripulaciones, e incendios. En el agua ardían los acorazados: SUVAROV, BORODINO, ALEXANDER III, VELIKI y NAVARIN. Poco después, se hundía el OSYLABA y otras embarcaciones menores. La suerte estaba echada.

            Otros tres cruceros protegidos rusos se retiraron a Manila, donde fueron internados por los estadounidenses. Entre ellos, el crucero AURORA, hoy expuesto como héroe de la revolución bolchevique, en San Petersburgo. El desastre fue tan grande, que solo un pequeño crucero ruso, el ARMAZ y dos destructores, fueron las únicas naves que pudieron alcanzar Vladivostock. Durante la noche, los torpederos japoneses persiguieron a las naves aún a flote, aunque seriamente dañadas.

            Al día siguiente, sólo un moderno acorazado ruso, el OREL, el viejo acorazado NIKOLAI I y algunos barcos menores, huían de los japoneses, destrozados por la metralla y los incendios y con sus tripulaciones heridas y agotadas, hasta que el almirante Nebogatov se rindió a los japoneses. Las restantes naves fueron hundidas, embarrancadas, o internadas en puertos neutrales chinos y alemanes.

            El Almirante Rodjesnvenki fue capturado gravemente herido y trasladado a Japón para atenderlo. Allí recibió la visita de Togo, que lo felicitó por el valor y la resistencia de sus marinos. En cuanto al almirante Nebogatov, fue degradado y condenado a muerte en Rusia.

            Las bajas por parte de Rusia fueron impresionantes. 21 barcos hundidos, 6 inutilizados y 7 capturados; bajas del orden de 4.400 muertos y más de 6.000 heridos. Los japoneses tuvieron daños de poca importancia en el buque insignia del Almirante Togo, el MIKASA, y en dos cruceros acorazados, con un centenar de muertos y cerca de 600 hombres heridos. Solo resultaron hundidos por la artillería rusa 3 torpederos.

            El mundo contemplaba asombrado, como una nación salida, apenas 30 años antes, de la edad media, aplastaba a una potencia histórica como Rusia. EE.UU. se alarmó considerablemente ante ese resultado y propició una Conversación de Paz en las que, junto con Gran Bretaña, trataron de paliar la gran derrota rusa, ante el temor que Japón no se detuviera en Corea. De poco sirvieron las conversaciones. Al finalizar los años treinta, Japón volvía a tener una poderosa flota, entonces con portaaviones, submarinos y una enorme y moderna armada aérea.

 DE TSUSHIMA HASTA HOY.-

a)     Rusia

Las viejas naves que quedaron de la armada rusa, no participaron en acciones importantes de la Primera Guerra. La revolución de 1917 se enfrentó con problemas de todo tipo antes de pensar en su flota. Y en la Segunda Guerra, apenas era una fuerza para defender sus costas. Pero, a principios de los años 70 comenzó, una alocada carrera por conseguir la flota combinada más poderosa del mundo. Lanchas armadas con poderosos proyectiles con aletas; la flota submarina, en pocos años, llegó a ser la mayor del mundo, integrada por modernos submarinos nucleares y poderosos cruceros y otros barcos de superficie, aunque no se prestó mayor importancia a los grandes portaaviones; sólo dos barcos de 23.000 toneladas, el MOSCÚ y el LENINGRADO,  principalmente dedicados a helicópteros y pequeños aviones de caza de alas plegables.

Cientos de aviones de todo tipo apoyaban la flota y, las maniobras del año 1972 al 75, mostraron mas de doscientas unidades en actividad conjunta en todas las costas soviéticas, con mas de 600 marinos adiestrados en la Academia Naval.

Pero todo se fue desplomando a partir de la implosión de la URSS. Los dos últimos portaaviones botados en Crimea, en 1980, el MINSK y el NOVOSSIBIRK, se ofrecieron en venta a Corea del Sur. Varias series de submarinos, fueron discontinuados y grandes unidades de superficie, por falta de mantenimiento, fueron anclados en el “cementerio marítimo” de la lejana  bahía Sovietskaia, en el Mar del Japón. Los astilleros, fábricas y depósitos de los países europeos, ya fuera de la órbita de la URSS., cesaron su aprovisionamiento y más de la mitad de la poderosa flota del Mar Negro, hubo que cederla a Ucrania. Los restos de aquella enorme flota, ya desintegrada, quedó sin reposición y envejeciendo en distintos puertos.

La poderosa flota de la época de los zares, destrozada en Tsushima y reconstruida 60 años después, ya no existe. Los sueños navales del imperio soviético, en cuanto al dominio de los mares, se han ido a pique.

b)    Japón

Los japoneses no se imaginaron la repercusión que iba acarrear para su historia futura, el triunfo de Tsushima. El almirante Togo fue elevado a la categoría de héroe nacional, y colmado de honores por el Emperador. El Imperio pasó a ser una temida potencia naval en las décadas siguientes. El acorazado se convirtió en algo imprescindible, y Japón rivalizó con Gran Bretaña y Alemania, y compitiendo con los EE.UU.; sus unidades y equipos influyeron enormemente en la ingeniería naval mundial, y 36 años mas tarde, durante el ataque a Pearl Harbour , exhibió su poderío, táctica y estrategia, que causaron asombro y temor entre los aliados.

Diez años después de la batalla que nos ocupa, construyó en astilleros ingleses, el superacorazado KONGO, de 32.000 toneladas con 4 torres dobles con 8 cañones de 360 mm. De inmediato, en sus propios astilleros, construyeron otros tres buques similares. En 1920 ya disponían de otros tres (de clase ISO), a los que siguieron dos de clase FUSO y dos de clase NAGATO. Todos con mas de 30 cañones de gran potencia. Al comenzar la guerra mundial II, todos ellos fueron modernizados y se agregaron dos unidades de mayor poder aún (clase YAMATO), con una enorme superestructura, 70.000 toneladas y 4 torres con cañones de 455 mm. y 24 cañones giratorios de 150 mm. Es decir, que sobrepasó con holgura los límites del Tratado Naval de Washington de 1922.

Toda esa flota disponía de cantidad de cohetes AA. y se complementaba con 6 portaaviones modernos, que constituyeron la base del ataque a Pearl Harbour, una poderosa armada aérea y submarina, buques tanques y cientos de torpederas y lanchas rápidas, también equipadas con torpedos.

Pero llegó el fin del poderío naval japonés, con las derrotas de Midway y del Golfo de Leyte. Después de la rendición, en 1945, la armada japonesa quedó reducida a una fuerza de defensa, integrada por menos de un centenar de destructores antisubmarinos, buques costeros AA. y transportes, pero no existen submarinos, ni grandes barcos artillados de superficie, contando con una aviación de combate de poca potencia y en cantidad reducida. Hoy los propios japoneses han cambiado su mentalidad bélica y sus ritos tipo “kamikaze”, que le valieron sus éxitos en otras épocas.

 BASE DE DATOS

World Ship Trust – London – 1980.

José E. Lago - “Acero y Vapor” – México 1940.

Edmund Morris – “Theodore Rex y Japón” – Randon House.

Edmund P. Hoyt – “Yamamoto” – The Lyon Press – 2001.

J. Corbett – “Principios de Estrategia Marítima”

University of Phoenix – USA – Monografías.

Embajada de Japón en Uruguay.

Embajada de Rusia en Uruguay.

Embajada de EE.UU. en Uruguay – Centro de Documentación.

Embajada de Uruguay en Japón.

Embajada de Uruguay en Rusia.

“Wikipedia Foundation Inc.” Enciclopedia.

Biblioteca Nacional – Colecciones varias.

Archivos Propios.

Biblioteca “Artigas – Washington” – Atlas diversos.  

 

  

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