Historia y Arqueología Marítima

HOME

QUINIENTOS AÑOS DE TOPÓNIMOS

 EN AGUAS URUGUAYAS

(SUS ORIGENES Y EVOLUCIÓN HISTORICA)

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por: ALFREDO KÖNKE MIRANDA  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

  

            Empecemos por definir el término topónimo, el cual es definido como el nombre propio de un lugar y por toponimia se entiende el estudio de los mencionados nombres propios siendo costumbre el dividirla; en mayor cuando se refiere a núcleos de población y menor cuando está referida a los accidentes del terreno. Los topónimos sea su ubicación terrestre o acuática tienen generalmente en si mismos la justificación de su origen en hechos acaecidos o protagonizados por personas, objetos, instituciones así como presencias animales o vegetales y/o características del terreno.

            Lógicamente con el pasar del tiempo, suelen ocurrir nuevos hechos los que hipotéticamente pueden modificar o sustituir los nombres originales.  Abundan en el medio acuático y en el terrestre infinidad de ejemplos de deformaciones, sustituciones o modificaciones ocurridas con el devenir de los tiempos.

            Resumiendo lo expresado; podemos establecer que los topónimos tienen, a través de los siglos, una marcada dinámica la cual está generada por factores de las mas diversa especie y que de alguna manera, a través del estudio de su origen suelen reflejar el tránsito histórico de un lugar

determinado, comarca, país, etc.

            El tema que vamos a desarrollar dividido en dos partes por su extensión, aborda la toponimia cronológicamente, esto es desde los albores de la navegación en el Río de la Plata y Océano inmediato hasta nuestros días, cubriendo la primera parte desde Colonia hasta Punta del Este y la segunda de Punta del Este hasta el Arroyo Chuy. Lejos de constituir este trabajo una obra finita, apunta a que por medio de la investigación en otras fuentes y por aquellos que realicen aportes posteriores ir completando una base de datos lo más completa y rigurosa posible

            Evidentemente la palanca más práctica para obtener resultados es el estudio de la cartografía histórica, si nos remitimos a ella, debemos sin embargo tomar algunas precauciones y manejarnos en el contexto dentro del cual fue elaborada ya que los primeros cartógrafos del área que nos interesa muchas veces copiaban a sus contemporáneos y predecesores sin considerar los errores de medición o apreciación que aquellos podrían haber cometido con o sin intención.

            Es conocido el caso de los inexistentes grupos de islas que, ubicadas a considerable distancia de la costa — no menos de 60 millas — y llamadas unas de Rodrigo Alvarez y otras de Cristóbal Jaques aparecen en cartas del Siglo XVI, de Diego Ribeiro en 1529, - N°23 y 24 Monumenta Cartográphica Indiana - y de diferentes autores. Sin embargo en ambas cartas de 1540 figuran topónimos que han subsistido hasta nuestros días conservando su ubicación: el Río Negro, el Río San Salvador, primer río al sur del antedicho y la Isla de Lobos. La carta N° 28, Martínez 1587, repite las inexistentes islas y muestra el Cabo de Santa María en un impreciso lugar de la costa que podría ser la Barra de Maldonado o la Punta José Ignacio.

            Por otro lado es sin duda, de gran utilidad la profusa documentación de época, pues allí con la rigurosidad de los funcionarios españoles encontramos muchas menciones de lugares con sus nombres de la época, que en muchos casos han desaparecido por no ser de importancia, se han sustituido por otros, o los mismos se han aplicado a otros lugares.

            Por último debemos también considerar los diarios de los viajeros, ya que en la mayoría de los casos son fuente de importante información sobre los topónimos que se utilizaban en la época de su realización.

            Cuando el investigador quiere ubicar un lugar determinado, el primer paso es contexturizar la información de los topónimos en el momento en que ocurrió el evento. Pero, tomemos por ejemplo el caso del naufragio del navío de registro de nacionalidad portuguesa NUESTRA SRA DE LA LUZ, naufragio ocurrido el 2 de Julio de 1752 en las proximidades de la actual Isla de la Luz, esto es, entre las Playas La Mulata y Carrasco. Los españoles de Montevideo con la sospecha de que el navío había naufragado, comenzaron la búsqueda del mismo ¿y donde? “… registraron las dos Islas de Flores, las piedras que están a sotavento de la Punta de Carretas llamadas Las Pipas  demás piedras y restingas contiguas a dicha Punta de Carretas …”

            Hasta aquí no hay muchas dudas de donde buscaban, pero sin embargo de Punta Carretas actual a Las Pipas actuales hay 7 Millas de distancia, no son contiguas. Y entonces, donde ubicamos los restos del navío y su tesoro según la declaración de los buzos hecha el 27 de Noviembre de 1752.  Veamos que dice el documento original: “… está la plata a granel al sudoeste del paraje nombrado Las Pipas destante de tierra dos cuadras de su veril en tres brazas de agua marea baja sobre piedras y alguna lama ….” Aquí hay algo que no cierra, al sudoeste de las Pipas — actuales - , significa una distancia de 1,5 Millas por lo menos desde tierra, pero el texto indica 2 cuadras que son 400 mts, ¿es creíble que el error fuera tan grueso?

            Ahora veamos una carta de época, lo que hoy conocemos como Punta Manzo figura como Punta de Carretas y las Pipas actuales aparecen como Las Carretas, topónimo muy antiguo como veremos más adelante. Por lo tanto lo que en 1752 se conocía como Las Pipas por su similitud con pipas de vino, vistas desde la costa, hoy llamamos Isla de la Luz la cual dista de la costa 2 cuadras y fue al sudoeste de la mencionada isla donde aparecieron los restos del navío naufragado. Falta explicar que el nombre de Las Carretas se debe a que estando el mar plácido desde la lejanía, parecen dos trenes de carretas, tanto de la costa como desde el mar.

            El naufragio trajo aparejado un cambio en los topónimos del lugar en años siguientes; pasándose a llamar la Punta de Carretas, Punta del Buceo como también la playa contigua y la isla tomó el nombre del navío naufragado.  Todos estos cambios en los nombres no fueron tenidos en cuenta por algunos historiadores contemporáneos ni por los buscadores de tesoros que solo tenían que estudiar la cartografia y compararla con los nombres del documento del naufragio.

            Hay otro episodio que generó un cambio del topónimo original, esta vez por una declaración inexacta. En 1581, John Drake, sobrino de Sir. Francis Drake y como éste proveniente del Puerto de Liverpool, navegaba integrando una flota armada por particulares en la cual también revistaba el Gral. Fenton, célebre por su destacado accionar durante la guerra con Escocia. La flotilla corsaria tuvo noticias de que el Almirante español Flores Valdez estaba en su búsqueda por lo cual desistieron de su proyectado viaje a la Mar del Sur. Algunas naves regresaron a Inglaterra,

pero John Drake al mando de la pinaza FRANCES, decidió entrar Río de la Plata arriba en búsqueda de bastimentos. En esas circunstancias naufragó en unas peñas cercanas a la boca de un río, según lo declarado frente al Tribunal de la Santa Inquisición de Lima. Con anterioridad a esto y en Buenos Aires luego de haber huído de los guenoas o minuanes que los habían mantenido en cautiverio durante año y medio, Drake declaró al ser interrogado a su llegada, haber naufragado en el Banco de los Castellanos. Al parecer fue ese el motivo de que luego del insuceso comenzara a aparecer en la cartografía el nombre de Banco del Inglés.

            Existieron algunos topónimos que no tuvieron uso después de haber sido aplicados, o por lo menos las cartas no los recogieron, ejemplo de ello tenemos varios; Solís llamó a la Bahía de Maldonado puerto de la Candelaria, aparentemente el nombre no prosperó del momento que la

cartografía no lo menciona. Otro tanto ocurrió con la isla de Maldonado, llamada en 1527 Isla de las Palmas por Diego García, nombre que recoge en su Diario de Navegación Pero Lopes de Souza y que se pierde en los tiempos ya que desde muy antiguo aparece en las cartas con el nombre de Isla de Maldonado hasta que a partir de la segunda mitad del Siglo XVIII toma el nombre de Isla Gorriti por quien fuera el último gobernante militar de la plaza fuerte de Montevideo, preso en la misma.

            El Río de la Plata ha sido, a través de los tiempos el topónimo que más variaciones presenta; el listado siguiente no cronológico, confeccionado en base al valioso aporte del Dr. Isaías Ximénez lo demuestra a las claras:

PARANAGUÁ

PARANAGUAZÚ

RÍO GIORDAN

RIO JORDÁN

RIO SAN CHRISTOBAL (MAGALLANES)

RIO DE SANTA MARÍA, MAR DULCE (SOLÍS)

RIO XPOVAL JACQUES (Ribeiro 152)

RIO SOLÍS (DIEGO GARCÍA)

RIO DE LA PLATA (1527, Fco. DAVILA)

RIO DE AOS, MEMORIA DE DIEGO GARCÍA

RIO ARAMAYA, (publicación de Boucarout)

RIO FLUVIUS ARGENTINUS ( Carta de Pinelo,1656)

            Comencemos ahora con la relación de los topónimos, eje de este trabajo y su aplicación en nuestras costas y el entorno marítimo, a través de cinco siglos; posible origen, como y cuando se usaron y su comparación con los usados actualmente en la cartografía oficial.

            COLONIA En 1531 Pero Lopes de Suoza le llamó Cabo de San Martinho los españoles, a partir de la fundación de Buenos Aires, llamaban indistintamente a las islas y tierra firme San Gabriel y luego de la fundación de la colonia portuguesa, Colonia de San Gabriel Relato del Cap. Phelipe de Sales, 1706, Punta de San Gabriel los portugueses y otros extranjeros le llamaron: Colonia del Sacramento, del Santísimo Sacramento, Sacramento solamente o Real Colonia del Sacramento.

            PUNTA ARTILLEROS Carta de Pierre Guissart, 1708, Pointe des Pierres.

            JUAN LACAZE/PUERTO SAUCE, Diario del Capitán De Fuentes, segundo viaje al lugar del naufragio del FALMUTH, 1706, El Rincón o Punta Grossa. Carta de Pierre Guissart, 1708, Grosse Pointe.

            Aos. CUFRE Aparentemente llamado, Rio de Sao Joao por Pero Lopes, 1531.

            Aos. PAVON Y PEREIRA, Alguno de los dos o ambos ya que forman un bañado compartido en la desembocadura en el Río de la Plata, lugar actualmente conocido como Parque Arazatí, fueron mencionados por Pero Lopes en su Diario, como el lugar donde observó cantidad de tiendas de nativos. Dice Lopes de Souza; “....a dos Leguas de dicho Rio de San Joao hallé la gente que a la ida encontrara en las tiendas...” La carta de Pierre Guissart de 1708 lo denomina Río de las Tiendas.

            BANCO DE SANTA LUCIA, en la carta holandesa de 1600? “el Poço de Boinos Airos” aparece como Isla de Feman Urtes.

            BARRANCAS DE SAN GREGORIO, El capitán Juan de Fuentes en el relato referente al Falmuth las llama Las Varrancas. La carta de Diego Soares, 1731 las denomina Barracas y la de Rígobert Bonne, Paris 1757, Barrancas de Sta. Lucía.

            BAJO DE LA PANELA, con este topónimo se nos plantea el problema de la certeza del origen de su nombre y de su ubicación histórica. Con respecto al nombre hay quienes sostienen que fue dado por una lancha de ese nombre que naufragó allí en la segunda mitad del Siglo XVIII. En ese lugar en 1770, naufragó una lancha que, desde Buenos Aires transportaba caudales para trasbordar en Montevideo con rumbo a España y provenientes del rescate del naufragio del navío NUESTRA SRA. DE LA LUZ. El patrón de la citada lancha, Manuel Joseph De Borda curiosamente aseguraba que en los mas de treinta años que navegaba en la zona nunca había tenido noticias de la existencia del mismo, contra el cual y por los daños causados a la embarcación, ésta naufragó. El documento no menciona el nombre de la lancha, pero De Borda describe la distancia del bajo a la boca del Río Santa Lucía; 3 Leguas, Mts. 16.500 siendo ésta la

distancia que hay de la boca del Río al escollo. Lo dicho por De Borda se contradice con la cartografía ya que en la carta de Diego Soares de 1731 la misma ubica en esas inmediaciones un bajo denominado Bajo de la Panela. El bajo nunca velaba hasta que se echaron piedras sobre él para la construcción de una faroleta que hoy no existe mas debido a los avances técnicos en la materia .Demos paso ahora a una revisión de la cartografía sobre este topónimo:

1731, carta de Diego Soares, Bajo de Panel.

1800, Heather’s Surbey of the River Plate presented to the King of Spain by Don Juan De Langara, Panela Shoal.

1812, Carta de la Dirección Hidrográfica de Madrid, Oyarvide, Monumenta Carto-gráphica Indiana N° 97, La Panela.

1819, Carta N° 98, Monumenta Cartográf. Etc La Panela o Pipa.

1819, Chart of the River La Plata, relevada por los navíos H.M.S. CREOLE Y NEREUS, Panela.

            SIN IDENTIFICAR, En este caso se nos plantea una duda difícil de resolver, al Oeste de Montevideo y de Este a Oeste encontramos tres bajos que figuran en la Carta N° 40; Arroyo Pando — Banco de Santa Lucía, ellos son: Piedras Blancas, frente a Punta Lobos, la Piedra Dellazopa y el ya nombrado Bajo de la Panela, ahora bien, en una carta holandesa de 1600.  Aparece La Pipa, en la carta de Diego Soares, 1731, figura Bajo de la Pipa,  lo mismo en una carta inglesa de la mitad del Siglo XVIII; The Pipe, y para completar nuestras dudas, Oyarvide en su carta, Plano del Canal que forman los bancos Inglés y del Arquímedes, 1819, nos marca en la misma: La Panela o Pipa, llama la atención esto último ya que pipa o pipas era la denominación para barril o sea que llamaban así a un bajo que velara y que tuviera cierta semejanza a un barril o varios, pero La Panela nunca velaba o sea que seguimos con la duda de que cual era La Pipa.

            PUNTA LOBOS, Seguimos con Oyarvide 1819, él la denomina Punta del Carro.

            CERRO DE MONTEVIDEO, Pero Lopes de Souza en 1531 lo llamó: Monte de San Pedro, en 1770 en una carta Potuguesa, Francisco B.y Usúa figura como El Serro.

            ISLA LIBERTAD, Carta de Oyarvide, 1819, Isla de Ratones, en la época, a los pedregales menudos o arrecifes se les denominaba así porque roían el casco de los navíos. La isla pasó en fecha posterior a llamarse Isla de las Ratas por deformación del nombre anteriormente usado.

            MONTEVIDEO, la comarca desde muy temprano tuvo este nombre u otros de los cuales derivó el actual pero siempre dentro de un entorno fonético similar, así encontramos: Monte Seredo, Monte Ovidio, Montevedio en una carta holandesa de 1600 y en la carta jesuítica de Vicentio Carrafa, 1640, Montevidio. Mas modernamente, en 1706 encontramos en uso el topónimo Montevedio para referirse al lugar. Es de destacar que el nombre precedió a la fundación de la ciudad -1724, inicio del proceso de fundación — en mas de 100 años y que el origen del nombre está relacionado con el cerro que domina la bahía, está totalmente aceptado. Oyarvide en la carta de 1819 se refiere a la ciudad como: Ciudad de San Felipe, omitiendo y Santiago, que junto con el anterior conformaban el nombre oficial de la ciudad.

            PUNTA BRAVA, es un topónimo que posee la característica de conocerse a nivel cartográfico con este nombre y a nivel popular con otro; Punta Carretas. En el Heather’s Surbey of the River Plate aparece como Brava Point, Oyarvide, carta de 1819 para complicar las cosas, le llama Punta Brava o de Carretas, curiosamente el Cartógrafo Real nos introduce allí un topónimo perteneciente a otro lugar como lo veremos en breve. Chart of The River La Plata, H.M.S. CREOLE y NEREUS, 1819: Bold Point, traducido literalmente; Punta Brava.

            ROCA BUEN VIAJE, bajo conformado por un extenso pedregal en el cual hay zonas de arena y grava fina. En la carta de Don Joaquín Gundin, 1790, figura como Piedra de Buen Viaje. Si bien hemos visto alguna referencia que indica que fue nombrado Bajo de la Basura a principios del Siglo XVIII, no hemos encontrado ninguna confirmación de lo antedicho en la cartografía consultada, pero si que el Almirante Lobo, Siglo XIX, denominaba la totalidad de las ensenadas comprendidas entre Punta Brava y Punta Manzo, Ensenada de las Basuras. El nombre actual de este bajo se debe al naufragio de la fragata correo NUESTRA SRA. DEL BUEN VIAJE el 20 de Noviembre de 1789, que al mando del Capitán Ramón Pla conducía desde Cadiz a Montevideo efectos varios, de los cuales la mayoría fue rescatada por los buzos luego de ocurrido el siniestro.

            ISLA DE LAS GAVIOTAS, aparece en la carta de Oyarvide, 1819 nombrada como: Isla Meldroza, no hemos hallado hasta ahora, explicación del topónimo.

            BAJO BUMP, nombrado en la carta de Oyarvide, Sullivan y Lobo y Riudavets, 1875, Bajo del Nereide, nombre del cual desconocemos el origen.

            PUNTA MANZO O PUNTA MANSA, esta punta no tiene nombre en la Carta N° 40, pero si figura en los mapas terrestres con el nombre de Punta Mansa, el historiador Juan Alejandro Apolant en su libro Crónica del Naufragio del Navío NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, la denomina Punta Manzo, en ambos casos desconocemos el origen del topónimo. Aparece en las cartas primitivas hasta avanzado el Siglo XVIII como: Punta de Carretas o Punta Carretas, evidentemente la punta tomó  ese nombre por su cercanía con lo que hoy conocemos como Las Pipas,  roquedal situado frente a la Escuela Naval que históricamente se conocía como Las Carretas como ya explicamos precedentemente. En la segunda mitad del Siglo precitado; Julio de 1752, se produce el naufragio del navío NUESTRA SENORA DE LA LUZ y ello trajo la modificación del topónimo el que pasó a identificarse como Punta del Buceo. Nuevamente a fines del Siglo XVIII algunas cartas retoman el nombre original; Punta de Carretas o Punta Carretas, Carta de los oficiales de la Real Armada Española de 1785. La carta relevada por los navíos ingleses H.M.S. CREOLE y NEREUS; Chart of the Ríver Laplata, 1819 y Oyarvide, Sullivan, Lobo y Riudavets, 1875, la nombra Punta Carretas. Pero también encontramos una carta de 1819, de autoría de Oyarvide, Carta N° 98 Monumenta Cartográphica Hispana que anota, Punta del Buceo.

            ISLA DE LA LUZ, este es el nombre que la Carta N°40 le aplica al pedregal cercano a la costa y frente a la punta que separa las playas La Mulata y Carrasco y a la cual nos referimos mas arriba, su nombre es obvia referencia al naufragio del navío portugués. En su veril Sudoeste, en

Noviembre de 1752 los buzos españoles encontraron parte del casco del navío hundido, NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, al cual la isla debe su nombre. Por ser un pedregal relativamente chico y muy cercano a la costa, pensamos que, el que no figurara en las cartas históricas se debe justamente a eso, a su poca importancia. Encontramos una carta del Siglo XVIII donde aparece frente a la Punta Manzo el Bajo de las Pipas, ese lugar así nombrado es mencionado por los buzos intervinientes en el rescate cuando describen en su informe al Gobernador el sitio del casco a pique del precitado navío. En la segunda mitad del siglo mencionado y debido al naufragio y posterior rescate aparece en una carta muy imprecisa; El Buceo, demostrando a las claras las actividades que tenían lugar allí. En una carta de 1758 aparece el topónimo tal como lo conocemos hoy; Isla de la Luz, en 1790, carta de Don Joaquín Gundin tenemos: Isla Luz.  La carta N° 98, Monumenta Cartográphica Indiana, Oyarvide, 1819, Isla de la Luz, es evidente que el nombre a esta altura, ya se había impuesto.  A pesar de ello en la Carta de Oyarvide, Sullivan Lobo y Riudavets este lugar aparece marcado como Buen Viaje, esto si que nos llama la atención, máxime tratándose de un profesional conocedor al dedillo de nuestras costas y su entorno.

            ROCA LAS PIPAS, este es el nombre usado por la cartografía actual para designar las piedras ubicadas frente a la Playa Miramar a una distancia de la costa de 1 Milla y algo. En la carta holandesa, titulada EL POÇO DE BUENOS AIROS, Año 1600, aproximadamente, aparecen nombradas: Isla Quaretas, también en una carta anónima del año 1600, figura en ese lugar: Caretas. La carta de Petrarca, año 1719, N° 111, Monumenta Cartográphica Indiana también se refiere al lugar como Las Carretas, así como la carta de Diego Soares de 1731: Carretas, a todo lo largo del Siglo XVIII, la cartografía muestra el mismo topónimo con pequeñas variantes; 1758 Islas Carretas, Bajo de Carretas, este último aparece en la carta de los Oficiales de la Real Armada Española, 1789/94 y el primero en la Carta de Don Joaquín Gundín de 1790. La carta de Don Juan de Lángara publicada por Heather, en 1800 lo denomina Carretas Shoal. Ya en pleno Siglo XIX la carta relevada por los navíos H.M.S NEREUS Y CREOLE, continúan mostrando el lugar como Carretas Reefs. Por último debemos mencionar que en la carta de Oyarvide, Sullivan, y Lobo y Riudavets de 1875 recién aparece el topónimo utilizado actualmente; Bajo las Pipas.

            SIN IDENTIFICAR. El siguiente topónimo constituye realmente un desafío a la investigación; no tenemos ninguna información hasta hoy de su origen, apareció en la segunda mitad del Siglo XVIII y dejó de usarse a principios del siglo XX. Dice el Diccionario Geográfico del Uruguay de Orestes Araujo: “… Buceo, Bajo del — Montevideo. Está al N 15°W de la Isla de Flores, distante unas 5 Millas. Es de piedra, aislado y de poca agua con extensión de 0.5 Millas. Deja en la costa un canal de 1.5 Millas de ancho, con 5 Metros a Metros 6.7 (3 a 4 Brazas) de agua, fondo lana que por fuera de él aumenta a 8.2 y 10 Metros (5 a 6 Brazas). Su centro se halla al N 70°E de la Punta del Buceo, distante 6 Millas largas. No conviene empeñarse con buque de vela, en el canal que hay por tierra del bajo sin una absoluta necesidad por dominar en él las corrientes ...” Ahora bien, no tenemos una explicación del porqué de este topónimo que como ya expresamos apareció en la cartografía en la segunda mitad del Siglo XVIII y que los distintos autores ubican al Este del Arroyo Toledo como se conocía en la época al Arroyo Carrasco.  Es evidente, está explícito que allí se buceaba, no hay mucha duda, pero los españoles no practicaban el buceo como deporte y cuando lo hacían era con el objetivo de rescatar valores o mercaderías de navíos naufragados.

            Ejemplos de estas actividades sobran, en algunos casos con una extensión en el tiempo de mas de 40 años; SEA HORSE Y NUESTRA SENORA DE LA LUZ. Otros naufragios con probada actividad de rescate subacuático: NUESTRA SENORA DE LA PEÑA DE FRANCIA Y LAS ANIMAS DEL PURGATORIO, NUESTRA SEÑORA DE LORETO, NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO Y SAN JOSE (alias EL POLONIO), EL FALMUTH, la lancha de Juan de Borda, y varios más, siendo en muchos de ellos utilizados indígenas tupíes por su capacidad de apnea. Existe un listado de 1808 en el cual se mencionan los navíos naufragados en las proximidades de Montevideo y el mismo tenía como cometido el proyecto de buceo de los valores contenidos en los mismos.

            La pregunta a la cual no encontramos respuesta es ¿Cuándo y porqué se buceaba en ese lugar precisamente?. Se nos ocurre de inmediato el relacionar el asunto con el naufragio del navío NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, pero no hemos encontrado documentación al respecto. El lugar

marcado en las distintas cartas, coincide plenamente con la descripción de Orestes Araújo en cuanto a su ubicación. Veamos las cartas, todas posteriores a 1750, la primera de ellas muy imprecisa señala El Buceo, al Este del Arroyo Carrasco, la carta del Gobernador Don Joaquín del Pino de 1785, Mapa de la Costa etc. indica igualmente; El Buceo, Carta de Don Joaquín Gundín, l790, Bajo del Buceo, otra de 1794 del Archivo Cartográfico Histórico del la Armada: Baxo y Punta del Buceo, carta de Don Juan de Langara de 1800 publicada por Heather: Buceo Shoal y por último mencionamos la carta de Oyarvide, Sullivan y Lobo de 1875 donde aparece Bajo del buceo. Conclusión; todas las cartas ubican el lugar en el mismo sitio, al este del Arroyo Carrasco, lo que no puede ser confundido con el lugar del naufragio y rescate del navío NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, distante varias Millas de allí, y aquí, surge de nuevo una interrogante, se trató de un fragmento del mencionado navío descubierto en época posterior? o directamente estamos frente al rescate de otro navío?  Es evidente que el tema amerita el seguirlo investigando.

            ISLA DE FLORES, el nombre de esta isla, en realidad son tres islas, aparece en la cartografia muy tempranamente y a lo largo de los siglos no ha variado salvo las lógicas deformaciones idiomáticas en algunas cartas no españolas.

            BANCO INGLES. Su ubicación en las cartas ha tenido las variaciones lógicas atribuibles a los avances tecnológicos, el nombre actual como ya mencionamos, se atribuye a la declaración que en 1581 y en Buenos Aires realizara John Drake en la cual narró haber naufragado en el Banco de los Castellanos, llamado desde entonces como le conocemos actualmente. Este topónimo nombrado en último término aparece en una carta de origen italiano del año 1646 de autoría de Francisco Lucini. La carta de Vicentio Carrafa de 1650 PARAQUARIA lo nombra como Bajo de los Ingleses y nos preguntamos, ¿por su ubicación frente al Arroyo Solís Grande no lo confundirían con el Bajo de Solís? La carta del capitán Juan Andrés Emaidi de 1680 lo nombra, Bajo del Ingles.

            SIN IDENTIFICAR, aquí otra vez se nos plantea una intriga, en la carta de Pierre Guissart, 1708 aparece frente al Cabo de Santa María y bastante más al sur del Banco Inglés: Banc des François. ¿Habrían sondado acaso los bancos existentes en la boca del estuario?

            PLAYAS SITUADAS ENTRE EL A°. CARRASCO Y ATLÁNTIDA. Con motivo de la búsqueda de los posibles restos del navío NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, aparece en el documento la cita de; Las Playas de Pando, a fines del Siglo XVIII estas playas se denominaban La Playa de Rosa, o de Santa Rosa, Bahía o Ensenada de Santa Rosa. Según Orestes Araujo el nombre tuvo su origen a causa de que una zumaca portuguesa así nombrada utilizaba el lugar para alijar contrabando en el primer cuarto del Siglo XVIII.

            PUNTA PIEDRAS NEGRAS, el topónimo tiene la característica de no haberse modificado en siglos; así aparece en la carta de 1790 de Don Joaquín Gundín y en la 1800 de Don Juan de Langara que fuera publicada por Heather aparece como Black Point Rock.

            ISLOTE LA SIRENA. Se encuentra frente a Punta Piedras Negras, figurando en la carta de Gundín 1790 como ISLA CHICA, Orestes Araujo la nombra como Isla de Santa Rosa y menciona que al Este de la misma a principios del Siglo XX se veían los restos del naufragio de un buque de la Armada de Brasil con destino al Paraguay, durante la Guerra de la Triple Alianza. Los restos todavía se pueden ver y corresponden a la barca anglo-canadiense SYREN, hundida en ese lugar el 3 de Agosto de 1869.

            PUNTA PEDRO LOPEZ, no hemos localizado mención alguna del origen del topónimo.

            ISLOTES LAS TOSCAS. Carta de 1800 Juan de Lángara: Afilar Shoal, carta de Don J. Gundín 1790: Isla Rasa. Actualmente y a nivel popular se conoce el lugar como Isla de la Tuna ¿Hubo alguna vez una tuna que se destacara?

            ARROYO SOLIS CHICO, no aparece con frecuencia en la cartografía histórica, lo ubicamos en una carta holandesa de finales del Siglo XVII. En 1732, CARTA PARAQUARIAE PROVINCIAE. SOC. JESU., carta anónima de 1737, en la carta del Coronel Ingeniero Miguel Angelo de Blasco Genovese del año 1757 y en la carta de Alonso Pacheco de 1758.

            BAJO SOLIS La primera mención que encontramos es en la carta muy imprecisa de F. Lucini; 1646 donde aparece al Este de la Isla de Flores, la cual está ubicada frente al Río Solís: Bajo Solís. En la carta de 1647 de autoría de Vicentio Carrafa aparece frente a la desembocadura del Arroyo Solís Grande: Bajo de los Ingleses. En muchas cartas posteriores a esta última aparece el bajo dibujado al Oeste de la desembocadura del Solís Grande, pero sin nombre como en la carta de Pierre Guissart de 1708, otro ejemplo de lo antedicho lo constituye la carta del Gobernador Del Pino. Sin embargo en la carta dibujada en 1737 por Rigobert Bonne aparece: Isla de Solís.

            ARROYO SOLIS GRANDE, el origen del topónimo parece obvio, sin embargo un autor contemporáneo, el Profesor Juan Manuel Rodríguez La Place sostiene que fue un faenero bonaerense de ese apellido, autorizado para desarrollar sus actividades entre los dos arroyos, quien le dio su nombre. No tenemos elementos documentales para determinar con precisión si fue así o no, mas allá de cual fue el origen del nombre el mismo ha perdurado hasta nuestros días y han pasado cerca de cinco siglos.  El así nombrado arroyo es uno de los primeros topónimos en aparecer en la cartografía de nuestras costas; ya lo encontramos en la carta de A. Lucini de 1646, 115 años después del viaje de Pero Lópes de Souza como Río de los Beguás, evidentemente A. Lucini tomó el topónimo dado por Pero Lópes quien en su Diario de Viaje de 1530- 1532, le llamó Río dos Begois, - Río de los Biguaes - y lo menciona varias veces como muy próximo al lugar del naufragio de la Nave Capitana de la flota en octubre de 1531 a causa de un violento temporal del SudOeste.

            PLAYAS SOLIS, BELLA VISTA, LAS FLORES Y VERDE  No figuran en la cartografía actual ni tampoco en la histórica, pero estas costas se conocían antiguamente como Costa o Costas de Solís Grande, y Costa o Rincón de Pan de Azúcar y constituyendo una gran ensenada que presenta al SudOeste, fue sitio de más de 30 naufragios ocurridos a partir del Siglo XVI hasta el Siglo XX.

            PIRIAPOLIS, si bien el topónimo no figura tampoco en la cartografía náutica no lo podemos desconocer y aparece en las cartas de fines del Siglo XVII como Ensenada de los Ingleses y/o Puerto del Inglés, muchas veces confundiéndose con la Bahía de Maldonado. Está registrado que, en los albores del Siglo XVIII, los ingleses construyeron en el lugar un muelle a efectos de facilitar la carga de leña y posiblemente agua a bordo. En un documento referido a un naufragio, encontramos el nombre de Ensenada de Burgos aplicado al lugar próximo al Puerto del Inglés.

            PUNTA IMAN, así llamada desde que aparece en las cartas, fines del siglo XIX, conocida popularmente como Punta Fría.

            PUNTA NEGRA, lo mismo que la anterior, conocida a nivel popular como Punta Colorada.

            PUNTA RASA, Ídem, a nivel popular se le denomina Punta Negra.

            PUNTA BALLENA encontramos en cartas del Siglo XIX:, nombrada como Punta del Oeste seguramente por oposición a la Punta del Este ya utilizada esta denominación en la época.

            BAHIA DE MALDONADO, en el Siglo XVI, Solís la llamó Puerto Nuestra Señora de la Candelaria. Pero Lópes de Souza al referirse al lugar también le llama Cabo de Santa María. En la carta de A. Lucini, figura: Monte, Costa, Isla y Puerto de Santa María Y en el Siglo XVII aparece la denominación Bahía de Maldonado e isla del mismo nombre, generalizándose hasta nuestros días.

            BAJO MONARCA, Si bien el accidente, esto es, el bajo se conocía desde el Siglo XVII o quizás antes, el topónimo es mucho más reciente.  Figura dibujado en la carta de 1680 del Capitán Juan Andrés Emaidi, una carta anónima de 1769; indica un bajo al Oeste de la Isla Gorriti. La carta del cosmógrafo José María Cabrer de 1770 no marca nada, estamos en 1789 y en la carta de Alejandro Malespina, la Isla Gorriti tiene una prolongación al nornoroeste sin nombre. Tampoco la carta de 1801; Agustín Ibáñez y Boffons registra el bajo, pero expresa: “... Hasta este

punto pone el plano levantado en 1786 un bajo de piedras que nosotros no hallamos según lo manifiesta la sonda ....”   Es a partir de 1808 que comienza a aparecer en las cartas con el nombre con que lo conocemos actualmente; carta relevada por el H.M.S. SYLVIA en 1812: Monarch Rock, y la tantas veces referida carta de 1875, señala: Monarca. En septiembre de 1808 una flotilla inglesa patrullaba el litoral Atlántico de América del Sur, desde su base en Río de Janeiro hasta la Islas Malvinas o Falkland, el objetivo; impedir la llegada de navíos napoleónicos. Todavía estaba fresca la llegada del bergantín de guerra LE CONSOLATEUR que evitando a los británicos logró entrar al Río de la Plata y desembarcar al Marqués de Sassenay enviado de Napoleón para negociar con Elío el apoyo a su hermano, José Bonaparte, como Rey de España. Al entrar a la Bahía de Maldonado, el navío de 90 cañones H.M.S. MONARCH — buque de línea

de segundo rango que seguramente calaba cerca de 10 Mts. embistió un bajo al Nornoroeste de la Isla de Gorriti encallando sobre él.  Don Carlos Seijo en “Maldonado y su Región” publica un listado de navíos naufragados en el área y lo registra como naufragado en el bajo, sin embargo no ocurrió el naufragio, ya que con la ayuda del H.M.S. AGAMEMNON, navío de línea, del tercer rango y 64 cañones y luego de ingentes maniobras, logró zafar sin daños pero dándole el nombre al bajo. No fue tan aventurado algún otro navío ya que durante las maniobras para hacer zafar al

MONARCH de su varadura, según está registrado en el Log Book del AGAMEMNON, al traccionar por medio del cabrestante sobre el ancla de maniobra del primero de los nombrados ésta trajo consigo restos de madera “de un naufragio muy antiguo”, estamos hablando de un episodio de

1808, ¿Qué sería muy antiguo para ellos?

            ISLA GORRITI, 1526; Isla de las Palmas, así la llamó Diego García al describir la isla que encontró dentro del Cabo de Santa María. 1531; también Pero Lópes la llama en el diario de su viaje Isla das Palmas. Durante el reinado de Felipe II, 1556-1598, el monarca sugería al gobierno de Buenos Aires el establecimiento de una población en la Isla de Maldonado. Veamos la cartografía y sus fechas: Carta de Antonio Lucini, año 1646, junto al Cabo de Santa María, noyamos: Isla e Porto. Carta de Vicentio Carrafa, del año 1647/49: Isla Maldonado.   1680, carta del Capitán Juan A. Emadi, Isla de Maldonado. 1730, Isla de Maldonada, carta de Pieter van der Verleguen, así también la llamó en su carta Diego Suarez; 1731. Una carta anónima de 1760 reza: Isla de Maldonado. A partir de 1750 aproximadamente, y habiendo terminado Gorriti su mandato como último Gobernador Militar del Presidio de Montevideo, a quien sustituyó Vertiz, es conducido prisionero a la isla. El hecho motivó un nuevo cambio de nombre que obviamente se reflejó en la cartografía; carta del cosmógrafo José Ma. Cabrer de 1770; Isla de Gorriti y rápidamente se generaliza el nombre de la Isla, veamos, 1785, carta del Gobernador Don Joaquín del Pino, 1789, carta de Don Alexandro Malaespina y por último, la versión inglesa, un siglo después, 1882/83, Gorriti Island, carta del Capitán W.J.L.Wharton y los oficiales del H.M.S. SYLVIA.

            PUNTA DEL ESTE, con respecto a la actual Punta del Este, no cabe duda de que su primer nombre fue: Cabo de Santa María, tampoco tenemos dudas de que el topónimo a través de los siglos se fue desplazando de Oeste a Este y así encontramos en la cartografía histórica que así denominaron a Punta del Este a la Punta de la Barra y a la Punta José Ignacio y esto fundamentalmente, debido a la poca exactitud de la cartografía hasta mediados del Siglo XVIII. A continuación hagamos una reseña de la cartografía y otras fuentes referidas al área en forma cronológica, las cuales nos darán una idea de cuando se produjo el cambio del nombre histórico por el actual, desplazándose el nombre originalmente aplicado, hacia el Este como ya lo mencionamos, hasta llegar a la ubicación que conocemos actualmente.

1522 Carta de Pigafetta, Cavo de Santa María

1531 Diario de Viaje de Pero Lópes de Souza, Cabo de Santa María

1580    Monumenta Cartográphica Indiana, carta N° 11 Atlas Oliva, Cabo De Santa María

1646 Carta de Antonio F. Lucini, Cabo de Santa María

1680 Carta del Capitán Juan Andrés Emadi, Cabo de Santa María

1737 Carta de Rigobert Bonne, Cap. Ste Marie

1789 Alexandro Malaespina, Punta del Este

1800 Heaher’s Survey of the River Plate, Cape St. Marie

1801 Carta de Augusto Ibáñez y Bofons, Punta del Este 

            Con esta reseña damos por terminada la primer parte de este trabajo, desde Colonia hasta Punta del Este y reiteramos la invitación ya realizada al aporte de nuevos topónimos para completar los ya expuestos. . 

BIBLIOGRAFÍA 

Ø  APOLANT, Juan A.; “Crónica del naufragio del navío NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ” (Montev. 1752) Imp. letras montevideo 1968

Ø  SEIJO, Carlos; “ Maldonado y su región”, – El siglo ilustrado. Montevideo 1945

Ø  DIAZ de GUERRA, María A., “Historia de Maldonado”,   Imprenta del Ejército. Montevideo 1988

Ø  ARAUYJO, Orestes, “Diccionario geográfico del Uruguay”,  2ª Edición, Litografía Moderna. Montevideo 1912

Ø  TORRE REVELLO, José; “Mapas y planos referentes al virreinato del Plata”, Jacobo Peuser,  Buenos Aires. 1938

Ø  LOPES DE SOUZA, Pero; “Diario da navegaçao 1530 – 1532”. Tipographía Levzinger. Río de Janeiro 1927

Ø  GUILLEN Y TATO Julio; “Monumenta cartographica indiana regiones del plata y magallánica”. Ministerio de Relaciones Exteriores, Sección de Relaciones Culturales. Madrid 1942

Ø  KÖNCKE MIRANDA, Alfredo. “El naufragio del navío francés EL FALMUTH”. Torre del Vigía ediciones. Montevideo 2005

Ø  TORRES Lanza;  “Relación descriptiva de los mapas, planos, etc. del virreinato de buenos aires existentes en el archivo general de indias

Ø  GUTIERREZ LA PLACE J. M.. “Crónicas de la costa” - Canelones. Ediciones Banda Oriental. Montevideo 2000.

   

 

 

 

 

 
 

  

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar