Historia y Arqueología Marítima

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DON MANUEL ORIBE SESQUICENTENARIO DE SU FALLECIMIENTO 12 NOV 2007

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

SU ACTUACIÓN EN LO PORTUARIO Y EN LA NAVEGACIÓN FLUVIAL

 

Por  JULIO CESAR COTELO   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

 INTRODUCCIÓN

El tema se enfoca luego de asumir la Presidencia del Estado Oriental (1835).  Encara la atención a la navegación regional y su esquema portuario, con la seriedad indispensable, para quien  bajo una Constitución presidencialista, hereda un país estructurado sólo un quinquenio atrás,  sufriendo males severísimos. Desde 1830 a 1834, una presidencia ineficaz (Rivera), plena de corrupciones y nepotismo, (5 hermanos en sinergia con Vázquez Feijoo, como estrellas),que generó 3 insurrecciones cuantiosas,  y desde marzo a su asunción,  un interinato, (Carlos .Anaya)  minado por un ministerio, en que los intereses nacionales eran subalternos, y donde los  particulares giraban alrededor de uno de los 5 hnos.: Lucas Obes Alvarez.

            No es superfluo recordar los historiógrafos principales de Oribe en el país, ordenados  cronológicamente, coincidiendo sus trabajos con este siglo y medio que ahora conmemoramos: José Pedro Pintos, Aquiles Oribe, Lorenzo Carnelli, Gilberto  García Selgas, Luis Alberto de Herrera, Julio César Vignale, Mateo Magariños de Mello, Guillermo Stewart Vargas, Elisa Silva Cazet, y  en nuestros días, Jorge Pelfort.

            Debió ser gobernante y administrador a la vez, y para desgracia nacional, enfrentar una coyuntura externa, que le agravió hasta ser letal en oct 1838.

            El medio de transporte base era el marítimo y fluvial. Esa coyuntura citada, le requirió atención extrema,  desde que le hizo a un mismo tiempo, forjar doctrina y conducta con prisa ineludible.

            No estaba planteado explícita, puntualmente, aún,  el tema futuro de la libre navegación fluvial; los intereses imperiales moverían sus títeres regionales, luego de Caseros,  cuando Oribe no tenía ya responsabilidades gubernativas.  Sólo estaba en plenitud la lucha de puertos –arrastrada desde fines del siglo XVIII- cuyos deuteragonistas eran Bs. Aires y el Montevideo ocupado.

Cómo no iba a estar en su mente, capítulo relevante, luego de marzo 1836,  esta pulseada añosa, donde Buenos Aires procura robustecer su predominio en la cuenca?  2 situaciones separadas para el Estado Oriental, por el hito regional  que supuso la primavera 1838.  En la etapa 1843/51, crea lógicamente el puerto mayor, Buceo.   Sobre el rio Uruguay, varios proto-puertos; una situación impensable en la primavera 1838: Oribe –desde febrero 1843 a octubre 1851- tenía también su enemigo acorralado en los 3 km. cuadrados,  respaldado por las estaciones navales europeas.  Fue obligado a establecer una estrategia fluvial y marítima, y lo hizo en perfecta coherencia con la terrestre.           

LA ESTRATEGIA Y SU NECESIDAD

            Primero la estrategia,  o la situación,  para fijar y forjar conducta y doctrina?  Lo primario fue la situación.  Tenía una relación vital con Bs. Aires y el litoral argentino, al oeste: al este, con el mundo.  A 4 millas, el puerto montevideano, ya desde la primavera 1838 era un enclave enemigo, extraño, que debía bloquear el estuario para hacer su estraperlo.

            Y esa estrategia respecto a lo portuario, inserto en lo fluvial, fue en su gestión  presidencial, de primera necesidad.  Están a la vista, no más, las pequeñas historias de las varias misiones anglofrancesas, todas vinculadas al estuario.

            También  el vecino imperio brasilero aportaba su constante insolencia: el 20 diciembre 1836, informa el agente de la  Confederación Argentina ante el gobierno oriental, Juan Correa Morales, que 2 veleros de la Marina norteña, son apostados ante Montevideo, y un 3º llegaba para bloquear –también- si hubiese hostilidad en la frontera terrestre.

No es de extrañar que los puertos dependiesen del ministerio de Guerra.   Incluídos en la seguridad mínima estaba una terna de materias integrantes de lo portuario:

a)    la actividad y la regulación de los prácticos;

b)    la habilitación de los puertos;

c)    la inhabilitación de ellos, reveladora ésta de la existencia de una estrategia; los casos son indicativos: Maldonado, Yaguarón, Montevideo, y Tacuarembó(puerto seco).

La habilitación o no,  fue herramienta sutilmente usada por Oribe en la cuenca

de la laguna Merín..

No sólo sentar doctrina, regular, afrontar agresiones, sino que debió institucionalizar. El documento 18 que aporta en su tomo I El Gobierno del Cerrito, datado el 6 julio 1844, hace que impere el Derecho:

…numerosas también las gestiones de los capitanes de buques y consignatarios, bien sea con motivo de averías por otros incidentes de mar, y haciéndose por lo mismo necesaria la creación provisoria de un Juez de comercio que entienda en ellas, el Poder Ejecutivo…

Asigna así a un Juez Provisorio de Comercio, aplicando en lo procesal lo prescripto por las Ordenanzas de Bilbao, que estarían vigentes hasta ser sustituída por el Código.

Veamos en años del  Gobierno del Cerrito,  una fundamentación.  Cuando comienza la misión Ouseley.Deffaudis (abril 1845), Francia y el Reino Unido admiten bloqueo absoluto de Montevideo, que resulta en colapso pecuniario del reducto colorado y el consiguiente auge porteño.

            Ello requirió una estrategia al Cerrito.  Los hechos muestran que fue no inmiscuirse, porque carecía de:

a)    poder de fuego naval;

b)    ambiciones regionales en desmedro de otros núcleos;

c)    sujeciones externas perentorias, inmediatas.

Desde 1843 el auge portuario bonaerense había crecido, y a la llegada otoñal

1845 de los diplomáticos interventores europeos, estaba en el cenit.

            París y Londres estaban en pleno empuje imperialista, por lo que su praxis era flexible, derivación de las determinaciones de sus cortes metropolitanas.

En agosto 1844, Guizot y Aberdeen acuerdan intervenir, aplicando y sirviéndose del Congreso de Viena: tendría la región, libre navegación de los ríos.  No en el Loire ni en el Támesis: en el Paraná, en el Uruguay, en el Paraguay.

Es así que puesta en marcha la dupla en el Plata, se concreta un cambio de timón:

a)            desembarco de marines más artillería en Montevideo, pretexto mediante;

b)            toma de la flotilla de W.Brown con bandera de la Confederación Argentina;

c)            embarque de las tripulaciones al mando del irlandés hacia Bs. Aires;

d)            bloqueo del Buceo y de los puertos del Gobierno oriental del Cerrito.

En pocas semanas, luego, complementan:

e)            ocupan Martín García;

f)             bloquean Bs. Aires.

Es así que en octubre de ese 1845, cesa el bloqueo de Montevideo, y como se ha visto, comienza el simultáneo de la Confederación y del Estado Oriental; es uno de los períodos en que la agresión europea hermana a ambas naciones.  El envés que complementa y prueba esa fraternidad, es la situación imperante en el caballo de Troya que era Montevideo.  Será desde ese otoño, el último período de frenesí vendepatria del grupo encabezado hábil y férreamente por Juan Jacobo Vázquez Feijoo (alias “vasco agarras”)., con el apoyo pretoriano de Lorenzo Batlle Grau, y que durará hasta que lo arrase un motín invocando a Frutos Rivera, en el otoño 1846.

            Es así que en noviembre 1845 arman el convoy mercader, para abrir mercados accesibles desde el Paraná.  Adelante los cañones;  en conserva, los veleros con la mercadería.  Vuelta de Obligado, y a la postre el triunfo de las provincias interiores, que descubren los espejitos de colores de la libre navegación de los ríos. En el tratado de Alcaraz (1846) comienza el recelo de Rozas ante Don Justo José; no es casual.

            Todo ese juego debió enfrentarlo desde el Cerrito, Manuel Oribe, presidente.  Nuevamente, ¿tenía mucho margen?        

            Se pone de relieve otra vez, la presencia de una estrategia oriental a la llegada de la misión Howden-Waleski, posterior a la de Ouseley-Deffaudis.  Propugna el cese del bloqueo a Bs. Aires, también; cosecha la negativa frontal montevideana.  El saldo de la misión, es que el británico cesa el bloqueo, (capta el alentador resultado de la irrupción al norte por el Paraná),  y el francés persiste en él  a ambos puertos americanos. La agresión europea se resquebrajaba, porque Londres tenía más visión imperial en esos meses, que Francia, y la firmeza de Oribe, más asentados su gobierno  y  su  poder,   le daba un margen más amplio a su estrategia.  

            Gore –con instrucciones picaronas londinenses dobles- y el barón Gros conversan con Oribe en marzo 1848, para retornar a la normalidad constitucional a setiembre 1838.

El arma usada por la dupla anglofrancesa es el bloqueo naval: si continúa, total o no, incluyendo la intención firme britana, de expandirse por la vía suave…

            El caballero Southern documenta y concreta con la Confederación Argentina, una convención que clausura la imagen bélica de la corte de St James en la región.  Tenía el imperio, otras vías posibles para expandirse.

            Sola Francia ,  acuerda una homologación de la personería legítima del Estado Oriental y de la Confederación Argentina.  Son los acuerdos firmados por el marino Le Predour(1850).

            Los 2 países logran respetar la soberanía fluvial, tras varios años (1845/50), juntos.  Para el Estado Oriental, sin flota militar, la estrategia indicó solidaridad  americana,  prudencia y la mejor austeridad interna.

            Cuánto hay de Oribe y cuánto de Villademoros en estos años de logros, sinsabores, incertidumbres, lo percibiremos buceando en las más de 50 cajas de papelería del Gobierno del Cerrito.  

            Por los hechos antecesores, esa responsabilidad mayor es del que falleció –no murió- hace 150 años.   1844 contiene una marca indeleble, inocultable de esto: la escrupulosidad cívica, civilizadora.  El 11 abril una decisión relevante, en la materia que nos concierne luce este pasaje:

ha acordado con sujeción, en oportunidad a lo que  resuelvan las HH Cámaras legislativas… 

            Aún no habían funcionado, estaba en curso de reinstalación en el Cerrito, mas el Poder Legislativo era el dueño final de las decisiones presidenciales.    

PUERTO ÚNICO, LUCHA DE PUERTOS

            El puerto único en el estuario platense –quimera porteña- evolucionó luego de la erección del apostadero naval montevideano, (capital de departamento ultramarino español, atlántico), a lucha de puertos.

            El período artiguista 1815/19 da paso a un statu quo en que la Cisplatina, fiel a sus dueños británicos, alquila el puerto montevideano, neutraliza los 2 orientales restantes, y hasta 1830 no se reabre la quimera porteña inicial.

            Establecida la Confederación Argentina (1831) casi enseguida que el Estado Oriental, entre unitarios, el tema aparece omitido adrede, en una especie de omertà; su lucha tuvo el mascarón mediático de una vaga libertad.

            Por eso, contarán para el análisis del historiador, los hechos solos (res gestae).  Ambas orillas vivirán sendas convulsiones internas sobre la 1r mitad de los treinta, hasta que a principios de marzo 1836, Rozas replantea con los adicionales aduaneros, la aspiración de primacía.  De aquí que también, importa tanto la misión Correa Morales, cuyos estudiosos iniciales son Luis Alberto de Herrera (v.g.  Por la verdad histórica, la serie publicada en el matutino montevideano El Debate, en el 2º semestre 1943),  y  Enrique Arana (hijo)  en varios números desde enero 1933 (tomos XLVIII  y IL),  de la apreciable revista bonaerense Estudios, cuya colección mejor se conserva en la valiosísima hemeroteca del Museo Histórico Nacional  (Casa de Montero).

 LA MISIÓN CORREA MORALES

            La serie publicada en Estudios es en realidad  un aporte documental,  procedente en grande mayoría del archivo de Felipe Arana, y la correspondencia con el militar titular de la misión ante el Pdte. Oribe.  Imposible soslayarlo.

            Si la situación da lugar a una estrategia, el historiador tiene en el epistolario entre agente y canciller, una colección de calificativos oficialistas del elenco y la marcha del gobierno, diseminados en el aludido tomo XLVIII.

16 febrero 1837

Correa Morales:

“…. Aunque la mayoría de las Cámaras tiene las mejores disposiciones, no espero que el gobierno saque el partido que debe y necesita el país, cuando ha despreciado tantas buenas oportunidades ….

y

…..estoy convencido de la nulidad del señor Oribe par el mundo y cada día me ratifico…

            18 febrero 1837

Arana:

…me propongo dar a Ud. alguna noticia detallada para que se persuada de la ninguna sinceridad con que el señor Oribe lleva sus relaciones con este Gobierno.

            22 febrero 1837

Correa Morales relata y comenta sobre el gobierno Oribe,  asignando saldo negativo.

            8 abril 1837

Correa Morales asigna  debilidad moral y rudeza  al gobierno.  También señala a Lenguas y José Mª Reyes, lucrando con ventas de propiedad públicas, ratificando el conocido desprecio a los actores grandes de la 1º presidencia:

…lo poco salvado de las garras de Rivera, Obes y Vázquez.

            10 abril 1837

Correa Morales:

Insiste con el  …desquicio y torpeza de este gobierno.

            15 abril 1837

Un borrador anónimo, de fuerte autoría presunta de Arana, brama:

…la ineptitud y bajeza de los hombres públicos en ese Estado.

            20 abril 1837

Arana, reitera su censura; no hay salvación por ineptitud, falta de plan y unión:

…descabellada marcha.

            18 mayo 1837

Correa Morales:

Insiste calificando a  este apático y torpe gobierno.

            1 junio 1837

Correa Morales:

…lo que es el Sr. Lenguas y sobre todo su incapacidad.

Informa que –salido Oribe a campaña- no hay en Montevideo, un jefe de confianza y crédito, y sí afines a Rivera.  Fundamentaba así su juicio del ministro de Guerra y Marina.  Mejor no queda el Presidente, reputado ciego y atolondrado.

            Llambí, catalogado como enemigo; Fco. Joaquín Muñoz decía que no podía darle a Correa Morales, los antecedentes de la franquicia escandalosa acordada por el ministro universal de Rivera, Juan Jacobo Vázquez Feijoo (alias) Santiago Vázquez, al conocido español Francisco Aguilar para cazar y pescar en el Este.  El permiso seguía vigente a mayo 1837.   Muñoz, el ubicuo y sinuoso, enviado diplomático de Oribe a Bolivia, integraba  el núcleo cerca de la Presidencia, tanto como Llambí. 

            Había aumentado la discreta ira argentina cuando el 4 abril 1837, en Montevideo, El Universal publica un proyecto de ley de Aduana, fechado 3 días antes.

Una ley de esa importancia no genera una protesta también allí, editada, ni menos la lanza un gobierno débil. La aduana principal  eran los puertos.  Un año más residirá en Montevideo el comisionado: en fines de abril, pedirá su relevo, aduciendo mala salud que le hacía insoportable la lejanía de su país.

              Lo que se trasmiten Arana y su agente diplomático,  tiene viso de seriedad, o cazurrería  oriental?  Los hechos hacen compatibles ambos cuernos del dilema.  La misión es simultánea con el conflicto originado con el boliviano gral. Santa Cruz, que incidía en una natural susceptibilidad en la cancillería argentina.

            La misión mantiene luego de 6 décadas su condición de fuente relevante y muy poco visitada,  para la comprensión de nuestro tema de puertos y navegación en el tramo inicial.  

EL   ORIBE  DE STEWART VARGAS

            Ineludible  en nuestro tema, la relectura del Oribe de Guillermo Stewart Vargas (Bs. Aires, 1958), un ensayo imposible de compartir integralmente, debido a su magnitud, y a que desorienta su omisión de fuentes.   Y esto, porque no se percibe su punto de partida ni los alcances de su conocimiento historiográfico y documental, medio siglo atrás. .  Hay allí un par de capítulos que merecen especial atención:

XI (p. 269/283) La Guerra Grande  como culminación del conflicto esencial del Rio de la Plata. XII (p. 285/355)  Desarrollo de la Guerra Grande.

            Es sobremanera en este capítulo XII, donde el ex senador y profesor enuncia lo fundamental de su tesis acerca de nuestro tema. 

Manuel Oribe actúa en el tema como un oriental liso y llano. Hace una década (20 nov 1997), Pelfort en el semanario montevideano Búsqueda, pág. 59 demuele el infundio de una mentira echada a rodar ya en años  que examinamos, compatible  con   

los criterios de la misión Correa Morales.  Es compartible lo afirmado por Stewart Vargas, de su insuficiente conocimiento de Rozas y su gobierno a 1835; era lógico.

Don Juan Manuel  no accedería a la dictadura, sino 3 años después. Los  gabinetes  orientales 1835/38 y en el Cerrito hasta 1851, confirman un tipo de Estado patricio, apegado a Derecho, obligado a ser inflexible con la corrupción, que como hemos enfatizado, era robusta desde 1831 y de la que fue testigo.

            La coalición regional 1851, puso al aire no la solución del conflicto, sino lo central de la situación en esos años del 2º tercio del siglo XIX: navegación fluvial y los puertos.  Stewart Vargas, acá, erra (pág. 328), al postular sin visible lógica, la identidad entre solución y situación.            

BUCEO, PUERTO CAPITALINO

            La ensenada del Buceo, vía de comunicación de Villa de la Restauración, mediante los caminos de la Industria y el Comercio, fue el más importante puerto del Estado Oriental, entre 1843 y 1851.  El nomenclator montevideano usó esos 2 nombres para ese fin,  durante más de un siglo y medio después.

            Acerca de este Puerto,  existen un par de trabajos ineludibles por distintos motivos.  Primero, lo asentado por Mateo Magariños de Mello en el tomo I de su clásico El Gobierno del Cerrito, y  cercano a nosotros en más de un sentido, la disertación del Cr. Azzini publicada por la ACADEMIA, para el ciclo sobre los puertos nacionales,  donde destila sus logros,  enfocados desde la perspectiva aduanera.    El 1º desde el libro, el 2º desde la reconstrucción material, son los pilares asentados en la traza que deja la documentación.

            Puerto formal desde el 10 julio 1843;  con carácter de provisorio.  El Defensor de la Independencia Americana publicitaba  varios días a la semana,  desde el Miguelete,  la consiguiente entrada y salida de las embarcaciones. La flota mercante oriental, -de la que en el tomo I de El Gobierno del Cerrito  ensaya una lista primaria-  allí estaba matriculada, en mayoría, siendo sus armadores conocidos, distintos particulares que evidencian una natural diversificación.

            Sus 3 capitanes de puerto –Ignacio Soria, Atanasio Aguirre (desde el invierno 1844), Joaquín de Idoyaga (desde el invierno siguiente)-  valen como sinónimos de confiables absolutos.

LAS RECEPTORÍAS

            La lucha contra el contrabando, los necesarios ingresos hacendísticos, la actividad  portuaria, eran 3 lados de un mismo polígono. Es así que surgen las receptorías, entre las que resalta la receptoría general del Uruguay, confiada (1849) a Rafael Eguren, militar de confianza de Oribe.

NUEVA PALMIRA

Primero fue la Receptoría Gral. del Uruguay en Higueritas, en la presidencia de F.Rivera,  donde ya funcionaba a 1833; el P.E. estimó la erección de un pueblo a su vera, y regularizar también así el afincamiento de los pobladores.

El 30 octubre 1849, Oribe prueba la delineación del anunciado poblado de

Nueva Palmira.  La función costera fue anterior a la urbanización.

            SUB RECEPTORIAS

2 lugares claves del litoral, Colonia y Salto tuvieron ese rango.

            RESGUARDOS

            Los lugares claves tenían su función recaudadora también, como resguardos:

Vacas, Víboras, San Salvador, Santo Domingo Soriano, Mercedes y Paysandú.

 LA SOBERANÍA COSTERA

            El natural cuidado por la soberanía se expresó coherente en lo territorial, en lo atinente a lo fluvial, en lo costero.

            Jorge Pelfort es  -hasta que se evidencie algo distinto-  el mayor conocedor  nacional de la vida de Oribe. Seleccionaremos lo que en uno de sus insustituibles textos ha recogido en Búsqueda, semanario montevideano  (27 set 2007, págs. 51/52).

            Allí, encarando otro tema, menciona la línea y la práctica en cuanto a lo que civilizada y naturalmente corresponde.

            El 12 abril 1846, registra Ventura Coronel:

En el saladero de Sacriste, la puntería de nuestros soldados encontró la cabeza del Tte. de Navío comandante del bergantín cañonera francés “Tactique”, F.G. de la Arduilliere, cuyo acontecimiento le llevó la vida.

            El 10 febrero 1847, su hermano Ignacio, desde el hoy departamento de Soriano (picada de Lobos) le comunica:

…mis tiradores de caballería, que habían desmontado, sufrían un fuego mortífero de metralla [de los barcos de guerra galos, JCCF]…   terminando el parte : El comandante del bergantín francés Pandour fue atravesado por una bala de mis tiradores de caballería Esto lo publicaba El Defensor de la Independencia americana, el 27 siguiente.

            En el invierno del año siguiente, el 12 agosto, es el propio Presidente que expresa su ideario para los tiempos, en circular a los comandantes costeros:

…. En cuanto a las [embarcaciones] de guerra inglesas o francesas que pretendan acercarse a la costa con cualquier objeto, cuando las hostilidades están ya en toda la extensión, V.S. debe defender el territorio desde que pueda hacerlo a tiro de carabina, cuya distancia se lo prescribe para rechazarlas con el vigor que corresponde.

            A fusil,  contra naves de última generación que vomitaban centenares diarias,  sus descargas de artillería.                                                          

CONCLUSIONES

            Lo presente es una de las formas de poner  sobre la mesa el tema.  Esas págs. 382 a 449 de la opera magna de Magariños de Mello, lo hicieron por vez primera,  con nula escuela, en casi 60 años.

            Oribe,  leal y  lúcido devoto de José Artigas, lo merece; tanto como la Historia nacional. 

FUENTES y BIBLIOGRAFÍA 

BENTANCUR, Lic. Arturo,   El puerto colonial  de Montevideo, Mvdeo. 1998  1999, 2v.

MAGARIÑOS DE MELLO, Mateo,  El gobierno del Cerrito,  T. I,  Mvdeo, 1948.

STEWART VARGAS, G., Oribe y su significación frente a Rozas y Rivera. Bs. As., 1958. 

ARANA (h), Enrique,  De nuestra Historia diplomática.  Contribución a su estudio. El doctor Felipe Arna – ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación (1835/1852).    IV Misión Correa Morales. En Estudios,  Bs. As. 1933, tomos XLVIII y IL.

 

  

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