Historia y Arqueología Marítima

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EL CAPITAN DE NAVIO JOSE DE POSADAS:

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RIVAL DE ARTIGAS EN LAS PIEDRAS. ESBOZO BIOGRAFICO

 

Por   ALEJANDRO BERTOCCHI MORAN  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

             Decía Carlos Marx que tras toda hechura humana se haya una explicación económica. Quizás esta definición semántica de aquel multifacético periodista metido a pensador sea una cruda realidad para muchos, aunque como idealistas, siempre una luz interior nos diga que ello no es totalmente cierto y que aún es posible lograr redención.

            Pero tales afirmaciones han sido tomadas religiosamente al pié de la letra por una notoria mayoría de historiadores no solo ya para explicar la mismísima historia universal sino que por ejemplo en el caso exclusivo que hoy trataremos vamos a observar que la oficialidad de la marina de guerra española, desde siempre, ha sido motejada como una suerte de crema social, una verdadera casta militar ultra conservadora de rancios aristócratas de empolvada peluca y riguroso vivir, de limpieza de sangre e hidalguía absolutamente reconocida en cadena generacional.

            Incluso aquí en nuestros tiempos tenemos una cristalina prueba de este aserto y sus lamentables derivaciones pues cuando hace 70 años desde las alturas del estado español los seguidores de Marx intentaron, con poca fortuna, lanzar a la palestra una desgraciada lucha de clases, los cuerpos de mando de la marina de guerra en aquel entonces republicana, sufrieron un holocausto y fueron talados hasta el hueso, siendo el estamento social que mas sufrió el embate radical tras el clero.

            Y tenemos un ejemplo al hilo que nos muestra la investigación, pues el Teniente de Navío don Agustín de Posadas y Orbeta (generación del biografiado), fue ultimado el 18 de Agosto de 1936 en el buque prisión ESPAÑA NO.3 en la Base de Cartagena, junto a 101 jefes y oficiales de la Armada española. (1)

            Entrando ya en línea si entendemos que el historiador debe inevitablemente basar sus estudios en fuentes documentales, también asumimos que deberá recurrir a los archivos de aquellos principios del siglo XIX donde el imperio español se derrumbaba acosado por sus propios errores.

            De tal manera vamos a observar como esa misa casta así denominada sufrió lo indecible y hasta se dejó morir de hambre de lo cual hay buenos ejemplos hasta en los mismos rangos superiores. Valga nombrar al capitán general don Cayetano Valdés, fallecido en 1824 en Cádiz en la más dura miseria.

            Por ello del estudio de las hojas de servicio de todos aquellos jefes de esos tiempos, se trasluce no solo una queja personal como clamando en el desierto, sino las reclamaciones de viudas e hijos elevadas lastimosamente a la autoridad solicitando asistencia y un mínimo margen de decoro en momentos muy difíciles para España.

            Incluso en un terreno ahora derivado algunos historiadores españoles, trabados en su europeísmo hoy tan en boga,  han traído a colación que muy pocos de aquellos marinos se pasaron a la denominada “insurgencia”.

            Se están refiriendo a los brigadieres Francisco Xavier de Viana y Joaquín Ruiz Huidobro y al capitán de navío Manuel Blanco Encalada, a vía de buen ejemplo.  De Viana, hijo del primer gobernador de Montevideo, oriental de nacimiento y con profundos vínculos materiales en esta tierra, solo respondió al llamado de eso que se llama patria.   

            Ruiz Huidobro, el verdadero reconquistador de Buenos Aires, el héroe de la defensa numantina de Montevideo, prisionero del inglés, no tenido en cuenta por la corona borbónica que nombró a un francés como virrey rioplatense: resentido por ello a su retorno puso su reconquistadora espada al servicio de la junta de Buenos Aires.

            Y Blanco Encalada, el primer almirante y quinto presidente constitucional chileno.

            Entonces, traemos a colación la figura de un marino de aquel tiempo, el capitán de navío don José de Posadas y Castillo, natural de Llanes, provincia de Asturias, quién el 18 de Mayo de 1811 con el grado de Capitán de Fragata debió enfrentar las fuerzas del entonces Comandante don José Artigas en el choque de Las Piedras, primera derrota de la regencia peninsular en América, diana triunfal que supuso el principio del fin para la dominación española en el Río de la Plata.

            Si nos centramos en lo que la historia patria recuerda del rival del prócer nos hallamos ante una nebulosa pues el mismo Juan Luis Blanes lo representa entrado en años y con un uniforme de marina propio de mediados de este siglo XIX. Posadas contaba en el momento de Las Piedras con algo menos de 40 años y ostentaba hasta esa hora una relación de servicios al rey que denotaban a un marino que sin duda llegaría a mucho en su carrera.

            Empero habrá un Posadas antes y otro después de Las Piedras. Así lo reza su historial como si aquella desgraciada acción en los campos orientales haya sido un baldón para el camino que pareció tomar desde que en el año de 1789 se recibiera de guardiamarina.

            Este punto bien pudo haber obrado como para que muy pocos historiadores compatriotas haya esbozado la vida de este asturiano. Y por supuesto esto sea tomado como una muestra mas de aquel peyorativamente denominado “mundo colonial” que se derrumbaba a ojos vistos aunque por factores exteriores como lo fue la intromisión napoleónica. Pero la misma conformación política indiana nos habla de que estas concepciones recaen en la falacia y son solo material primario para la reelaboración de una historia nueva.

            Es de rigor señalar que el demérito del vencido siempre ha sido un inevitable recurso fáctico como para activar los sentimientos nihilistas de quienes se asoman a la historia y ciertamente de aquellos encargados de elaborar una crónica potable a la formación sociológica de todo pueblo que logra su independencia.

            Y esto lo decimos pues por ejemplo a la altura de Mayo de 1811 el Capitán Posadas ya era uno de los marinos mas competentes que poseía el Apostadero de Montevideo, institución señera cuyo desarrollo e importancia histórica todos conocemos en esta Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial.

            Sin duda nuestro máximo héroe tuvo ante si un  rival de acuerdo a su prestigio y aunque este último debió librar batalla pisando tierra firme Posadas demostró poseer las cualidades necesarias como para ofrecer la resistencia que planteó y dar el combate que dio, cosa que el mismo Artigas indica en su relación a la junta de Buenos Aires.

            Entonces al traducir la hoja de servicios de Posadas (2) observamos que buena parte de su historial lo desempeñó como instructor de tropas de infantería de marina, siendo de destacar innumerables acciones llevadas adelante en este especial servicio en el cual la marina de guerra española fue absoluta pionera: cuna de la infantería de marina.  Y aquí hallamos respuesta parcial al porque el virrey Elío le encomendó una salida a campo abierto.

            Siguiendo esta lectura apenas recibido de guardiamarina como era benéfica costumbre o necesidad de la Real Armada, Posadas embarca en la fragata SANTA LEOCADIA bajo el comando del Capitán de Navío don Rafael Mestre entrando en combate con los piratas berberiscos en aguas del Mediterráneo a apenas semanas de pisar la cubierta de este buque.

            En horas de guerra contra la República Francesa pasó a prestar servicio en dos buques: la fragata FLORENTINA y el navío SAN PEDRO donde tomó parte en los ataques contra Tolón y Córcega, así como en diversos combates contra la marina gala. De tal manera ahora en el navío SANTA PAULA a órdenes del Capitán de Navío don Juan Ruiz de Apodaca participa en las campañas navales que desarrollan en aguas mediterráneas las escuadras de los Almirantes Federico de Gravina y Juan de Lángara.

            Sigue ya con el grado de Alférez de Navío en el marco de la guerra con Francia desempeñándose en los siguientes buques: jabeque AFRICA (operación anfibia contra Génova), bergantín VIGO ( a órdenes del Teniente de Navío Tomás Ayalde), para ya en la paz subsiguiente pasar a la corbeta ATREVIDA (a órdenes del Capitán de Fragata Luis de Medina) navegando en aguas nacionales.

            Al estallido de la guerra con la Gran Bretaña el Alférez de Navío Posadas pasa a servir en los grandes navíos de la Real Armada. Embarca en el SAN JUAN NEPOMUCENO (a órdenes del Capitán de Navío Juan José Martínez), SAN ANTONIO (a órdenes del Capitán de Navío Salvador de Medina), y en el CONCEPCIÓN (a órdenes del Capitán de Navío Morales de los Ríos), todos de la escuadra del Almirante Lángara.

            Con este último buque participa en la batalla de San Vicente librada el 24 de Febrero de 1797 contra la escuadra al mando de Lord Jervis. En esta oportunidad al mando del Almirante don José de Córdoba.

            Luego dado el bloqueo británico a que se ve sujeta la base de Cádiz, Posadas se involucra cada vez mas en los servicios en tierra. Se le encarga la instrucción de tropas de marinería junto al avituallamiento de la plaza. Todo a órdenes del Almirante don José de  Mazzarredo.

            Pasa al Apostadero de Rota  bajo el mando del Almirante don Antonio de Escaño y participa en diversos encuentros con embarcaciones sutiles enemigas en protección de los pescadores gaditanos. Al mando de una lancha cañonera “a bala roja” se halla en varios combates recibiendo el comando de la división de lanchas que custodia el espacio de la ensenada de Cádiz.

            A la paz subsiguiente pasa a servir en otros buques, como el navío MEXICANO, al mando del Capitán de Navío don José Gardoqui, basado en El Ferrol. Luego presta servicio en las fragatas CLARA (al mando del Capitán de Fragata don Blas Salcedo) y en la corbeta FUERTE (al comando del Teniente de Navío don Baltasar de Urquera) en las que hace dos viajes de correo a la América antillana.

            Ya con el grado de Teniente de Fragata con este último buque hace la carrera del correo entre El Ferrol y Montevideo, arribando al Plata al filo de la guerra de 1804 con la Gran Bretaña. A causa del conflicto parte en la fragata ATREVIDA, su segunda vez en esta unidad, hacia las Malvinas en escolta de varios mercantes, donde el buque permanece de dotación varios meses durante la gobernación malvinera del Teniente de Navío don Antonio Leal de Ibarra y Oxinando.

            Luego pasa otra vez a la FUERTE  de vigilancia en la boca del Plata donde traba combate con dos corbetas británicas. De tal forma sigue en navegación constante y en Mayo de 1805 se halla en Montevideo y  a finales de este mes es partícipe de la pérdida de la fragata ASUNCION que se va a pique en las rompientes del banco Inglés. (3)

            Así señala este promocionado hecho el entonces Teniente de Fragata Posadas en su relación de méritos inscrita en su hoja de servicios:

            “…. Habiendo sabido el comandante del apostadero (el Brigadier Pascual Ruiz Huidobro) que andaban varios buques enemigos en el Río mandó salir la fragata ASUNCIÓN y el bergantín  LIGERO para incorporarse con nosotros en Maldonado y habiéndolo ejecutado cruzábamos los tres buques reunidos en la boca del Río por algún tiempo. El comandante de la ASUNCIÓN lo era también de la división don Juan Domingo Deslobbes quién destinó al bergantín LIGERO a Montevideo con pliegos. Luego nos aproximamos la fragata y la corbeta a puerto a esperarla con la contestación y a los dos días de hallarnos en este paraje nos largó un fuerte temporal del O. S. O. con el horizonte muy cerrado en términos que apenas nos habíamos los dos barcos estando inmediatos de capear este tiempo varó la ASUNCIÓN en el Banco Inglés. Eso seguido por la FUERTE en donde sostuvimos sin podernos dar auxilio por la mucha mar por lo que se perdió la ASUNCIÓN arrojándose todos sus tripulantes menos 18 hombres y dos oficiales que pudieron salvarse en uno de los tres botes y la FUERTE pudo salir de la varada milagrosamente estando en igual riesgo, perdió el timón, el palo mayor y el de mesana y se remedió esta avería con espadilla permaneciendo en esta disposición 3 días fondeados entre la isla de Flores y el Banco haciendo bastante agua, pero luego que abonanzó el tiempo nos socorrieron de Montevideo y entramos felizmente a puerto …..”.

            Siguiendo el hilo de la investigación documental la primera invasión inglesa  halla al asturiano sirviendo en el Apostadero de Montevideo al mando de una de aquellas lanchas cañoneras construidas en su momento por el gobernador Bustamante y Guerra. Con esta misma unidad (lancha PARANA), participa en las operaciones de la reconquista de Buenos Aires al mando del Capitán de Fragata don Juan Gutiérrez de la Concha.

            Luego del desembarco en Las Conchas se halla en los combates para la toma de Buenos Aires formando parte de la izquierda del contingente a ordenes del Capitán de Navío don Santiago de Liniers, que penetra por el Retiro en combate con el enemigo.

            Durante los álgidos momentos de la segunda invasión inglesa Posadas se halló al mando de la goleta REMEDIOS basada en el puerto de Colonia. En este teatro se enfrento a una división de la Armada Real Británica que en la segunda quincena de Marzo de 1807 procedió a desembarcar un destacamento de infantería a órdenes del teniente coronel Denis Pack que finalmente logró tomar la ciudad y el puerto coloniense. La REMEDIOS se batió con dos bergantines británicos  logrando en determinado momento hacer arriar bandera a uno de estos, pero al ser este último auxiliado por el otro buque y hallándose entonces entre dos fuegos debió Posadas romper contacto con el enemigo y en compañía de la zumaca BELEN se dirigió a Buenos Aires y luego al Delta donde permaneció a la espera.

            Al desembarco inglés en la costa bonaerense Posadas al mando de una fuerza de marinería, con el grado adjunto de Sargento Mayor se halló en los combates librados en la zona de Barracas y luego en los choques subsiguientes desarrollados en el casco urbano. Dado estos merecimientos en noviembre de 1807 recibe su ascenso al grado de Capitán de Fragata.

            Al estallido de la insurgencia en el Río de la Plata Posadas se halló al mando de la zumaca NUESTRA SEÑORA DE ARANZAZU siendo uno de sus primeros servicios en el correr del año 1809 cuando fue enviado por el mando del Apostadero de Montevideo hacia Santa Fe, conduciendo infantería y bastimentos para el gobernador local que se había decantado en apoyo al Montevideo de la junta del 21 de Septiembre de 1808. Luego formo parte de la primera operación de bloqueo al puerto de Buenos Aires tras los hechos de Mayo de 1810, a órdenes del Capitán de Navío don José Joaquín Primo de Rivera. Ciertamente Posadas en esta hora tan difícil se lució por su celo y obediencia a sus mandos naturales cosa que muy bien indica su hoja de servicios.

            Y hemos llegado al momento de Las Piedras.

            Como se advierte el Capitán de Fragata Posadas se había hallado a órdenes de los Almirantes Borja, Gravina, Lángara, Escaño, Córdova y Mazzarredo en aguas europeas en acciones de combate embarcado o en tierra. Había navegado miles de millas hasta América y prestado servicio en Montevideo, Malvinas y Buenos Aires combatiendo en la reconquista, Colonia y la defensa de la capital virreinal. Y por último había participado en todas las acciones de dominio naval indiscutible que poseyó el Apostadero montevideano en los primeros meses del proceso de independencia del Río de la Plata.

            En 1817 su hoja de servicios firmada por el entonces secretario del ministro de marina interino Capitán de Navío don Fernando Freire de Andrade señalaba que Posadas poseía una mediana inteligencia, maniobra sobresaliente, valor aguerrido en combate, conducta buena y celo mucho. Por ello a la hora del primer sitio de Montevideo, el virrey Elio contaba con que la operación extramuros de recobro de abastecimiento que ponía a orden del Capitán Posadas iba a resultar exitosa a la luz de las credenciales que este ostentaba y de su experiencia en el mando de tropas heterogéneas como aquellos cerca de 1.100 hombres que salieron a campo abierto.

            Sobre este caso puntual no vamos a relatar las incidencias de un combate ya conocido por todos y que se halla en las páginas de nuestra mas brillante historia militar.

            Lo que si afirmamos es que en todas las investigaciones que hemos efectuado en estos ya mas de 25 años en que estudiamos el período histórico signado por el Apostadero de Montevideo, hallamos una reiteración fatal para la causa peninsular que proviene de una falla moral pues el mando del contingente que de se enviaba a operar en la zona de Las Piedras debería haberse puesto bajo el comando del Brigadier de Ejército don Vicente María de Muesas.

            Relata el Capitán Posadas en su relación de meritos bajo firma que adjunta su hoja de servicios:

            “….  en el mes de Abril fui destinado a Las Piedras con 200 hombres de tropa y marinería la mayor parte de esta última clase con 2 piezas de artillería de campaña para incorporarse en aquel punto varias partidas de milicias de infantería y caballería que habían salido antes con tres piezas las que quedaron a mis órdenes pese a hallarse en la plaza varios jefes del ejército y haber yo representado antes de mi salida la clase de gente falta de instrucción y demás dialogué con el señor virrey Elío y contestó era preciso hacer sacrificios cuando las circunstancias urgían, dije que siempre estaba dispuesto a ello pero que consideraba que con aquella gente no podía esperar ventaja alguna pero que se obligaba a instruir a la marina y que por ello el mando superior debería tenerlo un oficial de ejército y dijo que enviaría al brigadier Muesas lo que no se verificó...... el día 18 de Mayo del mismo año fui atacado por una fuerza muy superior al mando de Artigas y la caballería por su hermano y además de la gente que pudo reunir en la sublevación de toda la campaña tuvo refuerzos considerables de Buenos Aires y habiéndose trabado el combate de una parte y otra con bastante viveza se paso la caballería al enemigo la que luego nos  hizo cara y no habiéndonos quedado ni trescientos hombres no obstante se siguió haciendo fuego, pero a poco esto se dispersó la tropa y quedamos la mayor parte prisioneros en cuya acción me mataron el caballo por lo que recibí un golpe terrible y lastimada una pierna. En la clase de prisionero se fueron cinco meses hasta ser canjeado con otros oficiales pasando las mayores privaciones insultos de todas clases sin darme auxilio alguno para curarme, entendiendo que cuando llegué a Montevideo me atacó una fuerte enfermedad que me puso a la muerte estando mas de un año ….”

            Relata Bauzá que “…. Posadas envuelto y desmoralizado levantó bandera de parlamento. Tan próximos estaban unos de otros que Artigas le gritó a voz en cuello que se rindiese a discreción prometiéndole respetar la vida de todos …..” (4)

            Según comunicación de Artigas a Buenos Aires los peninsulares tuvieron 97 muertos, 61 heridos y 482 prisioneros, entre estos 186 que tomaron su partido porque: “…. hicieron constar su patriotismo y forzados al servicio de los insurgentes ….”.  Nótese que para Artigas el partido de Elío era el sublevado cosa que denota claramente el momento político particular a una genuina guerra civil, situación puntual que bien se han cuidado de develar los fautores mas acabados de nuestra construcción histórica estatal.

            Posadas cayó prisionero y no fue canjeado de inmediato de acuerdo al principio de acuerdo que tuvieron Artigas y Muesas tras la batalla, según señala Bauzá en la página 386, libro III de su obra reseñada:”Historia de la dominación española en el Uruguay”.

            Pero aun faltaba mucha vida para añadir a la hoja de servicios del asturiano.  Al comenzar el año de 1814 Posadas debió tomar parte en las operaciones donde el Apostadero montevideano libró sus últimos combates en una hora de total descaecimiento moral para su causa.

            De tal manera cuando aquella heterogénea flotilla aparejó desde Montevideo el 14 de Mayo de 1814 al mando del Capitán de Navío don Miguel de la Sierra, último comandante del Apostadero, para buscar en un combate desesperado aventar el bloqueo que les imponía la flota del Almirante don Guillermo Brown, Posadas oficiaba de segundo en el comando de esa fuerza que iba a realizar este último y postrer esfuerzo de cara a evitar lo inevitable.

            Y ya conocemos y lo expresamos en el ámbito de esta Academia hace años el hecho de la defección del Capitán de Navío Primo de Rivera en tan obligado momento para los buques del rey, pues al mismo correspondía el mando táctico de la fuerza naval del Apostadero.

            Posadas se hallaba al mando de uno de los buques mas marineros de la escuadra: la fragata NEPTUNO, mercante armado con 24 cañones.

            Asumimos que todos reconocen lo acaecido en aquellas cinco singladuras de lucha frente a las costas montevideanas, situaciones que han sido analizadas metodológicamente en su momento en esta misma Academia.

            Al alejarse el queche HIENA del combate, buque que arbolaba la insignia de De la Sierra,  Posadas y el resto de los jefes alegaron no haber observado las constantes señales que les hacía el comandante general para que siguieran su  estela hacia el sur del Banco Inglés para destrabarse de la vecindad enemiga. Esto ha sido utilizado para acusar de debilidad a De la Sierra en multitud de escritos, cosa suscrita muy ligeramente, en muchos casos por legos en el estudio serio de la historia naval.

            Para afirmar esto último nos basamos, no en los historiadores argentinos como es común y hasta lógico en la intención de apologizar esta batalla; nos basamos en Martinez Montero que publicó en su obra referencial sobre el Apostadero diversos fundamentos donde se indica página a página lo referente al consejo de guerra sumarísimo que se siguió en España a todos los vencidos en el combate del Buceo. Y aquí se halla suscrita la trama  real de este drama.

            Posadas fue uno de los tantos marinos puestos en el banquillo pues su buque casi no entro en combate y se rindió a la corbeta BELFAST en el tercer día de lucha de aquella batalla tan poco ortodoxa; si así podemos denominar técnicamente a este combate de persecución entre veleros. Y se dice que el segundo de la NEPTUNO intimó a gritos a su comandante para que el buque siguiera combatiendo hasta el final.

Triste sino el del Capitán Posadas; el primer perdedor y el último perdedor de la campaña de independencia del Río de la Plata. Con su derrotada figura se abre y se cierra todo un gran capítulo histórico, pese a su casi anonimato dentro de la historiografía nacional.

            Así por segunda vez, el marino asturiano se halló en el trance de ser prisionero de Buenos Aires en muy mala hora recordándolos lamentables hechos sucedidos en aquellas horas de esta insurgencia, cuando los radicalismos primaban, pues en dicha ordalía de sangre habían caído sus ex jefes: Liniers y Concha.

            En una minuta enviada el día 27 de Junio de 1817, desde la portuguesa Montevideo al secretario general del Almirantazgo, Posadas manifestaba las vicisitudes vividas tras la capitulación de Vigodet ante Alvear.

            “…. Participo a V. S. como después de tres años de prisionero y de las mayores miserias y calamidades me hallo libre en esta plaza desde el 20 de este mes por el favor y protección de algunos amigos antiguos que coadyuvaron a este fin. Y teniendo los mas vivos deseos de pasar a la península a presentarme como es debido me hallo en la imposibilidad de poder hacerlo por los ningunos recursos que hay en esta como por la absoluta indigencia en que estoy hace ya bastante tiempo con una esposa y tres hijos que no tienen otro refugio y amparo que el mío. Pero no obstante haré cuanto este de mi parte para buscar el transporte ….”

            Finalmente el 24 de julio de 1821 Posadas y su familia arriban a Cádiz a bordo de un buque estadounidense. Habían pasado 17 años desde su partida de este mismo puerto.

            Inmediatamente pasa al arbitrio del tribunal que se menciona aunque igualmente ingresa al servicio activo sin desmedro de la activación de su causa. Tanto era entonces el estado calamitoso de los cuadros de la Real Armada. De tal manera se le envía a ejercer como segundo del Arsenal de Marina de Cádiz. Al mismo tiempo el rey le confiere la Orden de San Hermenegildo.

            En fecha del mes de Junio de 1822 es sobreseído de su causa y se le otorga el mando de dicho Arsenal y la Carraca, recibiendo en Noviembre de 1824 su grado de Capitán de Navío. Posadas fallece en dichos ejercicios en fecha del 21 de Junio de 1825 en la localidad de Chiclana de la Frontera, donde había concurrido para tomar baños termales.

            Como suerte de colofón y para dar mediana visón a varios fundamentos propios a la vida particular del marino asturiano y al mismo momento histórico que pasaba por España- ciertamente asaz difícil en el marco de una constante inestabilidad política y social dado los cruentos enfrentamientos entre fernandistas y liberales-  hemos traducido dos cartas que constan en su hoja de servicios.

            La primera de autoría de su esposa es dirigida al ministro de marina mediante los oficios de un notario.

            “…. Doña María Dolores Iriarte viuda del capitán de navío don José de Posadas pone al conocimiento de S. E.  y a su soberana consideración la deplorable situación causada por el fallecimiento de su marido y así se digne reconocer la Real Orden del 16 de abril de 1826 que por los méritos de aquél se le otorgue el crédito de 180 pesos fuertes que alcanzara tantos de sueldos como de depósito que hizo en las cajas de marina y que se hizo uso por el Real Servicio. Pero Señor habiendo transcurrido ya cerca de tres años sin que se haya aun concretado dicha resolución sobre dicha solicitud casi reducida a la mendicidad en razón a que su corta pensión no le alcanza para mantener su dilatada familia rodeada de siete huérfanos a quién no puede dar la educación necesaria para que en el tiempo puedan ser útiles al servicio de S. M. como lo fue su padre y en medio de la aflicción que origina tanta desgracia no puede menos de buscar consuelo en el paternal corazón de S. E. representándole de nuevo los dilatados servicios de su marido en defensa de los soberanos derechos de S. M. como hizo constar en foja dejando a su viuda e hijos en la orfandad y en la miseria por lo que suplica se le conceda a sus citados hijos la pensión que juzguen suficiente para recurrir a su educación y mantenimiento. San Fernando de Cádiz, 18 de Diciembre de 1829 ….”

            La segunda carta es de autoría del Director General de la Armada Almirante don Luis María de Salazar y  dice:

            “….  El Director General de Artillería me dice lo siguiente: he dado curso al Rey Nuestro Señor de una instancia que el 25 de Septiembre me dirigió el Sr. Secretario del Despacho de  Marina por la que doña María Dolores de Iriarte viuda del capitán de navío José de Posadas solicitó para uno de sus siete hijos llamado don Luis una plaza gratuita de cadete de artillería y conformándose con este parecer a totalidad también se a dignado conceder al referido don Luis de Posadas opción a la plaza de pensión entera para que la disfrute en el caso de que no haya otros agraciados huérfanos de militares muertos en acción de guerra al tiempo que le corresponda entrar en dicho cuerpo. Madrid, 28 de Octubre de 1830 ….”

            Quizás para configurar un cierre apropiado a lo hasta aquí dado a luz debamos dirigirnos a aquella frase final que culmino la batalla de Las Piedras y que por voz del Jefe de los Orientales a traspasado los tiempos, cosa que supone mucho mas de lo que interpreta la crónica histórica y que por ello para los conocedores del lar hispánico sindica la simiente aragonesa del Prócer. Y por supuesto lo más notorio: de aquel límpido concepto de Patria Grande que demostró ser posesión intelectual de todos y cada uno de los Libertadores de estas tierras. ¡ Clemencia para los vencidos¡                       

 JOSÉ DE POSADAS Y CASTILLO

Resumen de su hoja de servicios 

GUARDIAMARINA---------  19   Junio  1789

ALFÉREZ DE FRAGATA----29  Enero  1793

ALFÉREZ DE NAVIO-------- 27 Agosto 1796

TENIENTE DE FRAGATA--- 5    Septiembre  1802

TENIENTE DE NAVIO ------- 24  Febrero  1807

CAPITAN DE FRAGATA-----24   Noviembre 1807

CAPITAN DE NAVIO--------- 13  Noviembre 1824 

NOTAS 

1)- CEREZO MARTINEZ Ricardo capitán de navío.”ARMADA ESPAÑOLA, SIGLO XX”. Editorial Poniente. Madrid 1983. tomo tercero. Página 377.

2)- Hoja de servicios del C/ N José de Posadas. Museo- Archivo “Alvaro de Bazán”. Ciudad Real. España. Fotocopiada por el autor en octubre de 1986 in situ.

3)- la operación de auxilio a estos buques se halló al mando del entonces comandante del cuerpo de pilotos del Apostadero el teniente de fragata don Andrés de Oyarvide.

4)-BAUZA Francisco. “HISTORIA DE LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA EN EL URUGUAY”.  Biblioteca Artigas. Montevideo. 1967. tomo III. 

  

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