Historia y Arqueología Marítima

HOME

EL ATAQUE CORSARIO DE BOUCHARD AL PUERTO DEL REALEJO

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Por Luis Fernando Furlan   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

 SUMARIO

            La práctica del corso marítimo contra España fue muy intensa y exitosa durante el conflicto por la emancipación de Hispanoamérica (1810 – 1824), tal lo demostraron las notables actividades emprendidas por los corsarios de Buenos Aires. Entre las campañas corsarias más importantes de la independencia hispanoamericana merece señalarse la efectuada por Hipólito Bouchard entre 1817 y 1819 en cumplimiento de instrucciones del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, en la cual se circunnavegó el globo en tenaz persecución del comercio marítimo español, empresa de extraordinaria envergadura y proyección que provocó gran alarma y conmoción en todos los dominios ultramarinos de España

SUMMARY

            The practice of the marine privateering against Spain was very intense and successful during the conflict for the emancipation of the Spaniard America (1810 - 1824), such demonstrated in the remarkable activities undertaken by corsairs from Buenos Aires. Among the more important corsair campaigns of the Spanish American independence it deserves to be pointed out the one made by Hipólito Bouchard between 1817 and 1819, in execution of instructions from the Supreme Director of the Provincias Unidas del Río de la Plata, in which one he circumnavigated the world in a tenacious persecution of the Spaniard shipping trade, enterprise of extraordinary span and projection that provoked great alarm and shock in all Spain’s ultramarine domains.

 EL ATAQUE

            El Sargento Mayor de Marina Hipólito Bouchard era un valiente y aguerrido marino francés nacido el 15 de enero de 1780 en Bormes, cerca de Saint Tropez.  Llegó a Buenos Aires en 1809, dedicándose al comercio. Plegado al movimiento de Mayo de 1810, fue incorporado a la incipiente Marina porteña para comandar sus primeros buques, con los que se enfrentó a los españoles del Real Apostadero Naval de Montevideo. Alejado por un tiempo del servicio naval, ingresó al Regimiento de Granaderos a Caballo creado por el General San Martín, donde alcanzó el grado de Capitán. Poco después fue Comandante de la corbeta Halcón durante la campaña corsaria de 1815 - 1816 en el Pacífico, actuando bajo las órdenes del Almirante Guillermo Brown. Finalizada esta última, se lo designó en 1817 Comandante de la fragata La Argentina para emprender una nueva campaña de corso. Años después intervino en la Expedición Libertadora de San Martín al Perú (1820). Radicado definitivamente en Perú, sirvió en la Marina de Guerra de este país, donde llegó a ser por poco tiempo Jefe de la Escuadra. En 1837 murió asesinado por un peón del ingenio azucarero que poseía en Nazca.

            Para la campaña de corso de 1817 – 1819 se eligió a la fragata La Argentina, la ex fragata española Consecuencia capturada en enero de 1816 en el Callao y que fue entregada por el Almirante Brown a Hipólito Bouchard en un reparto de presas efectuado en las Galápagos. Bouchard llegó a Buenos Aires a mediados de 1816 y entregó la Consecuencia al Doctor Vicente Anastasio Echevarría, un gran armador de corsarios, quien la equipó inmediatamente para el corso y la bautizó con el nuevo nombre de La Argentina. Su comando fue confiado al Sargento Mayor de Marina Hipólito Bouchard. La fragata La Argentina tenía las siguientes dimensiones: eslora, 40m; manga, 6,25m; puntal, 4,85m; calado, 2,10m. Para la campaña de corso se la artilló con 34 cañones, mientras que su tripulación alcanzó unos 180 hombres.

            El 9 julio de 1817 La Argentina zarpó del Río de la Plata y puso proa hacia el Este, rumbo al Índico. Durante el transcurso de la travesía, los corsarios de Bouchard lucharon contra barcos negreros en Madagascar y contra piratas malayos en Macassar; en Filipinas apresaron y hundieron muchos mercantes españoles; en las Hawaii lograron rescatar la corbeta corsaria argentina Santa Rosa (a) Chacabuco*, que había partido de Buenos Aires poco antes que La Argentina y que tras sublevarse su tripulación en Chile había sido vendida por los amotinados al Rey aborigen de aquellas islas; realizaron ataques y bloqueos sobre distintos puntos del litoral Occidental del Virreinato de Nueva España; y siguiendo siempre la navegación hacia el Sur por las aguas del Pacífico, La Argentina y la Santa Rosa extendieron luego sus acciones sobre las costas de la Capitanía General de Guatemala. En Sonsonate (actual República de El Salvador) capturaron un bergantín luego de batir las defensas de aquel puerto. Por los informes obtenidos de la tripulación prisionera, Bouchard se enteró que en el Realejo, de donde procedía el mencionado bergantín, se hallaban anclados cuatro buques, lo que impulsó al jefe corsario a dirigirse hacia allí con la intención de obtener nuevas presas.

            El Realejo, importante población, puerto y astillero de la costa Oeste de la Capitanía General de Guatemala, se hallaba situado en el territorio de Chinandega (actual Nicaragua) a orillas de un río que vierte sus aguas en el Pacífico. Por ser un punto clave y de gran relevancia para el comercio marítimo español, el Realejo debió sufrir en siglos anteriores repetidos ataques de piratas y corsarios, circunstancia que determinó la construcción de murallas para mejorar y reforzar las defensas de la plaza.

            Hipólito Bouchard ancló en las afueras del Realejo el 2 de abril de 1819. El plan que se trazó en aquella oportunidad consistió en realizar un sorpresivo ataque nocturno sobre el Realejo, para lo cual se organizó una fuerza sutil con dos lanchones artillados con un cañón de a 4 cada uno, dos botes y 50 hombres de tripulación, que sería comandada por el mismo Bouchard y por el Teniente 1º José María Píriz[1], jefe de la tropa embarcada (Infantería de Marina) de la fragata La Argentina.

            En la noche del día 2, la escuadrilla sutil de Bouchard y Píriz se internó en el Canal del Realejo y fondeó a corta distancia del puerto, luego de perder uno de los botes, manteniéndose expectante y en observación durante todo el 3 de abril.

            Como el vigía del Realejo había descubierto oportunamente la presencia de los corsarios, los españoles se prepararon rápidamente para la defensa de aquel importante puerto del Pacífico. Para contener y rechazar el ataque, bloquearon y cortaron el canal de acceso al puerto con un bergantín y un lugre bien adelantados y una goleta colocada más atrás en caso de que los invasores superaran aquellas posiciones. Según Hipólito Bouchard, “…. los tres buques estaban bien armados de cañones, gente de fusilería y marinería; pero todo lo frustró la resolución de los argentinos ….”[2].

            El ataque al Realejo se produjo en la madrugada del 4 de abril de 1819 y fue así relatado por el Sargento Mayor de Marina Hipólito Bouchard: “…. a las dos y media de la noche empezó el fuego de ambas armas por ellos y por nosotros; y después de media hora de fuego invocando a la dulce patria, abordamos al bergantín y lugre. Huyeron en este momento los más de los enemigos en botes, y echándose al agua, y sólo hicimos prisioneros a veinte y siete entre españoles y americanos. Forzado el primer paso, nos dirigimos a la goleta, que fue tomada con poca resistencia. Fueron apresados en consecuencia en esta noche los tres buques mencionados y otra goleta más ….”[3].

            Otro importante protagonista de aquella victoriosa y dura jornada, el Teniente 1º José María Píriz, recordó que “…. a eso de las dos de la mañana dimos sobre los buques, que nos esperaban alarmados. Fuimos sentidos: nos hicieron fuego: nosotros contestamos, y siempre avanzando hasta que logramos el abordar, y los sacamos del Puerto ….”[4].

            La operación de asalto al Realejo fue un éxito total, pues pese a perder el factor sorpresa, Bouchard logró apresar 4 buques bien armados y tripulados con apenas 2 lanchones y 1 bote. De las presas obtenidas, los corsarios conservaron la goleta María Sofía y el lugre San José (a) el Neptuno, éste último de excelentes cualidades marineras, en tanto que la goleta Lauretana y el bergantín San Antonio (a) La Concordia fueron quemados a la vista de la población por rechazar Bouchard los 4.000 y 6.000 pesos que respectivamente ofrecieron como rescate los correspondientes dueños, luego de trasladar a los otros dos buques la artillería, los pertrechos y los prisioneros.

            Con la captura de aquellos cuatro buques, los corsarios de Bouchard lograron debilitar y disminuir las escasas fuerzas navales que los españoles podían alistar en las costas de la Capitanía General de Guatemala, quedando en consecuencia todo este territorio cada vez más expuesto a incursiones procedentes del Pacífico. Por otra parte, el acontecimiento relatado demostró la notable capacidad de Buenos Aires para extender sus acciones de corso hacia las regiones más recónditas de Hispanoamérica y las dificultades que tenía España para brindar una adecuada protección a sus posesiones del Nuevo Mundo. 

FUENTES CONSULTADAS

Bibliográficas

Ø  ARGUINDEGUY, Pablo E. “Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina”, Tomo I. Buenos Aires, Departamento de Estudios Históricos Navales, 1972.

Ø  CAILLET BOIS, Teodoro. “Historia naval argentina”.

Ø  CARRANZA, Anjel J. “Campañas navales de la República Argentina”, volumen II, tomos 3 y 4, 2º edición. Buenos Aires, Departamento de Estudios Históricos Navales, 1962.

Ø  QUARTARUOLO, V. Mario. “Fragata La Argentina”. Su vuelta al mundo (1817 – 1819). Buenos Aires, Departamento de Estudios Históricos Navales, 1967.

Documentales

Ø  BOUCHARD, Hipólito. “Relación de los viajes de la fragata Argentina contra los españoles en la India y otros puntos”. Informe elevado por el Sargento Mayor de Marina Hipólito Bouchard al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, fechado en el puerto del Realejo el 6 de abril de 1819. Reproducido por el Doctor Vicente Anastasio Echevarría. Buenos Aires, Imprenta de la Independencia, 1819. Museo Mitre, Caja de Hierro Nº 64.

Ø  PIRIZ, José M. “Memoria exacta y puntual de todos los sucesos y méritos más distinguidos que superamos y labramos el Sr. Comandante de la fragata de guerra D. Hipólito Bouchard y yo como Comandante de las tropas de este buque en la expedición que hicimos a los rumbos del Norte con las patentes correspondientes de nuestro Supremo Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata”. Fechada en Santiago de Chile el 1 de octubre de 1819. Archivo del Museo Mitre, A1 C11 C6 Nº1.


 

* En las Hawaii Bouchard dio el mando de la corbeta al marino inglés Peter Corney, que se hallaba casualmente en esas islas y que aceptó incorporarse a los corsarios. Sus características eran: eslora, 40m; manga, 4,5m; puntal, 3,90m; calado, 2m; armamento, 18 cañones; tripulación, 140 hombres.

[1] El Capitán D. José María PIRIZ nació en Montevideo en 1790. Su intensa vida militar comenzó en la Defensa de Montevideo contra los invasores ingleses el 3 de febrero de 1807, oportunidad en que cayó prisionero. La brillante carrera de armas de Píriz incluyó su actuación en los sitios a Montevideo, la batalla del Cerrito, la rendición de Montevideo el 23 de junio de 1814, las luchas contra Artigas y la campaña de corso con la fragata La Argentina. YABEN, Jacinto. Biografías argentinas y sudamericanas, tomo IV, pág. 664.

[2] Informe elevado por el Sargento Mayor de Marina D. Hipólito Bouchard al Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, fechado en el puerto del Realejo el 6 de abril de 1819 (“Relación de los viajes de la fragata Argentina contra los españoles en la India y otros puntos”, pág. 20. Museo Mitre, Caja de Hierro nº 64).

[3] Idem., pág. 20.

[4] “Memoria exacta y puntual de todos los sucesos y méritos más distinguidos que superamos y labramos el Sr. Comandante de la fragata de guerra D. Hipólito Bouchard y yo como Comandante de las tropas de este buque en la expedición que hicimos a los rumbos del Norte con las patentes correspondientes de nuestro Supremo Directorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, fechada en Santiago de Chile el 1 de octubre de 1819. Archivo del Museo Mitre, A1 C11 C6 Nº1.

 

  

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar