Historia y Arqueología Marítima

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INTENTOS DE PAÍSES EXTRANJEROS  DE ESTABLECER “DEPÓSITOS  NAVALES

EN LA ISLA  GORRITI, A TRAVÉS DE LA CORRESPONDENCIA DIPLOMÁTICA DEL CONSULADO FRANCÉS EN MONTEVIDEO

 (1858-1860)

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por:  CARLOS A. BAUZÁ Publicado en Ciclo de Conferencias año 2006

Como fuentes para el conocimiento histórico, las memorias diplomáticas son de un gran interés, a condición de que se las mantengan en su papel, en cierto modo secundario. Pueden poseer, en primer término, un especial sentido de objetividad.

Por regla general el diplomático es hombre fino en su observación, tiene agudeza de percepción, está avezado a presenciar acontecimientos más o menos trascendentes y posee, si no insensibilidad, por lo menos cierta impermeabilidad emocional que lo hace más dueño de sus juicios y de sus inclinaciones.

En ello reside el interés que revisten los  informes cuya publicación iniciamos.. [1] 

INTRODUCCIÓN

Desde el siglo XVII   hasta el final de la ocupación  brasileña del territorio oriental en 1828, la visión de la isla Gorriti (antiguamente isla de las Palmas e isla de Maldonado)  estuvo dominada por  recomendaciones  de instalar en ella  un centro fortificado para la defensa de la bahía y puerto de Maldonado y también de la región,  un  núcleo  poblacional [y una estación de  una red de señales  para detectar tempranamente una agresión  naval   extranjera. [8]   Sin  olvidar   el   breve protagonismo que presentó la explotación industrial de la ballena y lobo marino por la Real Compañía Marítima,  asentada en la isla desde 1789, con sus hornos, almacenes y depósitos. 

LA OCUPACIÓN LUSOBRASILEÑA DE LA ISLA GORRITI: LA GUARNICIÓN MILITAR Y SU NÚCLEO FAMILIAR; LA “REAL CAXA DEL PUERTO DE MALDONADO”, LA ADUANA 

Durante la ocupación lusobrasileña (1816-1828), se estableció transitoriamente un núcleo humano  en la isla; éste no tuvo propósito fundacional expreso sino que fue satélite  de una guarnición militar dotada de un Comandante Militar, un Ayudante y un responsable del aprovisionamiento  (“fornecimiento”).

Dicho núcleo estuvo constituido por  familiares de soldados  con sus  esclavos, y benefició de una cierta infraestructura existente como hospital, huertas, manantiales de agua dulce,  prisión,  cementerio, etc., así como de  una  conexión por lanchas con la tierra firme para el abastecimiento.  Fue una agrupación  humana donde hubo nacimientos, muertes y sepulturas debidamente registrados en el Archivo Parroquial de la Catedral de Maldonado.

Algunas de estas recomendaciones mencionadas anteriormente fueron atendidas, como las referentes a la creación de un sistema  ofensivo-defensivo a través de la instalación en la isla de una guarnición   militar, cuarteles, polvorín, explanadas   así como  baterías de cañones, algunas de ellas cruzando fuegos  con baterías en tierra firme.

Durante dicha ocupación  existió además en la Isla Gorriti una administración contable a través de  una “Real Caxa del Puerto de Maldonado”, para pagos de salarios a soldados, Ayudante del Comandante Militar, aduaneros, obreros, patrones  de  lanchas  y  marineros,   así  como  para  compras de novillos y vacas destinados a la guarnición.

También se compraron embarcaciones, se pagaron “obras” no especificadas (¿reparaciones de baterías y explanadas, mantenimiento  de pozos  de  agua,  mejoramiento de edificios abandonados de la Real Compañía Marítima?), así como se concedieron  licencias  a funcionarios administrativos., fianzas y  pensiones de viudez.  Estos documentos aparecían   firmados en el  “quartel de la isla de Gorriti”

Además existió en dicho período  en  la Isla Gorriti una Aduana perceptora de impuestos a importaciones y exportaciones, proveedora de pasaportes de buques, evaluadora de  manifiestos de cargas de barcos mercantes y recolectora de  tasas de pasajeros,  impuestos del Hospital de la Misericordia de la isla, etc. 

LA ISLA GORRITI  CODICIADA  PARA LA INSTALACIÓN DE UN “DEPÓSITO NAVAL

Pero, a mediados del siglo XIX - ya establecido el Estado Oriental independiente - surgió  en el escenario rioplatense una nueva e inédita percepción de la Isla Gorriti, hasta entonces inexistente.

Algunos  países visualizaron la isla como un lugar estratégico para instalar en ella un “depósito o almacén naval”. Lugar “estratégico” porque, después de todo, la isla se hallaba “en la entrada del puerto de Maldonado y del Río de la Plata” . [10]

Con un  enfoque pragmático varios países  solicitaron  autorizaciones al Gobierno nacional para llevar a cabo el propósito mencionado, como los EE.UU. y Gran Bretaña, o al menos consideraron la posibilidad de efectuar dicha solicitud como Francia. El pedido norteamericano de 1858 no es mencionado por el historiador Carlos Seijo. La solicitud  británica al respecto, de 1860,  es  referida muy brevemente   por dicho historiador. [11]

En cambio, Alfredo R. Castellanos  describe esta última con más detalle, basándose en los artículos aparecidos en el periódico  de la época  La República   (Montevideo) [12] circunscribiéndose a comentar sólo el pedido británico.

            El presente aporte amplía y completa este ultimo  trabajo con información inédita presentando la óptica-a veces cínica-del Cónsul  francés sobre los pedidos norteamericano (1858) y británico (1860) al Gobierno oriental sobre el arriendo de un sector de la Isla Gorriti, a través de su correspondencia diplomática. Advertía sobre la situación estratégica de la Isla Gorriti, comunicaba  las expectativas francesas-finalmente no concretadas-de un similar arrendamiento,   transcribía las opiniones vertidas en el periódico La Nación  (Montevideo)-no citadas por  Alfredo R. Castellanos- y analizaba los argumentos manejados en el llamado a Sala de Representantes  del Canciller de la República en mayo 10, 1860. 

EL CONSULADO FRANCÉS, ÁMBITO DE RESONANCIA DE LAS SOLICITUDES AL GOBIERNO ORIENTAL DE AUTORIZACIONES  PARA ESTABLECER UN “DEPÓSITO NAVAL” EN LA ISLA GORRITI;  LA CORRESPONDENCIA DIPLOMÁTICA 

            Al respecto, el Consulado y Legación  de Francia en Montevideo funcionaron como un ámbito de resonancia de estas solicitudes y el Cónsul y Encargado de Negocios Martín Maillefer las documentó en su correspondencia diplomática con el Canciller del Segundo Imperio en París.

            La traducción y publicación  de dicha correspondencia en la Revista Histórica, así como los artículos aparecidos en el periódico  montevideano La Nación  han provisto la base documental del presente estudio. [13] 

LA SOLICITUD DEL COMODORO NORTEAMERICANO FRENCH FORREST AL GOBIERNO ORIENTAL PARA ESTABLECER UN “DEPÓSITO DE CARBÓN Y  MUNICIONES  NAVALES”  EN LA ISLA GORRITI  (MAYO 30, 1858) 

            Cronológicamente, la primera referencia en la correspondencia  diplomática mencionada  del interés de un  país extranjero de instalar un “depósito naval” en la Isla Gorriti en el siglo XIX aparece en una  nota dirigida por el cónsul  Maillefer al  Conde Walewski, Ministro de Relaciones Exteriores  de Francia, fechada en Montevideo en mayo 30, 1858. [14]

            En ella comunicaba  el pedido de autorización  del Comodoro norteamericano French Forrest [15]  al Gobierno del Uruguay para  instalar “...un depósito de carbón y de municiones navales...”  en la Isla Gorriti. [16]

Al comunicar esta solicitud el diplomático  francés no omitía declarar  que la Isla Gorriti tenía una “importante posición que domina la entrada del puerto de Maldonado y la desembocadura del Plata” . Esta solicitud había sido comunicada anteriormente  por Maillefer al Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores de Francia señalando las aprensiones del Gobierno Nacional-no especificadas- respecto a la concesión de la autorización  mencionada.

            Intervino también el Comandante en Jefe de la División Naval francesa del Brasil y del Plata Almirante Vizconde de Chabannes  que consideraba conveniente informar al Departamento de Marina de Francia sobre la solicitud norteamericana. Insinuaba la posible declaración  de un similar interés por parte de Francia  debiéndose  “... preguntar si no nos correspondería a nosotros también la facultad de instalar si fuera necesario un depósito en esta isla que,  vecina del único puerto militar de estos parajes, puede desempeñar una importante función en las futuras  complicaciones de la política”.

            Dicha  solicitud  al  Gobierno  oriental  fue  recibida  por  el  Ministro  de Gobierno y Relaciones Exteriores Antonio de las Carreras que se manifestó “turbado evidentemente por el pedido del Comodoro Forrest”, comenta Maillefer.  Este Ministro- sigue escribiendo el diplomático francés-  “...insinuó que el Gobierno [oriental] recibiría sin desagrado de parte de los nuestros  [el Gobierno francés] un pedido semejante al de los Estados Unidos” . De todas maneras, Maillefer opinaba que el pedido mencionado había sido “eludido por la Administración Pereira “. [17]

El diplomático francés  insinuaba un posible propósito solapado de los Estados Unidos en su solicitud al expresar sibilinamente que “no se ignora cuán fácil es transformar tales establecimientos [los depósitos navales] en puestos militares”.

Además- diplomático experimentado- Maillefer opinaba que las dos naciones, Estados Unidos y Francia, en el caso de  compartir el territorio isleño: “...los pabellones de Europa y América, yuxtapuestos  se vigilarían por lo menos entre ellos  y harían equilibrio en provecho de todos los intereses confesables”. 

REPERCUSIONES DE LA SOLICITUD NORTEAMERICANA  EN EL  GOBIERNO FRANCÉS 

Al  parecer, la   nota   de   Maillefer   al   Ministro  de   Relaciones     Exteriores  de Francia Conde Walewski   no pasó desapercibida en dicho país y en un despacho firmado en París en julio 8, 1858,  el Canciller francés se dirigía al Ministro de Marina de Francia  Almirante Homelier.

En dicho oficio, el Ministro Walewski se refería a la información comunicada por el Encargado francés en Montevideo un mes antes  acerca de  la solicitud del Comodoro norteamericano French Forrest  al  Gobierno  oriental  para  establecer un  “depósito naval” en la Isla Gorriti no olvidando reiterar  que ésta “domina la entrada al puerto de Maldonado y la desembocadura del Plata”.

Nuevamente preguntaba “ si no habría motivo también para nosotros de reclamar la facultad de instalar, si fuera necesario, un depósito en esta isla” y le agradecía hacerle llegar su opinión al respecto.

Agregaba Maillefer que  “el Gobierno oriental vería con agrado el que Francia e Inglaterra le dirigieran al respecto un pedido semejante al de los Estados Unidos.  Los dos Departamentos juzgarán quizás conveniente entenderse sobre este asunto, haciendo notar bien que todos los gastos permanecerían eventuales y facultativos y que hasta el presente sólo se trata de adquirir una garantía y una comodidad  más para nuestro pabellón ”.

l tema de la solicitud norteamericana  de instalar un depósito naval en la Isla Gorriti no volvió a ser mencionado por Maillefer. 

LA SOLICITUD DEL ENCARGADO DE NEGOCIOS DEL GOBIERNO BRITÁNICO WILLIAM LETTSOM AL GOBIERNO ORIENTAL PARA  INSTALAR UN “DEPÓSITO NAVAL” EN LA ISLA GORRITI (MARZO 26, 1860) 

Maillefer refería  al Canciller francés las confidencias del Sr. Acevedo “respecto a una propuesta de la misma naturaleza que acaba de serle hecha por el Sr. Lettsom, Encargado de Negocios de S. M. británica” [18]

Al parecer, la  iniciativa norteamericana mencionada había despertado el interés-o la rivalidad- de la Marina británica y -continuaba  Maillefer- “...el  C/Almirante Inglés  Lushington [19] ... no  disimuló  su  intención   de  visitar  ese  punto [la Isla Gorriti] en su viaje de regreso a Río de Janeiro, lo que sin duda habrá hecho hace algunos días”. La nota de Maillefer –transcrita en La Nación  de Montevideo-era muy ilustrativa y se refería  a desinteligencias entre el Gobierno británico y el Brasil como motivo del traslado del depósito naval en Río de Janeiro a la Isla Gorriti “que domina el interesante  puerto de Maldonado Parece que disgustados con los malos procedimientos del Brasil relativos al depósito de carbón, de pólvora y otras materias que han establecido en Río, los Ingleses pensarían seriamente en transferirlo a la Isla Gorriti, que domina el interesante puerto de Maldonado y la desembocadura del Plata”..

            La Isla Gorriti había sido adquirida en 1843 al Gobierno de la Defensa por especuladores particulares, escribía el cónsul Maillefer: “ Como esta isla pertenece a un rico y turbulento especulador Inglés, el Sr. Lafone [20] asociado  por fórmula en esta adquisición a un Almirante Inglés y acreedor del Estado del Uruguay por sumas fabulosas, y que tiene hipotecas sobre el Cabildo, donde sesionan las dos Cámaras Legislativas, la Jefatura del Departamento y la policía; como también sobre el fuerte San José que aloja la artillería de la plaza, una parte de su guarnición, y que domina la entrada del puerto. El Sr. Acevedo me confesó que su Gobierno se veía casi en la imposibilidad de rechazar este pedido, no obstante ser a sus ojos más embarazoso y sospechoso que el de los Americanos motivado tan sólo por conveniencias pasajeras.

            Se podrían minimizar los peligros de dicha concesión a Gran Bretaña facultando la instalación por el Gobierno francés de un establecimiento análogo en la Isla Gorriti porque-  opinaba Maillefer  pragmáticamente- “cuanto más gente, menos peligro” :        

Sin embargo, para los peligros de una concesión así, piensa el Gobierno que habría un eficaz preservativo: sería que otras Potencias, Francia sobre todo cuya lealtad excluye toda sospecha, también quisiera pedirle que les reservara eventualmente la facultad de establecer un depósito semejante en la misma isla cuya soberanía es indiscutiblemente de su dominio. 

LA PROPUESTA BRITÁNICA 

El Gobierno británico  había solicitado formalmente al Gobierno oriental arrendar parte de la Isla Gorriti en un  despacho   fechado en Montevideo en marzo 26 de 1860. El pedido se hallaba firmado por el Encargado de Negocios británico  William G. Lettsom y  era reproducido en el número de mayo 9, 1860 del diario montevideano La Nación.

Mencionaba el área que se deseaba arrendar, la finalidad, duración y monto del arrendamiento, las condiciones de renovación del mismo, la reserva del uso de materiales existentes en la isla, la  construcción de talleres, galpones,  almacenes y fortificaciones carentes de carácter ofensivo así como un eventual pago de las construcciones por el Uruguay en caso del cese del arriendo, sin omitir los beneficios económicos que dicho emprendimiento reportaría a la ciudad de Maldonado  Dirigía la nota al Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Eduardo Acevedo.

El texto  refería  que la finalidad del arriendo  sería para un “depósito de municiones navales” y  “llevar a efecto operaciones necesarias de los buques de su mando:  ...Habiendo el Comandante en Jefe de  las Fuerzas Navales de S.M. en la costa Sud-Este de América, hecho presente al infrascripto  su deseo de conseguir el uso de una localidad saludable, aparente para formar un Depósito de municiones navales, y para llevar a efecto las reparaciones necesarias de los buques de su mando, el infrascripto tiene el honor, etc..... . de comunicarle cuáles sean las vistas del Gobierno con relación á la conveniencia de arrendar una parte de la Isla de Gorriti, al Gobierno de S. M. para los objetos arriba mencionados.

Continuaba detallando otros términos del arriendo como área a ocupar, monto,  duración y condiciones de la renovación:  ...La parte de la Isla que el Gobierno de S. M. desea arrendar, tiene cerca de  15 acres de tierra, [21] con una margen de cerca de 300 yardas, y por esta localidad el infrascripto ofrece pagar, en nombre del Comandante en Jefe, pero de conformidad á la sanción del Gobierno de S. M. (que ya ha solicitado) una renta de 500 libras esterlinas anuales por el término de 14 años; debiendo terminar el arrendamiento por parte del Gobierno de S. M., ó por la de esta República, desde que cualquiera de ellas dé aviso con anticipación de un año á la otra de que á la espiración [sic] del plazo mencionado no habrá de renovarse el arrendamiento.

En el caso de que  el área arrendada fuera necesitada por el Gobierno del Uruguay durante el plazo del arrendamiento como punto de defensa nacional, se evacuarían y se pagarían los edificios construidos por los británicos:  ...el infrascripto propondría se estipulase que la parte arrendada volvería a manos del Gobierno del Uruguay......debiendo. en ese caso, pagarse por el Gobierno de esta República los edificios construidos por el Gobierno de S. M. según su valor estimado, o el que  se acuerde por árbitros.

Finalizaba destacando el beneficio económico local:  “...La construcción de talleres y almacenes que se desea llevar a cabo, dará lugar a que se espendan [sic] fuertes sumas de dinero en una localidad en que tales desembolsos no podrán menos de ser recibidos por la población nativa. Sin hacer referencia más particularmente a los beneficios que reportaría al puerto de Maldonado semejantes gastos, y de los constantes desembolsos que requieran los mismos edificios”.

            Las preguntas del Gobierno oriental sobre el tipo  de bandera a izar  y el  posible desembarco de personal militar fueron contestadas en nota de abril 25, 1860 por Stephen Lushington, Contralmirante y Comandante en Jefe dirigida a Lettsom:  “ ...Con referencia a la conversación que el infrascripto se honró en tener con S. E. Eduardo Acevedo, Ministro, etc....acerca de la bandera que se izaría en la parte de la Isla Gorriti que el Gobierno de Su Majestad desea arrendar y sobre el número de fuerza militar de a bordo de las embarcaciones de S. M. que habría de acudir al proyectado Depósito Naval, el infrascripto....pasa ...la adjunta copia..”.

Los detalles adicionales que se preguntaban eran contestados en una carta de abril 24, 1860 del Capitán Auguste Phillimore, Comandante de las Fuerzas Navales de la Estación de S. M. en ausencia del Almirante W. G. Lettsom,  a bordo  del “H. M. S. CURAÇAO”. Con respecto a la bandera a izar  manifestaba:  “... En contestación a las preguntas que me hizo hoy relativamente a la bandera que debe izarse en la Isla Gorriti y la fuerza militar que habrá de separarse de los equipos de S. M. para desembarcar en aquella isla...no vacilo en contestarle de  que [el Comandante en Jefe] no puede desear que se ize  [sic] otra bandera que la que fuera necesario para designar el local del Depósito a los que arribaren a él y que probablemente sería bastante una bandera semejante a la que se coloca en el Consulado.”

Con referencia a las fuerzas militares expresaba:  “...En segundo lugar que no existe fuerza militar a bordo de ninguno de los buques de la estación, sino simplemente los marinos que hacen parte de la guarnición del buque y de ningún modo más fuerza militar de desembarco que los marineros de los buques de guerra. Suelen estar en proporción de 7 a 20 en los buques pequeños y de cerca de 30 a 50 en las fragatas.”

Esta carta fue refrendada en abril 26, 1860 por Stephen Lushington a bordo del “LEOPARD”  señalando que “...izaremos puramente una bandera Union Jack [22] o cualquier otra de señal para indicar la posición del Depósito, y que no se desembarcaría fuerza alguna militar, sino algunos celadores si fuese necesario para la seguridad de las municiones.

En mayo 30 de 1860, Maillefer  se dirigía  al  nuevo Ministro de Relaciones Exteriores de Francia Sr. Thouvenel y se refería a una entrevista confidencial en la que el Ministro de Relaciones Exteriores Eduardo Acevedo  le informaba  la solicitud arriba transcrita formulada por el Encargado de Negocios británico, Sr. Lettsom, para que la Marina inglesa pudiera transferir a la isla Gorriti el  depósito naval que tenía en Río de Janeiro.

El Ministro oriental le había sugerido que como protección eficaz contra los “peligros”-no explicitados- de tal concesión, sería conveniente que Francia se reservase la facultad de instalar un depósito análogo en el mismo lugar.

El Gobierno oriental finalmente estaba dispuesto a negociar con los británicos, como lo había señalado en la nota de mayo 8, 1860 que Eduardo Acevedo dirigió a  William Lettsom:  ....el infrascripto ha recibido en cargo de contestar a V. S. que el Gobierno, después de haber adquirido ciertos conocimientos que consideró indispensables, está dispuesto a negociar el referido arrendamiento bajo las bases propuestas por el Sr. Encargado de Negocios para que acuerde con V. S. las bases del contrato que ha de celebrarse, reduciéndolas a escritura. 

LA  REACCIÓN DE LA OPINIÓN  URUGUAYA CONTRA LA CONCESIÓN DEL ARRIENDO 

La solicitud referida y la disposición del Gobierno oriental  de negociar con los británicos el arriendo de la Isla Gorriti despertaron fuertes resistencias. Al respecto, Maillefer comunicaba que dicha gestión  había  “desatado una tempestad “ en la Cámara de Representantes, en la prensa y en la opinión pública quedando, como consecuencia,  interrumpidas las negociaciones. [23]

En este nuevo contexto, en mayo 9 1860,  la Cámara de Representantes “aplaudida por una numerosa “barra”, llamaba a Sala al Ministro de Relaciones Exteriores “para que diera explicaciones sobre  este enajenamiento de una fracción importante del territorio, sin la previa autorización de las Cámaras” .

Se acusaba públicamente al Ministerio de Relaciones Exteriores de “atentado a la integridad territorial de la República”. Se “insistía para que el Ejecutivo  tranquilice enteramente a la opinión  rescatando a [la isla] Gorriti cueste lo que cueste, de las manos sospechosas de Mr.. Samuel Lafone  y el C/Almirante Seymour” [24] 

EL LLAMADO A SALA DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES 

Al día siguiente, mayo 10, 1860 se realizó el llamado a Sala del Ministro de Relaciones Exteriores Eduardo Acevedo. Parte de las discusiones de dicho llamado a Sala se centró en un tema técnico jurídico:  si un arrendamiento se consideraba o no una enajenación, dado que la ley prohibía la enajenación de tierras públicas. Por otra parte se consideraban “peligrosas” las negociaciones con naciones poderosas, señalando que “se han visto algunos ejemplos”,  y que debían prevenirse “...peligros que, según se dijo, existían siempre en contratos celebrados entre una Nación débil y una Nación poderosa”.

También había dudas acerca de si el Poder Ejecutivo se hallaba facultado para realizar contratos de arrendamiento  y si necesitaba para ello  la  aprobación de la Asamblea General. De todas maneras, el Presidente de la República no consentía  “la introducción de materiales de guerra, sino simplemente materiales de navegación, es decir, velas, carbón, jarcias, etc.”

En concreto, existía una clara resistencia oficial a otorgar la autorización y Maillefer se preguntaba si no “...había querido el Gobierno salir de apuros resguardándose  tras esas resistencias parlamentarias. 

EL DESISTIMIENTO BRITÁNICO DE LA SOLICITUD 

En mayo 30, 1860 el  diplomático  Maillefer informaba que “ ...el asunto terminó de repente  por haber desistido de improviso” la Legación británica de su solicitud “fundada sobre órdenes de su Gobierno“ y al mismo tiempo enviaba al Sr. Thouvenel, Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores de Francia “todas las piezas impresas de esta negociación”. El diplomático francés sospechaba que la Legación inglesa “tenía carta blanca para evitar un fracaso [ de su gestión] con un desistimiento]” [25]

En  julio 30, 1860 una nueva nota del Encargado  Maillefer expresaba haber recibido  de  París  las  directivas  sobre  el  establecimiento de un depósito naval francés en la Isla Gorriti. Pero ya era tarde, había pasado la oportunidad y dicha gestión  no tendría posibilidad de concretarse ante el referido desistimiento oficial del Gobierno británico del proyecto mencionado.

De todas maneras,  adelantaba  una salvaguarda:  “las [directivas las]  tendría presente y de reproducirse un caso igual, [de intención de instalar un depósito naval en la Isla Gorriti] usaré con la conveniente medida de autorización que se me da de reclamar eventualmente,  ante el Gobierno montevideano, para nuestra Marina, las mismas facilidades que obtuviera la de otro país”.

Al parecer, a pesar del desistimiento oficial,   la Isla Gorriti  continuaba seduciendo a los británicos y, continuaba el diplomático francés,: “La isla Gorriti, depósito naval o no, le gusta extraordinariamente al Almirante Lushington quien, en cuanto regresó al Plata, acaba de enviar uno de sus navíos, “the BUZZARD”  e irá en persona en su fragata  a  vapor  “the  LEOPARD”.

El puerto de Maldonado- opinaba el diplomático  francés- se convierte  así en uno de los puntos principales de la Estación Inglesa [26] que  encuentra allí algunas ventajas:  aguas dulces en abundancia, [27] un anclaje cómodo, y una isla muy sana para desembarcar y rehacer las tripulaciones, sin tener que temer la deserción”. 

OTRAS INICIATIVAS SOBRE USO DE ISLAS ORIENTALES POR PAÍSES EXTRANJEROS; EL “CANJE” DE LA AUTORIZACIÓN PARA INSTALAR UNA “BASE DE CARBÓN” EN LA ISLA GORRITI POR EL APOYO INTERNACIONAL 

Como digresión, hubo otras iniciativas sobre el tema de los “depósitos navales” o “de carbón” en islas orientales, [28] así como el “canje” de esta autorización (para la instalación de un depósito de carbón) por  apoyo internacional.

            El diplomático francés Maillefer manifestaba  que: “los Brasileños también pretenden tener su depósito naval en las islas Hornos, situadas enfrente a Buenos  Aires” [29].

También refería el arrendamiento de la isla “de las Ratas” para “depósito de carbón”: el Ministro de Relaciones Exteriores y Encargado de Negocios en el Plata del Reino de Italia en 1864, el Conde Raffaele Ulisse Barbolani, había firmado un contrato con el Dr. Antonio de las Carreras por el cual ”...una parte del islote llamado ´de las Ratas’ es alquilado al Gobierno de Turín para establecer allí un depósito de carbón”.

Maillefer ironizaba respecto al Encargado de Negocios británico William G. Lettsom al escribir: ”El Sr. Lettsom que  había  encontrado  antaño tan natural  un establecimiento británico  análogo en la Isla de Gorriti, que domina la desembocadura del Plata, se mostró primero muy preocupado por esta instalación italiana”. Continuaba :“...de todas maneras siempre estaremos en posición de vigilar este establecimiento, que, según me dicen, se limita, en  ausencia de las Cámaras, a un préstamo provisorio de terreno”[30]  .

El tema se agotó y así finalizó un  episodio que mostró la escasamente conocida intención de potencias extranjeras de instalar depósitos navales en la Isla Gorriti a mediados del  siglo XIX.  

FUENTES DOCUMENTALES 

“Informes Diplomáticos de los representantes de Francia en el  Uruguay (1855-1859). Traducción al castellano de Mercedes Massera Lerena. Originales depositados en el Archivo del Quai d’Orsay de París, fondo “Correspondencia Política”, Uruguay, vols. 19 a 26. Fueron microfilmados por colaboración del Dr. Mateo Magariños de Mello, pero éstos son inhallables en la Hemeroteca del Museo Romántico adónde este autor fue referido para su consulta así como en el Archivo Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores (Montevideo).           

-----------------(1851-1853). Revista Histórica (Montevideo), año XLV (2ª época), tomo XVII (diciembre 1951), núms. 49-50, pág. 187.

-----------------(1855-1859). Revista Histórica (Montevideo), año XLVII (2ª época), tomo XVIII (febrero  1953), núms. 52-54, págs. 221-237.

---------------- (1859-1863). Revista Histórica (Montevideo), año XLVII (2ª época),    tomo  XIX   (setiembre 1953), núms. 55-57, págs. 294-310.

 ----------------(1864-1865). Revista Histórica (Montevideo), año XLVIII (2º época), tomo XXII (agosto 1854), núms. 64-66. pág. 417.

-----------------(marzo 1972). Revista Histórica (Montevideo),  año  LXVI  (2ª época). tomo XLIII, núms. 127-129, pág. 385. 

Diario de Sesiones de la Honorable Cámara de Representantes. Tercer Período de la Octava Legislatura. Año de 1860. Tomo Décimo. Montevideo, imprenta “El Siglo Ilustrado”  1890, págs. 36-37, 68-80.

Diario  “La Nación” (Montevideo), mayo 9, 1860.

Internet. 

AGRADECIMIENTOS

El autor agradece la valiosa colaboración prestada por la historiadora María A. Díaz de Guerra, presidenta de la “Comisión Departamental para la organización de los  bienes culturales de Maldonado” y la funcionaria María del Carmen Charlone de la Biblioteca  “Elías Devincenzi” de la Casa de la Cultura de Maldonado. También queda reconocido a la Biblioteca de la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial, al Archivo Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores, a la Biblioteca del Palacio Legislativo y a la Biblioteca del Museo Histórico Nacional (Museo Romántico). 


 

[1] La Dirección [Juan E. Pivel Devoto]. “Informes Diplomáticos de los representantes de Francia en el Uruguay (1851-1853)”. Revista Histórica (Montevideo), año XLV (2º época), tomo XVII (diciembre 1951),  núms, 49-50, pág. 187. Las fuentes documentales del presente trabajo se detallan al final.                   

[2] Oficio  del Gobernador del Paraguay y del Plata Diego Rodríguez de Valdés y de la Banda (1600). La isla, fortificada y poblada,  serviría: “...para así volcar las exportaciones del Pacifico hacia Buenos Ayres...transportarlas de  Buenos Ayres a la isla de Maldonado...y expedirlas de allí a la Metrópoli...”. En BARRIOS PINTOS, Aníbal: “Historia de los Pueblos Orientales”. Libros de la Academia. Tradinco S.A. Montevideo, 2000, tomo I, pág. 358.

[3] En otro momento, dicho Gobernador  señalaba en abril 22, 1600: “...la isla es acomodada para poder hacer fuerte en ella...”. En CASINELLI, Atilio: “Isla Gorriti y la ensenada de Maldonado”. Suplemento Dominical de EL DÍA (Montevideo). Abril 28, 1924
[4] Oficio del obispo de Santiago de Chile Fray Juan de Espinosa (marzo 12, 1601) desde Buenos Aires al rey. Manifestaba: “...cuan importante sería fundar un pueblo con un fuerte en la isla de Maldonado...”. En BARRIOS PINTOS, “Historia de los Pueblos Orientales”, tomo I, pág. 358. Un “Projecto de fortificaçao para a Ponta de Leste e Iª. Gorriti” de 1817 se muestra en la fig. 1 (reproducido de SOARES DE SOUZA, Antonio: “Ocupaçao da Banda Oriental”, en ·”Historia Naval Brasileira”. Segundo Volume. Tomo II”..Ministerio da Marinha. Serviço de Documentaçao Geral da Marinha. Rio de Janeiro, 1979; pág. 475...
[5] Real Cédula de Felipe II a Fernando de Zárate (octubre 19, 1594) informado de la conveniencia de poblar la Isla de Maldonado: “... porque de ordinario se pierden allí muchos navíos y los naturales capturan la gente y que asiendo allí [la isla Gorriti] la dicha Población se recogerían los dichos Navíos y se guarecería la  gente”. En  BARRIOS PINTOS, “Historia de los Pueblos Orientales”, tomo I, pág. 357.

[6] Cristóbal Pérez de Arostegui, Contador de S.M. y Capitán de Infantería manifestaba en marzo 26 de 1607 desde Buenos Aires- con motivo de  la defensa de ese puerto- la conveniencia de poblar y fortificar la isla de Maldonado “...por ser lugar donde el enemigo podría invernar y de allí salir a  hacer el daño que pudiere”. En BARRIOS PINTOS,  “Historia de los Pueblos Orientales” tomo I, pág. 359, citando la “Correspondencia de la Ciudad de Buenos Aires con los Reyes de España”, reunida en el Archivo de Indias de Sevilla coordinada y publicada por Roberto Levillier, tomo I (1588-1615), págs. 208 y 210. Buenos Aires, 1915.

[7] El Procurador General de la Compañía de Jesús P. Diego Altamirano (1684) para anular la influencia de Portugal recomendaba “...hacer una ciudad en la isla de Maldonado que está junto a la boca del río con buen puerto y ganado vacuno...” En  BARRIOS PINTOS, “Historia de los Pueblos Orientales”, tomo  I, pág. 362

[8] Oficio de Santiago Liniers sobre un plan de defensa del Río de la Plata (1790) mediante el establecimiento de un sistema de señales: “Una atención igualmente esencial sería el de construir torres o atalayas por las que por medio de señales de vanderas de dia y de coetes de noche se pudiese...tener avisos de las novedades que ocurriesen en el mar en tiempos de guerra...una Torre en la isla de Lobos  que se correspondería con otra de la isla de Gorriti...” En MARTÍNEZ MONTERO, Homero: “El Apostadero de Montevideo”. Instituto Histórico de la Marina. Madrid, 1968, pág. 78.

 

[9] DIAZ DE GUERRA, María A.: “La Real Compañía Marítima”.  Ed. El Galeón. Montevideo, 2003.

 

[10] Efectivamente,  en lo conceptual la Isla Gorriti se encuentra técnicamente en el Río de la Plata y no en el Océano Atlántico. Esta situación está motivada al hallarse por dentro de la línea imaginaria que une la Punta del Este con la Punta Rosa del cabo San Antonio (República Argentina), establecida como límite entre ambos espejos de agua en el artº. 1 del “Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo” que se firmó en noviembre 1973 y entró en vigor en febrero 1974.
[11] SEIJO,Carlos: “ Maldonado y su región”. 2ª ed. Montevideo, 1999. Katela, S.A. , pág. 311

[12] CASTELLANOS, Alfredo R: “ La isla Gorriti en la mira de John Bull” . Hoy es Historia (Montevideo), año II, núm. 8 (febrero-marzo 1985), págs. 54-59.

 

[13] Informes Diplomáticos de los representantes de Francia en el Uruguay”. Revista Histórica (Montevideo), Año XLV (2ª época). Las  fuentes documentales  de este aporte se presentan al final del  trabajo.

[14] Alexandre Joseph Colonna, Conde de Walewski (1810-1868) era hijo natural de Napoleón I y María Walewska.  Fue Ministro de Asuntos Exteriores (1855) y Ministro de Estado (1860-1863). Biografía y Vidas, 2004. Internet.
[15] French Forrest (1796-1866). Oficial  naval, participó en la guerra contra México y en la Guerra Civil de los EE.UU. En Wilson, James G., Fiske, John  y Klos Stanley L.: “Appleton’s Cyclopedia of American Biography”. New York, 1999. Su ficha biográfica no menciona su actuación en el Río de la Plata.
[16] Las  frases en cursiva son transcripciones literales de la traducción de la correspondencia diplomática o de  artículos periodísticos.

[17] Se refiere al período de gobierno del presidente de la República  Gabriel A. Pereira (1794 -1861), sucedido por el gobierno de  Bernardo P.  Berro.

 

[18] El texto completo de la nota se transcribe en CASTELLANOS, Alfredo R. ob. cit., pág. 54-55. Sus elementos fundamentales se transcriben más adelante en el capítulo “La propuesta británica”.

[19] Su cargo era de Comandante en Jefe de la Flota de la  Costa Sudeste de América. El Contralmirante Stephen Lushington  estuvo vinculado a un conflicto diplomático entre Paraguay y Gran Bretaña en esa época. Este incidente es relatado por  Salvador María Lozada en su trabajo  “La Deuda Externa y el Derecho”. (Internet). Refiere que el ciudadano uruguayo Canstatt- que poseía un pasaporte británico- estuvo presuntamente vinculado a una  conspiración para asesinar al Presidente de Paraguay Carlos Antonio López en la década de los años 50 del siglo XIX. Siendo preso Canstatt por este motivo, el cónsul británico en Asunción, Henderson,  exigió su liberación por ser el acusado un  “súbdito de la reina Victoria”. El Gobierno paraguayo no admitió la pretensión británica que “implicaba sujetar el ejercicio del poder jurisdiccional...-clara emanación de su soberanía- a una reclamación diplomática” y propuso  discutir el problema. El cónsul Henderson se negó y abandonó abruptamente el Paraguay interrumpiendo las relaciones diplomáticas. En 1859 Francisco Solano López-hijo del Presidente Carlos Antonio López-, regresaba de Buenos Aires a Asunción en el buque de bandera paraguaya Tacuarí. Había viajado a Buenos Aires para mediar entre los gobiernos de la Confederación (Urquiza) y del Estado independiente de Buenos Aires (Mitre). Al salir de la rada, el buque fue interceptado por navíos británicos y obligado a volver a puerto. El Comandante de la flota británica en el Plata,  Stephen Lushington alegó que el motivo de este paso era el rechazo del Gobierno paraguayo de liberar a Canstatt.

[20] Samuel Fisher Lafone (1805-1871)  era un banquero y comerciante inglés afincado en Montevideo donde intervino en la construcción del primer templo protestante de América del Sur. En 1842 fundó el pueblo de Reina Victoria, hoy La Teja. Junto a su hermano Alejandro, adquirió- en asociación con el Almirante Seymour en setiembre de 1843-al Gobierno de la Defensa la península de Punta del Este y la Isla Gorriti. En 1844 arrendó las Islas Malvinas  que pobló con ganado del Uruguay y estableció una carrera de barcos entre dichas islas y Montevideo. Contrajo matrimonio con María de Quevedo y Alsina (Internet).

 

[21] Algo más de seis hectáreas. La superficie de la Isla Gorriti es cerca de 21 hectáreas. Nótese la imprecisión del área requerida por los británicos.
[22] Es el nombre común de la bandera del Reino Unido. Incorpora los emblemas de tres países bajo una única soberanía: Inglaterra, simbolizadas por la cruz roja de San Jorge sobre fondo blanco, Escocia representada por la cruz blanca diagonal de San Andrés sobre fondo azul y la cruz roja diagonal de San Patricio sobre fondo blanco que representa a Irlanda, actualmente sólo a Irlanda del Norte. Nótese que el texto de la respuesta es impreciso.
[23] En el trabajo mencionado del historiador Alfredo R. Castellanos se transcribe  la opinión contraria a dicho arriendo- “...que puede ser de funestas consecuencias para el porvenir” -expresada en el periódico La República  dirigido por Francisco X.  de Acha.
[24] Probablemente el marino George Francis Seymour ( 1787-1870).

[25] El texto de la nota de desistimiento de la gestión británica al respecto se reproduce  en el artículo mencionado de Alfredo R. Castellanos, nota transcrita en el periódico La Tribuna de mayo 21-22, 1860, que en lo medular decía  “..el Gobiernò de S.M. declina de arrendar la localidad en cuestión”  sin expresar las razones de esta conducta. El texto de la nota de desistimiento de la gestión británica al respecto se reproduce  en el artículo mencionado de Alfredo R. Castellanos, nota transcrita en el periódico La Tribuna de mayo 21-22, 1860, que en lo medular decía  “..el Gobiernò de S.M. declina de arrendar la localidad en cuestión”  sin expresar las razones de esta conducta.

francés en la Isla Gorriti. Pero ya era tarde, había pasado la oportunidad y dicha gestión  no tendría posibilidad de concretarse ante el referido desistimiento oficial del Gobierno británico del proyecto mencionado.

[26] Las “estaciones navales” europeas en el Río de la Plata obedecían según  Salvador María Lozada a que “...los Estados europeos sostenían que podían usar la fuerza e intervenir-como en Nicaragua- para cobrar sus deudas y proteger a sus nacionales contra regímenes inestables y corruptos usando y abusando de la teoría de la extraterritorialidad” (ob. cit.).

[27] Por ejemplo, el arroyo de la Aguada que desemboca en la bahía de Maldonado a la altura de la parada 23 ½ de la playa Mansa (paraje Las Delicias). La existencia de manantiales de agua dulce en la Isla Gorriti era conocida desde el siglo XVII. En abril 22, 1600, el Gobernador del Río de la Plata Diego Rodríguez de Valdés y de la Banda transcribía un informe del piloto Francisco Fernández acerca de un reconocimiento de la Isla Gorriti donde  se hallaron “muchos pozos de agua dulce que resumían de la tierra”, así como   “un arroyuelo de agua dulce que nacía entre unas piedras” en la banda del sudeste. (CASINELLI, Atilio: “Isla Gorriti y la Ensenada de Maldonado”. Suplemento Dominical de EL DÍA (Montevideo). Abril 28, 1924).

[28] En 1833 se desarrolló una escaramuza diplomática   entre Gran Bretaña y el Gobierno oriental vinculada a la ocupación de la Isla Gorriti. Se relacionó  con  el  pedido que realizó en 1º de mayo el Comandante del barco británico de guerra BEAGLE al Jefe político de Maldonado para desembarcar en la Isla Gorriti “comestibles, jarcias y botes”  mientras se reparaba la escuna UNICORN.  Autorizada la operación los británicos ocuparon la isla.  En octubre del mismo año todavía continuaba dicha ocupación y  los capitanes  del bergantín francés FAETON  y de dos otros buques refirieron haber visto enarbolado en la Isla Gorriti el pabellón británico así como la construcción de una casa de madera y la refacción de algunos edificios antiguos. Hubo una denuncia periodística al respecto por el diario El Universal  seguida por un cruce de notas diplomáticas entre el Cónsul británico Thomas Samuel Hood y el Ministro Secretario de Estado Francisco Llambí, solucionándose finalmente el diferendo (CASTELLANOS, Arturo R.:  “El Beagle en el Río  de la Plata”. Hoy es Historia (Montevideo), año 7, núm. 37, págs.. 63-67.

[29] Las islas Hornos  forman un grupo de tres islas tendidas de E. a O.  en el departamento de Colonia. (ARAÚJO, Orestes: “Diccionario Geográfico del Uruguay”. Tipo-Litografía Moderna. Montevideo. 2ª ed, 1912, pág. 233).

[30] Varias décadas después, la autorización de utilizar  la Isla Gorriti como “base de carbón” llegó a ser considerada como una “pieza de canje” diplomática. En noviembre 15, 1907 el Representante Diplomático del Imperio Alemán en Brasil, Reichenau escribía desde Petrópolis  al Canciller Príncipe von Bülow: El Uruguay puede contar con toda seguridad  con el apoyo de este último  [los Estados Unidos]; para ganárselo alcanzaría con concederle el permiso para el establecimiento de una base de carbón en la Isla Gorriti. [Revista Histórica (Montevideo), año LXVI (marzo 1972), núms. 127-129, pág. 385].

 

 

  

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