Historia y Arqueología Marítima

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EXPEDICIONES Y VIAJES MARÍTIMOS GERMÁNICOS INÉDITOS QUE RECALARON EN MONTEVIDEO EN  EL SIGLO XIX (2)

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por: CARLOS A. BAUZÁ  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2006

 III. EL VIAJE DE FRIEDRICH VON  WEECH DURANTE LA OCUPACIÓN BRASILEÑA Y SU CRÓNICA DE LA ISLA GORRITI (1825);

IV. LA EXPEDICIÓN ANTÁRTICA BALLENERA Y FOQUERA DE EDUARD DALLMANN A BORDO DE LA “GRÖNLAND” (1873-1874);

V. LA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA DE GEORG VON NEUMAYER A BORDO DEL BUQUE OCEANOGRÁFICO “GAZELLE” (1874-1876); 

VI. LA EXPEDICIÓN COMERCIAL AUSTROHÚNGARA  DE ARTHUR MÜLDNER A BORDO DE LA “ALBATROS” Y SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1886);

VII. EL VIAJE DEL COMERCIANTE MORITZ SCHANZ A BORDO DE LA “PORTO ALEGRE” DESDE EL BRASIL Y  SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1890) [1


INTRODUCCIÓN

             El siglo XIX fue pródigo en viajes marítimos y expediciones científicas  así como  comerciales   de diversas naciones al hemisferio austral. Algunas se dirigieron  a la Antártida y el Polo Sur;  como  las de Fabian Gottlieb von Bellingshausen (1819-1821), William Smith / Edward  Bransfield (1819-1820), Benjamin Pendleton (1820-1821), Nathaniel Palmer (1820), James Weddell (1820-1821), John Biscoe (1831),  Peter Kemp (1833-1834), Jules Dumont d’Urville (1837-1840), Charles Wilkes (1838-1842), James Clark Ross (1839-1842), John Balleny / Thomas Freeman (1839), Thomas E. L. Moore (1844-1845), Eduard Dallmann (1873-1874), Thomas Robertson (1892-1893), Carl A. Larsen (1892-1894),  Henrik Johan Bull (1893-1895), Carsten Egeberg  Borchgrevink (1895) y Adrien de Gerlache (1897-1899).

Los   países   que   organizaron   estas     expediciones científicas   fueron   Gran  Bretaña,  Rusia,  Francia, Alemania, EE.UU., Noruega, Escocia, Bélgica y  el  Imperio Austrohúngaro entre otros.

             El acceso a crónicas en idioma alemán  de los  viajes y expediciones que navegaron frente a la costa este de  América del Sur  ha permitido identificar  algunos viajes  que  recalaron en Montevideo en el siglo XIX , inéditos.  [2]

             Los objetivos principales perseguidos por estas expediciones eran heterogéneos: la caza comercial de ballenas y focas, la exploración de nuevas tierras, su geografía y cartografía [3] así como la anexión de territorios no reclamados. Se aprovecharon también estos viajes para investigaciones zoológicas,  botánicas, geomagnéticas, astronómicas, geográficas, etnográficas y de profundidades oceánicas.

             Los objetivos de las expediciones y viajes que se tratan en el presente trabajo  también eran diversos: el restablecimiento de la salud y la posibilidad de afincarse en la Argentina - como el viaje de Friedrich von Weech (1825)-; la caza comercial de ballenas y focas -como  la expedición de Eduard Dallmann (1873-1874)-; investigaciones oceanográficas-como la de Georg von Neumayer (1874-1876)-; el adiestramiento de su marinería y la evaluación de las economías  locales y posibilidades de comercio con los países recientemente independizados -como la de Arthur Müldner (1886)- y  la extensión al Río de la Plata de un reconocimiento de las colonias alemanas de Río  Grande do Sul, como el viaje de Moritz  Schanz  desde  el  Brasil (1890).

      Para el historiador nacional el interés de las recaladas que se citan aquí, radica -por un lado - en  que   destacan la importancia de Montevideo como puerto abastecedor de embarcaciones en la costa este de Sudamérica. Por otro lado, en que algunas  expediciones dejaron crónicas  de la ciudad no mencionadas  en  la  bibliografía histórica  nacional, en las que se  describen   aspectos  paisajísticos, costumbristas, sociológicos, hidrográficos, económicos y arquitectónicos de  Montevideo en el siglo XIX, muchos hoy desaparecidos .

            Así,  Friedrich von Weech describe la guerra de guerrillas y la hostilidad de los orientales hacia  la ocupación brasileña en 1825.  En cambio, Eduard Dallmann y  Georg von Neumayer, no dejaron ninguna descripción de esta ciudad; el primero mencionado porque  su capitán se sintió probablemente abrumado por los problemas de indisciplina, ebriedad, riñas y  deserciones -en número  de veintidós- de su tripulación en Montevideo, situación que se menciona en el “Diario de viaje”  y  que  requirió  la intervención del  cónsul  alemán. La expedición  de Georg von Neumayer  tampoco  dejó impresiones de la ciudad por limitarse a un motivo puramente científico.  La de Arthur Müldner y el viaje de Moritz Schanz, en cambio,  redactaron crónicas descriptivas de interés histórico que se reproducen  parcialmente por razones de espacio.

       En su conjunto refuerzan  la imagen de  Montevideo como un  puerto de frecuente recalada para el abastecimiento de expediciones y viajes marítimos europeos  que navegaron  frente a    la costa este del Uruguay en el siglo XIX.

      El historiador Horacio Arredondo  aportó en 1951 una lista –declarada explícitamente por ese autor como  incompleta-  de las expediciones y viajes  marítimos que  anclaron en el puerto de Montevideo en los siglos  XVIII y XIX, con el título de “Bibliografía de Viajeros [4] que no incluye   las  mencionadas en el presente aporte.

      Como disgresión, en el siglo XVIII y  como caso infrecuente, en la expedición marítimo-terrestre mineralógica alemana del barón de Nordenflycht  en 1788, los  científicos  y técnicos  mineralogistas  una vez  desembarcados   en  Montevideo  cruzaron el Río de la Plata hacia  Buenos  Aires, y continuaron  luego  por vía  terrestre  al Perú. [5] También  hubo  varias expediciones marítimas  que  recalaron en  Montevideo   en   el   siglo  XIX  provenientes  de  países  anglosajones,  no descritas  localmente.  [6] [7] [8]

            Las expediciones y viajes germánicos mencionados en el presente trabajo son inéditos y  no han sido referidos en la historiografía  marítima nacional. 

III. LA EXPEDICIÓN DE FRIEDRICH VON WEECH DURANTE LA OCUPACIÓN BRASILEÑA ; SU CRÓNICA SOBRE LA ISLA GORRITI (1825).

             Friedrich von Weech era un ciudadano alemán oriundo  de  Chemnitz (Sajonia). Se estableció en Río de Janeiro donde explotó una plantación de mandioca. No soportó el clima tropical y, minada su salud, decidió viajar a Buenos Aires para reponerse e instalar un establecimiento agropecuario. No pudo lograr su objetivo y decidió regresar a Europa embarcándose en el buque sueco PALLAS. Pasó por Montevideo y Maldonado, describió la Isla Gorriti y  la guerra de guerrillas de los  orientales contra los brasileños. Relató: 

:”…. La Isla Goritte [sic] tiene el perímetro de una legua. Está totalmente deshabitada y sólo crecen en ellas plantas  que prosperan en un suelo salino. Los ingleses habían construido galpones y trincheras en le última expedición contra Monte Video y B. Ayres. Algunos cañones de hierro yacían en las troneras y parecían no utilizables ….”   

Documentó el proceso revolucionario oriental escribiendo:

“…. Pedimos autorización para ir a la costa pero el capitán lamentó no poder cumplir con este pedido dado que en la pequeña ciudad de Maldonado se había levantado la bandera de la  insurrección y la costa era constantemente recorrida por jinetes armados. Pero obtuvimos el permiso de que cuando viéramos en su buque que se izara una bandera blanca, podíamos trasladarnos a la costa en un bote, pues sería una señal de tregua para los habitantes de la pequeña ciudad ….”

Es  autor  de  un  trabajo  destinado  a  los  emigrantes  alemanes  al Brasil titulado : “O comercio do Brasil no sistema colonial” (Sao Paulo, Martins Fontes, 1992) donde efectúa recomendaciones sobre la alimentación de los esclavos afrobrasileños en las plantaciones. 

TÍTULO DE LA CRÓNICA

             El título de la presente crónica es: ”Reise über England  und Portugal nach Brasilien und den vereinigten Staaten des La Plata Stromes während den Jahren 1823  bis 1827 von  J. Friedrich von Weech, vormals Offizier in k. b. Diensten. Dritter Theil. München 1831. Gedruckt bei  Fr. X. Auer”. Título traducido: “Viaje por Inglaterra y Portugal a Brasil y los Estados unidos de la corriente del Plata durante los años 1823 hasta 1827 por J. Friedrich von Weech, antiguamente  oficial al servicio real. Tercera Parte. Munich 1831. Impreso por Fr. X. Auer”.  [9]  (Figura 1) 

CRÓNICA SOBRE MONTEVIDEO (1825)

             Transcribimos algunas líneas de la crónica donde anticipa con lucidez la futura  inmigración europea  al Uruguay que ocurriría en las últimas décadas del siglo XIX así como la tenaz  resistencia oriental frente a la ocupación lusobrasileña:

 Montevideo, el centro comercial  más importante del Virreinato de Buenos Aires ha disminuido notablemente su comercio desde la última guerra. La ciudad que cuenta al presente  con 18.000 almas  se halla sobre una pequeña elevación. Del lado del río cuenta con fuertes baterías y del lado de tierra está provista de fortificaciones carentes de importancia. Las calles son irregulares  y se hallan adoquinadas.

Se encontraba en este momento  un número significativo de tropas brasileñas, verdadera chusma, de la  que se podía estar convencido que huiría ante el primer combate.

Los insurgentes de la Banda Oriental bajo el comando del general Lavalleja, anteriormente oficial al servicio brasileño, se atrevían a llegar hasta los muros de la guarnición  que carecía totalmente de caballería, y la mantenían en tal situación de inseguridad, que sólo grandes contingentes de tropas se atrevía a salir fuera de las puertas de la ciudad, y se dedicaban a acosar permanentemente  y a fatigar  a la guarnición. El espíritu de los habitantes, que hablan en español, es decididamente contra Brasil.

[...] Es de lamentar intensamente que esta provincia, la más austral de la gran nación brasileña sea desde  hace muchos años, el escenario de permanentes conflictos; se halla en  latitud sur  34º54´48´´ y goza del clima más sano y suave del mundo; allí    prosperan los frutos de  muchos  de  los   países tropicales.[...].  Seguramente  vendrá el  tiempo en que la superpoblada Europa envíe a este hermoso país su exceso de seres humanos.

El  viajero prosiguió hacia Europa su viaje a bordo del buque sueco PALLAS. 

IV. LA EXPEDICIÓN ANTÁRTICA  BALLENERA Y FOQUERA DE EDUARD DALLMANN A  BORDO DE LA GRÖNLAND (1873-74) 

RESEÑA BIOGRÁFICA

      Eduard Dallmann  (Figura 2) nació en Flehte, pueblo incorporado más tarde a Blumenthal, cerca de Bremen, en marzo 11, 1830. A los 15 años ingresó a la Armada como grumete. Tres años más tarde era un marinero “completo” trabajando en buques balleneros y de carga. Estudió el arte del pilotaje en la Escuela de Pilotos de Bremen. Realizó tres expediciones: en el año 1859 al Pacífico, en 1864-66 al estrecho de Bering  y  en 1866-69 a los mares de Okhotsk  y  Chukchi  destinadas  a  la  caza  de  ballenas.

      En julio 22, 1873 se  asignó a Dallmann el comando del velero GRÖNLAND  provisto de un motor auxiliar a vapor para dirigir una expedición de caza de ballenas y  de exploraciones  geográflcas en la  península antártica partiendo  de  Hamburgo  en  dicha  fecha. Descubrió  y   cartografió   las   islas   de    Anvers, Brabant,  Liège y Kaiser Wilhelm así como la salida del canal de Bismarck. Se retiró en 1894; falleció  en  1896  en  Blumenthal  los 66 años.   

 LA  RECALADA  EN  MONTEVIDEO DE  LA  EXPEDICIÓN  DE EDUARD DALLMANN EN ABRIL 16, 1876 A BORDO DE LA GRÖNLAND; LAS DESERCIONES

      El título del “Diario de Navegación” es: “Journal geführt am  Bord des Dampfschiffes “Grönland” Capitain Eduard Dallmann auf die Reise von Hamburg auf d. Walfisch u .Robbenfang an den Küsten von South Shetland Islds, Coronation Isld. u. Palmerland geführt von R. Küper”. (Figura 3) Título traducido:   “Diario llevado a bordo del barco a vapor “Grönland”, Capitán Ed. Dallmann en su viaje de Hamburgo para la captura de ballenas y focas en las costas de las islas Shetland del Sur, isla Coronation y Tierra de Palmer, conducido por R. Küper” [10]  

EL VELERO GRÖNLAND

      Dicha Sociedad confió a Dallmann el mando de  la brigbarca  GRÖNLAND .  La embarcación   era   un    velero  de  tres mástiles  sin  verga en el palo mesana, 44.6 m.  de   eslora, 8 m.  de   manga      458   toneladas  de  desplazamiento, y dotada  de    un   motor   auxiliar   de   50  caballos;  fue    fabricada    en    los  astilleros  Wenke  (Bremerhaven)  en  1872 .

      Esta expedición fue la primera en viajar  a la Antártida en un velero provisto de un motor auxiliar a vapor. Su capitán,  Eduard Dallmann, es considerado el primer navegante alemán que penetró en el Polo Sur donde bautizó diversos accidentes geográficos con  nombres alemanes. 

LA  RUTA; CONTRIBUCIÓN  CARTOGRÁFICA

      Su trayecto incluyó a las Islas Azores-donde contrató arponeros experimentados- y del Cabo Verde llegando en noviembre 18, 1873 a las islas Shetland del Sur. Allí, además de las actividades de caza exploró la región del punto de vista geográfico y reveló varias inexactitudes en las cartas marinas del Almirantazgo británico.  Al final de febrero de 1874 inició su regreso, recaló diez días en Port Stanley (Islas Malvinas) y se dirigió a  continuación a Montevideo, adonde llegó en abril 16, 1874.

      En Montevideo su “Diario  de Navegación”   refiere  serios problemas de disciplina de la tripulación, riñas, ebriedad  y  veintidós deserciones, siendo requerida  la participación del cónsul alemán en el conflicto. En su “Diario de navegación” escribía el día 26: “ De tarde a las 6 ½ los marineros Dreke y ..... estaban totalmente ebrios,  hacían mucho ruido a bordo y finalmente querían apalearse”. La expedición abandonó el puerto de Montevideo en abril 29, 1874. 

IV. LA  EXPEDICIÓN  CIENTÍFICA DE  GEORG VON NEUMAYER A BORDO DEL BUQUE  OCEANOGRÁFICO  GAZELLE (1874-1876).

      La expedición fue estimulada por los exitosos viajes marítimos y científicos a la Antártida y Polo Sur de los años 1850, 1860 y 1870 provenientes de países europeos. También  reforzaron este estímulo los hallazgos- sorpresivos para los conocimientos de la época- de organismos vivos en las profundidades  marinas, con motivo de las reparaciones  del  cable   telefónico    transatlántico  y  los   progresos técnicos  de   los  instrumentos    marinos   y  de   investigación    oceanográfica. 

RESEÑA BIOGRÁFICA

      La organización de esta expedición fue confiada  a Georg von Neumayer (1826-1909). (Figura 4) Este científico y explorador polar bávaro nacido en Kirchheimbolanden (Palatinado) concibió la idea de  crear una red de cooperación internacional en meteorología. En 1857 fundó el “Flagstaff Observatory for Geophysics, Magnetism  and Nautical Science” (“Observatorio Flagstaff de Geofísica, Magnetismo y Ciencia Náutica”) en Melbourne, Australia, del cual  fue director hasta 1864. También organizó el “Primer Año Internacional Polar (1895)”  y fue director de la  oficina hidrográfica alemana “Deutsche Seewarte” (1876-1903). Falleció en Neustadt en 1909.  Es autor de “Die internationale Polarforschung” (“La investigación polar internacional”. Berlín, 2 vols.) En 1981 se creó en la Antártida una estación que lleva su nombre. 

LA CRÓNICA

      La crónica  se titula: “Die Forschungsreise S.M.S. “Gazelle” in den Jahren 1874-1876 unter Kommando des  Kapitän zur See Freiherr von Schleinitz”.  Band 1-5. Hydrographisches Amt des Reichs-Marine-Amts (Hrsg.). Berlin. Ernst Siegfried Mittler und Sohn 1888, 1889, 1890. (Figura 5) Título traducido: “El viaje de investigación de la S.M.S. GAZELLE en los años 1874-1876 bajo el comando  del  Capitán  de  Mar  barón  von  Schleinitz”; 5 tomos, Berlín. [11] 

LA FRAGATA  GAZELLE  Y  SU  RUTA

      El buque, propulsado a vapor, pertenecía a la clase de las corbetas cubiertas o fragatas-crucero. Su construcción se  inició en 1855 en  Danzig.  El  material de construcción  del   casco,  la   madera,  era   conveniente  para  las  mediciones magnéticas.

      En  junio 2, 1874 la embarcación fue oficialmente destinada a la expedición que aquí se comenta. En  la  cubierta  superior  los  cañones  fueron  sustituidos por alojamientos  y  laboratorios   para   los   científicos  y  se   redujo   el  número  de tripulantes.  Su eslora era   de  58 metros, su manga de 12 metros, su quilla, de  casi 6 metros y su velocidad podía alcanzar los 13.5 nudos horarios.

      Luego de visitar el archipiélago Bismarck y  las islas Salomón, Fiji y Samoa, en febrero  8, 1876  la  GAZELLE  abandonó  Punta  Arenas, Chile cruzó el Estrecho de Magallanes, midió las temperaturas del mar, las velocidades de las corrientes  y  efectuó  una  serie  de  sondeos  desde el estrecho de Magallanes hasta el Brasil recogiendo  muestras del fondo oceánico . Regresó a  Kiel en 1876. 

LAS TAREAS CIENTÍFICAS

      Las  tareas  de  la  expedición  eran: en  lo  oceanográfico, las  medidas de las corrientes, temperaturas, salinidad de las aguas y profundidades marinas; en lo meteorológico, las temperaturas, concentraciones de ozono, velocidades de los vientos, fuerza del viento y registro del tiempo; en lo astronómico, la observación del tránsito de Venus; [12] en lo etnográfico, el estudio  antropológico y etnológico de los pueblos;  en las ciencias naturales, la recolección  de elementos   zoológicos  y  botánicos; en  lo    geográfico,  el   perfeccionamiento cartográfico. [13]  Finalmente,  se  asoció   a  la expedición el cumplimiento de tareas militares y políticas. [14]

      Abandonó el puerto de Kiel en junio 21 de 1874 en dirección a Capetown e islas Kerguelen donde  los  astrónomos de  la  expedición  observaron  el  tránsito de Venus, continuando luego el buque su viaje alrededor del  mundo.  

 LLEGADA A MONTEVIDEO; ENCUENTRO CON LA CORBETA INGLESA CHALLENGER.

      En  febrero  16  de  1876 la  GAZELLE  ancló en. la rada  de  Montevideo. [15]   No se conoce  ninguna crónica  sobre esta  recalada.  La GAZELLE  encontró en Montevideo a la corbeta oceanográfica inglesa CHALLENGER  en viaje de retorno a Europa. [16] Los comandantes de ambas expediciones acordaron seguir rutas atlánticas diferentes para diversificar las investigaciones  oceanográficas.  

LOS RESULTADOS DE LA EXPEDICIÓN

      Los hallazgos de la expedición se destinaron a ampliar las colecciones del  Museo de Ciencias Naturales de  la Universidad   Humboldt   de   Berlín.   Entre otras, éste se enriqueció con  una colección de más de 200 ejemplares de peces, pieles y esqueletos de mamíferos, incluyendo varias  especies de focas, erizos de mar, corales,  cangrejos e invertebrados así como  aves y diversas muestras de minerales. El  buque abandonó Montevideo en febrero 19 y llegó al puerto de Kiel en abril de  1876.  

VI.  LA  EXPEDICIÓN COMERCIAL AUSTROHÚNGARA  DE ARTHUR MÜLDNER A BORDO DE  LA  ALBATROS   Y  SU CRÓNICA  SOBRE  MONTEVIDEO (1886).

      La crónica se titula: ”Reise S.M. Schiffes “Albatros” unter Commando des k.k. Fregatten-Kapitäns Arthur Müldner nach Süd-Amerika, dem Caplande und West-Afrika  1885-1886. Auf Befehl der k.k. Reichs-Kriegsministeriums. Marine- Section, unter  Zugrundelegung  der  Berichte  des k. k.   Schiffscommandos verfasst von Jerolim Freiherrn von Benko k.k. Corvetten-Kapitän”. Carl Gerold’s Sohn in Wien. Pola 1889. (Figura 6) Título traducido: “Viaje del Buque de S.M. “Albatros” bajo comando del Rl. Capitán de Fragata Arthur Müldner hacia América del Sur, País del Cabo y África Occidental 1885-1886). Por orden del Rl. Ministerio de Guerra del Reich, Sección Marina, por aporte de los informes del comando del buque, por Jerolim  barón von Benko Rl. Capitán de Corbeta”.  

LA POLÍTICA MARÍTIMO-MILITAR Y COMERCIAL DEL IMPERIO AUSTROHÚNGARO; SUS VIAJES MARÍTIMOS EXTRAEUROPEOS

             En  la  “Introducción”  de la  crónica impresa  se relata que en 1885 el Gobierno

austrohúngaro dispuso la partida  de tres embarcaciones con un doble  propósito:  por    un lado la promoción estratégica de los intereses comerciales del Ministerio de Comercio Austrohúngaro con relación a  diversos países extraeuropeos a visitar.

      El otro propósito, también declarado explícitamente en dicha “Introducción”, era   el adiestramiento marinero y militar  de cadetes y  oficialidad  que requería la realización periódica de un viaje oceánico de un año de duración y que  idealmente  transformaría  a inexperientes  marinos en  avezados hombres de mar.  Así, se dispuso que la corbeta ZRINYI visitaría la costa oeste de la India, la FRUNDSBERG, la India del este, mientras que la cañonera ALBATROS viajaría a la costa este de América del Sur, la costa oeste de África y la Tierra del Cabo.

      La crónica del  viaje  presenta detallados datos informativos  de la economía del Uruguay de interés fundamentalmente comercial  como ser, productos agropecuarios, número y precios de animales, precios de comestibles, etc.  Estos aspectos de la economía nacional serían útiles para la evaluación por parte del Imperio Austrohúngaro de la posibilidad de instaurar vínculos comerciales entre ambos países. Se incluía también la factibilidad de recibir inmigrantes en base a la baja densidad poblacional del Uruguay. 

EL VIAJE DE LA CAÑONERA  ALBATROS

      La ALBATROS era una de las embarcaciones de menor porte de la flota real austrohúngara, tipo “schooner”-cañonera, botada en 1873, construida en madera, poseía tres palos,  46 m. de eslora, una manga de 8 m. y una quilla de 3,4 m.. (fig,.8). Desplazaba 570 t, su máquina auxiliar era  de 90 caballos [17] de fuerza que equivalían a 400 caballos efectivos. De la crónica del viaje, se han reproducido aquí sólo los aspectos  que se refieren  a la temática marítima.  La  expedición  zarpó  en  agosto  16, 1875 del puerto de Pola [18] pasando por Tánger, Mogador, Tenerife,   Pernambuco,    Bahía, Río de Janeiro, Paranaguá, Desterro (actual  Florianópolis) y Montevideo  donde ancló en febrero de 1876, continuando luego a Buenos Aires, Ciudad del Cabo, Guinea Portuguesa, Sierra  Leona  y  Dakar. (Figura 7)

      En la larga y documentada descripción de Montevideo el  autor  se apoya en las crónicas de Félix de  Azara [19] y Hermann  Burmeister [20]; era el  tiempo en el que,  habiendo  trascurrido el  lapso  del  gobierno del  presidente Máximo Santos se preparaba la elección de un nuevo presidente de la República.

       La traducción que sigue es del autor del presente trabajo. 

(El puerto de Montevideo, su hidrografía; barcos surtos).

Con referencia al puerto el autor manifestaba  que

“.... en Montevideo operan agentes hábiles e influyentes que obran a favor de intereses y aspiraciones de uno u otro de los países vecinos o como protección completamente segura del otro [21] ; porque   siempre    están    ancladas embarcaciones de guerra brasileñas y argentinas  delante de la capital del Uruguay ….”.

El texto continuaba:

“…. Inglaterra  tiene  siempre  una  reducida  flota  en la rada de Montevideo, cuyos barcos nunca la abandonan al mismo tiempo. A la llegada del  ALBATROS se hallaba la corbeta RUBY a la que  correspondía la protección de los importantes intereses británicos,  aquí como en todas partes. También otras potencias extranjeras tenían barcos aquí; Francia, la cañonera ÉTOILE, los Estados Unidos, la corbeta NIPSIC,  España, la corbeta AFRICA, Brasil, la cañonera  IMPERIAL MARINHEIRO, Argentina, la cañonera URUGUAY y de los  barcos nacionales de guerra, la cañonera GENERAL ARTIGAS. De la flota italiana en el Atlántico Sur se hallaba la cañonera FLAVIO GIOJA. Las cañoneras  inglesas  STORK,  FROLIC  y  READY  abandonaron  pocos   días después el ALBATROS  en la rada. 

  Las profundidades de la bahía de Montevideo oscilan entre 19’ y 20´ y el fondo es  barroso. Debe mencionarse que el puerto y la bahía desde el comienzo del siglo han perdido 5 pies ingleses de profundidad.

En  la parte noroeste de la bahía se halla  “Rat Island” [Isla de las Ratas, actual Isla Libertad] que antiguamente se hallaba fortificada. En la dirección SO  S1/2S  y a 4 cables de la isla se hallan las rocas Sarinas [¿?] sobre las que hay solo 3’ de agua.

  Un segundo bajo, 3 cables al N de  Rat Island lleva 2´de agua y  uno de 3,5 cables  O al N de Rat Island  tiene 7’ bajo el espejo del agua. Las rocas “de la Familia” se hallan en la parte Este de la bahía como a 8 cables de San José con sonda de 1’-2´ de agua.

  Las corrientes  en general son dependientes de las mareas y también son influidas por los vientos reinantes. La corriente  de la marea, dura generalmente  marinas. Dado que  la bahía se halla  bastante protegida desde el SO a N y W, siete horas, la del reflujo, cinco. La última alcanza una velocidad de 2 millas los vientos que provienen de estas direcciones no ocasionan mayores dificultades,  mientras que los que provienen del SO al O  están generalmente acompañados de un fuerte mar de popa que dificulta notablemente el tráfico en la rada y el puerto. Las direcciones de los vientos que se observaron durante la estadía del  ALBATROS soplaban sobre todo del SSO hasta el NNO.

Las diferencias de nivel observadas durante la estadía del ALBATROS fueron de 1.1 braza. Dado que la profundidad del puerto interior  es sólo de 15´-17’ , únicamente  buques de poca quilla pueden  anclar en el puerto. A pesar del fondo barroso, los lugares de anclaje del puerto no pueden ser considerados seguros. Sucede a menudo que en ocasión de fuertes vientos pamperos y los habituales y violentos  vientos, los barcos  garrean.  Los demás deben permanecer en le rada. Los barcos que pueden anclar  en el puerto se aseguran de preferencia con dos anclas, que se colocan en las direcciones SE-NO . Debido a los continuos cambios en las corrientes y por el escaso espacio disponible es aconsejable  usar cadenas. 

(Los diques)

  Hay tres diques, uno, al sur, pertenece al Barón Mauá que puede recibir embarcaciones de hasta de 14’ de profundidad. Los otros se hallan en la zona de la pequeña ciudad del Cerro y pertenecen a la firma Cibils.

  La ALBATROS obtuvo el carbón de Cardiff de la firma Cibils. Era importado también de  Sunderland, Glasgow y  Newcastle. 

(La ciudad de  Montevideo).

   El nombre completo de la ciudad es San Felipe y Santiago de Monte Video, monte sobre el cual la ciudad se halla parcialmente construida y que le ha dado su nombre. Este monte se levanta en su más alto nivel a 95´ sobre el espejo de agua de[l Río de] La Plata. La Sierra do Cerro  que limita la parte noroeste de la bahía de Montevideo se levanta hasta una altura de 505´, una notable e infrecuente interrupción de  la  uniformemente baja  orilla de [l  Río de] La Plata.

   La ciudad  está construida sobre una península bañada por [el Río de] La Plata.

   Las numerosas casas bajas con techos planos dan al extranjero, aquí y allá, un aspe cto que recuerda  el  Oriente. De  acuerdo  a  las costumbres españolas y portuguesas están a menudo dotadas de torres panorámicas.“from which the merchants look out for ships”, como las describe un observador inglés.

   Se han utilizado  ricos y costosos materiales de construcción en edificios como la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Bolsa, varias iglesias y capillas, el Teatro Solís, el Mercado y mansiones  privadas con aspecto de villas. Otros edificios públicos atraen la atención, tales como la Universidad, el Museo Nacional, la Biblioteca pública, etc.  

(La hidrografía de la costa, los faros, los puntos de orientación).

   La costa oceánica y la orilla de [l Río de] La Plata son en su mayor parte llanas y arenosas y muestran pocos buenos puertos mientras que Uruguay tiene en su mayoría  costas altas y un gran número de lugares de atraque para la movida navegación fluvial. Los barcos de mediano porte pueden llegar hasta Paysandú y con situación favorable de las aguas, hasta Salto hasta la bahía de Maldonado.

   Como puntos de orientación son muy apropiados la cumbre de la Sierra de las Ánimas de 1.765´ de altura,  el faro de la Isla [de] Flores y el pontón  del Banco Inglés. Pasando la Isla [de] Flores, el Monte Cerro,  el faro de la punta Brava  y la torre sudeste de la Catedral de Montevideo son buenos puntos de orientación.

   Llegando desde los cuadrantes NO y SO se debe timonear  en el curso oeste entre East Point [Punta del Este], la bahía de Maldonado y la isla Lobres [de Lobos] hasta que se avanza en el curso  NW, se observa el Cerro  y se entra directo en la rada.

   Con la ayuda  de los puntos de orientación referidos uno puede dirigirse hacia Montevideo aún de noche; el tramo posterior hasta el verdadero puerto no es aconsejable en una noche muy oscura ya que es difícil contemplar  las muy variables corrientes así como los aquí siempre  anclados barcos  que dificultan de noche las maniobras de la entrada.

   Debe notarse que los oscurecimientos de la luz del faro de la isla [de] Flores no son completos, sino que la luz durante la duración del oscurecimiento aparece en el límite de la visibilidad, levemente disminuida.

 LA PARTIDA DE MONTEVIDEO; LLEGADA A BUENOS AIRES

   Ante la normalidad anticipada para las elecciones presidenciales, que no constituían ningún peligro para los  ciudadanos de la monarquía, el barco abandonó Montevideo en marzo 5, dirigiéndose hacia Buenos Aires conduciendo al ministro Residente de la Monarquía Barón Salzberg.  Después de abandonar la rada exterior, por indicación de los prácticos nos colocamos en el curso SW ¾ 4W en el que avanzamos 29 millas. A continuación dirigimos el timón hacia el faro Cuirassier y luego al del Banco Chico. Por dificultades en la navegación utilizamos el vapor y a las 8 de la mañana divisamos la costa de Colonia. A las 11 incorporamos al práctico y a la 1h30m anclamos en la Boca del Riachuelo, con 3m60 de profundidad.

 VIII. EL VIAJE DEL COMERCIANTE MORITZ SCHANZ A BORDO DE LA PORTO ALEGRE DESDE EL BRASIL Y SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1890) [22]

      El viaje  del comerciante alemán Moritz Schanz  redactado en 1890 y publicado en 1891  dejó una interesante crónica sobre Montevideo  y su puerto.

  RESEÑA BIOGRÁFICA

      Moritz Schanz nació en Treuen (Alemania) en diciembre 12, 1853. Entre 1875 y 1890 ejerció el comercio mayorista en Río de Janeiro. En  la  década  siguiente, retirado de sus actividades comerciales, se  dedicó a viajar y se vinculó a diversas  organizaciones  de  intercambio  comercial  y de promoción del cultivo del algodón en las colonias alemanas  africanas, Estados Unidos y la India.

 EL VIAJE

      La crónica del viaje se titula: ”Quer durch Süd-Amerika. Reise- Skizzen aus d. Jahre 1890. Río Grande do Sul, Montevideo, Argentinien, Paraguay, Anden-Übergang,  Chile”. Hamburg,  Mauke, 1891. (Figura 8) Título traducido: “A  través de  Sudamérica. Esbozos de viaje del año 1890, Rio Grande do Sul,  Montevideo. Argentina, Paraguay, cruce de los Andes, Chile”.

      El  motivo original del viaje –luego extendido al Río de la Plata y al Pacífico-fue el reconocimiento de las colonias alemanas de Río Grande do Sul.

 LA RECALADA EN MONTEVIDEO  DE LA PORTO ALEGRE  [23]

      El  viaje  a  Montevideo  comenzó  en  setiembre  de  1890 en  Río  de Janeiro en   el buque  VICTORIA del  Lloyd  Brasileiro que conducía  además a  ciento veinte inmigrantes silesios, germanopolacos y germanorrusos destinados a las colonias alemanas del sur del Brasil.

      Después de recalar en Santos y Desterro (actual Florianópolis) el buque ancló en  Río  Grande  do  Sul., puerto  desde   el   cual  el  viajero visitó Pelotas, Sao Leopoldo,   Cachoeira,  etc. En   Río Grande do Sul  Moritz Schanz se embarcó en  la  PORTO  ALEGRE,  perteneciente  al  Lloyd  Brasileiro, con  destino  a Montevideo.   Se reproducen    parcialmente-  por   razones  de  espacio-   una detallada descripción de esta ciudad, vista por ojos europeos, particularizándose en los aspectos arquitectónicos  y costumbristas. La traducción que sigue es  del  autor.

(La PORTO ALEGRE, el puerto de Río Grande, la costa oriental).

Nos embarcamos  en  el  puerto  de  Río  Grande a  bordo de la  PORTO  ALEGRE,  el buque  más nuevo perteneciente al Lloyd Brasileño, con doble hélice, luz eléctrica, bien ventilado y elegantemente amueblado. Después de haber navegado durante  una hora hasta el faro, se desembarcaron allí  los prácticos y tres pasajeros ciegos que se habían escondido en el buque tratando de viajar gratis a Montevideo.

   Después de pasar entre las bajas orillas y los bancos de arena colmados de gaviotas atravesamos   la barra y nos  introdujimos  en el verde-oscuro Atlántico. El viaje  prosiguió  navegando  a pocas millas de la costa,  a  partir  de  Castillos  Grande,  bien    provista    de    faros.  Doblando    el   peligroso  cabo  Maldonado pasamos  por  la  desierta  isla   de  Lobos  donde   la  caza de lobos marinos se hallaba arrendada. Más  adelante, la  desierta  isla  de  Flores con su  faro y  estación  de  cuarentena   donde  se  consigue  una  mala y cara atención, y donde el   gobierno  oriental, a  menudo  sin  justificación,   declara   como  de   peligro  sanitario  a  barcos  que  vienen  del  Brasil, y somete  a  los pasajeros a un prolongado período de cuarentena, a veces de hasta catorce días [...].

 (La ciudad de Montevideo; el puerto, la arquitectura).

   Enseguida aparecen progresivamente las torres y casas  de Montevideo y  luego la excelente construcción del Hotel Nacional y después de un viaje de 26 horas, arrojamos el ancla frente de la Aduana. Debimos esperar 1 ½ horas hasta que la policía marítima se dispusiera subir a bordo y finalizada  su visita felizmente, pudieron acercarse los botes que hasta el momento se habían mantenido a una distancia respetuosa.  La revisación del equipaje en la Aduana fue rápida y buscamos el conveniente “Hotel des Pyramides”, otros buenos hoteles son “La Paix”, “Oriental”, “Continental” y ” Paris” [...].

   Se habían proyectado grandes edificios portuarios con rompientes de rocas de un valor de 12 millones de libras esterlinas y al presidente Santos se le había prometido una entrega  de 700.000 libras por la autorización de la concesión, pero el pequeño negocio privado suscitó sospechas anticipadamente  y la construcción del puerto se postergó hasta la actualidad [...].

   El estilo de construcción de las casas es mayoritariamente andaluz: de planta baja en los suburbios, de uno o dos pisos en la ciudad, todas las casas tienen techos planos, azoteas rodeadas de balaustradas de piedra o rejas de hierro, en ocasiones también con agregados de balcones para una eventual continuación de la construcción hacia arriba.

Aquí y allá se levantan pequeñas torres de observación, miradores, sobre los techos planos, que  ofrecen sobre todo de noche un lugar preferido de permanencia [...]. Rejas hermosamente trabajadas protegen  por fuera  las ventanas que llegan hasta el piso, dotadas interiormente de celosías de madera.[...].

El mármol blanco que es introducido en grandes cantidades de Italia  decora también el exterior de las casas generalmente bien construidas [...]

 (Los carruajes   de alquiler).

Una larga fila de carruajes privados y de alquiler pintados de negro con  dos animales de tracción, pura sangre y media sangre, coupés, victorias y landós  muestran el lujo con que aquí se uncen los animales .Los carruajes de alquiler no están numerados y con la excepción de no vestir libreas los cocheros,  hacen una impresión señorial. En realidad los fiacres son la mayor parte  privados, que después del crac debieron ser despedidos [...].

 (La calle principal).

   La calle de tráfico principal de la ciudad es la Calle 25 de Mayo que se extiende a mediana altura de la colina y que muestra tiendas lujosas, hoteles y palacios bancarios [...].. La favorable situación de Montevideo ha sido muy apropiada para la limpieza,  cada lluvia limpia las calles, en bajada.

   La antigua plaza principal de la ciudad es la Plaza Matriz embellecida por jardines donde en el verano se desarrollan conciertos todas las tardes. Aquí se levantan dos torres cubiertas de azulejos y la cúpula de la gran Catedral (Matriz), cuyo interior es rico, pero no excesivamente [...].

   Cerca se halla la plaza más grande de la ciudad,  la Plaza Independencia bien pavimentada y provista de árboles y bancos, sobre la que se encuentran edificios del Gobierno y Senado, diversos hoteles y el gran edificio de la Ópera, el teatro Solís, este último flanqueado por dos pabellones redondos, una fachada con columnas  y  una ancha escalera. En el ala derecha se encuentra el  Museo  Nacional [...].

   Detrás se halla el gran Mercado Central que hace una muy buena impresión con su agua corriente y sus bancos de mármol y donde se vende pescado, carne, frutas y verduras [...]..

   Siempre continuando sobre la cúspide de la colina y desde la Plaza Independencia se encuentra la ancha avenida 18 de Julio con la plaza  Cachanga [Cagancha], el punto más ancho de la ciudad, cuya columna está coronada por la estatua de la Libertad, visible desde muchas partes de la ciudad [....]. Cerca de esta plaza se encuentra el Palacio Santos, actualmente habitado por su viud

(El Cementerio Central).

Continuando por la calle 18 de Julio y doblando a la derecha se encuentra el  Cementerio Central, hermosamente dispuesto, que en tres sectores y entre flores y cipreses  baja abruptamente hacia el mar. La disposición es la de los cementerios italianos con nichos en los muros, sepulturas familiares, etc.

 (Las afueras de Montevideo).

   La calle 18 de Julio conduce después de una hora a la Unión entre cuyas amables casas  se erige orgullosamente la columnata del Hospital Italiano que produce una impresión principesca [...].

   En dirección  al parque El Prado sigue una sucesión de hermosas villas con jardines, donde los árboles europeos comienzan a reverdecer. Los árboles frutales presentan flores blancas [...]. La más hermosa de las propiedades de aquí es el palacio ajardinado de la Embajada Argentina, muy próximo a la entrada al Prado, el Bois de Boulogne de Montevideo [...].

   Si se utiliza el transporte con caballos más allá del Paso del Molino se rodea en una hora el arco de la bahía y se llega hasta el Cerro cuyo  vértice calcáreo representa  la única montaña. Se halla coronada por la fortaleza Artigas y un faro [...].

 (Los baños de la “Compañía General de Créditos y Obras Públicas”).

   Al final de la calle  nos encontramos con la  gran institución de baños de la Compañía General de Créditos y Obras Públicas cuyo interior se halla revestido con mármol blanco. En altas y elegantemente decoradas salas  hay dos grandes piletas para señores y señoras con todo confort, con salones de espera, de conversación y de reposo siendo una institución modelo de primerísimo rango [...].

   Doblando el final de la península, del lado el mar, encontramos la calle Santa Teresa, paralela a la playa. Mientras que en la parte superior de la ciudad falta la vida nocturna de una ciudad grande, y que a partir de las 11 horas las calles principales se hallan vacías, aquí abajo se desarrolla una interesante vida nocturna. Los locales de baile que se encuentran aquí son vigilados por la policía y cada uno que ingresa es revisado sobre porte de armas y si se observa el tipo de personas que concurre no sorprende que casi todas las noches ocurran asuntos de cuchillos y revólveres. La Policía   controla bien  y  señala  su  presencia  de noche con noche con    pitadas desde sus puestos de control. También las horas son señaladas con pitadas [...].

 (Las damas de Montevideo).

   Las damas, famosas con justicia por su hermosura en toda América del Sur llevan todavía la negra mantilla de bordado sobre la cabeza y los trabajadores llevan en su mayoría la redonda boina española [...].  

 (Caballos,  cocheros y entierros).

   Uno encuentra muchas personas a caballo, que mismo dentro de la ciudad corren al galope. Los cocheros de los carros de transporte montan uno de los tres caballos mientras que va un cuarto  por detrás. Los entierros se desarrollan con gran pompa. Costosos carruajes fúnebres son tirados por caballos negros.  El conductor y los ayudantes deben ser negros,  que aquí son una rareza [...]

       En resumen, el acceso a crónicas en idioma alemán  ha permitido, sumando  el presente aporte con los anteriores,  totalizar nueve expediciones y viajes  marítimos germánicos inéditos que recalaron en el puerto de Montevideo en el siglo XIX. No citados por la historiografía marítima local, indican la frecuencia  de su elección como puerto  y base de  abastecimiento de la costa este de América del Sur  para las expediciones, sobre todo antárticas.

 






 


 

[1] Los trabajos I y II de esta lista corresponden respectivamente a: BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas germánicas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. I. El puerto de Montevideo en 1884. Un relato de la expedición de la corbeta austrohúngara AURORA”.  Revista Naval (Montevideo),   julio 1995, págs. 111-116. BAUZÁ, Carlos A.:” II. La expedición del geógrafo austrohúngaro Wilhelm Kreuth y su recalada en Montevideo en 1889”. Conferencias año 2004. Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial. Montevideo; en prensa.

 

[2] Los balleneros y foqueros  desempeñaron un rol  importante en el descubrimiento y cartografía de las islas periantárticas en el siglo XIX. (Véase PRADERI, Raúl: “Los balleneros británicos y su contribución a la exploración de los mares boreales y australes”. Comunicación a la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial en agosto 19, 2004; en prensa).

 

[3] Algunas expediciones germánicas a América del Sur se desarrollaron en el Pacífico. (Ver VEGAS VÉLEZ, Manuel: “Algunas expediciones germánicas en el Pacífico en el siglo XIX”. Actas del Primer Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana. Callao, noviembre 5-7, 1991. Instituto de Estudios Históricos Marítimos del Perú. Lima, 1993, págs. 399-409).

 

[4] ARREDONDO, Horacio: “Civilización del Uruguay”. Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. El Siglo Ilustrado, Montevideo 1951, t. II, págs.6-118.

 

[5] BAUZÁ, Carlos A.: “El pasaje por Montevideo de la expedición mineralógica marítimo-terrestre alemana del barón de Nordenflycht en  1788 al Perú”. Derroteros de la Mar del Sur (Lima),  marzo 2005, págs. 6-14.

 

[6] BAUZÁ Carlos A.: “El velero inglés SUNBEAM en Montevideo (1876)”. Revista Naval (Montevideo), setiembre 1999, págs. 93-98.

 

[7] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas anglosajonas que  recalaron en Montevideo en el siglo XIX. II. La recalada del velero inglés HMS CHALLENGER en Montevideo (1876)”.  Revista Naval (Montevideo) año XVI, núm. 46 (abril)  2004, págs. 39-42.

 

[8] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas anglosajonas que recalaron en Montevideo  en el siglo XIX. III. La expedición antártica  de James Weddell a bordo de la JANE (1820-1822)”. Leído en la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial en 2004; en prensa.

 

[9] Se agradece el envío documental al Dr. Reinhard A. Krause  del  “Alfred-Wegener-Institut für Polar und -Meeresforschung (“Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marítima”) de Bremerhaven, República Federal de Alemania.

 

[10] Para   preparar   la  expedición   Dallmann  viajó  a  los  Estados  Unidos donde encargó  lanchas  balleneras  auxiliares  en  New  Bradford,  adquirió  cañones arponeros y contrató a dos marineros. El viaje, dirigido a las islas Shetland del Sur, se organizó por iniciativa de la “Deutsche Polarschiffahrtgesellschaft” (“Sociedad Alemana de Navegación Polar”). El Diario .de bitácora de esta expedición fue amablemente suministrado por el  Dr. Reinhard A. Krause,  que agradecemos, así como el envío de la ficha bibliográfica de BARR, William, KRAUSE, Reinhard A. y PAWLIK, Peter-Michael: “Chukchi Sea, Southern Ocean, Kara Sea: the polar voyages of Captain Eduard Dallmann, whaler, trader,  explorer (1830-66)”.  Reino Unido; Polar Record 40 (212): 1-18 (2004). Un laboratorio establecido en la Antártida por el Instituto citado más arriba lleva su nombre.

 

[11] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) el envío de la carátula.

 

[12] El tránsito ocurre cuando una estrella u otro cuerpo astronómico pasa por frente a otro mayor sin ocultarlo. El tránsito de Venus o Mercurio delante del sol es, por lo tanto, la travesía visual de uno de estos planetas en el trayecto descrito.

 

[13] ROSSBERG W,: “Capitain Dallmann, Polarfahrer und Kolonialpionier” (“Capitán Dallmann, viajero polar y pionero colonial”). Nordwestdeutsche Landes-Zeitung. Bremen-Blumenthal, 1940. (Cortesía del Dr. Reinhard A. Krause).

 

[14] Existen numerosas publicaciones respecto a esta expedición, por ejemplo  COLEMAN, C: “100 Jahre Deutsche Tiefseeforschung”. Naturwissenschaftliche Rundschau,  Heft 11 (1999) 442-446. Freiwilliges ökologisches Jahr im Museum für Naturkunde. (Año ecológico del  Museo de Ciencias Naturales (Berlin). STUDER Theophil: “Bericht über die Weltumseglung derGazelle”. Mitt. d. Narturf. Ges. Bern 1876 (1877), 19-27.

 

[15] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) su generoso envío de material histórico sobre esta expedición.

 

[16] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas británicas  que recalaron en  Montevideo en el siglo XIX.  III. La recalada del velero inglés HMS CHALLENGER en Montevideo (1876)”.  Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial: “Conferencias 2003”,  edit. Pesce; en  prensa.

 

[17] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) así como al Sr. Juan Antonio Marotta (Hamburgo) el aporte  de material  documental sobre el viaje de la ALBATROS .

 

[18] Pola: principal puerto militar del Imperio Austrohúngaro. Se halla situado a 110 kilómetros al sur de Trieste.

[19] Félix de Azara (1746-1811). Viajero español. Probablemente el autor de la presente crónica se refiere al ”Viaje a la América  desde 1781 hasta  1801”

 

[20] Hermann Burmeister (Stralsund 1807-Buenos Aires 1892), Profesor de Zoología de la Universidad de Halle (Alemania). Radicado en Buenos Aires desde 1861, fue Profesor y Director del Museo de Historia Natural. Publicó sus impresiones sobre Montevideo en el libro “Reise durch die La Plata Staaten mit besonderer Rücksicht  auf die physische Beschaffenheit und dem Culturbestand der Argentinischen Republik” (Halle, H. W. Schmidt, 1861). (“Viaje por los Estados del Plata con especial referencia  a la estructura física y estado de la cultura de la República Argentina”). (EMBACHER Friedrich: “Lexikon der Reisen und Entdeckungen”. Leipzig 1882. Verlag des Bibliographischen Instituts; págs. 59-60. “Diccionario de viajes y descubrimientos”).

 

[21] Son probablemente las “estaciones navales”;  Salvador María Lozada en “La deuda externa  y el derecho” comenta que “[...] los estados europeos sostenían que podrían usar su fuerza e intervenir- como en Nicaragua- para cobrar sus deudas y proteger a sus nacionales contra regímenes inestables y corruptos abusando de la doctrina de la extraterritorialidad” (Internet).

[22] Se agradece al Sr. Juan Antonio Marotta (Hamburgo) y al historiador Bernhard A. Krause (Bremerhaven) el envío de material  sobre esta expedición.

 

[23] Las expediciones germánicas al sur de América del Sur se citan en SCHÜCK, A.:”Die Entwickelung unserer Kenntnisse der Länder im Süden von Amerika”. (“El desarrollo de nuestros conocimientos sobre los países al sur de América del Sur”). Verhandl.  Vereins für Naturwiss. Unterhaltung zu Hamburg. Nr. 8 (August 1882).  También agradezco al Dr. Reinhard A. Krause el envío de esta ficha bibliográfica.

 

 
 

  

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