Historia y Arqueología Marítima

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UNA PROEZA NÁUTICA EN EL SIGLO XX: 

La conquista de las profundidades  submarinas del Ártico

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Wilkins

Por Daniel Castagnin:   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2004

 El ayer no está aún escrito;

depende   del   mañana.

        Antonio  Machado 

El tema propuesto para este trabajo inevitablemente trasciende el ámbito privativo a los descubrimientos, para entremezclarse en forma total con dos tópicos claves de la historia universal: los avances de la técnica y la lucha por el poder.

Esto supone una cuestión metodológica previa, ya que ninguno de esos temas puede llegar a ser abordado sin mencionar y conectar con los otros dos.

En concreto, entonces, nos referiremos, en forma simultánea, a estos tres temas: “La Conquista práctica de las profundidades del Océano Ártico";  “La Utilización primordial del Submarino nuclear" y  "El despliegue global del Sistema Polaris de misiles con cabeza nuclear y de largo alcance".

Así , con un solo golpe en el Tiempo, una misma potencia alcanza la conquista del último Gran Espacio Marino que restaba virgen sobre el globo, empleando para ello un nuevo ingenio submarino de capacidades fantásticas. A partir de ese mismo momento, procede al despliegue de un sistema de armas absoluto, cuyo empleo (afortunadamente no comprobado) puede determinar la supresión total y definitiva del poder militar de un adversario de su misma talla. Y, lo que es mucho más real, el efectivo Poder Disuasorio de dicho sistema aseguró  la Paz sobre el globo, ahorrando así a toda la humanidad los horrores de una Tercera Guerra Mundial.  

Este colosal tríptico temporal proyecta a la Historia Naval a un lugar dominante sobre el friso de la Historia Universal.  En ningún momento del pasado una unidad naval tuvo una misión tan decisiva sobre el destino total del mundo como el desempeñado por el Comandante de un submarino nuclear. Este último, teniendo a su disposición la batería de proyectiles "Polaris", desplegaba una amenaza suficiente para disuadir efectivamente, a un agresor dotado de un muy considerable poder de ataque, de intentar el ventajosísimo golpe inicial.   Este rol decisivo en la historia se acompasa a los temas aquí tratados, y nos lleva a abordar este notorio conjunto en forma necesariamente provisoria y circunstancial, dado el carácter de restringidos que tienen los conocimientos y hechos relacionados en estas páginas.

A pesar de todo, podemos intentar- desde nuestra modesta dimensión-  correr el velo de misterio que envuelve a este sector del conocimiento.

  Primeramente, vamos a ubicar históricamente esta colosal secuencia de grandes hechos en el Tiempo.

Si bien el ciclo de los grandes descubrimientos geográficos comienza en el siglo XV y se prolonga hasta el XVIII, el proceso continúa durante todo el siglo siguiente y viene a culminar en pleno siglo XX con la conquista efectiva del Océano Ártico.

Esta ultima etapa no está aún concluída, y menos que menos conocida en todas sus circunstancias, debido a las exigencias de un imperativo estratégico poderoso.

En efecto, desde muy antiguo las conquista de las latitudes árticas suponían un cambio total en las relaciones de poder globales.

Si se llegaba a verificar la existencia de una posible "Ruta del Noroeste", las Islas Británicas hubieran quedado en una óptima posición para lograr un dominio mas económico y mucho más efectivo de las rutas marítimas mundiales.

Imaginemos por un momento las posibilidades de navegar por el norte del Canadá hacia el oeste, de atravesar el estrecho de Behring y arribar a los mares de oriente...

El largo y vulnerable periplo por el estrecho de Magallanes o por el cabo de Buena Esperanza, hubiera quedado postergado por el trayecto nórdico, y el dominio inglés sobre las rutas navales del globo se hubiera tornado mucho más efectivo a partir de sus bases en las costas septentrionales del Canadá.

El mundo hubiera visto así delinearse una nueva "línea de Tordesillas" (ahora en el sentido de los paralelos), consagrando el monopolio naval británico.

Pero este sueño estratégico (largamente acariciado) se frustró con el fracaso de la expedición de Sir John Franklin en l845.

 La misma, notablemente bien dotada para su época, se vió detenida por los hielos, y su tripulación se vio afectada por el envenamiento colectivo producido por el plomo que sellaba las latas de conserva (las mismas que, paradójicamente, debían asegurar su supervivencia).

Por más de medio siglo, este misterioso fin marcó un paréntesis en la búsqueda de esa fantástica ruta (l), hasta que en l9O6, Amundsen -el conquistador del Polo Sur-, luego de un viaje de tres años, logra practicar con éxito la misma.

El triunfo del tenaz noruego comprobó también que ese trayecto carecía de valor comercial o estratégico, dadas las infinitas dificultades y peligros que su pasaje entrañaba.

Si bien este viaje sólo completa en forma satisfactoria los conocimientos geográficos, este inquietante escenario va a ser rápidamente reivindicado en el siglo XX.

En efecto, cuando el vigoroso - y amenazante - Estado Soviético eclosiona en el campo político, el lejano, olvidado, y poco hospitalario mar Ártico cobra una importancia estratégica primordial, dado que sus heladas aguas constituyen el único ámbito naval dominado por la bandera de la hoz y el martillo. Nadie estaba en condiciones de disputar esos espacios al dilatado Estado Soviético, el que, si bien se veía constreñido en otros teatros marítimos, aventajaba a sus adversarios en los mares nórdicos, como el mar Blanco y el mar de Kara.

Este enfrentamiento condujo a radicales cambios en el campo estratégico global, desembocando en una dura competencia por alcanzar las latitudes polares en ambos hemisferios.

Sobre el Polo Norte -que es el que ahora nos interesa- se va desatando una sostenida lucha por llegar a conocer y dominar esa área. Los nombres de Peary, Amundsen, Nobile y Bird son sinónimo de sendas tentativas de alcanzar el Polo Norte con diferentes medios y técnicas.

Los Sovieticos, muy conscientes de este cambio estratégico, extremaron sus esfuerzos, y así, en l948,( parece que por primera vez), una expedición compuesta por tres aviones y l8 tripulantes y científicos llega llega al Polo Norte   ( se ha llegado a la convicción que las anteriores tentatativas no pudieron dar exactamente con el Polo). Ya en ese lugar, los expedicionarios soviéticos obtienen datos exactos: profundidad de las aguas, composición de las mismas, meterología, espesor del hielo, etc.

Lo curioso es que dicha hazaña es mantenida bajo el más riguroso secreto, dado que su arma submarina está realizando notorios progresos a partir de la ocupación de la base alemana de Peenemunde en l944.

A partir de dicha acción, los rusos entraron en posesiòn de medios técnicos que hacian posible llegar a remolcar con un submarino, un tren de contenedores que alojaba proyectiles V-2 (similares a los disparados contra Inglaterra con efectos devastadores).

El mecanismo, demasiado primitivo a nuestros ojos, era, sin embargo, eficaz (2). El contenedor tripulado por tres hombres ganaba la superficie, la tripulaciòn cargaba el combustible líquido que permitía el vuelo, y luego abandonaba su embarcación. Desde el propio submarino remolcador se disparaba el proyectil, que, en forma automática, se orientaba hacia el blanco señalado.

Por supuesto que la existencia de tal amenaza proyectó a primera línea a la zona que ahora nos preocupa, al punto que el estratega Alexander de Seversky llamó uiversalmente la atención sobre el ahora inquietante "Teatro Bélico septentrional", y nuestro propio Ministerio de Defensa le publicó un folleto divulgando el posible y colosal enfrentamiento aéreo, submarino y terrestre, por sobre las vastedades árticas.

A partir de ese momento nombres perdidos en los mapas, como Alaska y Kamchatka, pasan a revestir una primera prioridad en el campo de la estrategia global.

Simultáneamente, el terrible mundo de los proyectiles dirigidos y las armas nucleares ocupan las primeras planas, dibujándose un terrible enfrentamiento cuyas resultantes iban a ser aterradoras.

Este vuelco en la situaciòn mundial cristalizó en una nueva carta estratégica del globo, donde el Ártico ocupaba ahora el lugar que correspondía a un "nuevo Mediterraneo ".

En este esquema estratégico las rutas aéreas cobran una prioridad decisiva, fundamentalmente en lo que tiene que ver con vuelos no tripulados, pero la guerra más convencional aún se reservaba una porción importante del candente tema.

En efecto, las profundidades marinas ofrecían una posibilidad colosal. Un ingenio submarino protegido por la costra helada podía permanecer sumergido al acecho, en aguas muy próximas a los puntos sensibles del adversario.

La idea de navegar por los mares árticos y de explorar bajo la capa helada era bastante antigua. Ya la legendaria revista "Mundo Uruguayo", en su numero de enero de l920, exponía dicha idea mediante el empleo de un submarino convencional, que iría "tanteando" el techo helado desde las profundidades por las que iba a navegar, mediante una especie de "bastón de ciego" con el que se estudiaría la estructura del helado manto.

Por fortuna, dicho método no fue llevado a la práctica, con lo que, seguramente, se salvaguardó la vida de la hipotética tripulación comprometida en el ensayo.

De cualquier manera, ya en nuestra propia época, y tanto con propulsión convencional o nuclear, los medios submarinos de las potencias en pugna se apostaron y se persiguieron en las profundidades árticas.

Y extrañas referencias a canales y estrechos, que eran solo menciones curiosas en los mapas, pasaron a cobrar una importancia decisiva.

Por supuesto que todo este novedoso panorama histórico permanece aún en el semisecreto, y sólo podemos ir corriendo el velo con suma discreción y alto grado de incertidumbre....lo que en definitiva va tornando más atractivo el tema.

   MAPAS

                                  

En el mapa de la izquierda, se aprecian las áreas de acción de los submarinos norteamericanos y soviéticos. En el de la derecha, se visualizan las rutas submarinas por debajo del Polo Norte.

 

Mapa del cerco geopolítico establecido por Estados Unidos y sus aliados en torno al núcleo territorial soviético. 

Esta extraña realidad, sólo someramente reflejada en estos apuntes, constituyó un alerta naval colosal, del que quizá en un futuro próximo, podamos llegar a conocer detalles y datos más exactos.

Por ahora meramente nos limitaremos a consignar datos e informaciones penosamente obtenidas en trabajos parciales y desconectados, que reflejan solo capciosamente situaciones y posiciones interesadas. De cualquier forma una ordenación cronológica nos obliga a comenzar por una referencia a los primeros balbuceos exploratorios de este inquietante teatro .

 La primera expedición submarina en el ártico, fue llevada a cabo en agosto de l93l, por el submarino "Nautilus", el ex O-l2 de la US Navy.

Este buque anticuado (y ya desafectado por la US Navy en ese entonces) fue adaptado para sus nuevas misiones con elementos que le facilitaban la navegación entre los hielos -y aún por debajo de los mismos, pero en forma muy limitada- asi como para la observación y obtención de muestras del hielo profundo y del propio lecho marino.

 

El USS Nautilus

La expedición fue programada y dirigida por el científico británico Wilkins, asistido por diversos colegas de distinto origen y especialidad, y fue comandada por un oficial de marina, Danenhower. La misma partió desde las costas noruegas hacia las islas Spitzberg, lugar más próximo al área elegida para realizar el atrevido experimento. Asi se llegó a los 84º de latitud norte y se aproximó a 294 millas del Polo. Ya sumergidos, y a través de visores especiales, los hombres de la expedición pudieron apreciar los increíbles paisajes marinos por debajo de la capa de hielo.

 Si bien los medios en uso en ese momento sólo hicieron posible navegar pocas millas bajo la costra helada y en contadas oportunidades, quedó demostrada la posiblidad de la navegación submarina en aguas del Ártico. Esta experiencia coincidió con la conquista de los cielos polares, y con la apertura de las latitudes nórdicas para posibles operaciones bélicas. Este primer "Nautilus" luego de su hazaña, fue hundido en aguas noruegas.

En l946, quince años despues de la expedición del primer "Nautilus" con Wilkins, la Armada de los Estados Unidos organiza otra similar. La misma debía operar ahora en la cuenca de Kane, el espacio marino que separa Groenlandia de la isla Ellesmere. Dicha operación recibió el nombre de "Nanook" y se instrumentó a traves de una Fuerza de Tarea de seis buques. Entre ellos se encontraba el submarino "Atule", el que había sido equipado con focos especiales y otros aparatos que le permitian estudiar las profundidades y sobre todo las distancias entre el buque y el "techo" de hielo. El USS "Atule" logró navegar bajo el hielo cerca de una milla.    Casi simultáneamente, en aguas de Alaska se desarrollaba otra investigación tendiente a profundizar el conocimiento de ese remoto espacio marino.

USS ATULE, SS 403

En l948 el US "Carp", todavía con propulsión convencional, logró navegar 62 millas bajo los hielos en el mar de Behring.

USS Carp 338

Y a partir de l949, el submarino US "Baya" realiza junto a equipos canadienses investigaciones en las costas del Ártico. En esa oportunidad es descubierto el valle submarino del "mar de Barrow", que se prolonga por las profundidades árticas. En l952, el US "Red Fish", apoyado por un rompehielos, realiza profundas navegaciones bajo el hielo.

USS Redfish

 En esta oportunidad este buque ve resentirse peligrosamente la recarga de sus baterias debido al frio. Afortunadamente, las dos plantas de destilación producían 200 galones de agua destilada, lo que facilitó esa vital tarea. Se trata de la mas larga campaña realizada por un submarino convencional. Un año después, la misma unidad acometió otra campaña sumamente arriesgada donde sufrió averías en los tubos lanzatorpedos.

Pero el paso decisivo en esta línea de descubrimientos supuso la coincidencia de tres factores nuevos: el primero fue debido a la tenaz insistencia del Alte. Rickover, quien bregó sin pausa para la cristalización del proyecto de un submarino con propulsión nuclear(3), que pudiera navegar sin necesidad de emerger por razones técnicas cada pocas horas, como sucedía con los submarinos de propulsión eléctrica. El submarino nuclear puede (teóricamente) navegar sumergido por tiempo indefinido, ya que su planta de energia nuclear puede desarrollar potencia por muy largo tiempo y tambien recicla el oxigeno consumido.

Por lo tanto, quedó planteado muy claramente que esta nave podría llegar a cruzar bajo la capa helada desde un extremo a otro del área polar. El segundo factor fue la efectiva botadura del submarino nuclear US "Nautilus", (el segundo de ese nombre en la "Navy"). Este buque estaba destinado a realizar una serie de operaciones dirigidas a la conquista lisa y llana de las profundidades árticas como objetivo estratégico.

El propio Presidente de los EEUU en esa época, Eisenhower, y el Jefe de Operaciones Navales, Alte. Burke, asumieron la delicada responsabilidad de hacer que el "Nautilus" se dirigiera desde el Océano Pacífico al Atlántico, navegando por debajo de la capa de hielo que rodea al Polo Norte. El buque, que había sido botado en l955, navegaba a 20 nudos y podía ganar muy bajas profundidades.

 El 1º de setiembre de l957 se hizo el primer recorrido bajo el casquete polar, -l50 millas-, y en la travesía se averiaron los dos periscopios durante las maniobras de emersión.  En otra tentativa posterior se llegó a navegar l000 millas bajo el manto helado.

Una última expedición hizo una derrota hasta aguas inglesas, donde se realizaron maniobras conjuntas con buques británicos. Todas estas expediciones se realizaron en aguas del Atlántico Norte y el Artico muy cerca de las islas Spitzberg. Y otra navegación permitió llegar a los 87 º grados de latitud norte, o sea, a l80 millas del Polo Norte.

En l958 se decidió realizar un viaje de océano a océano, pasando debajo del Polo Norte. Se optó por comenzar la travesia por el lugar más dificil, por el estrecho de Behring y el mar de Chukchi (especie de embudo marino donde se precipitan los hielos polares). Con gran secreto se realizaron los aprestos necesarios para que el U.S."NAUTILUS" hiciera una primera tentativa (julio de l958), pero la seria acumulaciòn de hielos  comprimida entre ambos continentes opuso una muralla infranqueable al ”Nautilus”.

Una angustiosa llamada  del Oficial de Guardia llevó al puente al Comandante, el que pudo comprobar que su buque estaba  debajo de gigantescos tempanos y que casi tocaba el fondo del mar. Sólo por unos pocos metros no golpeó contra los colosales bloques de hielo. Se tomó la decisión de poner rumbo sur y no proseguir con el viaje proyectado. El Jefe de Operaciones Navales avaló oportunamente dicha decisión.  De inmediato, y con estricto secreto, se recibió la orden de volver a tentar el viaje. Y a fines de julio del mismo año, la nave parte de Honolulu para el estrecho de Behring.

El 3/8/58, tras 62 horas de navegación bajo el casquete polar, el USS “Nautilus” pasó exactamente bajo el Polo Norte geográfico. La profundidad del agua bajo dicho punto era de 4089 metros. A partir de ese momento se puso rumbo a un punto ubicado  entre Groenlandia y Spitzberg, recorriendo un rumbo  ya ensayado el año anterior. La travesía habia durado 96 horas, recorriéndose l830 millas marinas.  Al emerger, se trasmitió un mensaje clave de solo tres palabras: “NAUTILUS 90º NORTE”.

USS Nautilus - 571

 Medios aereos entregaron una felicitación personal del Presidente Eisenhower a toda la dotación y llevaron al Comandante (Capitán Anderson) directamente a la Casa Blanca, para ser recibido en  persona por el mandatario. La segunda expedición submarina (conocida) al Polo Norte, es la llevada a cabo por el submarino “Skate”, el que pasó dos veces  bajo el Polo en agosto de l958. Dicha navegación coincidió con la presencia de efectivos de la Fuerza Aérea norteamericana en las islas de hielo  conocidas como T-2 y T-3. La operación “Alpha”, como se denominó a esta maniobra, permitió probar fehacientemente  la coordinación de efectivos submarinos con medios terrestres y aéreos en la zona polar. El “Skate” rompió con su proa la costra de hielo y emergió a la superficie en lugar apropiado, muy  próximo al polo Norte. Al año siguiente, los submarinos convencionales  “Harder” y “Trout” establecían un nuevo record para los de su clase, recorriendo 75 millas durante l4 horas de navegación bajo el hielo polar. En  marzo de l959, el “Skate” emerge exactamente en el Polo Norte.

USS Skate 578

El espectacular traslado de la expectativa estratégica hacia el extremo norte ya se había experimentado durante la II GM, cuando esas zonas fueron objeto de una guerra meteorológica librada entre alemanes, ingleses, noruegos y norteamericanos, dado que la exacta predicción del tiempo dependía de las observaciones practicadas en Groenlandia e Islandia. A ese fin, diversas estaciones(algunas clandestinas) se instalaron en esas altas latitudes.

Pero la real conquista geográfica se verificó al compás de los progresos de la aeronáutica. En esas circunstancias, Groenlandia, dominio danés, pasó a ser la encrucijada aérea que dominaba el hemisferio norte.

Los norteamericanos, plenamente conscientes de este cambio estratégico (y dueños de Alaska, el “Gibraltar del norte”) jugaron un enroque clave. Establecieron la base de Thule en la costa norte de Groenlandia.

A partir de la presencia práctica de esa colosal base nórdica, con todos sus servicios y medios de detección funcionando ”a full”, las rutas que sobrevolaban el Polo Norte estaban dominadas por las fuerzas apostadas en esa base.

Por supuesto que el bando soviético tambien trasladó sus  expectativas sobre el mismo escenario, que, paradójicamente, facilitaba al Poder Soviético el generoso empleo de un medio que la naturaleza y la historia habían negado a la Rusia Zarista: el acceso amplio al despliegue de un Poder Naval competitivo.

En efecto, los inhóspitos mares nórdicos ofrecían a los soviéticos amplias ventanas marítimas a cubierto de naves hostíles. El “Mar de Barentz”, el “Mar Blanco”, el “Mar de Kara” y demas cubetas exclusivas, facililtan un despliegue naval  que el submarino nuclear, nuevo “Rey de los Mares”, aprovecha al máximo.

De esta forma, los mares árticos, en su dimensión    submarina, se incorporan totalmente al mundo, tenso e inquietante, de la estrategia global.

Junto a otras regiones igualmente inhóspitas, la exigencia de una expectativa bélica la proyectaba a primera línea, y el ciudadano común y corriente debe ahora atender   a las profundidades polares.

 Afortunadamente, la inquietante situación parece haberse congelado, y hoy podemos darnos el gusto de hablar de esos hechos como meros capítulos finales  de la larga saga de los descubrimientos globales, dentro de un proceso continuo que cubre nada menos que cinco siglos, y que, justamente, remata ahora en esos abismos boreales.

No podemos dejar de mencionar la figura histórica del Alte. Raborn, como el conductor de una fuerza naval con funciones estratégicas absolutas, que, con el despliegue del sistema de proyectiles "Polaris", dio a las armadas un rol último y definitivo, tanto en la paz  como en un posible duelo  con armas nucleares. Este último lance se ha alejado casi definitivamente de nuestro horizonte histórico, gracias a Dios.

Para terminar, debemos agregar que en Marzo de l999, el USS-666 realizó una travesía bajo los hielos polares, probando un equipo de navegación inercial, con un giróscopo Sperry MK39 mod.3 que fue usado como censor vital y de referencia para el tránsito  submarino.  El mismo provee informaciones de posición de alta precisión, necesarios para la estabilización de los mecanismos de control de fuegos.

USS Hawkbill SSN-666

La travesía iniciada en el estrecho de Behring supuso navegar bajo una capa de hielos de 90 pies de profundidad. El margen de agua debajo de la quilla de ese submarino fue de sólo veinte pies. 

NOTAS 

l) En l9O7. Un buque carbonero encontró en el Atlántico septentrional  un témpano flotante, que, bien examinado, resultó ser el pecio del “Terror” (uno de los buques de Franklin) transformado en un fantasmal bloque helado que se mantuvo a la deriva por más de medio siglo.

2) La idea de emplear proyectiles  desde submarinos nació modestamente durante la II GM.  El Capitán de Corbeta Fritz Steinhoff, comandante del submarino alemán Z l45,  concibió dicha idea luego de un audaz reconocimiento al área de desembarco aliado en Casablanca en l942. Dicho oficial propuso a su hermano -destacado científico- y a Von Braun equipar un submarino con proyectiles cohetes capaces de alcanzar blancos terrestres.

3) El Capitan de Navío Hyman George Rickover, ya en l946, se preocupó por el estudio y la aplicación de la energía nuclear a la propulsión de buques. Puesto al frente del proyecto, en l948 logró concretar los esfuerzos técnicos para plasmar un submarino nuclear.  En l955 el mismo era ya realidad, pero, no obstante, dos consejos de selección sucesivos pasaron por alto a Rickover, que, aparentemente, (a pesar de ser el padre del más poderoso y eficaz ingenio naval de la historia), estaba destinado a quedar afuera de la carrera naval. Un movimiento reivindicatorio a  último momento, le permitió culminar su trayectoria en la jerarquía de Almirante.-

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