Historia y Arqueología Marítima

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EXPEDICIONES MARÍTIMAS GERMÁNICAS QUE RECALARON EN MONTEVIDEO EN EL SIGLO XIX:

II. LA EXPEDICIÓN DEL GEÓGRAFO AUSTROHÚNGARO WILHELM KREUTH Y SU RECALADA EN MONTEVIDEO EN 1889

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por:  CARLOS A. BAUZÁ Publicado en Ciclo de Conferencias año 2003

   

            El subcontinente latino al sur de Río Grande del Norte fue en el siglo XIX- como nunca lo había sido antes- un destino atrayente para inumerables  viajeros,  incluyendo a aquellos de los países de habla alemana. No sólo naturalistas, especialmente botánicos, zoólogos y geólogos siguieron las huellas de Humboldt, sino que también vinieron ingenieros de minas, pintores, médicos, diplomáticos, periodistas y escritores, miembros de la nobleza, maestros, agentes de viajes, etnólogos, arqueólogos, y aun “globetrotters” que consideraban su deber verificar la información de las guías de viajes”.(Fragmento de la introducción del libro de Hans Joachim WULSCHNER “Vom Rio Grande zum La Plata”. Horst Erdmann Verlag. Tübingen und Basel, 1975. Traducción del autor).

               La historiografía marítima de los países sudamericanos registra noticias sobre varias expediciones a sus costas en el siglo XIX provenientes de naciones del ámbito lingüístico germánico, a veces como una etapa  de un “viaje alrededor del mundo”, otras veces como el punto de partida de  un viaje al interior del continente o de regreso de expediciones de caza  de ballenas y animales  peleteros.  Algunas de estas crónicas- escritas en idioma alemán- han sido traducidas al español o portugués y comentadas por historiadores latinoamericanos.                                             

            En  una época de transición entre la Ilustración y el romanticismo  el objetivo de estos viajes era múltiple: la realización de investigaciones hidrográficas, oceanográficas, etnográficas, cartográficas, geológicas, de política comercial y diplomática, de biología marina, descubrimiento de tierras, glaciológicas, meteorológicas, astronómicas, etc.

Estas  expediciones pudieron  beneficiarse de  los grandes progresos realizados en la fabricación de nuevos instrumentos de mediciones físicas y astronómicas y del equipamiento con instrumentos náuticos y meteorológicos excelentes, disponibles en dicho siglo.

            Los historiadores alemanes Karlheinz Paffen y Gerhard Kortum,  comparando entre sí las expediciones realizadas a América del Sur por países germánicos en una y otra mitad del siglo XIX, señalan que aquellas realizadas  en la segunda mitad del siglo XIX fueron “más creativas del punto de vista marítimo-geográfico” que las de la primera mitad (1).

            En relación con los viajes realizados a la costa oeste de América del Sur en dicho siglo se han publicado noticias sobre las expediciones prusianas al océano Pacífico del buque  MENTOR (1822-1824) y  los cinco viajes de la PRINZESS LOUISE (1826-1829, 1830-1832, 1832-1834, 1836-1838 y 1838-1840) (2) así como la expedición de la fragata austríaca NOVARA (1857, 1858 y 1859) alrededor del mundo (3) .

            Con referencia a las expediciones a la costa este de Sudamérica- muchas de las cuales dejaron  crónicas de Montevideo- ellas son citadas en la  nómina “Bibliografía de viajeros”  que  publicó  el  historiador Horacio Arredondo (4) 

            En esta nómina, aquellas  expediciones provenientes de naciones germánicas son relativamente escasas, 9 en 186 citas, número que también incluye algunos viajes marítimos del siglo XVIII. Posteriormente, un aporte personal ha ampliado dicha lista (5).

Como ejemplo de  viajes terrestres germanos a regiones interiores de América del Sur desde el Río de la Plata, se cita la expedición  por tierra del ingeniero de minas barón de  Nordenflycht desde Montevideo  a través de  Buenos Aires hacia las minas de plata del Perú (6) para perfeccionar la explotación minera de la plata.

             Entre otros, también debe mencionarse a Alexander von Humboldt como “pionero de las expediciones al interior  del continente americano” (HAMPE MARTÍNEZ, Teodoro; “En el bicentenario de Humboldt. Sus contactos latinoamericanos durante el proceso de la Independencia”. Cuadernos Americanos, núm. 94 (2002), pág. 183).

            Es  probable que los historiadores nacionales no hayan  accedido a gran parte  de las publicaciones sobre los viajes marítimos que recalaron en  Montevideo provenientes de los países germánicos de Europa, no traducidas del alemán, debido a dificultades idiomáticas y de acceso a las publicaciones.

             Esta presunción se ha visto confirmada por la localización  en la biblioteca de la “Bundesamt für Seeschiffahrt und Hydrographie” (“Oficina Federal de Navegación Marítima e Hidrografía”) de Hamburgo de varias crónicas de  expediciones marítimas germánicas-incluyendo la presente-   que recalaron  en  Montevideo en el siglo XIX. Publicadas en idioma alemán  y nunca traducidas al castellano; no figuran en la nómina de Arredondo ni han sido  comentadas en la historiografía marítima nacional (7).

El interés histórico de  estas  crónicas  radica  en  que  suelen incluir informaciones sobre edificios públicos, puerto, calles, arquitectura, comercio, situación  política, vida  social,  costumbres,  descripciones  geográficas  y  otros   datos que enriquecen   nuestros conocimientos del Montevideo del siglo XIX.

            Téngase presente  que sólo entre 1820 y 1853 la marina mercante prusiana realizó 123 viajes de nueve buques dirigidos la mayoría a América del Norte, Central y del Sur (8) bajo el estímulo de la “Preussische  Seehandlungs-Societät”  (“Sociedad Prusiana de Comercio Marítimo”) (9).

            No se han publicado estadísticas acerca de la proveniencia de los buques entrados en el puerto de Montevideo en el siglo XIX para poder establecer el número de ellos que provinieron  de  países germánicos ni es de esperar que todos dejaran crónicas sobre Montevideo. Pero la recalada de barcos alemanes en el puerto de Buenos Aires-de cuyo número hay estadísticas- no era infrecuente y  es  verosímil que muchos hayan fondeado también en Montevideo.

            Así, sólo entre 1850 y 1856 fondearon en el puerto de Buenos Aires 129 barcos de ultramar hamburgueses, 38 de Bremen y 32 prusianos, en un total de199 buques del ámbito germánico  (10).

            Adicionalmente, en la segunda mitad del siglo XIX el Imperio Austrohúngaro impulsó una campaña de refuerzo de las vinculaciones consulares y del establecimiento de relaciones comerciales con los estados de la costa este de América  del  Sur y  envió  varias  expediciones  a  dicho  continente, como la de la fragata NOVARA (1857-1859) que hizo escala en Río de Janeiro y la de la corbeta AURORA, recién mencionada.

            La  expedición  que  se  comenta  en  el  presente  trabajo  es  inédita   en la historiografía marítima  nacional y no se menciona en la nómina de viajeros publicada por Arredondo. 

I -- EXPEDICIONES GERMÁNICAS AL RÍO DE LA PLATA EN EL SIGLO XIX

            Algunas de las que tuvieron lugar en el siglo XVIII han sido comentadas por el historiador Juan Villegas  (11).

            En cuanto al siglo XIX puede ser útil rever sintéticamente varias expediciones germánicas al Río de la Plata realizadas en dicho siglo.  Así, se refiere la expedición de Vollmeralrededor del mundo” (12) que efectuó una descripción de las costumbres imperantes en Montevideo en 1825.

            También se documenta por C. Skogman el viaje a vela alrededor del mundo de la fragata sueca EUGENIE que ancló en Montevideo en diciembre 29 de 1851, redactando su capitán una detallada descripción de la ciudad (13)..

            La intensificación de la política comercial del Imperio Austrohúngaro dirigida a América del Sur motivó la organización de la expedición alrededor del mundo de la fragata NOVARA, citada anteriormente, que recaló en Río de Janeiro y Valparaíso (14), entre otros puertos, salteando Montevideo.

            Un viajero prusiano, Max von Versen, arribó a Montevideo en abril 28 de 1867. Sin desembarcar, debido a la epidemia de cólera, escribió sobre la actividad saladeril, fruto de una conversación con un experto alemán en conservación de carnes (15).

            En 1868 el alemán Hermann Burmeister (Stralsund 1807-Buenos Aires 1892) visitó el Uruguay y la Confederación Argentina en un segundo viaje, --habiendo realizado el primero al Brasil en 1850 (16).

            Johann Jacob von Tschudi fue otro viajero y diplomático, suizo, que realizó una escala en Montevideo en 1887, proveniente de Río de Janeiro en ruta hacia Buenos Aires. Abrevió su escala en Montevideo por temor a la ruptura de hostilidades entre  Buenos  Aires  y  la Confederación Argentina que podría impedirle la entrada al puerto de Buenos Aires (17).

            No todos los relatos y diarios de navegación escritos por los viajeros y capitanes de barcos que recalaron en Montevideo en el siglo XIX ofrecen interés histórico. Así, en abril 16 de 1874 fondeó en el puerto de Montevideo el buque ballenero y lobero alemán GRÖNLAND, proveniente de Port Stanley (islas Malvinas) “para la pesca de ballenas y la caza de focas”, comandado por el Capitán Eduard  Dallmann.   Su “Diario de Viaje” manuscrito (18) carece de interés en lo referente a Montevideo 

II - LA RECALADA EN MONTEVIDEO DEL GEÓGRAFO AUSTROHÚNGARO WILHELM KREUTH

            El teniente del 13er Regimiento de Húsares del Imperio Austrohúngaro y miembro de la Sociedad Geográfica de Viena, Wilhelm Kreuth se embarcó en un buque destinado a la costa este de América del Sur (19).

            La embarcación partió de Génova en abril 4 de 1889 y luego de recalar en Barcelona y Las Palmas arribó a Montevideo en mayo 4 después de haber avistado el faro del cabo de Santa María.

            El cronista expresa su admiración por el cielo estrellado, la fosforescencia marina, la Cruz del Sur y se sorprende por la violencia del pampero.  No hay mención en el texto de detalles sobre la embarcación; respecto a   aspectos marítimos del viaje oceánico refiere la rotura del eje de una hélice y los problemas de  la niebla.

            En cambio el autor presenta  una detallada   crónica-llena de colorido local, sensibilidad  y  simpatía- sobre  sus  observaciones   en   Montevideo, que transcribimos omitiendo un resumen de la historia del país  (traducción del autor): 

(Aspecto general)

            Delante de nosotros se halla la risueña Montevideo construida sobre un terreno suavemente ascendente, rodeada de colinas cubiertas de pasto y matorrales. Sobre  las  que  se  pueden  distinguir  numerosas  casas de campo (“kintas”) entre verdes jardines. La bahía se extiende en un amplio arco que forma un puerto natural, preferido por muchos barcos que está cerrado por el noroeste por el cónico Monte Video (148 m) fortificado por un viejo fuerte, por cuyo nombre se llama la ciudad.

 (El desembarco)

            Transcurre mucho tiempo hasta que desembarcamos y se cumplen todas las formalidades. Nos conduce a tierra la lancha a vapor ANITA. Nuestro  equipaje es profundamente revisado por un empleado de aduana no uniformado. ¡Ah, pues estamos en una república sudamericana. Más tarde, luego de una revisación más precisa de mi equipaje, fui sorprendido por la desagradable verificación  de que a la sombra del gorro frigio dispensador de libertad, manos no convocadas se habían hundido profundamente en mis pertenencias y me habían robado precisamente lo más valioso.

            Dado que las empresas navieras no aceptan ningún tipo de responsabilidades sobre el equipaje de los pasajeros, ponga atención sobre lo suyo todo viajero a América del Sur y no quite de él sus ojos  durante el desembarco.

 (El “Hotel Oriental”)

            Nos hospedamos ventajosamente en los frescos patios del “Hotel Oriental”. Nada supera la indescriptible sensación de contento por el disfrute de la primera noche en un cómodo lecho sobre la tierra firme, después de un  tormentoso viaje marítimo de varias semanas de duración (20).

 (La ciudad de Montevideo)

            Montevideo, la capital de la República del Uruguay o Banda oriental del Uruguay sobre  la  desembocadura  del  Plata  en  el  océano  tiene  cerca  de  80.000 habitantes, entre los que viven numerosos extranjeros de todas las naciones y se halla  dispuesta  en  forma  totalmente  regular, de acuerdo al Patrón americano. Pero la regularidad  de  su  diseño  pierde la  expresión  de  uniformidad   porque  la ciudad   está construida sobre pequeñas colinas en un saledizo del terreno. En la vistosa Plaza Independencia, desde un punto de observación, se disfruta a través de cuatro calles concéntricas, de un hermoso panorama, simultáneamente del mar y del puerto.

            as casas de la ciudad están construidas de ladrillos, con techo chato, la mayor parte no importantes y raramente presentan una altura superior a una planta. Lo que sorprende  son los magníficos patios de mármol, con preciosas columnatas y curiosos pisos de mosaicos multicolores, donde luminosas fuentes vierten sus aguas sobre exuberantes plantas, canteros de coloridas flores y acuarios.

            Montevideo posee también algunos interesantes edificios públicos como la Universidad, la Casa de Gobierno, la iglesia Matriz, el teatro Solís y el Banco Mauá. Tampoco debe olvidarse la mención de la nueva casa de baños en la playa, un establecimiento difícil de hallar en otro lado con tal lujo, tamaño y adecuación.

             La amable Montevideo tiene aún más particularidades. Mientras que las restantes ciudades sudamericanas son bizarras y prosaicas en la mayoría de sus relaciones, florece en Montevideo una encantadora y plácida vida social, que llevaría a algunos a olvidar su patria.

            Se podría llamar a la capital de la República “oriental”, una pequeña ciudad y es  frecuentemente comparada con Trieste o Marsella. 

(Las hermosas mujeres de Montevideo)

            Todavía corresponde a Montevideo otra gloria. Tiene las mujeres y muchachas más hermosas de la América hispana, figuras femeninas graciosas, luminosas, de ojos relucientes, fogosas y ¿porqué habría que callarse?, tienen pies deliciosos y pequeños con los que con gusto coquetean en sus paseos por el “Prado”.

 (El empedrado montevideano)

            Ahora, al final, viene lo peor. Montevideo tiene el peor empedrado del mundo y un paseo a pie por las calles, por casi todas las cuales circulan tranvías a caballo, no pertenece a lo más agradable.

.(La plaza Constitución, la plaza Independencia, la Iglesia Matriz, una feria)

            Vacilamos, viniendo del “Hotel Oriental”, sobre el lastimoso pavimento de las calles que ascienden la colina, abovedadas a breves intervalos por arcos de hierro provistos de muchas lámparas y llegamos enseguida a la Plaza de la Constitución donde una buena pavimentación con baldosas hacía soportable la comunicación.  Desde esta plaza conducían arcadas hasta la Plaza Independencia debajo de las cuales se hallaban establecidos los comercios más suntuosos del país. La plaza recién mencionada formaba un enorme cuadrado orlado de casas bajas  deslumbrantes cuyos ornamentos embellecían el fastuoso edificio del Gobierno así como el obelisco de la Independencia delante de él.

            De la hermosa Iglesia Matriz, después del final del oficio divino los creyentes fluían para pasear en la amplia plaza. Aquí veíamos la flor de la hermosura femenina con brillantes atavíos, puesto que es reconocido que Montevideo posee las mujeres más hermosas de Sudamérica.

            Un cuadro original captó enseguida nuestra atención. Observamos que la mitad oriental de la gran plaza y ambos lados de las calles que desembocaban en ella, se hallaban  repletas de pequeños puestos de venta, compradores, vendedores y objetos de todo tipo, así como muebles, armas, vestidos, pájaros y animales domésticos, medicamentos y productos alimenticios. Ocasionalmente se permite a la gente más pobre, y sin cobrar impuestos,  ofrecer para la venta toda imaginable mercancía en la calle pública. Por allá pasaba un carruaje por el gentío. Este y su caballo estaban adornados con banderas multicolores, mientras que en su interior una dama vestida extravagantemente ofrecía a la venta, con voz estridente, remedios para la  migraña. Ella simulaba un tremendo dolor de cabeza con una naturalidad que ponía los cabellos de punta, explicaba inmediatamente y con detalle el uso de su remedio universal, e indicaba con una sonrisa transfigurada que el sufrimiento había desaparecido completamente.

            Cerca, algunos hombres remontaban globos, otros hacían sonar sus órganos y no hablaremos de los puestos donde diablillos cartesianos profetizaban el futuro.

 (Las afueras de Montevideo: un cuartel, la cervecería, un remate, el Prado)

            Continuamos nuestro paseo por la calle principal conducente al este, enmarcada por dos filas de acacias, y llegamos después de una caminata de tres cuartos de hora a la periferia de la ciudad.

            Mientras tanto había llegado la tarde y observamos numerosos carros de caballos, llenos de personas, en dirección hacia fuera, así como muchas carrozas. No lejos del gran cuartel delante del cual había soldados de pié, cuyas caras mostraban los tonos más diversos, se encontraba un extenso edificio donde un extraordinario movimiento de gente llamó nuestra atención. Era una cervecería en combinación con un restaurante, donde se expendía una cerveza fabricada por un vienés según la manera vienesa y de Pilsen. No sólo los europeos la atestaban los domingos estas alegres galerías, sino también los “orientales” parecían hallar satisfacción en la bebida de la cerveza.

            A partir de este lugar, el camino conducía a Villanova (21) aún no habíamos agotado el programa del domingo. La calle atravesó numerosas y amenas colinas salpicada por encantadoras quintas con hermosos jardines. No lejos de Villanova se realizaba un remate público de la “Compañía de Casas” en el cual unas 150 casas recién construidas caían bajo el martillo. El remate había atraído un numeroso público. Sobre la vasta plaza, decorada festivamente aguardaba un sinnúmero de caballos y una incalculable cantidad de carruajes de sus propietarios que rodeaban en apretadas masas a la adornada tribuna sobre la que se hallaba la mesa del remate.

            Las pausas entre las exclamaciones de los oferentes eran llenadas por ruidosas piezas de música presentadas por una banda compuesta de negros.  Gritaban agentes que arengaban a posibles compradores y había ayudantes que distribuían  volantes y alababan sus artículos, ¡un genuino cuadro americano!

         No existía menos movimiento en una avenida sombreada por elevados árboles que conducía al Prado adonde nos dirigíamos: desfilaban carruajes, galopaban gallardos jinetes sobre el blando sendero e balasto, mientras que un numeroso público se divertía en las tabernas y puestos situados  a los lados y en los resbaladeros rusos.

            En el restaurante-jardín del Prado, establecido con gran elegancia, adonde llegamos ya hacia el anochecer, una banda militar ofrecía un concierto que reunía a la mejor sociedad de Montevideo.

 Termina esta crónica diciendo:

            Cuando se observa la vida que reina aquí, se creería hallarse en cualquier ciudad de Europa y no en la costa oriental de América del Sur, en la puerta de los estados del Plata”.


NOTAS

 (1) PAFFEN, Karlheinz y KORTUM, Gerhard: “Die Geographie des Meeres. Disziplin-geschichtliche Entwicklung seit 1650 und heutiger methodischer Stand”. (“La Geografía del Mar. Desarrollo histórico desde 1650 y situación metodológica actual”). Kieler Geographische Schriften, Band 60. Geographisches Institut der Universität  Kiel, 1984; pág. 24.

 (2) VEGAS VÉLEZ, Manuel: “Algunas expediciones germánicas en el Pacífico durante el siglo XIX”. Actas del “Primer Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana”. Instituto de Estudios Histórico-Marítimos del Perú. Lima, 1993; págs. 399-409.

 (3) Ibídem, págs. 405-408. Karl Scherzer, autor del viaje de la fragata NOVARA (“Reise der Österreichischen Fregatte Novara um die Erde in den Jahren 1857, 1858, 1859, unter den Befehlen des Commodore B. von Müllerdorf-Urbair”. Wien, Druck u. Verlag von Karl Gerold.s Sohn, 1864) escribió también la crónica “Aufenthalt in Tegucigalpa”  (“Estadía en Tegucigalpa”) cit.  por WULSCHNER, Hans Joachim: ”Vom  Rio Grande zum La Plata. Deutsche Reiseberichte des 19. Jahrhunderts aus dem südlichen Amerika”. (“Desde el Río Grande a La Plata. Informes alemanes de viajes  del siglo XIX en América del Sur”). Horst Erdmann Verlag, Tübingen und Basel; pág. 66, 1975.

 (4) ARREDONDO, Horacio; “Civilización del Uruguay”. Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. El Siglo Ilustrado, Montevideo, 1951; tomo 2, págs. 6-110. En adelante, Arredondo

 (5) BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas germánicas que recalaron en Montevideo  en el siglo XIX. I. El puerto de Montevideo en 1884. Un relato de la expedición de la corbeta austrohúngara AURORA”. Revista Naval (Montevideo), julio 1995: págs. 111-117.

 (6) En julio 18 de 1788 el Virrey  Joaquín del Pino transcribía al Ministro de Real Hacienda en Montevideo Josef Francisco de Sostoa un oficio del Ministro de Marina Antonio Valdés en el que solicitaba protección oficial- incluyendo la exención del pago de derechos por el equipaje- para un grupo de mineralogistas e ingenieros de minas alemanes dirigidos por el barón de Nordenflycht. Estos desembarcarían en Montevideo-dado que este puerto era el destino final del viaje de las fragatas-correo en una de las cuales viajaba la expedición- para continuar hacia Buenos Aires y- pasando por Córdoba, Salta y Cotagaita- hacia el Perú; el grupo se hallaba constituido  por diecinueve personas.  Se trataba de  una iniciativa de la Corona española de requerir la asesoría especializada alemana para la explotación minera de la plata en el Perú utilizando técnicas metalúrgicas recientemente descubiertas. Este grupo partió por tierra de Buenos Aires en octubre 23 de 1789 llegando a comienzos de 1790 a Potosí. Un integrante del grupo, el Director de  Amalgamas Antón Zacharias Helms describió este viaje en una publicación: “Tagebuch einer Reise durch Peru, von Buenos Ayres an dem grossen Plata –Flusses über Potosí nach Lima, der Hauptstadt des Königreiches Peru von Königlich-spanischen Húttendirektor Antón Zacharias Helms” (Walter, Dresden, 1798). (“Diario de un viaje por Perú desde Buenos Ayres sobre el gran río [de la] Plata, por Potosí hacia Lima, capital del reino del Perú, por el Director de Amalgamas del Reino de España Antón Zacharias Helms).

 (7) Por ejemplo el viaje de la ALBATROS (1885-1886) -no incluido en la lista de Arredondo-, titulado “Reise  S.M. Schiffes “Albatros” unter Commando des k. k. Fregatten-Kapitäns Arthur Müldner  nach Süd-Amerika, dem Caplande und West Afrika, 1885-1886”. Auf Befehl des k.k  Kriegsministeriums Marine-Section, unter Zugrundelegung der Berichte des k.k. Schiffscommandos verfasst von Jerolim Freiherr von Banko k.k. Fregatten-Kapitäns Arthur Müldner. Herausgegeben von der Redaction det “Mittheilungen aus dem Gebiete des Seewesens”.   (“Viaje del buque de S.M. ALBATROS bajo el comando del Capitán de Fragata Arthur Müldner hacia Sud-América, país del Cabo y África occidental”. Por orden del Ministerio el Reich y Guerra Carl Sección Marina por aporte de los informes  del comando de  barco editado por Jerolim Barón de Benko capitán de fragata real. Editado por la redacción de “Comunicaciones del campo de la Navegación. Con un plano de  viaje orientador. Gerold´s Sohn. Pola, 1889”). La estadía del ALBATROS en Montevideo tuvo lugar en febrero de 1886: la crónica- en preparación, inédita en castellano- de esta recalada incluye aspectos históricos, geológicos, comerciales, arquitectónicos y culturales, así como una descripción del puerto y bahía de Montevideo.

            Otro ejemplo es la crónica de  SCHANZ, Moritz:  “Reise-Skizzen aus d. Jahre 1890, Rio Grande do Sul, Montevideo, Argentinien, Paraguay, Anden-Übergang, Chile”.(“Esbozos de un viaje del año 1890 a Río  Grande del Sur, Montevideo, Paraguay,  cruce de los Andes, Chile”).  Hamburg, Mauke, 1891; inédita en castellano, en preparación,   tampoco referida  por Arredondo. También  WEECH, J. Friedrich von: “Reise über England und Portugal nach Brasilien und den Vereinigten Staaten des La Plata-Stromes während den Jahren 1823 bis 1827”. (“Viaje a través de Inglaterra y Portugal hacia  Brasil  y los Estados Unidos de la corriente de La Plata durante los años 1823 hasta 1827”), Auer, München, 1831; inédita en castellano y no citada por Arredondo.

 (8) PAFFEN, Karlheinz y KORTUM, Gerhard, ob. cit., pág. 43.

 (9) Recién a partir de 1822 contó Prusia con una flota mercante. El “Preussisches Seehandlungs-Institut” (“Instituto Prusiano de Comercio Marítimo”) establecido por Guillermo II era la continuación de la “Preussische Seehandlungs-Societät” (“Sociedad Prusiana de Comercio Marítimo”) fundada en 1772 por Federico II según el modelo de la Compañía Británica de las Indias Orientales.

 (10) KROEBER, Clifton B.: “La navegación de los ríos en la Historia Argentina” . Paidós, Buenos Aires, 1967; pág. 225.

 (11) En “Viajes en el Río de la Plata en el siglo XVIII”. Actas del IV Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana. Madrid, noviembre 24-28,  1997. Gráficas Lormo, págs. 529-546. También en MUHN, J.:” El Río de la Plata visto por viajeros alemanes del siglo XVIII según cartas traducidas por ”. Rev. Inst. Hist. Y Geog. (Montevideo), t. VII (1930), págs. 229-325.

 (12) VOLLMER: “Natur- und Sittengemälde der Tropen-Länder. Skizzen einer Reise durch Süd-Amerika und um die Welt in 14 Vorlesungen von Dr.--.Professor der Physik  und Chemie” (“Pinturas de la Naturaleza y costumbres de los países tropicales. Esbozos de un viaje por América del Sur y alrededor del mundo en 14 conferencias por el Dr.---“), München, 1829; véase Arredondo, pág. 41.

 (13) Existe una traducción del original sueco al idioma alemán titulada “Erdumsegelung der  Königl. Schwedischen Fregatte Eugenie in den Jahren  1851 bis 1853 ausgeführt unter dem Befehl des Commandeurs-Capitains C.A. Virgin, Behufs Anknüpfung politischer und commercielller Beziehung und wissenschaftlicher Beobachtungen und Entdeckungen. Nach der ämtlichen von C. Skogman redigirten Ausgabe, übersetzt von Anton von Etzel”. Berlin, Verlag von Otto Janke, 1856. (“Viaje a vela alrededor del mundo de la fragata real sueca “Eugenie” realizado bajo el mando del comandante Capitán C. A. Virgin para el establecimiento de relaciones políticas y comerciales y observaciones científicas y descubrimientos”). Además se ha publicado una versión parcial de dicha crónica, en castellano, titulada “Viaje de la fragata sueca “Eugenia” (1851-1853),  Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú”. Ediciones Argentinas “Solar”. Buenos Aires, 1952. Véase Arredondo, pág. 74.

 (14)  VEGAS VÉLEZ, Manuel, ob. cit., págs. 399-489. La publicación se titula “Reise der Österreichischen Fregatte Novara um die Erde in den Jahren 1857, 1858, 1859 unter den Befehlen des Commodores B. von Müllersdorf-.Urbair.” (“Viaje de la fragata austríaca NOVARA alrededor del mundo en los años 1857, 1858, 1859 bajo el mando del comodoro B. von Müllersdorf-Urbair”).   Wien, Druck u. Verlag von Carl Gerold´s Sohn, 1864.  Según VEGAS VÉLEZ, la fragata NOVARA no  fondeó en Montevideo.                                                                                                      

 (15) VON VERSEN, Max: “Reisen in Amerika und der südamerikanische Krieg”. (“Viajes en América y la guerra sudamericana”). Gera, Reisewitz, 1876. Citado por Arredondo, pág. 86. Véase también “História da guerra do Paraguai e episodios da viagem na America do Sul”. Revista do Instituto Histórico do Brasil. No se mencionan el volumen o el año de la publicación. 

  (16) Burmeister publicó sus impresiones sobre Montevideo en el libro “Reise durch die La Plata Staaten, mit besonderer Rücksicht auf die physische Beschaffenheit und den Culturzustand der Argentinischen Republik” (“Viaje por los Estados del Plata con especial consideración a la estructura física y estado de la cultura de la República Argentina”). Halle, H. W. Schmidt 1861, 2 tomos. (Hay una edición en español publicada en Buenos Aires en 1943). Regresó a Alemania en 1860; en 1861 renunció a su cátedra de Zoología en la Universidad de Halle y se estableció en Buenos Aires como profesor y director del Museo de Historia Natural (véase EMBACHER, Friedrich: “Lexikon der Reisen und Verlag des bibliographischen Instituts”. (“Diccionario de Viajes y Ediciones del Instituto bibliográfico”).  Leipzig, 1882, págs. 59-60. Agradezco esta referencia al Dr. Reinhard A. Krause del “Alfred Wegener Institut für Polar- und Meeresforschung” (“Instituto Alfred-Wegener de Investigación Polar y Marítima”). Bremerhaven, República Federal de Alemania.  Véase Arredondo, págs. 79-80.                                        

(17) Johann Jacob VON TSCHUDI, autor de “Reisen durch SüdameriKa von---“, (“Viajes por Sudamérica por----”). Este autor figura en una selección de relatos de viajes alemanes del siglo XIX  marítimos y terrestres, con un artículo titulado “Die Silberminen von Cerro de Pasco” (“Las minas de plata de Cerro de Pasco”  en WULSCHNER, Hans Joachim (ed.); “Vom   Rio Grande zum La Plata”. (En “De Río Grande a La Plata”). Horst Erdmann Verlag, Tübingen und Basel, 1975; pág. 297. Véase Arredondo, ob. cit., págs. 81-82. Como disgresión, Johann Jacob von Tschudi es mencionado por el historiador limeño Teodoro Hampe Martínez como corresponsal de Alexander von Humboldt en 1844 y 1847 (comunicación personal).  

(18) El “Diario de Viaje”, inédito se titula “Journal geführt am Bord des Dampfschiffes “Grönland” Capitain Ed. Dallmann auf der Reise von Hamburg auf d. Walfisch u. Robbenfang an den Küsten von South Shetland Isds., Coronation Isld. U. Palmerland geführt von R. Kuper”.

 (19) KREUTH, Wilhelm: “Aus den La Plata-Staaten. Eine Reise nach Südamerika”.  (“De los Estados del Plata. Un viaje a América del Sur”). Hartleben´s Verlag. Wien, Pest-Leipzig, 1891. Para ubicar en contexto la descripción de Montevideo, la estadía de Kreuth ocurrió durante la presidencia del Teniente General Máximo Tajes. Durante ese período “se inició un renacimiento del progreso...material...del país porque la seguridad política permitió la circulación de capitales, la creación de bancos y de sociedades anónimas. Se amplió la red de ferrocarriles y la de tranvías de tracción a sangre...En 1886 se realizó un ensayo de iluminación eléctrica de la plaza Independencia y en 1889 se sustituyó el servicio de iluminación a gas por el de luz eléctrica en 250 manzanas de Montevideo. (COOLIGHAN, María L. Y ARTEAGA, Juan J: “Historia del Uruguay”. Montevideo, Barreiro y Ramos, 1992; pág. 407).

 (20) El “Hotel Oriental” cubrió casi un cuarto de manzana en la esquina de las calles Solís y Piedras. Terminado en 1865 fue por largo tiempo orgullo de la ciudad. Los planos del “Hotel Oriental” vinieron de Inglaterra encargados por el célebre financista Dr. Emilio Reus. Fue  demolido  para  dar  lugar  al  palacio  del Banco de la República que ocupa toda la manzana, Solís, Piedras, Cerrito y Zabala” (en ARREDONDO, Horacio, ob. cit., Montevideo, tomo 2, pág. 250). 

  

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