Historia y Arqueología Marítima

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CUANDO EL COMODORO PERRY

ABRIÓ LAS PUERTAS DEL JAPÓN

 
Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

Académico Contador. JUAN EDUARDO AZZINI

 

             Uno de los acontecimientos más importantes del siglo XIX fue la inserción de Japón en el mundo, resultado de la estrategia del Comodoro Matthew Calbraith Perry, comandante de la Armada de EEUU.

Japón había sido un extraño país, envuelto en guerras civiles y disenciones entre la corte imperial y los Shogunes quienes detentaban el verdadero poder. En lo exterior, salvo una invasión a Corea en el siglo IV y otra fallida en el siglo XVI, y el rechazo de la invasión mongola en el siglo XII, no había participado en enfrentamientos bélicos.

En 1542 algunos portugueses llegaron en un junco chino y poco después, el misionero jesuíta Francisco Javier comenzó su trabajo de evangelización entre los labradores. Con los misioneros llegaron especialistas navales que les enseñaron a construir grandes barcos y así surgieron expediciones japonesas hacia la India, China, Filipinas y alrededores. Poco después, se instalaron en sus costas otros jesuítas portugueses y protestantes ingleses y holandeses. Pero surgieron serias críticas entre las misiones y en Japón pensaron que los europeos eran un peligro y comenzaron a perseguirlos y a expulsarlos. Temían entonces una invasión extranjera y decidieron aislarse, se prohibió la construcción de barcos, salvo pequeños juncos para cabotaje, ningún japonés podía viajar al extranjero y no se permitían más a los extranjeros entrar a Japón.  Todo esto fue resultado de las querellas entre los extranjeros residentes, que motivó el desprecio de los japoneses y un curioso decreto imperial en 1638: “.... Nadie sea osado, mientras el sol ilumine la tierra, viajar a Japón so pena de vida ....”.

En 1837 llegó un barco de EEUU. con náufragos japoneses; fue recibido a cañonazos. En 1849 naufragó en costas cercanas otro barco de EEUU. y los marineros que se salvaron a nado fueron hechos prisioneros. Y así pasaron más de dos siglos en que los barcos no se acercaron a sus misteriosas costas y solo permanecía una pequeña factoría portuguesa en una pequeña isla cerca de Nagasaki, humillada en su tratamiento y permitiendo un viaje controlado de un buque por año.

 Es entonces que aparece la figura del comodoro Perry, que trataba de modernizar la Armada de su país y tenía la idea fija de romper el aislamiento del imperio japonés. Había participado en varias expediciones al Mediterráneo,  a la India y estuvo  en   el   sitio  de  Veracruz  durante  la guerra con Méjico.  Logró la construcción de buques a vapor, su armamento con grandes cañones y la creación de una Academia Naval.

Entretanto, estudiaba todo lo que se había escrito sobre el antiguo Cipango, según denominó Colón a  Cuba creyendo que era Japón, el viejo “imperio del sol naciente” (con respecto a China, cuya influencia se remontaba al año 600 A. C.); investigó los resultados de la misión de San Francisco Javier de 1547 y de otras, entrevistó a marinos, visitó a historiadores y llegó a una conclusión: la única posibilidad de éxito era una expedición con igual sistema feudal de pompa, castas, uniformes y costumbres y mostrarles los adelantos de su país. Por fin fue autorizado por el presidente Fillmore a organizar la expedición con el fin de lograr un Tratado de comercio, apertura de puertos y tratamiento humano a los marinos.

Con ese fin preparó una flota que fue concentrando en el más riguroso secreto en Hong Kong y Macao, mientras él partía con el buque almirante, el MISSISSIPPI desde Norfolk. A bordo organizó un sistema de castas especial, y él mismo se denominaría “Lord del Interior Vedado”; todo esto también en secreto, incluso para los sectores políticos de su país. Llegado a Hong Kong, partió con una flota de cuatro barcos de guerra hacia las islas Ryukyu, al sur de Japón, haciendo maniobras y desembarcos en Naha y Okinawa, de modo que fueran conocidos y transmitidos a las autoridades feudales. Los buques de la pequeña pero fuerte escuadra eran los siguientes:   

1)            La fragata a vapor y ruedas MISSISSIPPI, de tres palos, 1.700 toneladas, 10 cañones de 6, 8 y 10, con armamento menor en las bandas y tripulada por 375 hombres.

2)            La fragata artillada similar, PLYMOUTH, de tres palos, 1.000 toneladas, 12 cañones principales y otros 10 menores, tripulada por 190 hombres.

3)            La fragata artillada SARATOGA, de tres palos, 900 toneladas, con 10 cañones principales  y 10 menores en las bandas, llevando una tripulación de 180 hombres.

4)            Un Sloop de apoyo, con tres palos, de 800 toneladas, 4 cañones principales y 10 menores, 800 toneladas, ex mercante, con una tripulación de 50 hombres, de nombre SUPPLY.

                Después de las maniobras antedichas, partieron hacia el norte a la bahía de Edo (Yedo), la actual bahía de Tokio, adonde entraron el 8 de julio de 1853. Fue recibida la “flota de los barcos negros”, como se denominó en Japón, por multitudes amenazadoras en centenares de pequeños juncos. Echó anclas en Uraga e hizo bajar algunos botes con una nota de visita que fue rechazada. Pero el gobernador de la población de Uraga pidió subir a bordo del buque insignia. Fue rechazado el pedido y se le contestó que “sería recibido por un oficial subalterno”. El gobernador no aceptó y les indicó seguir a Nagasaki. Un oficial superior  le indicó  que   llevaban   una carta del Presidente de los EEUU. para el Emperador de Japón a quien consideraba de igual rango, mostrándole el cofre de oro que la contenía. Recién entonces comprendieron las autoridades locales que se hallaban ante un régimen de castas y jerarquías semejantes. Al día siguiente, domingo, se organizaron a bordo ritos religiosos celebrados con cruces, cánticos y música de las bandas, rechazando el pedido del gobernador de subir a bordo porque “el día domingo era sagrado para adorar a su Dios”.

El lunes llegaron barcazas con las credenciales del príncipe Uzi, en caja de sándalo, invitando a los marinos para una ceremonia al día siguiente en la playa. Y aquí sigue la estrategia organizada por Perry.

Bajaron a la playa 15 grandes botes de los acorazados, con un pabellón de los EEUU. cada uno y cien soldados –los más altos de la escuadra- en uniformes de gran gala y precedidos por dos bandas de música. Poco después, bajó el comodoro en otro bote, solo, con dos imponentes marinos y dos grumetes que llevaban el cofre de oro con la carta. El príncipe Uzi esperaba de pié al “Lord del Interior Vedado”, quién le transmitió que regresaría a Macao para volver en la primavera con una gran flota de guerra. El momento fue de gran tensión porque debieron desfilar entre 5.000 soldados japoneses formados a su lado. Después, la flota permaneció tres días en la bahía, en una demostración de fuerza y partió hacia Macao.

 EL TRATADO DE KANAGAWA

En los días en que se desarrollaban los acontecimientos antes descriptos moría el shogun, sucediéndole su hijo Jiesida, de carácter menos inflexible que su padre, y se comenzó en las islas a analizar con detención el viaje de la flota de los EEUU., que había aterrorizado a Japón ante aquellos poderosos “barcos negros” que echaban humo.

Por su parte, el comodoro Perry observaba, al arribar a Macao, las actividades de otras potencias. Inglaterra se había posicionado en Hong Kong, desde sus bases en la India, como consecuencia de la guerra del opio y aspiraba a llegar a Japón. Antes aún, los rusos habían desplazado una flota desde Siberia y tomado las islas Kuriles y Shakalin llegando sus naves hasta Hokkaido y Nagasaki adonde fueron rechazadas por los japoneses. Francia, por su parte, se preparaba para llegar a Japón y portugueses y holandeses observaban la manera de abrir las puertas de aquel imperio prohibido. Entonces los preparativos de Perry fueron febriles y preparó una gran flota para su segunda expedición, compuesta de 12 buques de guerra.  

Decidió en principio mantener el MISSISSIPPI como nave capitana, ya que había sido construido en los  astilleros  de  Filadelfia  en 1839  bajo  su supervisión personal. Con su gemelo el MISSOURI fue el primer navío oceánico a vapor y ruedas, con velas y tres palos. Al contrario de otras opiniones, había dispuesto la chimenea atrás de las ruedas, porque adelante, interferiría con los grandes cañones. Al MISSISSIPPI le agregó el PLYMOUTH, el SARATOGA y el SUPPLY, los cuatro que habían realizado la primera expedición. A los cuales agregó el MACEDONIAN, el VANDALIA y el POWHATAN. Quedarían en alta mar y en las bases ya ocupadas de Naha y Okinawa, el VERMONT, el SAINT MARY, el PRINCETON y el ALLEGHANY. Toda esta flota estaba fuertemente artillada.

Así llegarían a la bahía de Tokio siete barcos, de los cuales 4 fragatas a vapor, y dos más afuera. En total una poderosa flota de nueve buques. A último momento cambió el comodoro su nave capitana por el POWHATAN, una fragata acorazada de 2.400 toneladas, 10 cañones de 9 y 20 menores en las bandas, con una tripulación de 370 hombres. No habían transcurrido seis meses de la misión anterior, cuando apareció de sorpresa en febrero de 1854 en la bahía. Tenía órdenes expresas del presidente Fillmore de no usar su armamento salvo en defensa propia. El príncipe de Uraga lo invitó a entrar a la ciudad para negociar pero Perry, le indicó que volvía por la contestación del emperador y exigió negociar en la playa a la vista de los amenazadores navíos. Esa noche los japoneses levantaron un soberbio pabellón y al día siguiente se repitió, con más pompa aún, aquella ceremonia anterior.

Bajaron en grandes botes unos 500 marinos en uniforme de gala, precedidos por banda, mientras las bandas de los buques acompañaban el espectáculo. Un alto oficial de la flota se apersonó al comisionado del nuevo shogun, quien le dijo no poder firmar el Tratado por la muerte del anterior. “.... Les daremos provisiones para partir y lo firmaremos más adelante ....”. Las órdenes del comodoro fueron terminantes. “.... No partiremos, iremos a Edo (Tokio) a entregar los regalos del Presidente de los EEUU ....”

El comisionado japonés y el gobernador no insistieron. Perry mantuvo sus tropas en la playa e hizo explicar que mostraría los regalos que traía.  Instaló un ferrocarril en miniatura e invitó a los nobles a subir en él, dos por vagón, en un largo paseo a 30 kph. Los japoneses creyeron que habían demonios en la locomotora, “que echaba el mismo humo de los buques de guerra”. Después transmitió mensajes telegráficos a un kilómetro, creyendo los nobles que alguien corría por adentro del tubo. Les mostró arados, telescopios, modernos fusiles, cañones, relojes, artículos domésticos, jabones, y otros artefactos diversos que sorprendían a todos, y dibujaban esos raros artefactos. El shogun, entretanto, respondió con sederías, porcelanas, bandejas y un cofre de sándalo con pescado seco, un saco de arroz y cuatro perritos de casta japonesa, lo cual se consideraba el tradicional regalo de amistad.  Esto era un gran triunfo para la misión y un símbolo de paz.

Finalmente, el 31 de marzo de 1854 se firmó el Tratado de Kanagawa, a bordo del SARATOGA, mientras la banda tocaba “The Star Spangled Banner”. El Tratado aseguraba la reparación por marinos de los EEUU. tomados anteriormente prisioneros, la apertura de varios puertos como estaciones de aprovisionamiento para sus barcos, el establecimiento de misiones y privilegios consulares en esos puertos y el “tratamiento de nación más favorecida” asegurado a los EEUU. Japón entró así en la familia de las naciones, comprometiéndose ambos países a “una paz perfecta, permanente, universal y una sincera y cordial amistad”.

Poco después, Inglaterra y Holanda suscribieron tratados parecidos con Japón, y Rusia firmó un acuerdo en que, por primera vez, se establecía el principio de la extraterritorialidad, del cual se favoreció EEUU. por aquella cláusula del Tratado de Kanagawa. Perry partió rumbo a Washington mientras los otros barcos recorrían los puertos japoneses, y fue recibido como un héroe y poco después iba a ser promovido a un destino importante pero no llegó a disfrutarlo, muriendo en 1858.

Entretanto, de acuerdo al Tratado de Kanagawa, el delegado de EEUU. Towsend Harris arribó a Shimoda en el buque de Guerra JACINTO en setiembre de 1856, para establecer dos consulados: Gyokusenji y Shimoda, a donde ondearon por primera vez en territorio japonés, las banderas de los EEUU. En 1857 volvió Towsend a Japón, firmando un nuevo Tratado de Comercio y Navegación con el shogun Tokugawa Yesida, y presentando formalmente un mensaje especial del presidente Pierce. Un nuevo “Tratado de Ansei” abrió cuatro nuevos puertos a EEUU. Todo esto trajo como consecuencia una modernización de Japón, y el 15º. shogun Tokugawa restauró los poderes civiles y militares a la corte imperial. En noviembre de 1857 el emperador Meiji proclamó el fin del sistema feudal del shogunato y la restauración, después de 300 años, del Imperio. La sede imperial fue trasladada a Tokio, Japón se modernizó en todos los órdenes, estableció el primer parlamento en Asia y, como potencia militar, llegó a derrotar a China y a Rusia en 1905, y a ocupar Corea y Formosa.

Pero lo más curioso de estas habilísimas actuaciones de Perry es que aún hoy, se le reconoce casi más en Japón (donde un gran óleo se exhibe en lugar destacado en el Museo Nacional de Tokio) que en los EEUU. Algo parecido a lo sucedido con Mac Arthur en el siglo XX.

                   Bases de datos, documentos y créditos.

 

-“Japón”.- Biblioteca Universal de LIFE. 1966. México D.F.

-  Ezra Vogel.- “Japón No. 1” Editia. México 1964.

-  Edward M. Barrows.-  “The Great Commodore”. Indianapolis 1935.

-  H. G. Wells.- “Breve historia del mundo”. Ercilla. Sgo. de Chile 1937.

-  Marius Jansen.- “Changing japanese attitudes toward modernization”. Princeton. New Jersey 1965.

 -  Morinnosuke Kajima.- “History of modern Japan” Tuttle 1985. Tokio.

-  Kodansha. “Encyclopedia of Japan” Tokio 1979.

 -  A. Walworth. “Black ships of Japan” 1946.

 -   S. E. Morrison “Old Bruin” 1967.

 -   Isaac Asimov. “Palabras en el mapa”. Alianza. Madrid 1989.

-   Embajada de los EEUU. Montevideo. Centro de Documentación.

 -   Embajada de Japón. Montevideo. Departamento Económico.

 

  

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