Historia y Arqueología Marítima

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ACTIVIDAD CORSARIA EN EL RIO DE LA PLATA (1797 – 1805)

Por: JUAN ANTONIO VARESE  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2003

Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

INTRODUCCION

La actividad corsaria se desarrolló en el Río de la Plata en forma paralela con las distintas etapas de su historia.

             Debiendo en este punto distinguir entre corsario y pirata; el autor Oscar Cruz Barney[1]afirma que si buscamos el origen de la palabra, etimológicamente corso deriva del latín cursus, carrera; el Diccionario de la lengua española[2] define al corso como “la campaña que hacen por mar los buques mercantes con patente de su gobierno para perseguir a los piratas o a las embarcaciones enemigas”. De esta definición destaca tres características que definen esta actividad:

            1.- es realizada por particulares

            2.- se está en guerra y se requiere el permiso del país beligerante para poder realizar esa actividad

            3.- se desarrolla únicamente contra los enemigos de país emisor del permiso.

            Con respecto a la piratería, si bien muchos autores coinciden que es la piedra angular de la actividad corsaria, existen diferencias que las separan; mientras la piratería se ejerce sin autorización ninguna y en forma indiscriminada contra todo buque, la actividad corsaria necesita de un permiso o patente de corso, afectando sólo a las naves enemigas del país emisor de dicha patente.

            En este sentido bien claras son las Ordenanzas de Comercio de varias naciones de la época que preveen, para quienes practicasen el corso sin patente, el castigo de ser considerados piratas.

            Por lo tanto como bien lo señala Cruz Barney, la patente de corso se caracteriza por:

            a.- ser un acto administrativo

            b.- ser unilateral, en el sentido de que es un acto gracioso por parte de la autoridad y al no poder ser exigido por el particular

            c.- ser un acto de suplencia de las funciones del Estado, pues al no contarse con una armada permanente de grandes proporciones que cubriera los vastos dominios, el corso pasó a desempeñar las funciones que a ésta le correspondían. Ejemplo claro es el prefacio de las Ordenanzas de Comercio de 1794 donde se estipula:

            “.... Por cuanto conviene á mi Servicio, y á la seguridad de mis Vasallos en su Comercio marítimo y libre navegación interrumpir la de los enemigos de mi Corona; he considerado que uno de los medios de proporcionarles la seguridad pública en sus intereses es el de fomentar á los que se aplicaren á hacer el corso, dispensandoles mi protección y auxilios para el armamento y habilitación de sus Buques ....”

            d.- la patente impone al particular una serie de restricciones contenidas en la misma y en las Ordenanzas Comerciales vigentes así como también en los tratados internacionales del momento.

En el Río de la Plata, poco podemos hablar de piratas en el sentido literal del término. El pasaje de Francis Drake en 1578 fue de carácter exploratorio y también lo fue la expedición de Richard Fenton en la que arribó su sobrino, John,  pocos años después, que naufragó frente a las costas de Maldonado.

Las incursiones de otros marinos como Cavendish, fueron a las costas de Brasil y en busca del pasaje por el Mar del Sur, con esporádicas visitas al Río de la Plata, que en ese momento no ofrecía riquezas de oro y plata a la avidez de los visitantes.

Hacia fines del siglo XVII y principios del XVIII la corambre se transformó por entonces en la principal riqueza de la zona y motivo de atracción para los marinos extranjeros. Un concepto amplio de marino aventurero, mezcla de pirata con emblemas reales y misiones oficiales.

Marinos franceses, provenientes de Saint Malo o La Rochelle, sobre la costa atlántica, principios del siglo XVIII, luego los ingleses con la instalación de la South Sea Company. Caso del corsario francés Etienne Moreau, que se instaló primero en Maldonado y luego en la desembocadura del arroyo Valizas, inmediaciones del balneario del mismo nombre.

Las pretensiones inglesas, entre piratería y empresa oficial se aliaron con las portuguesas en la expedición de Mac Namara en 1762, la que fracasó por el incendio de la nave capitana, el navío de línea LORD CLIVE, que podría ser considerado como una primera invasión inglesa.

Para este trabajo, en concreto, nos interesa la actividad corsaria armada en el Río de la Plata, y más especialmente en Montevideo o Buenos Aires, para combatir a los corsarios o marinas de otras nacionalidades.

Podemos distinguir 3 situaciones:  

CORSO CONTRA INGLATERRA  Y PORTUGAL

La actividad de corsarios armados en el Río de la Plata se desarrolló en distintos momentos y como respuesta a diferentes situaciones.

A grandes rasgos pueden señalarse cuatro instancias:

I)             De 1797 a 1802, es decir desde el Tratado de San Ildefonso y la consecuente declaración de guerra a Inglaterra hasta la Paz de Amiens, objeto del presente estudio.

II)            A partir de 1804, más concretamente desde que llegaran las noticias del ataque inglés, el 5 de octubre, a las fragatas españolas MEDEA, CLARA, FAMA Y MERCEDES, cerca de Cádiz, en el Cabo Santa María. En este caso la situación fue distinta porque el armado en corso  perseguía la finalidad de resarcirse de los perjuicios habían provocado al comercio montevideano y a España, ya que no sólo se había perdido todo el valioso cargamento sino que la fragata Mercedes había estallado al comienzo del enfrentamiento y las otras tres habían sido incorporadas a la flota inglesa.

El tema fue estudiado in extenso por el investigador Agustín Beraza: “Los     corsarios de Montevideo”, a cuyo texto nos remitimos.

III)           El corso durante el período artiguista, que fue estudiado extensamente por el mismo autor en el libro “El corso artiguista”, al cual nos remitimos.

IV)          Finalmente el corso republicano contra el Imperio del Brasil, durante la guerra, tema investigado por autores argentinos, en especial Miguel Angel De Marco[3], a cuya obra nos remitimos. 

EXPEDICIONES CORSARIAS DESDE MONTEVIDEO

Las expediciones corsarias que partieron desde  Montevideo, entre los años 1797-1802, se desarrollaron en distintos momentos y como respuesta a diferentes situaciones, por lo que corresponde presentar un panorama del devenir histórico.  

PANORAMA EUROPEO (1796 – 1802)

Para comprender y situar la actividad corsaria en el Río de la Plata, es necesario estudiar el panorama europeo de la época. Los hechos en América y más concretamente en estas regiones eran reflejo directo de los que se desarrollaban entre España, Francia, Portugal e Inglaterra. Para conocer la historia rioplatense es indispensable conocer el panorama europeo del momento.

El período comprendido entre 1796 y 1806, una turbulenta década, se caracterizó por la hostilidad inglesa, tanto frente a la península como a sus posesiones de ultramar. La finalidad era acabar con el imperio español de Indias y lograr el comercio libre con las colonias para satisfacer su acelerado desarrollo industrial. El Reino Unido requería materias primas, especialmente el cuero, y por otra parte necesitaba colocar sus productos manufacturados para mantener el ritmo de producción.

Desde el comienzo mismo del siglo XVIII la política de España se vio ligada a la situación francesa. A los conflictos y guerras a que se vio arrastrada por el Pacto de Familia durante la mayor parte del siglo debemos sumarle, desde 1789 en adelante, los problemas derivados de la Revolución Francesa y luego de las ambiciones de Napoleón Bonaparte, el que mantuvo en vilo y desarrolló la rivalidad con Inglaterra.

En 1791, tras la sentencia y muerte de Luis XVI y María Antonieta, España declaró la Guerra a la Convención francesa. El conflicto, desarrollado entre 1793 y 1796, acrecentó la grave situación económica, obligando al monarca a imponer fuertes impuestos.

El 18 de agosto de 1796 se alcanzó la paz con Francia, tras la firma del Tratado de San Ildefonso, terriblemente comprometedora para España. No solo debía comprar su neutralidad sino que se ligaba a Francia en una posible guerra con Inglaterra.

Esta  no se hizo esperar, forzada por Francia, en octubre de 1796.

Desde ese año hasta 1808 la política exterior española estuvo marcada por la alianza con Francia y la consecuente hostilidad hacia Inglaterra.

Los pasos iniciales de la contienda en el mar se dieron en Europa. La primera acción naval fue una victoria para Inglaterra, la batalla del cabo San Vicente, considerada un anticipo de Trafalgar.

Las flotas españolas y francesas se unieron en Tolón, una armada fuerte de 38 buques de línea y 20 fragatas.

El 1º de febrero la flota española, al mando de José de Córdoba y Ramos, recibió la orden de dirigirse a Cádiz. No pueden entrar en dicho puerto sino que el fuerte viento los impulsa hasta San Vicente, donde deciden anclar y esperar que mejore el tiempo.

Mientras tanto la flota inglesa, que había partido de Lisboa con 15 barcos, se aproximaba al cabo San Vicente.

El 14 de febrero los ingleses se aproximaron formando una larga fila, penetrando entre las dos filas de embarcaciones españolas.

La victoria inglesa se debió, fundamentalmente, a la estrategia y decisión de Nelson, quien percibió la maniobra española y decidió cortar el bloqueo.

A partir de entonces Inglaterra apretó el cerco, patrullajes en el Mediterráneo por una parte y concesión de patentes de corso por la otra, vieja práctica que siempre les dio espléndidos resultados para entorpecer el comercio español. Lo importante era dificultar el comercio y cortar la llegada de dinero desde América.

Dentro de la década que duró el enfrentamiento hay que distinguir dos períodos:

1º - 1796 a 1802, es decir desde el Tratado de San Ildefonso hasta la Paz de Amiens

2º - 1805 hasta el fin del reinado de Carlos IV. Desde el ataque de Santa María en febrero de 1805 hasta la invasión al territorio español en 1808.

En realidad, además del apoyo a Francia existía la rivalidad con Inglaterra.

La guerra terminó resultando nefasta para la monarquía española. 

CORSO INGLES

Declarada la guerra, los ingleses volvieron a recurrir a una medida que siempre les redituó excelentes resultados: el armamento en corso. Esta práctica, comenzada en la época isabelina, representaba una sabia mezcla de iniciativa privada con respaldo de la Corona, inversión de manos y capitales particulares con apoyo oficial.

La expedición de patentes de corso se dio tanto para incursiones en el Mar del Norte y en el Mediterráneo como para asolar las colonias del Caribe y del Río de la Plata.

Esas expediciones combinaban, por lo general, la faceta comercial con la patente corsaria. Ejemplo claro resultan las naves que salían para la caza de la ballena en el Atlántico Sur y que además tenían autorización para asaltar embarcaciones españolas y francesas. 

Piratas ingleses con patente se apostaron en las Antillas y en el Atlántico Sur, patrullando las rutas marítimas del Brasil. Impedir y dificultar el comercio, apresar naves, requisar la mercadería y la correspondencia y depositar los tripulantes prisioneros en las costas o en barcos neutrales, generalmente portugueses o norteamericanos, eran sus principales actividad.

Apresaban barcos españoles y los requisaban, enviándolos a Malta, Gibraltar o, directamente, a los puertos de Portsmouth y Plymouth. En cierta oportunidad capturaron y enviaron a diferentes destinos 37 embarcaciones españolas.

En el Virreinato del Río de la Plata, fundamentalmente se apostaron a la entrada del río, entre el cabo Santa María y la isla de Lobos. De esta manera sembraban el pánico entre los navegantes y el temor entre los comerciantes de estas latitudes. Cuando aparecía un barco sospechoso en la distancia, los capitanes de los mercantes ordenaban arrojar la mercadería al agua o destruir la correspondencia. Los corsarios solían utilizar procedimientos de engaño, fingiéndose barcos españoles con el tremolar de su bandera hasta que se lanzaban al abordaje, momento en que levantaban la bandera inglesa.

El conflicto se agravó y complicó tras la entrada de Portugal en el conflicto. 

PANICO EN EL RIO DE LA PLATA

En muchas oportunidades se sintió en el Río de la Plata el temor de una invasión inglesa.

A lo largo del siglo XVIII, según los vaivenes de la política europea y los conflictos entre una España ligada a los borbones y una Inglaterra con actitud imperialista, muchas veces el Río de la Plata se ofrecía como una posibilidad de conquista.

La situación se insinuó en 1762, tras la guerra con Portugal e Inglaterra y con la frustrada invasión de la flota al mando del Capitán Mac Namara, que se frustó por el incendio de la nave capitana, el Lord Clive.

La posibilidad de la invasión se acrecentó en 1777, tras la pérdida de las colonias de Norte América. La aparición de naves corsarias patrullando la entrada del Río de la Plata sumó muchas veces en inquietudes a las autoridades y los comerciantes.

El teniente Santiago de Liniers dio vigencia a su plan defensivo, que reforzaba las fortificaciones de Montevideo, sistema de faros y balizas, etc.

Hacia fines del siglo XVIII volvieron a acentuarse los temores de una invasión inglesa, temor que vemos resultaba fundado por cuanto se concretó en el año 1806.

Prueba del estado de temor y sentimiento de indefensión que infundían las naves inglesas en la población local, resultan las páginas del Telégrafo Mercantil, Rural, político-económico e historiográfico del Río de la Plata, primer periódico que se editó en el Río de la Plata.

Siempre hemos entendido que la prensa refleja en forma fidedigna el sentir de una población, su vivencia cotidiana, el palpitar de todos los días por lo que resultará útil la referencia a ciertas noticias sobre las incursiones de corsarios ingleses apostados en la entrada del Río, que atacaban los barcos que hacían el comercio entre España y la región, o las naves destinadas a las colonias del Pacífico.

Veamos algunos ejemplos:

- El 9 de mayo de 1801 se supo de una fragata con pabellón portugués que desembarcó en Maldonado un grupo de marineros tomados prisioneros de un jabeque español por el LANCASTER de 64 cañones.

- El 30 de mayo siguiente desde Maldonado se daba cuenta de la presencia en la bahía de tres embarcaciones inglesas de guerra, avistadas en forma reiterada por la Vigía de aquel puerto.

- El 11 de julio se tuvo noticia  que desde el navío de guerra inglés EL JUPITER se habían desembarcado en la costa de Maldonado prisioneros de tres embarcaciones españolas asaltadas por dicho navío.

- El 29 de julio se anunciaba que el bergantín BUEN JARDIN, que entró en Montevideo el 19 de dicho mes:  “.... condujo 40 prisioneros procedentes de todos los buques que nos han tomados los ingleses en el bloqueo de este río ....”

- El 19 de agosto se acentuaban los problemas puesto que un bergantín inglés “.... echó en las costas de Don Carlos 22 prisioneros, 14 de la polacra SAN FELICIANO que venía de Canarias y 8 restantes del corsario de Montevideo, apresados ambos por dicho bergantín ....”.

- El 20 de agosto se produjo un hecho singular, al informe del Telégrafo Mercantil. Un bergantín inglés se trabó en combate con una nave de la que no se tenían detalles, cerca de la costa de la Laguna de Rocha. La guardia se mantuvo alerta al resultado de la batalla, contando los cañonazos que se disparaban en el mar, haciendo conjeturas sobre el resultado. Podemos imaginarnos, todavía hoy, la angustia por averiguar el final de la batalla cuando los cañoneos se perdieron mar adentro.

- El mismo periódico da cuenta, con fecha 29 de noviembre, del fondeo en Montevideo de una fragata inglesa apresada por la española MEDEA. Se trataba, en sus proporciones y fuerzas, del mejor buque que se hubiera visto en los lares platenses. Era de la Marina Real inglesa y lo fletó su armador para el corso sobre las costas de Cataluña, Galicia y Canarias y del Río de la Plata.

- El 13 de diciembre refiere y transcribe el combate entre el bergantín SAN FRANCISCO JAVIER, alias el BUENOS AIRES, armado por el Real Consulado con el paquebote portugués SAN JUAN BAUTISTA. 

CORSARIOS FRANCESES

Por su parte los franceses también tenían amplia práctica en las expediciones de corso. No debe olvidarse que aventureros de Saint Malo y La Rochele habían visitado el Atlántico sur y el Río de la Plata durante el siglo XVII y las primeras décadas del XVIII. Casos de Etienne Moreau

Y también de los frecuentes viajes a las costas patagónicas y a las islas que, bautizadas por los españoles con el nombre de Malvinas, deformación del nombre de los naturales de Saint Malo.

Numerosos fueron los corsarios franceses que trasladaron su ámbito de acción al hemisferio sur, a patrullar las aguas atlánticas frente a Portugal. Veremos, más adelante, los ejemplos de los corsarios EL REPUBLICANO y EL GRAN BUONAPARTE, que tuvieron gran intervención en el panorama rioplatense de la época.

En este entorno vuelve a quedar bien claro el reflejo de la problemática europea en el ámbito americano en general y rioplatense en particular.

Los buques británicos del corso habían salido desde Londres para cruzar y hacer el corso en el sur. Sus éxitos fueron reiterados, tanto como las pérdidas hispanas. El conflicto se agravó con la invasión a Portugal, la llamada Guerra de las Naranjas, concluida con la Paz de Badajoz, firmada en octubre de 1801, tras concretarse la cláusula del cierre de los puertos lusitanos al comercio inglés.

En el Río de la Plata la invasión franco española a Portugal tuvo como contrapartida la invasión de tropas lusitana a la zona de las Misiones.

Finalmente, el 23 de marzo de 1802 se firmó la Paz de Amiens. 

CORSO DE REPRESALIA

Para combatir el corso inglés con la misma moneda, también España recurrió al armado en corso.

En 1796 se promulgó una Real Orden con instrucciones, aunque restrictivas, para permitir el armado de embarcaciones.

La referida ordenanza comprendía una serie de requisitos para los particulares españoles que armaran naves en corso, eximiéndolos del pago de derechos a la Real Hacienda y el otorgamiento de premios y estímulos en metálico por los apresamientos.

La actividad se proyectó, también, en las colonias. En Montevideo se conocieron tres momentos: 

I -  1797 a 1799 : ESPECTADORES CON VENTAJA

En esta primera etapa los montevideanos fueron meros espectadores de las expediciones de los corsarios franceses. Arturo Bentancur lo llama “espectadores con ventaja” o “modelo francés”. El 1º de mayo de 1797 entró al puerto la fragata francesa CERES, tras haber apresado cinco sumacas portuguesas a la altura de Rio de Janeiro, las cuales fueron conducidas a Montevideo, excepto una que naufragó antes de llegar. A fines de agosto de dicho año ingresó la LADY SHORE, una de las presas de mayor interés anecdótico, cuyo expediente hemos estudiado en el Archivo General de la Nación y reproducimos en Nota al final.[i] 

II- 1800 a 1801: SOCIEDADES MIXTAS DE CORSARIOS CON  ARMADORES LOCALES

Hacia 1800 la Corona española decidió fomentar el concurso de armadores locales, dictando una norma especial en junio de 1801 para apoyar las acciones de corso.

Esta segunda etapa fue de mayor protagonismo de los armadores locales. Bentancur los llama CAPITALISTAS CORSARIOS, tal el caso de Mateo Magariños, que se vanagloriaba de haber fomentado los armamentos en corso.[ii]

En esta etapa coexistieron dos figuras: las sociedades entre corsarios franceses y comerciantes montevideanos y las expediciones de armado en corso por particulares con patente.

En la primera forma se destacó la fragata VALIENTE, nave francesa propiedad de la empresa de Pedro Sorbé e hijos, de Marsella, de 700 toneladas. Para poder continuar la actividad el capitán hizo un convenio con Mateo Magariños como socio capitalista de la empresa, socio del capitán francés. Fue también imitado por otros capitalistas criollos. 

III-    CORSARIOS ARMADOS POR EL CONSULADO DE BUENOS AIRES

El Consulado de Comercio de Buenos Aires, en defensa de los intereses de los comerciantes, también intervino en el armado de naves en corso. El Consulado impuso el armado de naves corsarias para la defensa de los puertos e, incluso, llegó a crear una COMISION DE CORSARIOS a cargo del cónsul Domingo de Igarzábal, reemplazado luego por Manuel Belgrano.[iii]

Se destaca especialmente la campaña del bergantín SAN FRANCISCO JAVIER, alias el BUENOS AIRES[iv], que el 12 de octubre de 1801 apresó al bergantín portugués PILAR, la sumaca SANTISIMO SACRAMENTO y el pailebot SAN JUAN BAUTISTA, todos de bandera portuguesa. La actividad de dicho barco, a cargo del Capitán Juan Bautista Egaña mereció felicitaciones y premios del Consulado. La actividad del Consulado, anota De Marco[4], fue obstruida por los Jefes del Apostadero de Montevideo, nueva demostración de las desavenencias entre ambas instituciones.

Resulta de interés el expediente de la aprehensión de la fragata Mercurio por parte del bergantín San Xavier, por cuyo motivo lo transcribimos textualmente por Nota al pie.[v]


 BIBLIOGRAFÍA

 Bentancur, Arturo: El puerto colonial de Montevideo. Montevideo, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 1997.

Beraza, Agustín: Los corsarios de Montevideo. Montevideo, Centro de Estudios Históricos, Navales y marítimos, 1978.

Reyes Abadie W. Y Melogno, Tabaré: Crónica general del Uruguay. Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental,

De Marco, Miguel Angel: Corsarios argentinos. Buenos Aires, Editorial Planeta,2002

Altamira, Rafaél: Manual de Historia de España. Madrid, Sudamericana, 1946.

Mariluz Urquijo, José María:

Buenos aires en la época del Marqués de Avilés, .datos Historia de la Marina argentina

Seijo, Carlos, Maldonado y su región, Montevideo, 1945.

 


 

[1] CRUZ BARNEY, Oscar, El Régimen Jurídico del Corso Marítimo: El Mundo Indiano y el México del Siglo XIX, Instituto de Investigaciones Jurídicas, México, 1997

[2] Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, 1956

[3] DE MARCO, Miguel Angel, Corsarios argentinos, Buenos Aires, Editorial Planeta, 2002

[4] DE MARCO, ob. cit.


 

RESUMEN DEL EXPEDIENTE DE LA LADY SHORE

CAJA 35 Doc. 51 JUZ.do de ARRIVADAS.                  Año de 1797 de Montevideo 

Visita de entrada de la Fragata Lady Shore. Cap.n Mr. Elis. 

Lo siguiente de fecha 30 de Agosto de 1797 es TEXTUAL: 

“Ex.mo S.or

Antes de ayer por la tarde fondeo en este Puerto la Fragata Inglesa Lady Shore con su Pabellon arbolado debaxo de otro que parecia Frances, con solo la diferencia de estar embergada la vandera con las listas encontradas; y habiendo pasado a su bordo el segundo Comandante de estos Resguardos Dn. Manuel Cipriano de Melo, y posteriormente el Oficial de ordenes de la Marina de este Apostadero el Teniente de Navio Dn. Juan de Vargas, pudieron averigüar de haberse sublebado como quince individuos de dicha Fragata sobre la altura del Janeiro, sorprendiendo y matando a su Capitan, el Piloto, y Contramaestre, proponiendose tomar este Puerto, como el mas inmediato de los dominios Españoles. Entre el numero de los que formaron esta conspiracion se hallaban siete franceses de los quales murio uno en la refriega, y los seis restantes eran soldados al servicio del Rey de la Gran Bretaña, y pertenecientes a una Compañia que transportaba esta embarcacion, con un considerable numero de mugeres delinqüentes, al Puerto Jackson de la nueva Gales Meridional. Verificada la sublebacion toman el mando como Comandante y Segundo dos franceses, y parece que esta fue la causa que los autorizo a poner su Pabellon sobre el de los enemigos, tal vez con la idea de pretender algun derecho sobre esta presa; pero considerandole yo por una parte infundado, y hallando por otra muy necesaria una justificacion escrupulosa de este acontecimiento, he procedido desde luego que se reciban las declaraciones competentes a esclarecerle el desembarco de las mugeres, repartiendolas en el vecindario de esta ciudad, el qual se ha prestado a porfia a recogerlas con una humanidad inexplicables; y la tropa Inglesa con los demas individuos de la propia Nacion quedan si asegurados en la Ciudadela de esta Plaza, en los buques de la Marina Real surtos en este Puerto. Para conseguir la mayor seguridad de los efectos que conduce la expresada Fragata pues ademas de considerarlos que haya de declararse a favor de la R.l Hacienda, estarian expuestos a bordo de ella a los riesgos y fraudes que se cometen, he tomado la providencia de desembarcarlos inmediatamente, depositandose en los Almacenes de Marina, y de la Aduana, dictando antes todas las precauciones devidas en esta operacion, a fin de que se verifique luego del Imbentario con el celo y formalidades indispensables, atendiendo a no haberse encontrado hasta ahora el Registro de esta embarcacion, ni Factura alguna que acredite su cargamento; Todo lo qual pongo en Noticia de V.E. entretanto que formalizo en toda forma el expediente de esta materia lo pase a manos de V.E. esperando tenga a bien aprovar mis disposiciones hasta aqui dirigidas unicamente por el mejor servicio de S.M. y conservacion de sus Reales intereses”.

 

                        N.tro S.or gue a V.E.Ms.As.Montevideo

                        30 de Agosto de 1797.

                        Ex.mo Go.r

                        Joseph de Bustamante y Guerra

Exmo. Sr. Dn. Antonio Olaguer Feliu

 TEXTUAL

 

“En esta Bahia y Puerto de S.n Felipe y Santiago de Montevideo, y estando a bordo de esta Fragata que con la Bandera de la Republica Francesa ha entrado a el, trayendo debaxo de ella la Bandera Inglesa en demostracion de ser presa de aquella, a veinte y ocho dias del mes de Agosto de mil setecientos noventa y siete años, a efecto de indagar la noticia de su arrivo, el Sr. Dn. Estevan de Liñan Teniente del Regimiento de Infanteria de esta Provincia, y Ayudante de la Plaza, que concurrio por orden del Señor Governador Juez de Arrivadas de este Puerto, trayendo su ... por interprete al sargento de Infanteria Agustin Sanmigne inteligente en el idioma Frances, a quien para q.e exerciera su oficio le recivio juram.to que lo hizo segun dxo, y ofrecio que cumpliria con su encargo bien y fielm.te a su leal saver y entender. Y en esta virtud mando su merced comparecer ante si a el Capitan de esta dicha Embarcacion, y presentandose un individuo Frances exponiendo que el era Capitan, por explicacion del Interprete le recivio juram.to que lo hizo por Dios nro. Sr. y una señal de Cruz y vaxo de el prometio que diria la Verdad en lo que supiere y se le preguntare. Y siendole por el dicho interprete, como se llama, de que nacion es, que titulo o denominacion tiene esta Fragata, de que Puerto salio, que dia, y q.e motivos ha tenido para entrar en este Puerto; De todo lo que enterado respondio por medio del citado interprete, que el declarante se llama Dn. Jose de Elis natural de Burdeos en Francia, y que los motivos que ha tenido para entrar en este Puerto son los siguientes. Que esta Fragata era Inglesa, y de comercio de la Compañia de la India precedente de Londres, llamada laDyshore, de cuio Puerto salio el dia siete de Junio del presente año con destino para la nueva Irlanda como tal Buque Ingles con su correspondiente tripulacion y Bandera Inglesa, y lo mismo sus Pasaportes, mandada por su Capitan Ingles Pil Clok, conduciendo sobre setenta mugeres unas con sus maridos, y otras sin ellos para poblar en aquel parage, y que hallandose el declarante prisionero en Londres con seis individuos mas tambien Franceses, y tres Alemanes, dispusieron los Ingleses embiarlos y embarcarlos en esta Fragata como lo hicieron en calidad de prisioneros destinados a la nueva Irlanda. Que viniendo asi navegando se unieron todos los individuos Franceses, tres Alemanes, dos Americanos y un Español junto con cinco Irlandeses mas que venian a bordo, y proveyendose de armas de fuego, y blancas conciliados a levantarse contra los Ingleses los sorpendieron el dia treinta y uno de Julio al primero del corriente mes de Agosto hallandose en la altura del Rio Geneyro, y quando o en ocasion que los vieron algo descuidados, se hecharon todos encima ganandoles la accion, sublebandose contra los Ingleses todos los referidos en terminos que se apoderaron de la Fragata, haviendo en esta refriega muerto el Capitan Ingles, y a su Segundo, en la que tambien murio un individuo Frances, y a la fuerza rindieron a los Ingleses, quedando de este modo los Franceses y sus auxiliantes hechos dueños de la Embarcacion, arrestando y aprisionando a los Ingleses, de cuia resultas aclamaron el Pabellon Frances, hecharon el Viva la Republica, y enarbolaron la Bandera de esta con la misma que han entrado. Que sucedido lo referido nombraron entre todos al declarante por Capitan de esta Embarcacion por ser el mas inteligente que su profesion es Maestro de Pilotos de la Republica Francesa, por lo que, y viendose dueños de este Buque, dispuso el venirse a este Puerto, como el primero, y mas inmediato de los Españoles haviendo tambien formalizado en la mar los Ingleses vaxo de sus firmas un papel en el que declaran ser buena presa. Que el declarante save por haverlo odio decir que en este Buque vienen varios generos y efectos navales, y mercancias pero no puede decir que les sean, por.e aunq.e ha visto los papeles Ingleses no los entiende, y desde luego quiere q.e vaxo un formal imbentario se depositen en Almacenes. Que quando salio esta Fragata de Londres iba tripulada con veinte y quatro o veinte y cinco hombres de tripulacion, y de setenta y cinco a ochenta soldados, que todo contaria mas por extenso de los papeles que conserba el Capitan Ingles conq.e salio de Londres. Que el declarante fue hecho prisionero en el Cavo de Finisterre habia el tiempo de diez y ocho meses por tres Fragatas, y un Navio Ingles de cinquenta cañones yendo para la Isla de Francia con cargo de Piloto de Corbeta Francesa nombrada la Buena Ciudana, que la mandaba el Capitan Carlos Labordone, de cuya corbeta procede el exponente y su segundo que tambien viene llamado Santiago Nicolas Tierri y q.e los demas Franceses q.e vienen proceden de otras prisiones que alli tenian los Ingleses. Y haviendo en este estado entregado los Pasaportes Ingleses a dicho Señor Ayudante, y en atencion a que noticioso ya el Señor Governador de la venida de esta Fragata por los partes que se le havian dado del estado en que venia, y sus motivos, que por pronta providencia, le puso el correspondiente numero de tropa, y disposicion necesaria para el desembarco de las mugeres, y prisioneros Ingleses, siendo ya casi impracticables el continuar y adelantar mas esta declaracion, por las diversas atenciones a que concurria el declarante a efecto de hechar en tierra a las mugeres, y Prisioneros cuio como dicho Fl. Ayudante esta declaracion para dar cuenta con ella a Su Señoria, trayendole los Pasaportes, y papeles de señales, exhividas por el declarante para entregarlos a Su Señoria, y explicada que le fue esta declaracion por el Interprete al citado Capitan Frances, la firmo con sumrd. Y dicho Interprete, expresando que todo era la Verdad de todo lo qual yo el Ess.no doy fe”. 

Estevan Liñan             Jph. Delis Capn.

                                   Ante mi:

Ag.n Sanmignes         Dom.o Vianqui                                  

                                   Ess.no de S.M.

  

LAS PIEZAS Y BULTOS VAN A SER DEPOSITADOS EN LA REAL ADUANAA.

Se haran varios viajes en la lancha de la Corbeta Descubierta (su patron Antonio Madera). El segundo viaje en un lanchon de auxilio (su patron Pedro Dubal) con varias presas. El 3º la lancha de la Corbeta Sta. Escolastica (su patron Pedro Prieto) con Velas, Juanetes, Trinquete, 21 presas de Lona, etc) Intervienen en este trasiego un bote del Resguardo, la lancha de la Fragata Astrea (Su patron Pedro Sebastian de Lege) con Barricas, cajones, baules, etc.

El 23 de Diciembre. Acerca de la venta de los efectos depositados en los Almacenes de la Real Aduana, se le comunicara “a Don Nicolas Santiago Tierry, Segundo Capitan de la Fragata la Lady Shroe, por hallarse enfermo el primero”. ... Se fijaron seis carteles del tenor “en los parages publicos y acostumbrados de esta ciudad”. 

CARTEL. TEXTUAL: “En los dias dos, tres y quatro del mes de Enero proximo venidero y a las Puertas del Fuerte de esta Plaza se han de celebrar Almonedas, y remate de todos los Viveres, Bebidas, Christales, Vidrios, Losa, y Demas efectos que expuestos a corrupcion se hallan en la Real Aduana de este Puerto, pertenecientes a la Fragata Inglesa la Lady Shore, e igualmente se han de rematar noventa y un Barriles de carne Salada y Tocino, que estan a Bordo de dicha Fragata, y varios Instrumentos nauticos, lo que se abrira al Publico para su inteligencia: Montevideo y Diciembre Veinte y tres de mil setecientos noventa y siete –Vianqui-“.

(Bartolome Domingo Vianqui escrivano de Su Magestad) 

OTRO, un Comunicado a VE. TEXTUAL: 

“Los dias nueve, diez y once del mes de enero proximo venidero, me ha parecido conveniente de noticiarse tambien esta venta en la capital de Buenos Ayres por si algunos individuos de aquel comercio quisieran comprarla; en esta virtud incluio a Vuexcelencia los cinco adjuntos carteles, afin de que siendo de su superior agrado, se sirva dirigirlos por conducto de la Escrivania, y mandar se fixen en aquella capital, remitiendo el Escrivano certificado de haverlo executado. Nuestros Señor guarde a V.E. muchos años. Montevideo y Diziembre veinte y tres de mil setecientos noventa y siete. Excelentisimo Señor Don Antonio Olaguer Feliu. Es copia del Oficio Original de su contexto. Montevideo fecha UT SUPRA. –Bartolome Domingo Vianqui escrivano de Su Magestad”. 

(TEXTUAL El pregonero)

OTRO La 1ª. ALMONEDA. El 2 de Enero de 1798 Don Bustamante y Guerra (Brig. de la Ral Armada y Gobern. Politico y Militar de esta Plaza) “estando a las Puertas del Fuerte de ella, asociado al Señor don Josef Francisco de Sostoa, Comisario de Guerra, y el Ministro de Real Hacienda en ella, y demi el escrivano, puesta mesa, sillas y recado de escrivir, mando Su Señoria avivar la vos del Pregonero Josef Dominguez, quien  en altas claras e inteligibles voces dijo: todos los Viveres, bebidas, cristales, vidrios, losas y demas efectos que expuestos a corrupcion se hallan en la Real Aduana de este Puerto perteneciente a la Fragata Inglesa nombrada la Lady Shore se venden, igualmente que los Instrumentos Nauticos, y una Partida de Barriles de carne salada, y tocino: hagan postura a ellos que se han de rematar por partes o en el todo, en el mejor postor; y a un que asi se repitio el Pregon por todo el espacio de la tarde hasta puesto el Sol, no hubo quien hiciese postura a dichos efectos, por lo que se conluio esta diligencia para el dia de mañana continuarla...”.

En la 2ª tampoco se oyó postura alguna, a la tercera llegan comerciantes de esta plaza Don Manuel Vazquez ofreciendo las dos terceras partes de su tasacion, Don Juan Vazquez, Santiago Liniers, Cristoval Salvañach, Juan Fco. Vidal, Pasqual Cortes. Se van rematando viveres, lozas, instrumentos y permanecen los barriles de carne y tocino por los que se ofrecen las 2/3 partes de la tasacion. El 2 de marzo de 1798 siguen ofertando a la venta géneros y efectos. Aparece “Don Josef Jacinto Casal, y forecio un treinta y tres por ciento menos de su tasacion por los referidos efectos a pagar su importe a dinero de contado, pero con la condicion de que los que resulten a su entrega averiados de goteras, polilla, Ratas, ni de otra forma, se deba rebajar y detazar su desmerito, y menos valor”. A lo que Salvanach hace una mejor oferta, tambien se interesan otros comerciantes Juan Ignacio Martinez, Domingo de las Carreras, Fco. Antonio Maciel, Dgo. San Vizente, Fco. Gixona, Rafael Fernández. 

[ii] Obra citada.

[iii] Montevideo, año de 1800.

EXPEDIENTE SOBRE EL APRONTO Y ENTREGA DEL NAVIO EL PILAR Y DE LA GOLETA CAROLINA QUE SOLICITA EL CONSULADO DE BS. AYRES PARA ARMAR, Y HECHAR AL CORSO, Y OPOSICION DE SU CAPITAN Y PROPIETARIOS.

 

(Capitan del Navio el Pilar Dn. Juan Perez.)

(Resumen)

Montevideo, 11 de Diciembre de 1800

Al S. Governador y Com.te Gral. de Marina llega un Oficio dirijido por la Junta de Gob. del Real Consulado de Bs. Ayres, para instruir que sea armado a guerra el Navio Ntra. Sra. del Pilar, que “ya lo tiene meditado y resuelto”. Adjuntase contestacion del Capitán por el Oficio que recibiera a fin de facilitar el ingreso al Buque. Este nombra por su parte los Peritos que harán el reconocimiento, “pero yo he dispuesto por la mia nombrar a D. Miguel Clavera, Jayme Villarraza, y Jayme Adua, esperando q. por la suya se nombren los terceros q. sean de su satisfacción”.

Firma Domingo de Ygarzabal

 

El Capitán requiere que se le remunere por parte del Consulado por la pérdida de su Navío en el tiempo que se emplee en el reconocimiento, puesto “q. de acaecer algun descalabro por diversa causa, como por exemplo si ocurriese la perdida sin su remosion dl. lugar en que está amarrado, por defecto de los Cables que tenga, por un Rayo, o incendio causado maliciosa o inculpablem.te por alguno de los individuos de su dotacion...” Pretension que a modo de ver del enviado del Tribunal es totalmente injusta.

 Firma

 

Con fecha 13 de Dic. 1800 Dgo de Ygarzabal al Cdte. Gral. de Marina, alude que el Cap. de Navío D. Santiago Liniers “resiste absolutamente encargarse del mando del Navío N.S. del Pilar; y que es indispensable la concurrencia del Comandante en el reconocimiento, y avaluo que debe hacerse de este Buque, para proceder sucesivamente á su armamento, como se me tiene prevenido” ... por lo que pide “el auxilio q. tenga por conveniente”.

 

Bustamante y Guerra responde que “ver quien puede encargarse del recaudo del enunciado buque, sin que á mi juicio haya absoluta necesidad de ceñirse a Oficiales de Guerra de la Armada p.a el efecto”.

 

 13 de Diciembre. Nota firmada por Dgo. de Igarzabal.

El Consulado de Bs. As. Debe “responder a Dn. Nicolas Albarez y Romero del Comercio de Cadiz de la cantidad de 918737 p.os$ á que ascienden los costos del referido Navio hasta ultimo del mes de Noviembre proximo pasado, en razon de las causales que dicho Capitan expresa, fundandose principalmente en la constancia, que dice tiene, de estar asegurado el Navio Pilar durante todo el tiempo que se halle fondeado en este Puerto”.

 

17 de Diciembre.

 

La Junta por pronta providencia ha acordado que el Sr. Consiliario D. Domingo de Ygarzabal “pase á Montevideo á entender, y correr con el apresto del Navio Mercante llamdo Nra. S.ra. del Pilar que se destina para armarlo en Guerra, por cuenta del Com.o con el fin de unirse á las fuerzas de la R.l Marina que debe formar una división al Corso, Crucero y Comboy, en la altura de la boca de este Rio de la Plata”. Llevará en su compañía  y disposición a D. Juan Pérez Roos y a D. Antonio López, el 1º. como Contador del Buque y el 2º. como Maestre de Raciones bajo las reglas y ordenanzas de Marina. Se contratarán además Calafates y Carpinteros de Rivera para los trabajos en dicho Buque, se exhortará al Capitán a permitir la entrada al Navío mediante Carta orden de D. José Hernandez consignatario de este. El Sr. Comisionado junto al de Comercio de esta Plaza y al Capitán del Buque nombrarán Peritos quienes harán “formal, prolijo, menudo inventario”. Si hubieren discordias y diferencias en sus apreciaciones y tasaciones por encima de ellos habrá Peritos nombrados por el Cmte. de Marina y Gob. de la Plaza. Se le solicita al Cap. y Maestre que facilite la tarea del Consiliario y Comisionado del Rl. Trib. de Bs. Ayres “p.a su reconocim.to y abaluo en los mismos terminos que lo haria si tratase de venderlo á otro cualq.a particular como este há solicitado”.

 

Firma BUSTAMANTE

 

RESPONDE EL CAPITAN AL SR. GOB. Y CM.TE GRAL. DE MARINA, que cuando un particular quien compra una emvarcación le pide a su dueño una cantidad determinada por ella y previo inventario de todos los útiles que tiene el Buque por lo que el comprador envía tres o cuatro peritos a reconocer el buque por dentro “abriendole barios Rumbitos a los Tablones de la Bodega, Entrepuente y Combes, para poder ver por ellos, algunas partes de los Maderos de sus Ligasones; y por fuera aciendo la misma Maniobra con las Tablas de su Aforro, desde la Lumbre del agua para arriba” .... (etc. etc.) Después del reconocimiento del Buque “LO COMPRA SI LE ACOMODA, Y SINO LO DEXA”. “COMPONIENDO A SU COSTA QUANTO POR SU CAUSA HAYAN DESCOMPUESTO” ... “Puede dar la Casualidad de sucederle al Buque algunas desmexoras, Aberias, ó Perdidas”, por lo que tienen derecho los Aseguradores de Cádiz “a no pagar un Real” recayendo todo el daño sobre su dueño; y mas “quando no tengo la seguridad moral que los SSres. del antedicho Consulado han de comprar el Navio Pilar en la Cantidad de Noventa y dos mil, pesos fuertes que es lo que para fines de este presente año le tendrá ya de costo (lo menos) á su Dueño en esta Expedicion; como lo puedo acer constar”.

Montevideo, 18 de Diciembre de 1800.

            (Fdo) Juan Perez.

 

LA CAROLINA

 

El 23 de Diciembre de 1800 D. Antonio Pereira por si y á nombre de D. Antonio Sn. Vicente se oponen á la adlquisicion por parte del Consulado de la Goleta de su propiedad que con cargamento de carne salada está dispuesta a salir con destino a La Habana.

En nota de Dgo. de Ygarzabal a Bustamante este reprocha tal actitud fundandose “en la regla de que el probecho particular debe ceder al beneficio publico” ... la ley “considera que los propietarios de los Buques, ó sus representantes deben cederlos en semejantes casos, sinoque se consideran con dro. para requerir su embargo” ... “si los interesados repugnan ceder el Buque voluntariam.te por su justo valor” luego del avalúo. Mencionase al Berg.n Antílope “repugnava ceder su propietario D. Martin Elordi”.

 Montev. 31 de Dic. De 1800. Nota de Dgo. de Ygarzabal al Cdte. Gral de Marina.

Como la Goleta Carolina se halla tripulada de Anglo-Americanos y “estos estan con algun disgusto de quedarse en este Pais desacomodados ... no solo es conveniente que permanezca embargada hasta que en virtud del avaluo se les satisfaga en dinero á sus Dueños, síno mui necesaria el que en cautela de caulesquiera tentativa de su equipage, se le quitase y hechase en tierra hoy mismo el Timon”...

 

31 de Diciembre.

BUSTAMANTE da la Orden de conducir el Timon en calidad de Deposito al Arsenal de la Marina de este Apostadero.

 

El 7 de Enero de 1801

Se pasa el Expe. al Dr. Dn. Juan Bta. Aguiar Asesor de la Comandancia para su dictamen en este caso, quien opina duramente que no se debe tener reparo en embargar cualquier embarcación pedida, ni ante la oposición de su o sus dueños. Dn Aguiar se lamenta de estar enfermo “una disenteria q.e dias há padezco me priba de fundar mi Dictamen con la extensión q.e ofrece la materia...”

 

El 12 de Enero Bustamante da la orden de que los Peritos en 24 hs deberán tener el avalúo del Buque.

Mientras que los propietarios Antonio San Vicente y Antonio Pereira que han protestado por la Orden de quitarle el Timón a la Goleta, de gastos ya han desembolsado 27.000 pesos sin contar las horas y esfuerzos del trabajo personal. Añaden que pronta a zarpar a La Habana la carga de “carnes saladas detenidas en Puerto mucho Tpo. y sufriendo los fuertes calores del estio se ban a perder precisamente” aparte de la detención del Buque y deba esperar la Fábrica con su segundo cargamento pronto.

“Por estos graves daños, y perjuicios u otros q.e quisas no tenemos presentes debe pagarlos Ygarzaval, ó la Persona ó Personas q.e los ocasionan. Por tanto ... protestamos en bastante forma, reserbando, nuestro Dro. y al efecto ocurrimos á la justificacion de Vs. a fin de q.e se sirba mandar q.e asi se le haga entender al dicho Ygarzaval, y q.e puesta constancia de la intimacion se mande agregar este Escrito al Exped.te, p.ra q.e á su Devido tpo. obre los efectos combenientes.

A VS pedimos y suplicamos q.e asi lo probea y mande p. ser de Justicia q.e imploramos”.

 

YA ESTAMOS A 6 DE FEBRERO DE 1801.

( ... y la carne salada sigue en el Puerto a buen recaudo)

 

[iv] Número 34. Domingo 13 de diciembre de 1801. (Pág. 272)

 

NAVEGACION Y COMERCIO

 

Relación del combate entre el Bergantin S. Francisco Xavier, (alias, el Buenos Ayres) armado por el Real Consulado de esta Capital para perseguir al enemigo, y proteger nuestra navegación, con 4 Carronadas cortas de á 16, 10 Cañones de á 6, y 4 de á 4, y 85 individuos entre la Guarnicion y Tripulacion, y el Paquebot de nacion Portuguesa, nombrado el S. Juan Bautista armado con 16 Cañones de á 12, 2 Carronadas largas de á 18 y tripulado con 69 Individuos, contándose en estos 8 Soldados y un Sargnto que comboyando un Bergantín y una Zumaca, salia de la Bahia de Todos Santos para Pernambuco.

Hallándome el 12 de Octubre al amanecer como á 8 leguas de la barra de la Bahia de todos Santos y al S.E. de ella, me dieron parte que se avistaban tres velas unidas; arribé sobre ellas, y reconocí que eran un Paquebot, un Bergantin, y una Zumaca; el primero armado en guerra, y el mismo de que me habian informado los prisioneros que tenía á mi bordo, se hallaba en dicho Puerto, y pronto á dar la vela.

Luego que me avistó, hizo señal de reunion á las otras dos Embarcaciones; lo qual advertido por mi, mandé inmediatamente hacer safarrancho, aprontar todas las armas menores, y me previne en los mexores terminos que pude y me franqueaba la situacion de mi Buque, que segun he expresado á V.S. en mis partes anteriores, tenia rendido el Baupres, y el Palo Mayor por la espiga.

Me aproximé á las Embarcaciones, y estando á tiro de cañon, enarbolé mi bandera Española, y la afianzé con su correspondiente cañonazo: el enemigo executó igual maniobra, y á las siete de la mañana rompimos el fuego por ambas partes, sin que las primeras descargas causasen la menor averia en mi Buque; mas habiendo el Portugues empezado el fuego graneado con el mayor teson, conocí que eran ciertas las noticias de la superioridad de sus fuerzas, que me habian dado, y que no tiraba mas que á desarbolarme, pero no consiguió sino hacerme algunas averias de corta consideracion.

En vista de esto, y reparando en la obstinacion del enemigo y bentajas que el daba su artilleria, emprehendí varias escaramuzas con objecto de observar sus movimientos, y cotejar el andar de los Buques para en caso de necesidad.

Cerciorado de que el mio era superior en marcha, y que mi gente se hallaba: en buena disposicion de espiritu para qualquiera empresa, considerando asi mismo que nada podia hacer el cañon, por la notable diferencia del calibre, que mis carronadas por su corto alcance, y parte de los cañones por el estorbo de los saltillos de la cubierta eran inusables, conocí que no me quedaba otro arbitrio para dexar las armas de mi Nacion vitoriosas, rindiendo á un enemigo de tan superiores fuerzas, que el de dar un abordage.

Resuelto á esta accion maniobré largando todo aparejo en ademan de huir, á fin de engañar al enemigo, llamando toda su atencion á mi evolucion, y hacer que persuadiendose de la victoria por su parte, descuidase su buen arreglo y disposicion con que estaba preparado para el combate.

El Portugues observó mi huida, é incontinenti dispuso seguirme largando quanto trapo podia, y haciendo los mayores esfuerzos para alcanzarme: en este estado, conociendolo ya en el empeño que yo me habia propuesto meterlo, viré por avante, y asi que me emparejé con su costado arribé sobre el, teniendo cargada toda mi artilleria con bala y metralla para hacerle una descarga cerrada al atracarme.

Luego que llegué á poco mas de tiro de fusil, me hizo una descarga, de la qual no me resultó averia alguna, pues tenia la gente tendida, y aprobado el fuego: entonces dirigiendome á su aleta le abordé por lo largo de su costado, y en esta situacion sufri otra descarga de su artilleria, cargada de bala, metralla, palanquetas, y algunos pies de cabra, con lo qual me destrozó enteramente la xarcia del palo trinquete y maniobra, incendiándome al mismo tiempo la columna de fuego que salia de sus cañones la Mayor, el Estay Mayor, y el Trinquete.

Pero nada de esto fue capaz de causar desorden alguno, ni menos poder distraher de mi gente la principal atencio; antes sí llevada del mayor impetu del patriotismo, y no haciendo caso del inminente peligro, á mi voz descargó nuestra artilleria, acompañada de la fusileria, esmeriles de las Cofas, y granadas de manos, con tanta actividad, y viveza, que desordeno al enemigo, y lo horrorizó en tales terminos que abrió el paso á treinta y seis hombres que á otra voz mia saltaron á su bordo con sable y pistola en mano.

Entre estos se señaló el Marinero Manuel Diaz, natural de Canarias, quien á pesar de haber recibido un chuzazo en una sien, no hizo caso del peligro, que se le presentaba; mató de un pistoletazo al que lo hirió, y abriendose paso por entre los enemigos llegó á la Hasta bandera, donde se hallaban 7 portugueses custodiandola.

Como su objeto y el unico interes que el dirigia era arriar la bandera y presentarmela, atacó á los enemigos con tal denuedo y valor que hiriendo á unos y ahuyentando á otros, logró su intento cortando la driza, y apoderandose del Pavellon corrió a entregarmelo, mientras los demás haciendo los mayores destrozos rindieron á los enemigos que con animosa obstinacion en el combés resistian el entregarse, y asi conseguir la victoria á las diez y media de la misma mañana.

Hago particular mencion á V.S. del dicho Marinero Manuel Diaz, asi por su gran valor, como por el desinteres que manifestó en la accion, pues no le adverti otro anhelo que el apoderarse de la Bandera.

He tenido tanta felicidad en este combate, que solo dos hombres me hirieron levemente, y en el Buque enemigo, aunque no padeció igual destrozo que nosotros, murieron siete, entre ellos el Piloto, y salieron heridos treinta, entre los quales el Capitan, de mucha gravedad.

Como viesen los otros dos Buques la accion decidida a favor nuestro, con el viento en popa, y forzando de vela se pusieron en huida para el Puerto de su salida, como tan inmediato: luego que lo adverti, encargué la mejor armonia á los oficiales y tripulacion que habían abordado, me desatraqué del costado, y apagando el incendio de las velas, y reponiendo en la forma posible la xarcia y aparejo, hize fuerza de vela sobre ellos; los apresé y mariné á poco rato, y encontré que el Bergantin tenia 250 Esclavos, y algunos cables de Piazabal, y que la Zumaca estaba cargada de carnes.

Volví con ellos al Paquebot: determiné que se curasen los heridos con el mayor cuidado y agasajo, y viendome con ciento sesenta prisioneros, falto de agua, y sin la mayor seguridad, y al mismo tiempo considerando que la dicha Zumaca no era de entidad, los puse á todos á su bordo, y los despaché para el Puerto de su salida.

Es quanto tengo que exponer á V.S. cumpliendo con la orden que se sirvió comunicarme para que le diese una relacion por menor de este combate.

Dios guarde á V.S. ms. as. Buenos Ayres Diciembre 4 de 1801.

Juan Bautista de Egaña.

 

SS de la Junta de Gobierno de Real Consulado.

 

Reconociendo la Junta de Gobierno de este Real Consulado el valor y pericia del Capitan Egaña, y persuadida lo digna de premio que es una acción tan gloriosa para nuestras armas y en favor de la Nacion, con la qual se arrolló al enemigo, con unas fuerzas tan de poca consideracion; deseando al mismo tiempo dar al Capitan pruebas de su gratitud, y distinguir al Marinero Manuel Diaz, para que con el estimulo se exiten los ánimos de nuestros Compatriotas á perseguir al enemigo, y defender al Estado: determinó se llamase á la Sala al insinuado Egaña; que se le diese asiento (como en efecto ocupó una Silla de los SS. Consiliarios) y que el Sr. Prior le diese las gracias en nombre de todo el Cuerpo, manifestándole que se hará mencion honorífica de su nombre en las Actas de este Real Consulado; que se informará de la accion á S.M. con toda energia, suplicandole se digne concederle los honores de Teniente de Fragata, ó lo mas que tuviese á bien; é igualmente que se le presentará un Sable con puño de oro, ocn las armas de este Real Consulado, y una inscripcion correspondiente, que en todo tiempo acredite su valor y pericia.

Al Marinero Manuel Diaz le ha concedido un Escudo de plata con las armas del Real Consulado, con su correspondiente inscripcion, para que lo lleve en el brazo derecho, en memoria de su valor, y desprendimiento, y asi mismo que se le den doscientos pesos fuertes por una vez.

Montevideo 20 de Noviembre

En la noche de ayer fondeo en este Puerto el Paquebot Portugues nombrado el San Juan Bautista que apresó el Bergantin San Francisco Xavier (alias el Buenos-Ayres) propio del Real Consulado, conocido antes por el Antilop.

Conduce ciento siete negros, tabaco, fariña, arroz, frixoles, y algunos cables de Piazabal. En su navegacion tuvo la desgracia de infestarsele la Negrada con la epidemia de viruelas, y se le murieron treinta y uno; por lo qual se han remitido por este Gobierno á una casa de Campo, y se ha puesto en quarentena rigorosa el Buque.

Este está de regular vida, y petrechado de una artilleria brillantisima, y cargara ciertamente de 26 á 28 mil cueros.

La noche del 22 escapó milagrosamente el Paquebot Portugues armado en guerra y apresado por el Bergantin San Francisco Xavier (alias el Buenos-Ayres) de haber volado, y acaso con los mas de este Puerto; es el caso: que estando á las 12 toda la tripulacion durmiendo, á excepcion de un Soldado y dos Marineros que estaban de guardia, sintieron abaxo de la Proa el repentino ruido de cañonazo; levantandose todos despavoridos, y advirtieron un fuego terrible que salia por el mismo escotillon de Proa, pero como aun no estaba bien prendido á la madera, lograron apagarlo. Tratándose de investigar la causa por acompañar al fuego bastante olor de pólvora, se advirtió el forro de un cartucho de cañon sobre cubierta y que en el acto del ruido un Marinero Chino Manilo habia salido corriendo desde dicho escotillon ácia la borda; accion que con la de la fuga y haberse echado desde aquel instante á la agua, pues no se le vió mas á bordo, acredita ser este el agresor de tan enorme maldad, y fuese por enemistad que reconcentrase á alguno de á bordo, queriendolo hacer volar con los demas, ó coechado por algun enemigo de la nacion: con este motivo al dia siguiente se hizo descargar la pólvora, y se dió parte al Sr. Gobernador para que tomase las precauciones convenientes.

 

[v] Caja 247 AUTOS DE LA APREHENSION QUE HIZO EL BERGANTIN “SAN XAVIER” DE LA FRAGATA “MERCURIO”. AÑO 1801.

 

Titulo del Expediente.

Comandancia Gral. de Marina                                  Montevideo, Año de 1801

Testimonio de los Autos obrados sobre el apresamiento que hizo el Bergantin Corsario S.n Fran.co Xavier de una Fragata Anglo-Americana nombrada la Mercurio en la Ensenada de Samborombon, y la conduxo a este Puerto de Montevideo.

 

D. Juan Bautista de Egaña Cap. del Bergatnin San. Fco. Xavier alias el Buenos Ayres propio del Real Consulado avistó una embarcacion que demoraba al ONO la que vio estaba fondeada y una Balandra proximo a ella. El Capitán envía al Segundo para invitar a venir a bordo quien por hallarse enfermo a su vez envía al Sobrecargo con Documentos Americanos. Se le interroga de que puerto habían salido. Dijo Boston, que la Fragata se llama el Mercurio, que dejaron ese puerto el 10 de octubre del año antecedente y que habian entrado en el Janeyro el 19 de febrero con destino al “Cavo de Buena Esperanza” según documentos que presentó allí, donde se termina “ir para el Cavo de Hornos sin destino a tratar con cualesquiera”. Preguntado de por qué fondean en este paraje y cuanto tiempo hacía que permanecían allí dijo: “que por falta de Viveres, y haviendole preguntado que por que no tomo el Puerto de Montevideo, en todo este tiempo; dixo que por que ignoraba que aquel Puerto tubiese fondo para un Buque de su porte; y que solo penso el ir a Buenos Ayres lo que no se lo havian permitido los bientos contrarios, y haviendosele preguntado por su Cargamento, dixo que se componia de Tablason, Ginebra, Cerbeza, y unos cuantos tercios de Paño, y haviendole preguntado por la Balandra del Rio que estava fondeada junto a su Fragata, que que hacia, respondio que ignoraba lo que pudiese hacer, y que como una hora estaria fondeada la expresada Balandra como a dos leguas, y que determinaron hechar el Bote al agua para ir abordo de ella a pedirle practico, y luego que fue visto por la Balandra marco para adentro. Y no teniendo mas que decir que lo que lleva dicho, lo firmo con el Interprete Juan Herrera a presencia del Capitan del Buque Corsario San Francisco Xavier, y del oficial Comandante de la Tropa de su guranicion. Punta de Piedras y Mayo seis de mil ochocientos uno”.

 

Juan Smith                 Titus Welles               Juan Bautista de Egaña

Jose Piris                   Pedro del Caño

 

 El día 8 de Mayo Juan B. de Egaña se hace cargo de los papeles dejando al Sobrecargo un recibo firmado conduciendoles a sus superiores. Son: un pasaporte en cuatro idiomas, un registro, un papel de sanidad, un certificado, un pasaporte del Mediterráneo, una lista de la tripulación, un diario de navegación, seis facturas, dos certificados de ellas.

 

(TEXTUAL)

 “A el Señor Comandante general de Marina; El Capitan del Bergantin Corsario nombrado San Francisco Xavier le da parte: Que el dia seis como a la una de el avisto una Embarcacion que se hallava fondeada en tres brazas y media distante de la Punta de Piedras diez millas, demorando dicha punta a el Oeste quarto SO, que haviendo hecho toda diligencia para reconocerla, y emprehender combate en caso de ser enemiga, y para precaver cualesquiera determinacion que huviese podido tomar fui aproximandome, y adverti dar la Vela, a una Balandra de este rio que se hallava fondeada, y proxima a ella, la que reconociendo la entereza con que me dirigia sobre la Fragata hizo fuerza de Vela para no ser conocida, tomando por el Canal del sur para dentro. Luego que llegue a la voz, le intime hechase su Bote a el agua, y viniese el Capitan con su Patente, y Documentos, pero advirtiendo la tardanza en verificarlo, y haciendoseme sospechosa tanta demora, mande hechar mi bote al agua, que con mi Segundo, y correspondiente tripulacion fueron sobresaltados, y haciendole a esta varias preguntas equivocas: preguntado por mi Segundo, por el Capitan de la Embarcacion, su nombre, Puerto, Salida, Carga, destino, y que asi mismo recogiese su patente y Documentos, y biniese abordo, que verifico, y dio la declaracion que firmada acompaño a VS, en vista de lo qual y aproximandose la noche, mucho Viento y marejada no tube por combeniente practicar ninguna otra Diligencia de reconocimiento de Papeles, asegurar Escotillas, y demas que previene la Ordenanza en semejantes Casos, ciñendome solo a poner a su bordo un oficial, y correspondiente tripulacion ordenandole siguiese ... aguas con destino a este Puerto, en el qual luego que fue anclada con la mayor Seguridad pase abordo en compañia de mi Contador a recoger Documentos, asegurar Escotillas segun consta del certificado que acompaño a Vs. Los motivos justos que tube para dirigirme a este Puerto con la enunciada Fragata son de la mayor atencion, pues la cituacion de ella, el reconocimiento de su Artilleria Cargada teniendo noticias que recivio en el Janeyro, de la Paz con Francia, la fuga de la Balandra, la repugnancia en no haver hechado su Bote a el agua, la frialdad en su contestacion, y preguntas fribolas, el dilatado tiempo que se hallava en aquel parage, y sin viveres haviendo salido proximamente del Janeyro con destino a dar buelta el cabo de Ornos, lo incapaz de seguir este destino por hallarse sin Velamen, Cables, no todo aquello preciso para dicha navegacion, tube por combeniente dirigirla a este Puerto en donde se halla con la mayor seguridad, y resguardo a la disposicion de VS. Montevideo y Mayo ocho de mil ochocientos uno. Juan Bautista de Egaña”.

 

En la declaración Del Capitan de la Fragata Mercury Don Moses Pearson, dice ser natural del Puerto de Nembury, a unas cuarenta millas de Boston, de edad 38 años, de religion presbiteriana. Alega que los Papeles se los entregó al Sobrecargo por él hallarse enfermo. Que salió de Boston el 10 de octubre del año pasado, con destino al Cabo de Buena Esperanza. Que le faltan tres hombres de la lista de la Tripulación. Lewy ... Pierce, Joseph Francis y Miguel Federico. Francis desertó en Boston, y los otros dos se cayeron al agua hace un mes. Dice haber estado en el Janeyro a mediados de febrero, por 15 o 16 días, de donde salió con ánimo de montar el Cabo de Hornos. “Que no puede dar rasgos de las Embarcaciones que hayan avistado por que ha estado siempre vastante enfermo abajo”. Que como estaba enfermos “los Sobrecargos desde la salida del Janeyro le mandaron dirigirse a montar el Cavo de Hornos, sin decirle el destino, o puerto, y presume que seria con el fin de comerciar con los primeros que pudiesen”. Habiendo embarcado según él víveres para cuatro meses y la aguada correspondiente. Que si bien el destino era el Cabo de Hornos pero temía no poder pasarlo y venía a buscar puerto pero no lo tomó por no tener práctico. Pero dice todo era idea de los Sobrecargos, y que “el Piloto y Sobrecargos darán Razon”, alegando no saber cuanto hace que están en el Río. Que cuando sale de Boston el barco tenía ya su carga completa, que tampoco sabe de alguna Balandra española. Tambien que por ser Americano en todo el mundo les permiten llevar piezas de Artillería y que si tiene seis las lleva descargadas. Añade que el Rol no viene firmado por “Xefe alguno de su Govierno”, por ser “una simple Lista donde cada uno pone su nombre en él”. Y que tiene “tan ajada y rota la patente que se ha presentado...que la trae estropeada y le ha servido para embolver los demas papeles por considerarla de la menor importancia, que los que le sirven para darse a conocer por verdaderos Americanos son el Registro, y Certificado de la Libranza” y que si trae Documentos firmados uno solo por el Consul Español y los otros no “que él no sabe el motivo de esto que los sobrecargos podran dar razon” ... Dice no traer el Diario de navegación, que el que lo hace es el Piloto apuntando todos los días latitud y longitud “pero que los papeles en que los apuntava los tiro al Agua asi que avisto la tierra como acostumbran ellos siempre”. Y que si al salir variaron de derrota y se vienen a navegar a este Rio “Que el Amo del Barco dio orden que obedeciese en todo a los Sobrecargos, y que estos contestaran a lo que se le hace cargo”. “Con lo qual haviendo expresado que por su enfermedad estava muy adolecido del Cuerpo, y principalmente de la Caveza, y que no se hallava capaz de continuarla si Combiniese, y el Declarante a quien se le explico por el Interprete, dijo, que todo hera la Verdad, y lo firmo con su merced, y el Interprete de que doy fee”.

 

Antonio Maria Calvillo                         Moses Pearson

Juan Herrera                                                  Don.o Vianqui

 

 

DECLARACION DEL COCINERO THOMAS GUARDENEN.

En Montevideo a once dias del mes de Mayo de mil ochocientos por medio de interprete se le tomo declaracion al cocinero quien dice ser norteamericano, de 30 años, y cocinero de la Fragata Mercurio. Dice haber tomado plaza en esta en Boston el 6 de octubre saliendo el 8 del mismo mes “y que segun dixeron con destino al Cabo de Buena Esperanza pero que no se dirigieron a el sino que arribamos a San Salbador en la costa del Brasil en cuio Puerto arribaron a fines de Enero o principio de Febrero, en el que estubieron como unos ocho o diez dias, y salieron para el Janeyro, en el que entraron como a los diez o doce dias de navegacion que allí permanecieron como unos doce dias, y salieron con destino para Buenos Ayres segun abordo hoyo decir, y en efecto como a los nuebe dias entraron en el Rio”. Permanecen en él como “siete semanas fondeados en quatro o cinco brazas cerca de tierra, y cuando havía viento se hacían a la Vela”.

Agrega “que han hablado con dos Goletas que venian de Buenos Ayres, y con una Balandra que estubo como una hora antes que llegara el Corsario” “que en ninguna de ellas descargaron efectos algunos, pero los de la Balandra les dieron  un poco de Carne fresca y un Saco de pan galleta, y en recompensa les dieron un poco de Ginebra”... Que la balandra “estuvo fondeada cerca de ellos como media hora” “que luego que se avisto el Corsario dixeron los de la Balandra que venia un Guarda Costa Español, que no querian hablar con el”. Que recuerda “que un dia Sabado avistaron por primera vez la tierra, que al dia siguiente Domingo fondearon, y el lunes por la mañana mandaron un Bote a Tierra con quatro hombres bogando... de los quales uno era Español que decian era Practico, y el otro tambien havia nacido en España pero hacia mucho tiempo que estava en Norte America, y estos se quedaron en tierra, bolvio el Bote con tres hombres de los quatro que iban bogando, por que segun dixeron se havia aogado el otro que era el Carpintero de abordo” y ..... que el Practico español  se embarcó en el Janeyro y el otro venía de Boston, no sabiendo sus nombres. Se le pregunta con que bandera navegaban, responde que con bandera americana y “por que trahe la Fragata en el Mastelero de Velacho una astita de Vandera?” ... “Que la pusieron estando dentro del Rio y que en ella ponian quando avistaban alguna Embarcacion de las del Rio una Vandera Grande blanca con un quadrado Azul en medio, y con esta insinia se vino asia ellos la Balandra, e igualmente con esta misma insinia fue la Fragata a buscar una de las Dos Goletas que ha referido y esta Goleta les dixo: que ella no iba a buscar aquella Fragata, si no a otra llamada la Marina”. Preguntado “si quando fue el Bote de Corsario a su bordo tenian Cargada las seis piezas de Artilleria” ... “Que solamente tenian Cargados un Cañon con balas, y un Obus con metralla”.

Que de los españoles el que venía de Boston traía plaza de marinero y el que embarcó en Janeyro cree que trae alguna parte de la carga ... “Que en el Rio Janeyro embarcaron bastantes fardo de hacienda, por ello se presume que fuesen del Español que allí se embarcó” ... “Que de los dos españoles que hecharon a tierra en la Costa del Sur de este Rio, que los dichos dos hombres hoyo decir abordo que havian ido para Buenos Ayres y que los Marineros de la Goleta les dixeron que havian sido aprehendidos yendo para alla”. Que sale de Boston se supone con cargamento perteneciente a dos comerciantes de allí. Que “si sabe quien es el dueño de la Fragata, como se llama esta, y por que no trahe escrito a popa el nombre de ella como todos los Buques de su Nacion?”... “Que cree que es propia de los cargadores. Que se llama Mercury, y que desde Boston a San Salvador le borraron el letrero de su nombre que tenia a popa dandole de negro por sima, cuia operacion la verificaron en la Mar”.

 

En cuanto a la declaración del marinero EBEN NOZEN las contradicciones son:

Preguntado si sabe si abordo llevaba el Piloto otro libro, explica que si llevaban otro libro diario “mas chico como la mitad del tamaño del que se le presenta que estaba tambien forrado de lona, y que la ultima vez que lo vio fue dos o tres dias antes que lo encontrase el Corsario, y un dia despues de haver mandado el Bote a tierra en la Costa del Sur” ... “Oyo decir al Piloto hablando con el Capitan que ya estaba hecho el nuebo Diario, pero que no sabe que se ha hecho del otro libro que vio”. Preguntado por medio del Interprete si sabe si algunos Individuos de la Fragata hayan estado algunas ocasiones en este Puerto? Respondio “que solo sabe de que el sobrecargo Davidson, y un marinero llamado Jacobo, han estado anteriormente en este Puerto ... que a ellos mismos de lo oyo decir abordo muchas veces que habian venido ... en una pequeña embarcación Americana...”

Sigue: “si sabe o vio que los dos Españoles que hecharon en tierra en la Costa del Sur llebasen algunos papeles consigo o algunas armas?” Respondio por dicho Interprete “Que el Español que embarco en el Rio Janeyro llebaba una Carta o pliego algo grande el qual se la vio el Declarante guardar en el pecho al embarcarse en el Bote para tierra, y asi mismo vio que embarcaron un Fucil, cuia arma no la bolbieron a bordo al regreso del Bote”. Preguntado si conoceria a los dos Españoles referidos si los llegase a ver? “Que a los dos los conoceria inmediatamente que los viera, por que los trato a fondo, y el que se embarco en el Janeyro es bajo de Cuerpo de regular grosor para su estatura, pelo negro, y el otro es alto y robusto de Cuerpo, y picado de Viruelas, pelo largo negro y el otro muy poco”...

Se le pregunto “si durante su navegacion se les quebro una Verga, y si de estas resultas se aogaron algunos hombres?”... “Que es cierto, que despues de haver salido del Janeyro para Buenos Ayres se reconocio perdida la Verga mayor dentro de este Rio, pero durante su navegacion ningun hombre se les ha ido al agua, ni han perdido mas que el Carpintero que lleba dicho” “Y que todos Capitan, los Pilotos, y los Sobrecargos son de nacion Americana a excepcion de uno de los Sobrecargos llamado Davidson, que no sabe si es Americano, Ingles o Irlandes...”.

 

  

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