Historia y Arqueología Marítima  HOME

Ya que hablamos de aviones “acuáticos”....

   Por Guido Andrés Seidel

Como últimamente se ha autorizado que en Histarmar se puede hablar de aviones  relacionados con el agua, me atrevo a contar la extraña historia del anfibio que veo cada vez que voy a volar. 

            Muy lejos de su ambiente natural, en el fondo de un hangar privado del Aeródromo “Comandante Olivero” de la ciudad de Tandil, descansa un hidroavión Lake “Bucaneer”. Es específicamente un anfibio, diseñado para agua y tierra. Su flotador principal es su fuselaje, con dos flotadores adicionales de estabilidad en las alas que cumplen también las funciones de tanques de combustible. Para operar en tierra dispone de un tren de aterrizaje retráctil. Tiene un motor de 200 HP con hélice de paso variable. Un hermoso bicharraco para cuatro plazas, modelo año sesenta y pico, setenta. 

 

            Actualmente su estado viene deteriorándose permanentemente, sus cubiertas desinfladas dejan las llantas apoyadas sobre el hormigón y numerosas aves han instalado sus nidos en la góndola del motor. 

           Pero... que corchos hace un hidroavión en esta ciudad serrana??  

                                                        Su historia resumida 

            Hace varios años, entre seis y ocho según me contaron, apareció en nuestro país un aventurero francés  con un hidroavión que había comprado en Estados Unidos. Había hecho el viaje sobrevolando el Matto Grosso llevando a bordo su esposa y tres hijos pequeños, haciendo  semejante vuelo apretujados con su equipaje en la carlinga. Cuando le preguntaron si no le dio miedo arriesgarse de esa forma con un monomotor dijo que no había problema, con ese bicho tenía todos los ríos del Matto Grosso para bajar. Si, fantástico, y como lo rescataban de alli? Al final admitió que “si, algo miedo le daba”. 

Una vez en Buenos Aires continuó viaje hasta Ushuaia y luego regresó. Su idea era escribir un libro sobre la aventura de unir en esta máquina las tres Américas, para cubrir gastos y financiar otros emprendimientos. Como tardaba en conseguir editor resolvió dejar el Lake en el país.

A través de ciertos contactos ubicó al dueño del hangar en Tandil que disponía de espacio, y negoció y pactó con él un hangaraje por un período indeterminado. El hidroavión llegó en vuelo a nuestro aeródromo para descansar de su odisea,  ser atendido, cuidado y puesto en marcha periódicamente. Nuestro amigo francés le dijo al dueño del hangar que no lo volara ya que había resuelto cancelarle el seguro mientras estuviera inactivo. A continuación regresó a Estados Unidos..... 

                                                       Para qué? 

Para comprar otro “Bucaneer”!! No sé exactamente el itinerario que hizo con el hermanito del anterior, pero la cuestión fue que también volvió a la Argentina con ese. Esta vez ubicó un hangar con espacio disponible en la localidad de General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, con cuyo dueño pactó también  condiciones de hangaraje.

Como seguía sin hallar editor para su libro se fue a Francia. Mas o menos a los cuatro años de depositar en Tandil el primer hidroavión, cesaron los pagos del hangaraje y después de varias intimaciones también cesaron los cuidados. Nuestro amigo francés alegó que finalmente nadie le quiso editar su libro, que había quebrado y estaba viviendo de la Asistencia Pública Francesa.  

Y sí, aprovechadores hay en todos lados incluida Francia, viviendo de los recursos públicos de su país mientras dispone de un considerable  capital pero que se va transformando en chatarra. Porque eso sí: puso un precio  totalmente irreal a sus aviones y no les quiso bajar ni un centavo a los interesados. 

El futuro de estas joyas se presenta incierto. Al menos el Lake de Tandil aún tiene su matrícula de Estados Unidos. Su nacionalización, transferencia de dominio, homologación para la DNA y recorrida total de acuerdo a las normativas vigentes seguramente costaría una verdadera fortuna.  Según su depositario que es un piloto experimentadísimo, no es una máquina fácil de volar y propenso a los capotajes por la gran palanca de la ubicación superior del motor.

La imaginación vuela y uno lo ve limpio y restaurado, recorriendo los lagos de nuestro país o de cualquier otro, acuatizando en ellos por placer o cumpliendo servicios de transporte. Es uno de mis sueños incumplidos, piloto lacustre.... 

Tandil, mayo de 2007.-

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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